Por qué creo que dolarizar la economía argentina es la única salida

OPINIÓN
Si el respaldo de una moneda es la confianza en las instituciones de un país y en su dirigencia, se hace evidente el motivo por el cual los argentinos no creen en el peso

Por Roberto Cachanosky
31 de agosto de 2019

(Foto: Susana Gonzalez/Bloomberg)
(Foto: Susana Gonzalez/Bloomberg)

En los últimos días vemos que ni el apoyo del FMI ni las ventas del Banco Central (BCRA) logran tranquilizar el mercado de cambios. Es indudable que el resultado de las PASO avivó la ya profunda desconfianza en un futuro gobierno del kirchnerismo, porque la corrida cambiaria junto con el desplome de la Bolsa y de los bonos se produjo una vez conocido el número de votos alcanzado por la fórmula FF (Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner). Hasta el viernes anterior, había huida hacia el dólar, pero todavía no se había producido una fuga masiva.

Se podría argumentar que el retiro de los depósitos bancarios obedece al miedo a que el kirchnerismo vuelva a imponer un corralito; sin embargo lo que ocurre no es que la gente retira pesos de los bancos y los guarda en una caja de seguridad. La gente retira pesos del mercado y compra dólares, porque no cree en el peso como reserva de valor.

Muchos especulan con teorías conspirativas según las cuales algunos operadores están haciendo saltar el dólar. Eso no se veía, por lo menos hasta el mes de julio pasado. De acuerdo al Informe del Mercado de Cambios que publica el BCRA, el mes pasado las "personas humanas", que básicamente demandan moneda extranjera para atesoramiento y viajes al exterior, compraron de forma neta US$ 2.177 millones; las empresas del sector real fueron vendedoras netas de moneda extranjera por US$ 1.913 millones; y los "Inversores institucionales y otros", tanto residentes como no residentes, efectuaron compras netas en el mes por US$ 1.456 millones.

O sea que, en montos netos, los mayores compradores fueron las personas físicas, ahora llamadas "humanas". En julio, más de 1,5 millones de personas físicas compraron dólares; el 69% de las compras fue por montos de hasta U$S 10.000 por persona. Las compras brutas de las personas humanas promediaron los U$S 1.500 per cápita.

Dicho sin vueltas, Argentina no tiene moneda

En otras palabras, podemos inventar todas las teorías conspirativas que queramos, pero la realidad es que el argentino no cree en el peso como reserva de valor. Para que una mercadería sea considerada moneda, tiene que cumplir dos requisitos: 1) ser aceptada ampliamente como medio de intercambio y 2) ser reserva de valor. El peso no es reserva de valor y, por lo tanto, no es moneda. Dicho sin vueltas, Argentina no tiene moneda, solo tiene unos vales para hacer transacciones de corto plazo, pero no hay forma de tener moneda para hacer operaciones de largo plazo. Voy más al punto: el argentino ya eligió al dólar como su moneda. Les guste o no a los nacionalistas. Finalmente, la moneda es una mercadería como cualquier otra que sirve como moneda. No es un símbolo patrio. No se pierde la soberanía nacional por no tener moneda emitida en Argentina.

¿Por qué no tenemos moneda? Porque los políticos son gastadores compulsivos ante una sociedad que demanda que el Estado le regale el fruto del trabajo ajeno. Esto lleva a que el Estado gaste más de lo que recauda y cubra el déficit fiscal con emisión monetaria. De tanto darle a la maquinita para imprimir billetes, destruimos el peso moneda nacional, el peso ley 18.188, el peso argentino, el austral y el actual está en terapia intensiva. Un peso actual es equivalente a 10 billones de pesos moneda nacional. Un uno más 13 ceros atrás.

Segundo dato, a partir de 1972, cuando Richard Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar al oro, todo el sistema monetario mundial está basado en la confianza que hay detrás de cada papel que emiten los bancos centrales. La inmensa mayoría de la gente que compra dólares como reserva de valor desconoce qué hay en la Reserva Federal respaldando cada dólar que hay circulando. Lo mismo ocurre con el euro. ¿Por qué aun así la gente prefiere l dólar al peso? Porque será anti yanqui, detestará a Trump, pero sabe que las instituciones políticas y jurídicas de Estados Unidos funcionan de tal manera que impiden que Trump o cualquier otro presidente pueda destruir el dólar. El que más daño le hizo al dólar fue Jimmy Carter y salió eyectado de la presidencia de EEUU al final de su primer mandato cuando Ronald Reagan le ganó por varios cuerpos de ventaja las elecciones.

Considerando que hoy en día no existe más el patrón oro y que lo que respalda los papeles pintados es la confianza en las instituciones jurídicas y políticas de un país junto con su dirigencia política, creo que no tengo que abundar en detalles para demostrar que la dirigencia política argentina, ni sus instituciones jurídicas y políticas le ofrecen confianza a la gente como para respaldar con el prestigio de nuestra dirigencia política cada peso que hay en circulación. Esto lleva a la conclusión de que Argentina no puede emitir un papel que sea moneda porque la gente no cree en su dirigencia política y desconfía de la justicia.

De lo anterior se desprende que la gente no acepta el peso como moneda y ya eligió el dólar como la moneda reserva de valor y, en muchos casos, medio de intercambio.

De lo anterior cae de maduro que los argentinos tenemos que aceptar la realidad y dolarizar la economía, porque la gente ya lo decidió. No es un delirio de este economista, es la decisión de la inmensa mayoría de los argentinos.

Y digo dolarizar porque a medida que va pasando el tiempo, medidas económicas que podían resolver algún problema, hoy ya no sirven porque la economía empeoró por el nivel de gasto público, por la presión impositiva y por la falta de seguridad jurídica que ofrece la dirigencia política. Así como en 1991, la convertibilidad logró frenar la hiper, hoy no sé si una medida similar sería creíble y, por lo tanto, se necesitan medidas más potentes.

Aclaro que la dolarización de la economía no evita tener que hacer la reforma laboral, la reforma del Estado en sus tres niveles, la reforma impositiva y la integración de la economía argentina al mundo. Los problemas estructurales no se resuelven con medidas monetarias, se resuelven haciendo las reformas correspondientes.

Los nacionalistas podrán despotricar contra la dolarización y denunciar falta de patriotismo con su típico discurso populista, pero si como ellos quieren seguimos así, con un 120% de aumento del dólar en los últimos 12 meses, el descalabro que estamos viviendo no tendrá fin.

Concluyo: si alguien cree que dolarizar la economía es un delirio, yo respondo que es un delirio creer que nuestra dirigencia política actual puede ofrecer confianza para respaldar un pedazo de papel llamado peso.

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Mi pronóstico es que las políticas que pueden deducirse de las declaraciones de Alberto Fernández, llevarían al país a la hiperinflación.

Ojalá me equivoque y el futuro sea diferente al que predije antes de las PASO
Seis meses antes de la elección del 14 de mayo de 1989, en la que El Dr. Carlos Menem resultó electo Presidente, pronuncié un discurso en la Cámara de diputados. En esa oportunidad describí lo que podía llegar a ocurrir en la transición política que se iba a dar al año siguiente. Quienes quieran leerlo, lo encontrarán en las páginas 86 a 89 de mi libro “Economía en tiempos de crisis“. También sugiero leer el prólogo de ese libro.

Lamentablemente, como explico en el artículo titulado ¨Porqué me atacan Brodersohn y Jesús Rodriguez¨, publicado en Clarín el 21 de marzo de 1989 y reproducido en las páginas 91 a 95 del mismo libro, algunos miembros del gobierno del Dr. Alfonsín inventaron que yo había pedido al Banco Mundial que suspendiera el envío de fondos y era responsable de la corrida cambiaria que se desató a partir de marzo de ese año. Lamentablemente ese invento está siendo utilizado estos días, por muchos comunicadores sociales, para argumentar que Alberto Fernández y sus colaboradores, están haciendo lo mismo que yo habría hecho antes de las elecciones del 14 de mayo de 1989.

Obviamente, quienes hacen esta comparación, desconocen totalmente las circunstancias que se vivían en aquella época, muy diferentes a las que se están viviendo ahora y, sobre todo, desconocen cuál era mi discurso de entonces, completamente opuesto al que Alberto Fernández y sus colaboradores vienen haciendo desde su nominación como candidato del Frente de Todos.

Pero para no hacer de este post un simple raconto histórico, me permito reiterar el pronóstico que hice el 31 de julio pasado sobre lo que podría ocurrir si resulta elegido el binomio Alberto Fernandez-Cristina Kirchner. Como sostengo en el título de este post, espero que mi pronóstico resulte equivocado.

¿Y si gana la fórmula Fernández-Kirchner?

Un futuro gobierno kichnerista, si accede al poder, impulsará un gran cambio en materia de política exterior y de política comercial externa. En política exterior, reemplazará la relación privilegiada con los Estados Unidos, Europa y la América Latina no bolivariana, por la búsqueda de apoyo político, comercial y financiero en Rusia y en China.

Consecuente con esta política exterior, en materia de política comercial externa se abandonará la idea de abrir la economía e integrarla a la economía global. Esto es lo que pregonan los denominados ¨economistas mercado internistas¨ y los industriales que siempre demandan proteccionismo frente a la competencia de las importaciones (de los que Ignacio de Mendiguren es el mejor símbolo),

Aumentos diferenciados en los aranceles de importación, mayores restricciones cuantitativas a las importaciones, aumento de las retenciones agropecuarias, mineras y energéticas e, incluso, restricciones cuantitativas a las exportaciones, pasarán a ser instrumentos de política económica habituales y muy importantes. Junto a los controles de precios y de cambios y los congelamientos de tarifas, las restricciones al comercio pretenderán controlar a la vez el aumento de los precios y la balanza comercial externa, dos frentes en los que las políticas enderezadas a promover el aumento del consumo interno, seguramente van a encontrar severas complicaciones.

En segundo lugar, se abandonaría la política de estabilización del programa negociado con el FMI que se basa en la restricción monetaria y el ajuste fiscal, para impulsar el consumo interno mediante una recomposición de los ingresos de los trabajadores y de los jubilados. En esta materia se notan grandes coincidencias con las propuestas de Lavagna.

Dado que el sólo anuncio de esta política provocará una fuerte corrida cambiaria, las declaraciones más recientes de Alberto Fernández apuntan a que la corrida se produzca entre las PASO y la primera vuelta de octubre, de tal forma que el gobierno de Macri termine con una fuerte devaluación y el consecuente deterioro adicional de los salarios reales y las jubilaciones. Si no fuera así, no se entendería que hable a la vez de aumentos adicionales de salarios y jubilaciones y de fuerte devaluación. Cualquier iniciado en economía sabe que es imposible conseguir ambos efectos simultáneamente: las fuertes devaluaciones siempre provocan caídas de los ingresos reales de los trabajadores y jubilados.

Los kirchneristas querrían que al momento del cambio de gobierno el precio del Dólar sea mucho más alto que el actual y que la caída de los salarios, de las jubilaciones y del consumo, en términos reales, sea bastante mayor a la que ya se ha producido como consecuencia de las fuertes devaluaciones ocurridas desde mayo de 2018 hasta abril de 2019. Sólo así, podrían luego decir, que lograrán una recuperación del poder adquisitivo de trabajadores y jubilados, echando manos, sin complejos, a los controles de cambio para evitar que las devaluaciones continúen.

Si la corrida no se produce antes de las elecciones y el gobierno logra mantener el tipo de cambio entre 45 y 50 pesos, la probabilidad de un triunfo de la fórmula Alberto Fernández Cristina Kirchner disminuye, pero si llegaran a ganar la elección, no tendrían otra alternativa que enfrentar la corrida como primer paso de su gobierno y echarle la culpa de la fuerte devaluación inicial a la herencia del gobierno anterior. Por supuesto, en ese caso iniciarían el gobierno provocando una caída adicional del salario real, de las jubilaciones y del consumo, tal como ocurrió con el gobierno de Duhalde a partir de enero de 2002. Pero los kirchneristas confían que, en ese caso, podrán convencer a la gente que se trata de la consecuencia ineludible de la política del gobierno de Macri, tal como Duhalde logró asignarle la responsabilidad al gobierno de De La Rúa.

Las declaraciones de Alberto Fernández afirmando que se podrán financiar los aumentos de jubilaciones y otros beneficios sociales con los recursos que ahora el Banco Central destina a pagar los intereses de las LELIQs deben ser interpretados en el sentido de que su gobierno no piensa financiar el déficit fiscal con endeudamiento, sino que recurrirá lisa y llanamente a la emisión monetaria.

Las LELIQs, como las LECAPs y las LETES son formas alternativas que el gobierno utiliza para financiar el déficit fiscal sin emisión monetaria. En principio, si no hubiera un problema de stock, el financiamiento monetario del déficit provocaría una inflación acotada que se puede estimar en el cociente entre el déficit fiscal y la base monetaria.

Pero la existencia de un stock inicial de LELIQs, LECAPs y LETES plantea un riesgo inflacionario mucho más serio. Si no se desea seguir pagando las tasas de interés que demanden los tenedores de estos títulos para proceder a su renovación, la única alternativa será pagarlas con emisión monetaria y utilizar la explosión inflacionaria subsecuente como mecanismo “licuador” de todas las deudas en pesos tanto del sector público como del sector privado.

Para el caso de las LETES, como para el caso de los depósitos en dólares en el sistema bancario, el mecanismo ¨licuador¨ operaría previa decisión de pagar en pesos, al tipo de cambio oficial (luego de aplicar controles de cambio), las obligaciones en dólares bajo ley argentina. Por supuesto que todo este proceso se daría como respuesta a la corrida cambiaria inicial y se trataría de responsabilizar de su emergencia a las políticas de endeudamiento del gobierno de Macri.

Quienes piensan en este tipo de ¨solución¨ inicial al problema del endeudamiento público, estiman que luego de la explosión inflacionaria será posible evitar que ella se transforme en hiperinflación descontrolada. Para ello se piensa recurrir a congelamiento de tarifas, controles de cambio y controles de precios. Los controles de cambio aparecerán en forma simultánea a la decisión de pagar en pesos las LETES y depósitos en dólares y generarán, de inmediato un mercado paralelo para el dólar que inicialmente estará muy alejado de la cotización oficial.

La expectativa con la que se manejan es la del proceso de estabilización y reactivación que consiguió Lavagna a partir del segundo semestre de 2002, luego de la explosión devaluatoria e inflacionarias provocada por la pesificación compulsiva de enero de aquel año.

Esta expectativa es totalmente infundada. En 2002 la economía venía de un periodo previo de 10 años sin inflación, no existía indexación y la economía, si bien en estado de fuerte recesión, estaba muy bien capitalizada y contaba con capacidad instalada abundante en los sectores claves de la economía. El default de las deudas internas y externas eliminó por completo el déficit fiscal, porque a lo largo de los 10 años de estabilidad, el déficit primario había sido cero. El déficit primario cero que se espera lograr en 2019 es el resultado de un ajuste fiscal que el kirchnerismo promete revertir.

Además, los términos del intercambio externo se tornaron francamente favorables a partir del segundo semestre de 2002. A partir de ese momento, el Dólar comenzó a perder valor frente a todas las monedas del mundo, revirtiendo una tendencia inversa iniciada en 1999 y que había sido la principal causa de la recesión del final del gobierno de Menem y de los dos años del gobierno de De la Rúa. Nada parecido es esperable ahora en relación a la economía global.

Mi pronóstico es que las políticas que pueden deducirse de las declaraciones de Alberto Fernández, llevarían al país a la hiperinflación. No tengo ninguna base para predecir cuales serían las consecuencias políticas, pero no es descartable que en tales circunstancias el kirchnerismo responsabilice a Alberto Fernández del descalabro, alegando que aplicó políticas neoliberales y promueva su renuncia para que asuma la presidencia Cristina Kirchner con un ministro de economía de la escuela de Kicillof.

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Por qué creo que dolarizar la economía argentina es la única salida – Infobae

https://www.infobae.com/opinion/2019/08/31/por-que-creo-que-dolarizar-la-economia-argentina-es-la-unica-salida/

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Cómo funciona la maquinaria oculta de Vladimir Putin para golpear las democracias del mundo – Infobae

https://www.infobae.com/america/tecno/2019/08/30/como-funciona-la-maquinaria-oculta-de-vladimir-putin-para-golpear-las-democracias-del-mundo/

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¿Por qué pensar que el kirchnerismo mejorará en el futuro lo que empeoró en el pasado?

Es una república lo que está en juego
¿Por qué pensar que el kirchnerismo mejorará en el futuro lo que empeoró en el pasado?

26 de agosto de 2019
Desilusionados por las consecuencias, millones de argentinos han decidido votar por las causas. En un país que lleva ocho años oscilando entre terapia intensiva e intermedia, muchos parecen decididos a abandonar al doctor que no logró sacarlo del hospital y reemplazarlo por el colectivero que le pasó por arriba. Extraña estrategia. El sufrimiento social causado por un año de recesión e inflación explica mucho de esta voluntad suicida, pero no todo. Entenderlo y comprender qué sucedió aquel domingo es crucial para revertir el resultado, morigerar sus consecuencias económicas y salvar la última oportunidad de vivir en una república que tenemos.

El oficialismo no hizo una mala elección. Los 7.824.996 votos de las PASO 2019 son un millón de votos más que los 6.791.278 de las PASO 2015, y apenas dos puntos menos que el 34% de las generales de 2015. El tercio de los argentinos que vota por la República todavía está ahí. Lo que transformó un resultado aceptable en este contexto en una gran derrota fue la extraordinaria elección del kirchnerismo, que con su 47% promete ganar en primera vuelta. Este es el punto decisivo, y requiere una reflexión acerca de cómo lo hizo.

Sin negar errores ni lo difícil de la situación, hay un sesgo peronista en la percepción de la realidad que rema contra el Gobierno. Es el mismo factor que empujó a la clase media a cacerolear cuando la pobreza llegó al 38% en 2001 y le aconsejó quedarse en casa en 2002, con la pobreza en 57%. Es el que considera aceptable el 32% de pobres de Kicillof en 2014 -con cepo, default, déficits exuberantes y enormes atrasos cambiario y tarifario-, pero escandaloso el 34% actual, con esas variables casi normalizadas. Hoy, si estuviera el peronismo en el poder, hablaría de golpe de los mercados contra el gobierno popular que en 2017 obtuvo los índices de pobreza y desocupación más bajos en dos décadas, señalaría que el gasto social es el más alto de la historia y reivindicaría las actuales medidas de emergencia como una respuesta al monstruo financiero. Pero al Gobierno le es imposible, ya que en la Argentina los imposibles les están reservados al peronismo, que obtuvo su impactante resultado logrando cuatro cosas: 1) unificar a quienes se habían denigrado durante años; 2) convencer a millones de que el poder estará en manos de Alberto y a otros tantos millones de que estará en manos de Cristina; 3) instalar que Alberto es un conciliador y un demócrata; 4) hacer creer que ellos "solucionan las crisis", como afirmó Alberto. Veamos.

1 En el altar de la unidad por la caja y la impunidad, no contaron las intrusiones en las casas de familia, las descalificaciones soeces ni las amenazas de meterlos presos. Los muchachos peronistas se estaban reproduciendo. Tampoco cuentan el acto fallido de Alberto autodenominándose "vicepresidente" ni que todas las decisiones de importancia hayan sido tomadas por Cristina, comenzando por la designación de Alberto. Ignorantes de la psicología y de la historia, sobran los dispuestos a ilusionarse con una Cristina resignada a un papel secundario, con una Cámpora moderada y con un Alberto que nos protegerá a todos, como le prometió a Sandra Pitta.

2 Surrealistamente, peronistamente, mientras Cristina y La Cámpora fidelizan a los ultras diciendo que no van a pagar la deuda, que van a defaultear las Leliq y aplicar un nuevo cepo, que se viene la libertad de los "presos políticos", la reforma constitucional y la Conadep del periodismo, Alberto y los gobernadores dicen exactamente lo contrario para captar el voto independiente. Y les funciona, ya que el principio de no contradicción es la primera víctima de la devastación cultural populista.

3 Aún más impresionante: les han hecho creer que Alberto es un buen tipo. En cualquier lugar decente del mundo, un político que trompea a un ciudadano borracho, lo patea en el piso y le miente al juez diciendo que el agredido fue él tiene que abandonar su carrera. Acá, por gracia de Dylan o porque toca "Blackbird" en la guitarra, hasta las admiradoras de Olof Palme lo defienden. Alberto está amnistiado. De un lado de la grieta, nadie recuerda que calificó de "deplorable" al gobierno de Cristina, sus acusaciones sobre Nisman y el pacto con Irán, su enumeración de las barrabasadas de Kicillof ni su declaración: "No sabía de la corrupción de Cristina y Néstor". Del otro, millones de no kirchneristas lo indultan sin recordar que Alberto, el conciliador, fue el jefe de Gabinete de los "aprietes" a los periodistas, la operación sucia contra Enrique Olivera, la batalla contra el campo y la intervención en el Indec, y el que controlaba todo durante cuatro de los ocho años de los cuadernos Gloria.

4 La crisis la empezó él. Durante su gestión comenzaron las distorsiones que nos dejaron en terapia intensiva. El superávit primario heredado del ajustazo duhaldista (+4.3% en 2004) descendió cada año hasta ser +0,4% al final de la gestión albertista y -5,4% en 2015. Lo mismo con el superávit comercial de 2002 (US$16.662 millones), que a pesar de la duplicación del precio de las exportaciones bajó a US$12.557 millones en 2008 debido a la triplicación de las importaciones, para terminar en un déficit de US$3420 millones en 2015. Proteccionismo modelo Capitán Beto.

También comenzó a perderse el autoabastecimiento energético. Tuvimos un superávit de US$6810 millones en 2006, descendimos hasta US$3514 millones al final del ciclo de Alberto y llegamos a un déficit de US$4706 millones en 2015, a pesar de Vaca Muerta. Tampoco nos desendeudaron. En los doce años K, la deuda pública solo bajó un año (2005) gracias al pagadiós de Lavagna y Nielsen. Y aquella disminución tuvo un beneficio nulo si se descuenta el cupón ligado al PBI y los juicios ganados por los holdouts que el actual gobierno tuvo que abonar. El resto fue suba incesante desde los US$153.000 millones de 2003 hasta los US$179.000 millones de 2008 (pagadiós incluido), y los US$240.000 de 2015. La inflación, que parecía domada con el 3,7% de 2002, llegó al 25% en 2008, con Alberto en Jefatura y Redrado en el Central. El que empezaba a desinflarse era el PBI: del +9% de 2007 al +4% de 2008, al -6% en 2009.

Junto con Néstor, Alberto sentó las bases de la estanflación que estalló en 2011. Con mayorías automáticas en ambas cámaras, la soja a US$634 y la tasa de la Fed al 0% al final de su gestión, y un huracán de cola que soplaba en toda América Latina. Hasta a Venezuela le iba razonablemente bien. Después cambió el viento y el autoritarismo dictatorial de Chávez se transformó en la dictadura asesina de Maduro. ¿Por qué creer que el populismo sin caja será aquí más tolerante que el populismo de la soja voladora? ¿Por qué pensar que mejorarán en el futuro lo que empeoraron en el pasado con un contexto internacional infinitamente más favorable?

Por eso, la de octubre no es una elección más. Hay una república en juego. No será fácil, pero si las medidas económicas son efectivas para protegernos del shock provocado por las PASO, llegar al ballottage es posible. Los propagandistas de la derrota que hablan de transición no previeron tampoco lo sucedido el domingo 11. Para lograr la hazaña es necesaria una participación del 84% (tres puntos más que en 2015), una fiscalización muy superior, que el voto-castigo entienda que está castigando al país y no al Gobierno, y que al menos la mitad de quienes no votaron y de los votantes de Lavagna, Espert y Gómez Centurión comprendan la gravedad de la hora y cambien su voto. Con eso, estamos.

Combatiremos en las calles, en los campos y en las ciudades, como Churchill. Nunca nos rendiremos. A convencer, a fiscalizar y a votar responsablemente, sabiendo lo que está en juego.

Diputado nacional de Cambiemos

Por: Fernando Iglesias

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Como aperitivo de lo que podría venir, ya estamos viendo lo divertido que resulta Tío Alberto tratando de demo strar que él pertenece a Occidente mientras la Vice, el hijo de la Vice y los amigos del hijo de la Vice son todos hinc has del ISIS.

Humor político
ALEJANDRO BORENSZTEIN
El Gato y el Tío, flor de estadistas
Como aperitivo de lo que podría venir, ya estamos viendo lo divertido que resulta Tío Alberto tratando de demostrar que él pertenece a Occidente mientras la Vice, el hijo de la Vice y los amigos del hijo de la Vice son todos hinchas del ISIS.
"Cuando hablo yo está hablando Cristina". Lo dijo Alberto Fernández, pero el universo no le cree al Tío, por más que ande por la vida disfrazado de Alfonsín.
24/08/2019 – 22:40 Clarín.com Opinión

Partiendo de la base de que, según el inolvidable Landrú, “el humor político es una de las pocas cosas que andan bien cuando las cosas andan mal”, nada sería más inspirador y productivo para esta página que un lindo triunfo de Los Fernández en las elecciones generales de octubre.

Esto no significa que el gobierno de Macri no nos haya dado satisfacciones, pero nada que se pueda comparar con todo lo que nos promete el kirchnerismo. Lo avalan doce años de historia inolvidables. Es más, arriesgaría a decir que esta vez, en caso de ganar, el formato sería aún más entretenido.

Como aperitivo de lo que podría venir, ya estamos viendo lo divertido que resulta Tío Alberto tratando de demostrar que él pertenece a Occidente mientras la Vice, el hijo de la Vice y los amigos del hijo de la Vice son todos hinchas del ISIS.

En realidad son hinchas del ISIS porque viven acá, en Barrio Norte. Si vivieran allá, en Medio Oriente, estarían de rodillas pidiendo que el imperialismo norteamericano los rescate. Así funciona el falsoprogresismo local. En el fondo son comedia.

En un noble esfuerzo por mostrar autoridad y coherencia, Tío Alberto declaró esta semana en Telenoche que “cuando hablo yo está hablando Cristina”. Esto es difícil de refutar porque Ex Ella últimamente habla poco y nada. Pero escribe. Y cuando escribe Cristina expresa todo lo contrario a Tío Alberto. De hecho acaba de publicar un bodoque de 600 páginas donde dice exactamente lo opuesto a lo que viene diciendo el candidato del Frente por Todoaex@&$s. Y para que no quede ninguna duda de que ese texto es su verdadero pensamiento le puso de título “Sinceramente”.

Dicho esto, ¿dónde estamos parados? Si bien el panorama parece complejo, en el fondo es bastante simple. Analicemos.

Asunto 1. Si las PASO hubieran tenido como resultado un triunfo del Gato, un empate o un triunfo de Tío Alberto por una distancia corta de 3% a 5%, el dólar de hoy valdría 46 pesos y la inflación seguiría a la baja como venía sucediendo. Verdad absoluta e indiscutible por más que no le guste a quien no le guste. Pero ya fue. En este punto, vale la vieja frase de que si mi tía tuviera lo que tiene mi tío no sería mi tía sino que sería mi tío. Punto.

Asunto 2. Si el gobierno hubiera hecho las cosas bien, la economía no tendría semejante fragilidad y un mal resultado electoral para Macri nunca hubiera puesto el país al borde del caos. Sería un simple resultado electoral. Es más, si el gobierno hubiera hecho las cosas bien, las PASO hubieran sido un paseo del Gato y no un paseo del Tío. Pero en tal caso, otra vez mi tía sería mi tío.

Asunto 3. ¿Qué significa “si el gobierno hubiera hecho las cosas bien”? Lo que nos cansamos de decir desde el primer día: grandes acuerdos políticos para poder hacer grandes cambios políticos, abrir bien la boca para explicar la situación heredada porque la gente no es boluda y entiende, y finalmente repartir con más equidad las cargas del inevitable ajuste. Tarde. No es momento de reclamos. Si al Gato lo querés, lo tenés que querer en las buenas y en las malas.

Asunto 4. El Universo no le cree al Tío. Por más que ande por la vida disfrazado de Alfonsín, en el fondo todos sabemos quién es y todos sospechamos que la última palabra la tienen en el departamento de la calle Uruguay. Lo sospechan con felicidad quienes lo votaron, con preocupación quienes no lo votaron y al resto del mundo le chupa un huevo.

Asunto 5. Si el Tío finalmente confirma la elección de las PASO, todos sabemos que empieza a sonar un tango que el peronismo sabe hacernos bailar mejor que nadie. Por ejemplo, Solá, Massa y Fernández no tienen nada que ver con Máximo, Zaffaroni y Ex Ella. Pero si ganan, allá van todos juntos a dirimir su interna en la Rosada. Música maestro.

Asunto 6. ¿Puede remontarla el Gato? La encuestadora Synopsis, cuyo último trabajo antes de las PASO anticipó que Fernández ganaba por 2%, acaba de publicar un estudio según el cual “el resultado es irreversible”. Si la encuestadora dice eso, quiere decir que Macri tiene chances.

Marchas en apoyo a Mauricio Macri y contra la corrupción K en Plaza de Mayo y ciudades del interior
Por supuesto, depende de la evolución de la crisis y de la estatura política del presidente. No hay medidas económicas que arreglen este quilombo porque ahora el quilombo no es económico sino político. En todo caso, la situación podría mejorar con grandes gestos políticos. La historia del mundo está llena de ejemplos: Mandela, Anwar el Sadat, etc.

Usted me dirá que le estamos poniendo una vara un poquito alta al Gato. Puede ser, pero si quiere la gloria va a tener que saltar como un loco. Es dificil pero no imposible. Enfrente no está Obama. Sólo hay una batucada bullanguera que quiere hacer la revolución bolivariana contra el neoliberalismo encolumnados detrás de un tipo que era legislador del partido de Cavallo. Así muy lejos no van a llegar, ellos tampoco.

En realidad, debemos ser piadosos con nuestra dirigencia y entender que, como en el fútbol, se juega con lo que tenemos a mano.

Los bosteros recordamos que Boca ganó la Intercontinental en el año 2000 contra el Real Madrid con los dos goles inolvidables de Martín Palermo, un mito viviente del fútbol argentino. Pero también la ganó en 2003 contra el Milan con un gol de Matías Donnet a quien hoy muy pocos recuerdan.

Así es la vida. A veces te toca defender la República con Alfonsín y a veces te toca defenderla con Macri. Es lo que hay. Habrá que ir a jugar la final del mundo con Macri, como alguna vez fuimos con Donnet. Ellos tampoco tienen ni a Maldini ni a Kaká ni a Shevchenko. Van con Fernández.

Asunto 7. ¿Podemos superar la grieta? Depende del Gato y del Tío. Olvídense de Ex Ella porque ahí justamente nació la grieta. Podría pensarse que quien creó la grieta es la persona indicada para cerrarla. Pero en este caso, olvidate. No está en su naturaleza. Para eso se requiere la estatura de Tony Blair, Felipe González, Henrique Cardozo, Bill Clinton, Shimon Peres, Sanguinetti o Willy Brandt. No es el caso, Ex Ella es más de la línea Diosdado Cabello.

Asunto 8. ¿Podemos comprarle el discurso moderado a Fernández? En pos de cerrar la grieta, sin duda que sí. Podemos pasar por alto casi todo lo que hizo y dijo, pero quedaría pendiente un asunto difícil de negociar. Veamos.

No sólo Cristina escribe. Tío Alberto también lo hace cada tanto y en febrero de 2015 escribió una nota en La Nación bajo el título “Hasta que el silencio aturda a la Presidenta”. Dijo textualmente: “Cristina sabe que ha mentido y que el memorando firmado con Irán solo buscó encubrir a los acusados… Sólo un necio diría que el encubrimiento presidencial a los iraníes no está probado…” Posta. Personalmente no podría estar más de acuerdo con él. El problema es que ahora va de compañero de fórmula de quien él mismo ha denunciado por escrito como encubridora del mayor atentado sufrido por la Argentina. ¿Qué dificil, no?

Mientras tanto, Bolsonaro decidió incendiar el Amazonas, Evo se hace el boludo pero también prendió un fosforito, Boris Johnson puso los pies sobre la mesa ratona de Macron en el Palacio del Elíseo y le dijo que se van de UE por las buenas o por las malas. Mateo Salvini hizo caer el gobierno italiano porque no era suficientemente facho y Donald Trump, enojado porque no le quieren vender Groenlandia, mandó al demonio a Dinamarca y al mismo tiempo decidió retomar la guerra contra China que a su vez no se achica y le redobla la apuesta a morir. El mundo empieza a arder.

Para ser justos, al lado de todos estos tipos, Macri y Fernández ya parecen Churchill y De Gaulle. No nos quejemos tanto, muchachos.

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Alberto F y sus declaraciones previas : contradicciones y promesas

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Las definiciones más contundentes de Alberto Fernández sobre política, economía y el fin de la grieta

El candidato a presidente por el Frente de Todos participó en el ciclo organizado por Clarín en el Malba. Estas son sus frases más fuertes.

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Alberto Fernández en el Seminario democracia y desarrollo en el MALBA/ Foto Juano Tesone

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Los oficialistas que escucharon a Alberto Fernández

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22/08/2019 – 11:48

Alberto Fernández dejó un sinnúmero de definiciones sobre política, economía, medios y el fin de la grieta en su paso por el seminario Democracia & Desarrollo que Clarín organiza en el Malba, y que este jueves llevó a cabo su tercera edición.

A continuación, sus frases más fuertes:

CAMINO A LAS ELECCIONESLo que tenés que saber hoy del oficialismo y la oposición.

Lo que tenés que saber hoy del oficialismo y la oposición.

DE LUNES A VIERNES

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"TENEMOS QUE TERMINAR CON LA IDEA DE QUE LA TRANSICIÓN ES UNA GUERRA"

-"Tenemos que terminar con la idea de que las transiciones son difíciles, son parte de una guerra entre unos y otros, deberían dejar de ser noticia las transiciones. Muchos están preocupados si habló o no con el Presidente. Hay que sacar la sensación de que eso se repita. Tenemos que sacarle todo componente dramático al traspaso".

"LA ARGENTINA NO TIENE POSIBILIDAD DE CAER EN DEFAULT SI YO SOY PRESIDENTE"

-"Nadie puede plantear el default, yo lo viví, nadie puede plantear una quita porque es una deuda tomada hace dos años por un gobierno democrático, no tiene nada que ver. Este fantasma que ha sido alentado por el Gobierno es un error".

-"Tendremos que hablar con los acreedores para ver cómo resolvemos el tema, eso es todo. Hay que sacar del escenario que nosotros venimos a incumplir las deudas asumidas".

"LA INFLACIÓN NO ES FÁCIL DE RESOLVER, PERO NUNCA COPIARÍA A MORENO"

-"Lo último que haría es copiar algo que hizo Guillermo Moreno, lo digo por enésima vez, le hizo mucho mal a la Argentina. Si seguimos con esta dinámica vamos a seguir chocándonos contra las paredes, tenemos que parar la pelota, tenemos que hacer un enorme acuerdo donde participen empresarios, sindicatos y gobierno. Ya lo tengo hablado".

REFORMA LABORAL: "NO ES EL SISTEMA LABORAL EL PROBLEMA"

-"El problema no es la ley, el problema es una economía que se ha achicado que le cuesta la energía, le cuesta el transporte, le cuesta el sueldo. Estamos hablando de una economía paralizada, tenemos que prenderla, encenderla, se apagó el día que por una cuestión dogmática creyeron que para atacar la inflación había que tocar el consumo".

-"Tenemos que volver a poner en condiciones de consumo a la sociedad para que empiece a moverse la economía y entender que el problema de inflación no es solo de demanda, deberíamos preguntarnos porqué seguimos creyendo eso, si ni la emisión ni la demanda han pasado en estos momentos".

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"UNA DE LAS COSAS BUENAS ES QUE SE HA RECUPERADO EL INDEC"

-"Nunca hay que enojarse con el termómetro, tengo que ver porqué tengo fiebre. Por enésima vez digo que no voy a manipular el INDEC, porqué voy a hacer lo contrario a lo que vengo diciendo".

SOBRE LA GRIETA: "NO TENGO EN CLARO CÓMO EMPEZÓ, TENGO EN CLARO CÓMO SIGUIÓ"

-"Cómo vamos a vivir en una sociedad donde se ponen figuras de periodistas para que los escupan, me costó que me digan hombre de Clarín. Eso no puede volver a pasar entre nosotros, nos tiene que dar vergüenza que eso haya pasado".

-"A mi también me mataban en 678, también se ocupaban de mí. Les pido a todos que seamos piadosos mirando el pasado, olvidemos y pongámonos a partir de hoy a decisión de terminar con esto".

"ENOJARME CON BOLSONARO FUE UN ERROR, ME DEJÉ LLEVAR"

-"Brasil es mucho más, fue un error pelearme con Bolsonaro, me dejé llevar, por eso paré", dijo el candidato presidencial del Frente de Todos sobre su cruce con el mandatario brasileño, al que llamó "misógino".

"QUIERO QUE SE RESPETE EL ESTADO DE DERECHO Y QUE NINGÚN CORRUPTO QUEDE IMPUNE"

-"No vengo con la idea de amnistía e indultos. Los indultos son una rémora de la monarquía, jamás los usaría"

-"No tengo que meterme en lo judicial".

Todo lo que dejó el seminario "Democracia & Desarrollo" con Fernando Henrique Cardoso, Alberto Fernández y Mauricio Macri

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-"Quiero que se respete el estado de derecho y que ningún corrupto quede impune".

-"Si todos vemos cómo funciona la Justicia, por qué no nos quejamos, no seamos hipócritas"

-"Quiero jueces probos que no dicten fallos en torno a la coyuntura, quiero que respeten el Estado de Derecho y que ningún corrupto quede impune".

"LA ÚNICA PERJUDICADA CON LA MUERTE DE NISMAN FUE CRISTINA"

-"Vamos a hacer todo lo que haga falta para que fiscales y jueces trabajen, lo que tenemos que hacer es sacarlo a Nisman de la contienda política".

-"Si alguien mató a Nisman que se haga cargo, estoy seguro que no fue Cristina, de eso estoy seguro".

-"Hay que aplicar la regla de la novela policial, dime quien se beneficia con el crimen y te diré quien fue el asesino".

"JOSÉ LÓPEZ ME ASQUEÓ COMO A TODOS LOS ARGENTINOS"

-"Yo nunca dije que no había corrupción, ver un hombre tirando bolsos con 9 millones de dólares me asqueó".

Publicado en Actualidad