La Hipocresía Mundial

Mito cubano de la izquierda y los derechos humanos

Eduardo Viola y Héctor Ricardo Leis

Los derechos humanos tuvieron un rol fundamental en el largo proceso que nos condujo en la dirección de la democracia. Casi sin excepción, los revolucionarios de otrora levantaron las banderas de la lucha contra las violaciones de los derechos humanos perpetradas por los regímenes militares contra los cuales lucharon. Hicieron poca autocrítica de la violencia a la cual recurrieron, es verdad, pero existió un fuerte efecto político civilizador vinculado a la defensa de los derechos, al ser dicha defensa posible sólo bajo el régimen democrático.

Hoy rige en toda América Latina, con la única excepción de Cuba, la democracia “burguesa”, la cual no estaba en los planes iniciales de esta generación. En aquellos años, de cualquier manera, eran pocos los actores, de izquierda o de derecha, los que manifestaban un compromiso auténtico con la democracia. Fue el conjunto de la sociedad el que recorrió el camino del aprendizaje democrático, a partir de los años 1980. Hasta entonces, en nuestras sociedades, las experiencias habían sido marcadas por intereses oligárquicos. No habíamos aprendido a vivir en democracia.

De esta manera, la fundación del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, como un partido político que aceptaba el juego democrático tuvo una gran relevancia para toda América Latina. La gran mayoría de sus fundadores tenía un pasado revolucionario e incluso, en algunos casos, de lucha armada. En comparación con fuerzas semejantes en otros países de la región, el PT fue, en aquella época, ejemplo del aprendizaje democrático de la izquierda revolucionaria brasileña.

La transición fue, para muchos de los países, el primer proceso de construcción democrática sin restricciones oligárquicas, mostrando la pobreza del registro democrático del sigo XX en América Latina, repleto de interrupciones. Hoy es prácticamente inexistente en el horizonte la posibilidad de retorno de los regímenes autoritarios de antaño, sin embargo el camino de construcción de la democracia no ha sido fácil.

Procesos electorales y entrega del poder a representantes electos por la mayoría son condiciones necesarias, pero nunca fueron suficientes para el proceso de consolidación de la democracia. Una democracia plena y de calidad exige la instauración firme del Estado de Derecho, la sujeción total a la ley por parte de cada uno de los ciudadanos, independientemente del cargo, clase o representatividad.

La vocación democrática de los actores políticos es puesta a prueba mucho más por el respeto y por la subordinación permanente a las reglas y a los principios universales que constituyen el Estado de Democracia y de Derecho, entre los cuales los derechos humanos son uno de los más importantes, que por la participación en elecciones. Esto elimina la interpretación oportunista o anómala de tales derechos.

En América Latina, no obstante, observamos tristemente una defensa de los derechos humanos instrumentalizada oportunista y anómala en relación a Cuba, principalmente por los líderes del PT. Desde la caza y expulsión de los boxeadores Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara hasta la reciente visita de Lula y sus asesores a La Habana, manchada por el silencio en relación a la muerte de un disidente, la omisión de Lula y del PT sobre los derechos humanos en Cuba genera sospechas sobre la verdadera convicción democrática que hoy tienen los revolucionarios de ayer.

Los ex-revolucionarios de izquierda se adaptaron bien a los cambios impuestos por las circunstancias y están, ahora, instalados en los gobiernos de una buena parte de las democracias de América Latina. Pero su resentimiento por la derrota en la pretendida revolución contra las oligarquías y las Fuerzas Armadas nacionales aliadas al “imperio americano” quedó encarnado en la mítica y solitaria Cuba de los Castro. Por eso, temen que cualquier crítica de ellos a Cuba o a los hermanos Castro sea aprovechada por la derecha o por el “imperio”, aún reconociendo que ni uno ni el otro sean los mismos de antes.

Para ellos, Cuba no es realidad, sino mito, por lo tanto, intocable e incriticable. Se transformó en mito por haber sido el único país de la región que consiguió realizar una revolución por medio de la lucha armada y sobrevivió, inclusive, a una invasión del “imperio”. Como en América Latina ningún otro grupo de izquierda logró esto, Cuba ganó una “indulgencia” permanente y total pos sus pecados.

La izquierda que se encuentra en el poder en muchos de los países de América Latina debe liberar su inconsciente de resentimientos y desmitificar a Cuba, permitiendo que la isla entre nuevamente en la Historia, con sus virtudes y sus defectos, actuales y pasados. Debe comenzar a mirar su pasado revolucionario con humildad, reconocer sus fallas y sus méritos, aprender a perdonar y a ser perdonada, reconciliarse con todos los que hoy reivindican los mismos principios universales que sustentan la democracia, aunque en el pasado se hayan enfrentado en luchas mortales.

Debe, por último, aprender a criticar la monstruosa dictadura cubana de más de 50 años con un único partido, condenando las numerosas violaciones a los derechos humanos de aquellos que no piensan como ellos. Al final de este aprendizaje, todos sabrán que, en América Latina, el proceso de consolidación democrática también estará concluido.

Eduardo Viola es Profesor Titular de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia y Héctor Leis es Profesor Asociado de Ciencia Política de la Universidad de Santa Catarina. Ambos, son integrantes del Consejo Académico de CADAL.

Fuente: O Estado de S. Paulo

Traducción de Ana Bovino.

Publicado el Sábado, 1 Agosto, 2009 por DCHpress

Miembros de las Fuerzas Armadas y de Orden, fuerzas regulares de la nación, tuvieron por obligación profesional y en cumplimiento a lo dispuesto por sus mandos respectivos, enfrentarse a fuerzas irregulares, clandestinas en el país, preparadas militarmente en el extranjero, dotadas de gran cantidad de armamento y explosivos, con gran apoyo económico externo que complementaban con acciones delictuales en Chile, y con un fuerte soporte político y comunicacional de la izquierda en todo el orbe.

Estos militares y policías, que no pidieron ser destinados a esas funciones de Seguridad Nacional, y que fueron comisionados asumiendo estas responsabilidades por órdenes de sus respectivos mandos institucionales, han tenido que sobrellevar desde entonces los enormes costos personales y familiares, que les significa tener que responder por las consecuencias de una guerra irregular, que se analiza ahora críticamente, no en el escenario en que ocurrieron los hechos, sino bajo un prisma político actual, sesgado y que no se compadece con lo realmente sucedido.

La verdad de lo que realmente ocurrió en esa época en Chile se ha visto ocultada por una versión parcial y falseada. Y esa versión falsa es precisamente la que ha sido más ampliamente difundida en la mayoría de los medios periodísticos, y particularmente en todas las tribunas y espacios que maneja el socialismo-marxista en los medios de comunicación.

La otra versión, la verdadera, se ha tendido a olvidar por gran parte de los chilenos y esa es una realidad que afecta directamente a los implicados en estos hechos y a la llamada “familia militar”: asesinatos por bombas arteras, secuestros de Oficiales superiores, terrorismo selectivo con homicidios de oficiales, suboficiales y empleados civiles, la mayor internación de armamentos y explosivos hecha en América Latina, la Infiltración clandestina de cuadros preparados militarmente en el extranjero, acciones todas siniestramente efectuadas con el apoyo de las transnacionales socialistas afines.

Es un absurdo en nuestra sociedad, supuestamente igualitaria, que quiénes por orden de los Tribunales y de su superioridad debieron esclarecer estos crímenes, detectar a esos terroristas, individualizarlos, ubicarlos, detenerlos y muchas veces enfrentarse con ellos para neutralizarlos, hoy día sean los acusados de violaciones a los derechos humanos; sean víctimas de persecuciones políticas disfrazadas de Jurídicas; y se les juzgue por supuestas responsabilidades individuales, en circunstancias que todos ellos formaron parte de organizaciones  jerarquizadas y con una estructura de mando piramidal, y actuaron en cumplimiento de órdenes superiores, en defensa de la seguridad y de los derechos humanos de toda la ciudadanía. Debemos tener presente que los terroristas que murieron, estaban siendo protagonistas de la lucha armada que ellos mismos originaron y atentaban en contra de nuestros Derechos Humanos.

Es muy cómodo actualmente para las instituciones castrenses y para ciertos grupos políticos, decir públicamente que en el tema de los Derechos Humanos las responsabilidades son personales y sólo de quienes están involucrados, intentando quedar al margen en un tema sensible que nadie ha sido capaz de afrontar, defender, ni asumir.

Es destacable la posición valerosa y consecuente que ha mantenido el abogado y periodista Hermógenes Pérez de Arce. El único columnista de un medio de alcance e importancia nacional que ha desenmascarado sistemáticamente las tergiversaciones de la izquierda en el tema de los Derechos Humanos y en muchos otros. Lo penoso es que su esfuerzo sea una lucha prácticamente individual y solitaria.

Modestamente, nuestra publicación Despierta Chile, mantiene una línea similar en cuanto a la difusión de la verdad a través de sus editoriales y los textos de sus columnistas, y aunque nuestra capacidad de llegar a las masas –por ahora- no se puede comparar a la que tienen los medios periodísticos de gran presupuesto, aportamos nuestro esfuerzo para que los chilenos no olviden lo que vivieron y para que los más jóvenes, que solo han oído las mentiras marxistas, tengan alguna posibilidad de conocer la verdad.

Volviendo al tema de este artículo, debe tenerse muy claro que no pueden aplicarse en forma descontextualizada las leyes de un período normal de la república, como el actual, a un período de emergencia, de crisis nacional, de guerra contra el terrorismo donde se produjeron excesos por ambos bandos, como el que se vivía en Chile cuando se dieron estas situaciones.

En ese enfrentamiento total contra el terrorismo, la responsabilidad no era individual, ni de unos pocos. Es inmoral e injusto culpar solo a algunos miembros de las Fuerzas Armadas y de Orden que tuvieron la orden de combatir en una guerra antisubversiva. Todo eso fue un problema del Estado.

En la neutralización de los cuadros guerrilleros, preparados militarmente en el extranjero, se involucró un Gobierno y no solo un puñado de soldados de escasa jerarquía, convertidos hoy día en “chivos expiatorios”, escasamente apoyados por algunos amigos, renegados y a veces criticados incluso por sus pares.

Arbitrariamente, estos militares no pueden ser defendidos por los abogados de sus respectivas Instituciones ya que se ha permitido que el Consejo de Defensa del Estado se haya hecho parte como querellante en las Causas, en el supuesto que la intervención del CDE obedece a la necesidad de “defender los intereses del Estado”. Paradójicamente, ahora, cuando hay cientos de uniformados procesados, condenados o privados de su libertad, no hay ningún terrorista de los que participaron en hechos de sangre entre 1973 y 1989, que se encuentre en prisión.  Ellos sí tuvieron una Ley de Amnistía eficiente, y una verdadera Ley de Punto Final, que se llama “Indulto Presidencial”, con las que la Concertación premió y benefició a cientos de terroristas procesados y condenados por los Tribunales.

A todo lo anterior se suma un Poder Judicial que en su Corte Suprema está conducido por Ministros muy afines con el gobierno de turno y en la Corte de Apelaciones, por Ministros que hacen carrera judicial tomando resoluciones en desmedro de quienes de alguna u otra manera participaron en el Gobierno Militar, las que luego explotan publicitariamente para sobresalir y ser así considerados en las proposiciones de ascenso que manipula el Ejecutivo por “dedocracia”.

Sumemos a lo anterior que estos jueces son asesorados por funcionarios de Investigaciones de Chile, cuerpo policial subordinado políticamente al gobierno en ejercicio.

Hay un estamento de Investigaciones denominado Departamento V. “Asuntos Internos”, abocado básicamente a perjudicar al personal de la Fuerzas Armadas y de Orden enjuiciado por supuestas trasgresiones a los DD.HH. Se ha comprobado procesalmente toda suerte de vicios y corrupción en estas investigaciones, que abarcan desde presiones indebidas, hasta el soborno para obtener declaraciones que inculpen a miembros de las FF.AA.

Seamos objetivos con la Historia de Chile. Recordemos por un momento los 17 años que vivimos en paz, con seguridad ciudadana, sin inmoralidades, sin corrupción, sin drogadicción, sin delincuencia, con una economía libre y próspera, con bajos índices de cesantía, muy diferente a lo que estamos enfrentando en este gobierno.

Todos los partidos políticos y sus sistemas han gobernado fracasadamente a Chile en más de una ocasión y es de mucha molestia para quienes viven de la política reconocer que un “Régimen Militar” surgido de una emergencia histórica, haya sido el mejor gobierno de Chile en estos últimos cien años.

Recordemos que Allende obtuvo en su mejor momento el 33.8% de la voluntad ciudadana y que Pinochet, pese al desgaste de 17 años de Gobierno, en su peor momento obtuvo el 44%.

¿Puede haber reconciliación en Chile si el socialismo retorcido en sus creencias, sigue patrocinando la lucha de clases, ejerciendo la persecución especialmente contra los uniformados, en nombre de la justicia y de la democracia, manteniendo la tozudez por desunir a los chilenos y promoviendo toda suerte de odios y venganzas?

En Chillán, el año 1967, el Congreso General del PS, por la unanimidad de sus integrantes aprobó el siguiente voto político:

El PS, como organización marxista-leninista, plantea la toma del poder como objetivo estratégico a cumplir por esta generación, para instaurar un estado revolucionario. La violencia revolucionaria es inevitable y legítima.

Constituye la única forma que conduce a la toma del poder político y económico y a su ulterior defensa y fortalecimiento.

Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del Estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista. Las formas pacíficas o legales de lucha no conducen por sí mismas al poder.

El PS las considera como instrumentos limitados de acción, incorporados al proceso político que nos lleva a la lucha armada”. Esta línea no sólo fue mantenida después de 1967, sino confirmada en el Congreso del PS de 1971, en La Serena, estando ya en el poder con la UP, ocasión en que continuaron sosteniendo firmemente que era inevitable el enfrentamiento armado. Luego de dar a conocer este texto, planteamos a todos ustedes las siguientes preguntas: ¿Pensaron los socialistas en el dolor de las familias de los caídos que necesariamente iba a provocar la violencia que promovían? ¿No merecen el calificativo de asesinos quienes arman intelectual y militarmente a jóvenes inexpertos para enfrentarse luego a las FF.AA.? Esa voluntad política, hoy día disfrazada como renovada, es liderada por el Presidente Ricardo Lagos, ayer firmante de estos mismos postulados. ¿Qué será del destino de nuestra querida Patria y del personal involucrado en los procesos de DD.HH., con el socialismo-marxista empleándose en todas sus formas, haciendo primar la venganza en nombre de la justicia y el odio sobre el perdón, posponiendo la paz y la reconciliación para satisfacer a unos pocos? ¿Es justicia que el Consejo de Defensa del Estado se haya hecho parte, solo por poner un ejemplo, en el proceso de la llamada “Operación Albania” y no lo hiciera en el juicio contra los terroristas que atentaron contra el general Pinochet y asesinaron a cinco de sus escoltas? Recordemos que los abatidos en la “Operación Albania”, eran los homicidas más buscados después de ese cruento atentado, que casi cuesta la vida al entonces Presidente de la República. ¡Y los que fueron detenidos, por indulto presidencial del Sr. Aylwin viven actualmente en Bélgica! ¿Cuál ha sido la actuación del Consejo de Defensa del Estado en el asesinato del Senador Jaime Guzmán? ¿Hay Derechos Humanos para los miembros de las FF.AA. asesinados por terroristas; para sus viudas, para sus padres y familiares en general? ¿Se ha aplicado en la práctica la “Ley de Amnistía” promulgada en 1978? ¿Habrá voluntad de hacer una negociación política que solucione definitivamente los casos que comprometen a personal militar, y que comprenden el periodo que abarca desde el año 1978 hasta el 11 de Marzo de 1990? Chile es una de las pocas naciones en el mundo sin un resguardo legislativo que proteja desde el punto de vista de la Seguridad Nacional, sus actividades de inteligencia.

Por ello, todos estos procesos, permiten a los Tribunales de Justicia tener acceso a nombres y estructuras orgánicas completas de entidades supuestamente secretas.  Aparte de ello, le permiten interrogar a todos sus integrantes, obteniendo declaraciones a las que se puede acceder posteriormente sin ningún inconveniente, ya que los procesos son públicos, y los medios de comunicación se encargan además de difundirlo en todo el país y a veces en el extranjero. ¿Qué iniciativa jurídica o de algún orden se ha adoptado sobre este tema? En un plano comparativo: ¿Ha habido alguna indemnización monetaria para los familiares de algún uniformado asesinado?

EN ARGENTINA Argentinos por la Memoria Completa “La otra parte de la verdad” recorre el país: Tenemos el agrado de invitarlos a la presentación del libro del Dr. Nicolás Márquez en las diversas fechas ya confirmadas a llevarse a cabo en distintos puntos del país: Gualeguaychú (E. Ríos): Viernes 30 de julio 20hs en el salón de actos de cooperativa eléctrica. Rosario  (Sta. Fe): 5 de agosto 20hs, Mutual de Cristiana Ayuda Familiar (Salta y Dorrego).Villa Carlos Paz Córdoba): fecha 10 de agosto a las 18,00 hs En el salón del Club de Abuelos de Villa Carlos Paz.Mendoza:  salón grande del Automóvil Club Argentino en pleno centro de la ciudad sobre av. San Martín esq. Amigorena.Acompañaran al autor, el Dr. Florencio Varela (prologador del libro), y Karina Mujica (Pte. Argentinos por la Memoria Completa).Próximamente Tucumán y Bahía Blanca.memoriacompleta@hotmail.comlaotrapartedelaverdad@yahoo.com.ar(Nicolás Márquez)

En Chile nos preciamos de nuestra capacidad y avances en lo social, sin embargo muchos países nos dan permanentes lecciones en cuanto a defender valientemente ciertas verdades históricas, no importando lo “mal visto” que sea presentar públicamente una posición contraria a la que el gobierno y su Concertación de partidos profesa y alienta. Es bueno que todos sepamos cómo en países como la vecina Argentina, hay grupos como el llamado “Argentinos por la Memoria Completa” que públicamente denuncian las mentiras marxistas en cuanto a la llamada “guerra sucia”, el combate de sus fuerzas de seguridad contra los terroristas trasandinos. Escriben y publican libros, hacen reuniones y actos públicos, dictan conferencias y presentan foros sobre el tema. ¿Acá? Nada de eso. Otros ya han reaccionado y quieren dejar a sus hijos una herencia social con un país que reconoce los hechos como realmente sucedieron y no como una sarta de mentiras que sirve a intereses políticos de la Concertación y a grupos de fachada que profitan y viven de su carácter de “victima” o “familiar de víctima”.

¿Seremos capaces en Chile de representar de una buena vez nuestra posición en defensa de la verdad?

Aprendamos un poco de nuestros hermanos argentinos:

ARGENTINA TIENE MEMORIA

Acto del 24 de JunioMar del Plata, Hotel Guerrero

hace2
Lanzamiento del libro “La otra parte de la Verdad” del Dr. Nicolás Márquez

hace3
Se homenajeó a los muertos caídos en manos del terrorismo, cuyos rostros y nombres  no serán recordados en el Museo de la Memoria, como la niña Paula Lambruschini, asesinada a los 15 años por “jóvenes idealistas”.

DICTADURAS Y DEMOCRACIAS

Julio 8, 2009 · 31 comentarios

“La democracia es un asco (firmado: El Pueblo Armado)”. Grafitis en la zona de Congreso, Buenos Aires

El aún no resuelto conflicto de Honduras ha llevado a la luz a uno de los más serios problemas que enfrenta la OEA (Organización de Estados Americanos). A pesar de que el presidente hondureño depuesto, Manuel Zelaya, logró el apoyo de esta organización para que aleje a Honduras de su seno, los nuevos poderes de este país no se han inmutado por ello. Al contrario, comenzaron a escucharse voces de diferentes dirigentes e intelectuales de toda América cuestionando la decisión de la OEA y tildándola de hipócrita.

Razones no les faltan ya que, durante los últimos años, el presidente venezolano Hugo Chávez  ha perseguido a los medios de comunicación que luchan por preservar la libertad de prensa y la OEA no dijo nunca una sola palabra acerca de ello. También enmudeció cuando el mismo Chávez generó un golpe de estado caraqueño contra el alcalde Antonio Ledesma, al crear ilegalmente el cargo de Jefe de Gobierno de Caracas con rango jerárquico superior a Ledesma. Éste, incluso, perdió el manejo del presupuesto y sus oficinas. En ese momento no importó que Ledesma fuera un gobernante elegido por el pueblo y que, según la Carta Democrática Interamericana de 2001 que promueve la democracia en la región, los países miembros estuvieran obligados a defenderlo. Tampoco dijo nada sobre la génesis del conflicto hondureño: la decisión del mismo Zelaya de ignorar las resoluciones de la Corte Suprema de Justicia de Honduras y del Congreso, que lo obligaban a renunciar a su intento de reelección presidencial.

Durante los últimos años, circunstancias similares, arraigadas en el abuso de autoridad de los presidentes, se han cometido en muchos países de la América Latina, pero la OEA nunca emitió opinión al respecto.

Lo que sucede es que, en realidad, la eficacia ejecutiva de esta Organización supra nacional, así como está planteada, es inviable si no soluciona la incoherencia que existe en la estructura ideológica de las naciones que la componen.

EL PROBLEMA DE FONDO

“La Ley es como la veleta de un viejo campanario, que varía según sopla el viento”.  Leo Nicolaievich Tolstoi (1828-1910). Escritor y reformador ruso. Una de las grandes figuras de la novelística mundial.

En el año 2001 las naciones que la componen llegaron a un acuerdo y lo plasmaron en una Carta Democrática. En ella se comprometen a defender las estructuras democráticas en el continente. Es imposible que la OEA pueda hacerlo y la causa de este impedimento radica en que algunas de sus naciones miembros entienden a la democracia de una manera muy bizarra.

El ejemplo más claro y sencillo para explicar esto es la situación de Cuba. ¿Cómo se entiende la apertura para que este país se incorpore a la organización interamericana si existe esa Carta Democrática del año 2001?

La respuesta para que podamos entender este fenómeno la da, de manera insólita, Fernando Solanas, el director de cine argentino, y político nacionalista, que cosechó un importante volumen de votos en la última elección de la Ciudad de Buenos Aires.

En oportunidad de una reciente visita a Venezuela y Cuba, Solanas afirmó que estos dos países gozaban de una plena democracia. Fue sorprendente escuchar esa definición que rebate lo postulado por el mismo inventor del comunismo (es el sistema que rige en Cuba hacia el cual, aparentemente, se dirige Venezuela), Karl Marx, explicitó claramente que su funcionamiento se puede realizar únicamente a través de una dictadura, la del proletariado.

Así como Solanas trató de disfrazar una dictadura de democracia, la OEA acciona de manera hipócrita al invitar a Cuba para que se reincorpore, sin dar importancia a que el sistema que rige en ese país se dé de bruces con el compromiso asumido en defensa de la democracia.

Con esta actitud, la Organización de Estados Americanos establece de hecho una posición de prescindencia respecto de las políticas ideológicas de sus países miembros.

La postura de prescindencia ideológica no está per se, ni mal ni bien. Es tan válida como la de comprometerse con una ideología determinada. Lo que está mal, por su notable incoherencia, es que por un lado adhiera al sistema político democrático y republicano (elecciones dentro de un marco de pluripartidismo y respeto por la independencia de poderes dentro de una nación) y por el otro, acepte sistemas totalmente opuestos. Aplaude cuando algunos de los presidentes latinoamericanos se resguardan en la democracia cuando las circunstancias políticas están a su favor, pero se hace el distraído cuando los mismos funcionarios violan sus preceptos porque éstos se interponen y dificultan sus proyectos personales como gobernantes.

Por lo tanto, es imposible, desde una organización continental, que puedan congeniarse políticas democráticas abarcadoras cuando algunas de sus naciones miembros no lo son.

Por ejemplo, la Unión Europea tiene una coherencia ideológica democrática y republicana, y es justamente ésta característica uno de los principales motivos que están impidiendo la incorporación de Turquía a esa supra organización.

Situación similar se da en la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN). Sería imposible imaginar un acuerdo de defensa democrática si incluyeran a la dictadura comunista que gobierna Corea del Norte.

Sin tanto análisis, nuestros abuelos afirmarían: no se pueden mezclar el agua con el aceite.

Como premisa en mi vida, considero que los golpes de estado, civiles o militares, de derechas o de izquierdas, nunca son una solución para los problemas que pueda tener un país. Es extremadamente penoso que una Corte Suprema de Justicia o un Congreso recurran a las Fuerzas Armadas para evitar los abusos del Poder Ejecutivo, pero no olvidemos que, de los tres poderes que tiene una nación, el Ejecutivo es el único que tiene fuerza de fuego propia (las policías). Tanto el Legislativo como el Judicial, carecen de ellas. Esto, y lo aclaro expresamente, no los exculpa de no haber intentado otras formas de corregir la ilegal acción del ex presidente Zelaya, como pudo haber sido un juicio político previo al reemplazo presidencial.

Creo siempre que la buena política debe ser negociación continua y aceptación de la alternancia en el poder, y que la eficacia de funcionamiento de la OEA y su incidencia en el futuro democrático del continente dependerán de la coherencia y congruencia con que sus dichos y reglamentos se relacionen con los hechos en sí mismos.

LA EVALUACIÓN DE LA INCOHERENCIA

“Ninon de Lenclos, la célebre cortesana francesa, tenía relaciones con el conde de Choiseul, pero de quien estaba enamorada era de un actor y bailarín llamado Pecaurt. Un día se encontraron los dos y, como Pecaurt llevaba un traje que parecía un uniforme, el conde le preguntó: -¿En qué cuerpo servís?-

-Mando en un cuerpo en el que usted, mi señor conde, sirve hace tiempo.”

Anécdota extraída del libro Historia de la Historia (Círculo, 1984), de Carlos Fisas

Es costumbre tratar a la incoherencia como un mal menor, este es un grave error de evaluación. Cualquier proceso incoherente en la vida, implica una ruptura de relación entre las propias partes. Si decidiéramos accionar nuestro cuerpo hacia un objetivo, cualquiera sea éste, necesitamos mantener una unidad de los elementos que lo componen. Imaginemos qué nos pasaría si al salir a la calle, nuestro lado derecho quiere caminar hacia la derecha y el izquierdo hacia la izquierda, todo esto al tiempo que nuestro cerebro envía la orden de caminar hacia adelante. Nos paralizaríamos o, en el mejor de los casos, por más voluntad que pongamos en la obra, lograríamos caminar hacia uno de los tres lados con una marcada dificultad emergente de la tensión que las direcciones no atendidas provocarían. Seguramente iríamos con rapidez al médico seguros de tener alguna grave enfermedad. Entonces, ¿qué nos hace suponer que una sociedad incoherente, o un gobierno incoherente, o una organización supra nacional con esta característica, pueda tener efectos diferentes de los que experimentaríamos individualmente?

¿Desde qué lugar podemos minimizar las consecuencias de ello en temas como la ideología de una nación o de un continente, o las acciones de un gobierno, cuando, si nos llegara a pasar en forma personal no hay dudas de que cada uno de nosotros entraría en pánico, pensando en las terribles consecuencias que podríamos sufrir ante el descontrol de nuestro cuerpo y la sensación de que se desconecta de nuestra mente?

De la misma manera que sucede esto en la persona, sucede en todas sus creaciones. Sin la visión integral de un sistema político-económico, son una utopía sus posibilidades de éxito.

Enrico Udenio

8 de julio 2009

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La reelección de Cuba como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Hilda Molina

¿Cómo se explica que elijan para ese Consejo de Derechos Humanos a un gobierno que lleva cincuenta años sin moverse del poder y violando públicamente estos derechos? ¿Quiénes son los que eligen y reeligen para investigar, evaluar y juzgar la situación de los derechos humanos en el planeta, a un cincuentenario régimen dictatorial que durante medio siglo ha institucionalizado la sistemática violación de derechos elementales? ¿Por qué eligen y reeligen para integrar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU a un gobierno conculcador consuetudinario de tales derechos? Después de meditar profundamente sobre esta reelección, he llegado a algunas humildes conclusiones que expongo en este Documento.

El pasado 12 de mayo de 2009, Cuba fue reelecta por un segundo período de tres años como miembro del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de las Naciones Unidas en votación celebradaen la Asamblea General. A mí personalmente no me sorprendió la noticia, pero en una parte de la población cubana causó consternación. Porque este cansado y hasta ahora callado pueblo no sólo ha ido adquiriendo cultura en el censurado tema de los derechos humanos, sino que ya ha comenzado a hablar, aunque todavía lo hace en voz baja.
Después de conocer la información al respecto, muchos conciudadanos de todas las edades me preguntaban y se preguntaban: ¿Cómo se explica que elijan para ese Consejo de Derechos Humanos a un gobierno que lleva
cincuenta años sin moverse del poder y violando públicamente estos derechos? He confesado en repetidas ocasiones que la política ni me interesa ni me gusta, que no entiendo a los políticos, y que carezco de experiencia en lo que a política se refiere. Sin embargo, después de meditar profundamente sobre esta reelección, he llegado a algunas humildes conclusiones que deseo compartir con los lectores. A continuación se las expongo, intentando dar respuestas a dos importantes preguntas:
¿Quiénes son los que eligen y reeligen para investigar, evaluar y juzgar la situación de los derechos humanos en el planeta, a un cincuentenario régimen dictatorial que durante medio siglo ha institucionalizado la sistemática violación de derechos elementales?

¿Por qué eligen y reeligen para integrar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU a un gobierno conculcador consuetudinario de tales derechos?
-Los déspotas usurpadores de derechos, que lamentablemente no escasean y ejercen su dominio en diferentes áreas geográficas, se unen, se asocian y se apoyan en los cónclaves internacionales. Saben que un Consejo repleto de sus homólogos violadores de derechos, les garantizará la posibilidad de seguir tiranizando impunemente a sus respectivos pueblos, y hasta la gloriosa satisfacción de recibir aplausos y aclamaciones en las reuniones de la ONU.
-Las vitalicias autoridades cubanas sostienen, y sus asociados y discípulos internacionales repiten, que los únicos derechos merecidos y deseados por los habitantes de esta isla son: un sistema educacional obligatoriamente estatal, ideologizado y adoctrinador; y servicios de salud deteriorados, discriminatorios y que privilegian a los extranjeros. Se opina, por tanto de forma bastante generalizada en el mundo, que los cubanos somos afortunados al contar con dirigentes, paradigmas de respeto a los derechos humanos, que con suma generosidad y benevolencia nos conceden el disfrute de estos dos extraordinarios derechos.
-Muchos gobiernos ineptos y/o corruptos, de diversas regiones del orbe, no cumplen con su elemental deber de desarrollar en sus países sistemas de salud bien estructurados, universales, permanentemente eficientes y gratuitos. Prefieren la más cómoda, fácil, barata y transitoria opción de importar mano de obra esclava cubana, sin importarles el inmenso sacrificio que esto implica para nuestro pueblo y nuestra Patria. De esta forma contraen una deuda eterna con la jerarquía dominante en Cuba, deuda ésta que pagan brindando apoyo al régimen en todas las reuniones y en cada unab de sus campañas internacionales.

-Es posible que los gobernantes de unos pocos países, sinceramente confundidos por las eficaces e intensas campañas planetarias que los jefes de Cuba desarrollan para promover su imagen, crean realmente que en esta isla perdura aún la mítica Revolución de 1959. A tal confusión contribuyen también los cientos de miles de médicos, maestros y otros especialistas cubanos, que brindando conocimientos, abnegación y amor en cualquier rincón del mundo, hacen que surja en los habitantes y autoridades de esas regiones, el erróneo criterio de que las bellas e innatas cualidades que distinguen y adornan a nuestro noble pueblo, son un reflejo de virtudes y méritos propios de los dirigentes de esta nación.
-No pocos políticos, aunque han llegado al trono mediante elecciones democráticas, idolatran al régimen imperante en Cuba y copian sus métodos, sus acciones, su intolerancia y su verborrea ofensiva, prepotente y beligerante. Esos señores, que anhelan desesperadamente imitar a sus mentores convirtiéndose ellos y sus parientes en propietarios perpetuos del poder en sus respectivas naciones, actúan como incansables y eficientes promotores del gobierno cubano en todos los foros mundiales.

-Las autoridades de algunos países plantean ingenua o hipócritamente que apoyan sin condiciones a los dirigentes cubanos, porque una política conciliadora puede ayudar mejor a la rápida apertura democrática requerida por nuestra Patria. Con una breve revisión de la historia de Cuba en estos últimos cincuenta años se comprobará el error en que incurren tan distinguidas personalidades, de hecho cómplices de un régimen que ha usado siempre el respaldo internacional para robustecerse y para incrementar su autoritarismo y su control totalitario.

-Un porcentaje importante de los gobernantes extranjeros que respaldan a los poderosos de Cuba, lo hacen también
en aras de asegurar la tranquilidad y la estabilidad en los territorios bajo su mando. Esos gobernantes viven psicológicamente extorsionados porque saben que cualquier diferencia con los jefes cubanos, incluso hasta
un quedo y tímido comentario que los disguste, puede desencadenar la movilización y agitación de sus propios revoltosos y de los revoltosos de otras latitudes, todos adoradores, seguidores y pupilos del régimen de la isla.
-El apoyo a Cuba en el contexto de la política internacional se ha puesto de moda en los últimos años.
Algunos gobiernos optan por adherirse a ese respaldo, evitando ser objetos de críticas, discriminación, exclusión y multiformes variantes de ataques por la cofradía de asociados a los jerarcas de la isla.
-Los sentimientos anti-norteamericanos y anti-poderosos en general proliferan desde tiempos inmemoriales. Tales
sentimientos han sido parcialmente generados por factores objetivos del pasado y del presente,
indudablemente dependientes de los sectores internacionales de poder y que han afectado y afectan a las naciones pobres. Puedo mencionar algunos de estos factores como son: los colonialismos despiadados y sus inaceptables injusticias sociales, y el saqueo a que son sometidos los países no desarrollados por las grandes y voraces empresas transnacionales. Sin embargo, no son éstas las únicas causas reales de la pobreza y el atraso imperantes en los países del llamado Tercer Mundo. Esos países, sin excepción, no sólo se han desangrado en cruentos conflictos internos protagonizados por grupos ávidos de mando y de riquezas, sino que han sido y/o son asolados por nefastas sucesiones de gobernantes tiránicos, incompetentes y corruptos, los que han empobrecido a sus pueblos y llevado a la ruina a sus
naciones, al tiempo que ellos y sus allegados amasan fortunas inmensas y disfrutan de los más elitistas privilegios del capitalismo salvaje. Esos mismos señores desconocen con impudicia sus propios errores y los de sus antecesores, y utilizan los insoslayables factores objetivos como coartada para justificar las calamidades existentes en los países donde gobiernan. Esos mismos señores y sus voceros, también movidos por complejos de inferioridad, resentimientos, envidias y otras bajas pasiones, usan las más disímiles tribunas para gritar a pleno pulmón, culpando únicamente a los poderosos del mundo de las miserias y angustias de sus propias naciones y de cuantas desgracias ocurren en el universo.
Como consecuencia de los mencionados factores objetivos y de semejantes campañas, se ha desatado una verdadera pandemia contemporánea de sentimientos anti-Estados Unidos y anti-poderosos en general, situación en la que el gobierno de Cuba ha desempeñado siempre o casi siempre las importantes funciones de líder, abanderado y mentor. De esta forma, los que detentan el mando en mi Patria logran un devoto, incondicional y eficaz respaldo de todos los dirigentes, políticos, intelectuales y ciudadanos del planeta en general, que por uno u otro motivo comparten esos sentimientos.

Hilda Molina nació en Camagüey, Cuba, el 2 de mayo de 1943. Es Doctora en Medicina, graduada con el Primer Expediente de su Curso en la Universidad de la Habana. Es especialista en Neurocirugía, graduada con Excelentísimo Expediente, en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. Se especializa además en Restauración Neurológica. Investigadora Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Cumplió Misión Médica como Neurocirujana en Argelia (1980-83). En el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía ocupó los cargos de Jefa del Servicio de Neurocirugía Vascular y Sub-Directora Docente. Introdujo en Cuba, a partir de los avances logrados por la Comunidad Científica Internacional y de sus estrechos nexos con esta Comunidad, el nuevo campo de la Restauración Neurológica. Fue fundadora de las Escuela Cubana y Latinoamericana de Restauración Neurológica. Por su iniciativa, se crea en Cuba el Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), del cual fue diseñadora, creadora, fundadora y directora, que bajo su dirección logró gran prestigio nacional e internacional. Es autora de múltiples trabajos científicos, publicados en órganos especializados nacionales e internacionales. Participó como ponente en eventos científicos, en visitas de trabajo e intercambio académico, como profesora en ciclos de conferencias y seminarios en universidades e instituciones científicas de Estados Unidos, Francia, España, Italia, Alemania, Suecia, Inglaterra, entre otros países europeos, de América Latina y el Caribe. Fue declarada Ciudadana Honorífica de Kansas City, Estados Unidos. Recibió las máximas condecoraciones que se otorgan en Cuba a los científicos y a las mujeres destacadas. Por sus méritos científicos fue elegida Diputada al Parlamento Cubano en 1993. En el año 1994, después de un largo proceso de discusión con las autoridades que la dirigían, renunció por decisión propia a todo lo que la vinculaba al régimen cubano, incluso a su condición de Diputada. Motivo de la renuncia: el gobierno se proponía convertir el Centro fundado y dirigido por ella, en una institución exclusiva para extranjeros que pagaran en dólares, con la subsecuente discriminación de los pacientes cubanos. También, como protesta, devolvió todas las condecoraciones que había recibido.

Fuente: CADAL – Centro para la Apertura y el Desarrollo de America Latina
http://www.cadal.org/

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Existen Dos Clases de Personas

Por Rob McGregor

Mientras me aproximo al final de mis estudios de postgrado, me doy cuenta que una de las más penosas experiencias de mi vida universitaria es la forma en que el pensamiento escolar separa al mundo en dos clases de personas: víctimas y opresores. Parece universal y acríticamente aceptado que la culpa moral es una aproximación analítica apropiada para entender la historia. En tres años de estudios de maestría me he encontrado con el paradigma que divide a la humanidad en grupos opuestos, definidos estos por el color de la piel, sexo, estatus ecconómico, etcétera. En la realidad, las víctimas a lo largo de la historia no pueden ser agrupadas de manera clara por sus rasgos físicos o su estatus como trabajadores, mientras que en la visión de los escolares, sí. Esta situación tiene obvias motivaciones políticas. La búsqueda de víctimas y opresores apoya los esfuerzos populistas de legislar en contra de los intereses de aquellos que tienen mayores riquezas. Esta simplista división de la humanidad entre “ricos” y “el pueblo” se ha convertido en una pieza tan universal de la sabiduría popular  que se convirtió en el tema central de las campañas presidenciales de Al Gore y Ralph Nader en los Estados Unidos. Y aún cuando este discurso puede ganar votos, el separar al mundo entre “nosotros” y “ellos” es un concepto en contra de la academia.

No quiero adentrarme en la discusión respecto a la superficialidad del uso de raza o sexo para definir a los grupos de víctimas, ya que es un tema tan cargado de emotividad, que difícilmente puede ser discutido en público de manera racional. Este website trata de ocuparse de temas relacionados con la pobreza y el desarrollo, por lo que dirigiré mi crítica hacia la idea de que los “ricos” son la causa de la pobreza y el subdesarrollo, y que la guerra de clases puede explicar el analfabetismo, violencia y la degradación ambiental.

Muy pocas personas, aún aquellos que son exitosos, se atreven a llamarse a sí mismos “ricos” y las corporaciones multinacionales son vistas con el mismo carisma que un peligroso virus. En consecuencia, éstos dos se perfilan como blancos convenientes y emocionalmente satisfactorios para achacarles todas las culpas. Cualquiera que sea el blanco, el culpar a los ricos de la situación del pueblo tiene el problema filosófico de que es demasiado inexacto, y el problema práctico de que “castigar” a los “ricos” conlleva a consecuencias irónicas para los pobres. Permítanme exponer mi caso, y si ustedes están en desacuerdo, pueden poner sus propias opiniones en nuestros “Pizarrones de Mensajes”.

Iniciaré con el problema filosófico. El propósito de el análisis académico no es el de buscar culpables, sino el de llegar a una comprensión de las situaciones. En consecuencia, el análisis académico introduce un grado de complejidad al estudio de los eventos mundiales que parece dejar a los académicos (y a los políticos) en un conflicto. Después de tres años de estudios de postgrado, me gustaría sugerir la importancia de reconocer esta complejidad en orden de descubrir la verdad, y en  última instancia coadyuvar a la formación de políticas adecuadas. En palabras del finado reformador educativo Mortimer Adler, “ No puedes ser un filósofo y al mismo tiempo un activista. Si lo haces, vas a terminar todo confundido”. Y confundidos es exactamente como algunos estudiantes terminan después de cuatro años de estar expuestos a la  confusión de sus profesores. Dejenme ofrecer un par de ejemplos representativos para clarificar el punto al que hago referencia.

Mi primer ejemplo es el autor E. Bradford Burns, autor de The Poverty of Progress: Latin America in the Nineteenth Century (Berkeley: University of California Press, 1980), quien explícitamente hace uso del concepto “dos clases de personas”en su análisis de la historia de América Latina. Burns defiende su división basada en clase socioeconómica, en la introducción de su libro:

“ … el pueblo se manifiesta en una forma tan heterogénea que impide su generalización en una área tan vasta como es América Latina. Y sin embargo, tal y como en el caso de las elites, al final, el pueblo manifiesta ciertas amplias tendencias de conducta que les da algunas características que son generalmente reconocibles  y de alguna manera similares, como veremos más adelante.” (E. Bradford Burns, The Poverty of Progress, p. 6)

Bueno, ahora sabemos que las personas en similares grupos socioeconómico smanifiestan algunas amplias tendencias de conducta,  y que tienen ciertas características similares. Esta inocua ambiguedad, eventualmente conduce a la conclusión de que “el pueblo” comparte una solidaridad que los agrupa en un a eterna batalla en contra de sus predadores naturales: las “elites”. Esta descripción de la humanidad no hace justicia a la complejidad de las sociedades en Améria Latina. No todos los “ricos” comparten los mismos intereses. De hecho, casi siempre se encuentran compitiendo entre sí. No pretendo con esto ignorar los abusos de las clases más privilegiadas, pero la línea de explotación no necesariamente sigue una linea vertical entre clases. Las pobres se victimizan unos a otros y lo mismo ocurre entre individuos de la clase media. No todos los individuos del “pueblo” comparten la misma identidad y con frecuencia no son ni siquiera amigables con otras familias o pueblos en su misma condición, e incluso pelean entre sí por la posesión de más tierras. La lectura de el libro de David Stoll Rigoberta Menchú and the Story of All Poor Guatemalans (Boulder, Colorado: Westview Press, 1999) es una introducción que abre los ojos a los feudos, mutua explotación y rivalidad que existe en las areas furales pobres en Guatemala. Algunos de estos feudos pueden trazarse por generaciones.

No estoy tratando de exagerar la influencia que el paradigma “dos clases de personas” tiene entre académicos y políticos liberales. Habiendo conversado tanto con académicos como con demostradores en contra de la Otganización Internacional de comercio (WTO por sus siglas en Inglés, cuya más reciente cumbre atrajo a mioles de manifestantes en Genoa, Italia), me ha ayudado a darme cuenta de que ambos comparten algunas suposiciones, que si bien son erróneas, están profundamente enraizadas en sus ánimos. Estas creencias pueden encontrarse en la tradición de la academia de izquierda, formulada en los años 40’s en la “Teoría de la Dependencia”. Esta teoría, retoño de la teoría marxista, sostiene que la pobreza enterna de los pueblos en desarrillo es de hecho causada por las corporaciones internacionales y los acreedores. En una posicion exactamente contraria a la teoría de la mutua ventaja, los teóricos de la dependencia mantienen que el comercio, por si mismo, es causa de pobreza.  De acuerdo con la teoría de la dependencia. La creación de riqueza en los países en desarrollo es un mito, ya que toda la riqueza producida es extraída del país por las elites.

Esta teoría goza del estatus de sabiduría popular, y parece ser aceptada de manera acrítica por la mayoría del público. Sorprendentemente, esta misma teoría tiene poco apoyo histórico, e introduce el problema práctico de culpar a las corporaciones o a los “ricos” por la condición de los pobres. El culpar conduce a legislaciones punitivas y los esfuerzos legislativos para castigar a los ricos o confiscar sus bienes generalmente tiende a agravar el problema de la pobreza. Esta es la irónica lección que nos han dejado los experimentos socialistas del siglo veinte. Permítanme sugerir que la posición de los pobres no debería medirse en términos de su posición relativa dentro de la pirámide social, sino en términos de su nivel absoluto de recursos que tienen a su disoposición (el término pobreza tiene un significado diferente en  América Latina que en Bangladesh, Estados Unidos o Escandinavia). La mayoría de la gente, o por lo menos aquellos que piensan racionalmente, muestran más interés en las cosas que ellos tienen, y no por aquellas cosas que los ricos tienen y de las que ellos carecen. En aquellos lugares en donde los niveles de pobreza rayan en la miseria, la regulación gubernamental por apropiados niveles de salario y condiciones de trabajo es una solución que es absolutamente compatible con el fomento al comercio y a la inversión.

La mayoría de las lecturas asignadas a mis cursos de economía política en América Latina no son sino mera retórica escolar de segunda. Demasiados autores proyectan estereotipos moralistas de “el pueblo” como íconos de virtudes morales y “las élites” como predadores hombres de negocios, oligarcas corruptos y avaros terratenientes. Demasiados estudiantes y profesores encuentran esta dicotomía tan atractiva que no se molestan en explorar ninguna otra distinción entre grupos de interés. Esto les conduce a equiparar al capitalismo, e incluso el desarrollo económico per se con imperialismo cultural y económico. El capitalismo beneficia a los ricos, de ahí su inherente naturaleza explotadora. De ahí que cualquier contacto con los mercados internacionales, prestamistas, o corporaciones multinacionales deba de ser saneada por el estado para ”proteger los intereses del pueblo”.

Permítanme ofrecer un segundo ejemplo. Los siguientes son extractos de un artículo de William Robinson, que aparece publicado en el libro Nicaragua Without Illusions, editado por Thomas Walker (Wilmington: Scholarly Resources, Inc., 1997). Este artículo fue una lectura asignada para una de mis clases en Economía Política de América Latina. Este artículo fue usado por el profesor como eje favorito para definir los términos en que debíamos discutir el desarrollo en el tercer mundo, y fué la piedra capital para el tema del curso: El capitalismo y la dominación global.

“El agente de la economía global es el capital trasnacional … el proyecto económico es el neoliberalismo… Este proyecto económico está siendo impuesto en todo el mundo por la elite transnacional a través de estados clave y sus ramas especializadas, como la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional [USAID por sus siglas en inglés], y a través de instituciones supranacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial…” (pp. 25-26).

“Estos agentes tienden a unificarse con los regentes políticos del estado neoliberal y a fundirse gradualmente…en una fracción de la elite trasnacionalizada.” (pp.27-28).

“El programa neoliberal que tuvo lugar en los años 90’s, incluyendo la restauración y modernización de los agro-negocios y las estructuras de crédito y precios que acercaran la economía interna a los mercados mundiales, constituyen la consumación de las presiones globalizadoras en el campo nicaragüense y que amenaza con exterminar, posiblemente para siemprte con el campesinado.” (p.30).

¿Esto suena como una conspiración? Con esa intención fue escrito. Si uno substituye la retórica cargada emocionalmente en el texto precedente, por palabras comunes, como “instituciones financieras” o “inversionistas”, el artículo pierde parte de su tono amenazante. Si lo tomamos como una pieza de sabiduría popular, este artículo tiene algo de credibilidad, ya que describe algunas condiciones del mundo real. Yo he viajado por México y América Latina y estoy al tanto que la pobreza y la disparidad que existe entre ricos y pobres. También me doy cuenta de que la pobreza y la desigualdad de clases tienen profundas raíces históricas y causas en la política interna de los países que a los teóricos de la dependencia no les gusta reconocer.

La pobreza no es el único tema en el que el análisis basado en las “dos clases de personas” quiere tomar partido. Los escolares y el conocimiento popular coinciden nuevamente en culpar de la degradación ambiental y  la pérdida de recursos forestales al consumismo en los Estados Unidos. Yo me considero ecologista, pero entiendo que la degradación ambiental, la erosión y la deforestación y desmonte y quema de las selvas tropicales para tierras de cultivo son el resultado de la sobrepoblación, Prácticas de cultivo poco productivas y  la pobreza de los suelos tropicales. Reconozco el papel que el agro-comercio y de la agricultura comercial juegan en la deforestación, pero también debemos señalar los efectos que tiene el que millones de dueños de fincas corten y quemen árboles para obtener un poco de más producción en unas pocas hectáreas. La destrucción ambiental es un efecto secundario de la sobrepoblación.

Hace algunos años crucé Costarrica en Bicicleta. Durante mi viaje, me detuve a descansar en un camino rural en un punto entre la carretera panamericana y el Océano Pacífico. Desde un ventajoso punto de observación, lejos de la carretera principal, pude ver múl;tiples columnas de hujmo levantándose desde la selva y de hecho pude oir el sonido de sierras eléctricas. Los perpetradores eran indígenas costarricences limpiando el terreno para el cultivo de plátanos, cocos y tierras de pastoreo. La carne que estos indígenas producen en estos pequeños terrenos nunca llegará a Burguer King. Estos productos son para el consumo local.

El rechazar el decir popular de que las corporaciones multinacionales son responsables por la pobreza y la destrucción de las selvas incluye el poner parte de la culpa en donde pertenece: en las manos de administraciones corruptas e ineficientes en los paises huéspedes. También implica el reconocer las influencias positivas que los paises industrializados (ya saben, los “agentes” del capital trasnacional) tienen en América Latina. Como ejemplo tenemos que la Unión Europea ha añadido condiciones de mejora en la condición de los derechos humanos en México a sus acuerdos comerciales, y la unión de grupos ecológicos de Estados Unidos y México recientemente detuvieron la creación de una planta procesadora de sal en la costa mexicana del Pacífico, dada la preocupación por el impacto de ésta en las lagunas de la costa. Después de una batalla de cinco años con grupos ambientalistas, el gobierno y Mitsubishi dieron por terminados sus intentos de establecer la empresa valuada en $100 millones de dólares. ¿Es esta la acción de las “elites trasnacionales” en una “nueva economía global del capitalismo? Mientras más leo más me doy cuenta que la academia ha ignorado de manera deliberada algunas piezas muy inportantes del rompecabezas de la globalización.

Es una idea noble y satisfactoria el tratar de corregir los errores de la historia, y estoy seguro de que los profesores justifican su ”retoque” de los hechos para tratar de reivindicar en las aulas de clase a los grupos “victimados”. De alguna manera también compensa también los bajos salarios y la falta de estatus que nuestra sociedad le ha dado a los académicos. Yo entiendo eso, pero me gustaría que terminara. Los escolares deberían de promover el pensamiento crítico y no el sentirse redentores. La intención detrás de la academia basada en el concepto de víctimas puede (o no) ser noble, pero es mala academia, ya que,

-Crea una comprensión del mundo que es estereotipado y superficial.

-Está basado en ideas erróneas: que todos los hombres son sexistas, todos los blancos racistas, todos los ricos son egoístas y crueles y que capitalismo es sinónimo de explotación.

-Promueve conclusiones que son históricamente inexactas.

-Estas conclusiones inexactas se convierten en la base de políticas públicas erróneas.

Reconozco que la historia no ha sido justa, y que los colonizadores Europeos le hicieron a los nativos americanos y a los esclavos negros es moralmente incorrecto. Esa es una lección sencilla, pero el hacer a todos los descendientes de europeos sentirse culpables por pecados que ellos no cometieron no tiene valor educativo. Esa no es educación, es propaganda.

Siendo personalmente ambos, capitalista y una persona moral, me ofende que otros me clasifiquen en el lado “malo” de la división moral de la humanidad de víctimas y explotadores. No hay mucho que yo pueda hacer para eliminar la pobreza en el mundo en desarrollo, a pesar de la idea popular de que si yo aprendiera a vivir con menos los pobres tendrían más. Sin embargo, sí hay algo que yo puedo hacer respecto a la forma en que estudiamos y entendemos la pobreza y el subdesarrollo en el mundo. Mi contribución inicial consiste en rechazar los modelos de la realidad simplistas y moralistas, y  alentar a la gente a que se informe mejor respecto a este tema.

Recuerden que existen dos clases de personas en el mudo: aquellos que dividen al mundo en dos clases de personas, y aquellos que NO. Unete a este grupo y ayúdanos a avanzar hacia una mejor academia, una que reconozca la complejidad de problemas como la pobreza, opresión política, y degradación ambiental, en vez de explicar todos los eventos con la desgastada metáfora de la explotación por parte de elites y corporaciones multinacionales.

Para finalizar, me gustaría lanzar un reto a los lectores de esta columna a que hagan un poco de investigación por si mismos y que lleguen por si mismos a una conclusión respecto a las causas de la pobreza en el tercer mundo y de la desigualdad. Con esto en mente, a continuación incluyo una lista de fuentes con las que pueden comenzar. La razón por la que incluyo estos libros es que, a diferencia de Nicaragua Without Illusions, estos libros probablemente no aparecen en la lista de textos de lectura para sus clases. Estos autores generalemente no se adscriben a la idea de que las “elites de capital” causan la pobreza. Por supuesto que estoy asumiendo que algunos de ustedes están más interesados en más que obtener una calificación fácil y que están dispuestos a leer materiales que sus profesores posiblemente no han leído.

Bulmer-Thomas, Victor (1994) The Economic History of Latin America Since Independence. New York: Cambridge University Press.

Castañeda, Jorge G. (1999) La herencia. Arqueología de la sucesión presidencial en México. Alfaguara:México.

De Soto, Hernando (1989) The Other Path: the Invisible Revolution in the Third World. New York: Harper and Row Publishers.

Diamond, Jared (1999) Armas, germenes y acero: la sociedad humana y sus destinos.

Dinavo, Jacques (1995) Privatization in Developing Countries: It’s Impact on Economic Development and Democracy. London: Praeger.

Friedman, Milton. Libre para escoger.

Haber, Stephen H.  Industria y subdesarrollo .   Alianza, Mexico.

Haber, Stephen H.(comp., 1977)  Como se rezagó la America Latina: Ensayos sobre las historias económicas de Brasil y de México, 1800-1914 FCE, Mexico.

Hayek, F.A. El camino de la servidumbre. Union Editorial

Hayek, F.A. La arrogancia fatal. Union Editorial

Hayek, F.A. Los fundamentos de la libertad. Union Editorial

Landes, David S. La riqueza y pobreza de las naciones

Love,  Joseph and Nils Jacobsen, ed.s, (1988) Guiding the Invisible Hand: Economic Liberalism and the State in Latin American History. New York: Praeger.

Montaner, Carlos Alberto. Fabricantes de miseria.

Rangel, Carlos. Del Buen Salvaje al buen revolucionario.

Stoll, David (1999) Rigoberta Menchú and the Story of All Poor Guatemalans. Boulder, Colorado: Westview Press.

Teichman, Judith (1995) Privatization and Political Change in Mexico. Pittsburgh: University of Pittsburgh Press.

Vargas Llosa, Mario (1994) El Pez en el agua: Memorias.

Vargas Llosa, Mario. Manual del perfecto idiota latinoamericano. Plaza y Janés

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DOBLE ESTANDAR MORAL

Cuba y Honduras

Es una lástima que Cuba haya rechazado despectiva y humillantemente la alfombra roja que le tendieron para reingresar en la OEA. Si hubiera aceptado la invitación, contaríamos hoy con un voto “de lujo” contra Honduras y en favor de la democracia en el ojo ajeno.

Por Carlos A. Manfroni | 11.07.2009

Es una lástima que Cuba haya rechazado despectiva y humillantemente la alfombra roja que le tendieron para reingresar en la OEA. Si hubiera aceptado la invitación, contaríamos hoy con un voto “de lujo” contra Honduras y en favor de la democracia en el ojo ajeno.

Probablemente, Raúl Castro –o, porqué no, el propio Fidel– integraría, junto a Chávez, Correa y, por supuesto, nuestra presidenta, el grupo de adalides internacionales por las libertades cívicas.

Castro –cualquiera de ellos– podría incluso aportar su experiencia sobre los beneficios de un embargo internacional y de sanciones económicas que hasta ayer resultaban deplorables, porque sólo perjudicaban a los pueblos, y ahora acaban de imponer a la nación hondureña el BID y el Banco Mundial.

Afortunadamente, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, encontró una razón de ser para la Organización de los Estados Americanos, cuya extinción vaticinó y propició hace apenas un mes, después de declamar que el organismo debía pedir disculpas a Cuba por haber expulsado a ese país de su seno.

Pero en este campeonato internacional de coherencia, el primer premio lo lleva la autoridad máxima de la OEA, José Miguel Insulza. En abril pasado, impulsó la readmisión incondicional de Cuba en la OEA, al proponer enfáticamente que se derogara, “antes de hablar siquiera con Cuba”, la resolución por la cual se había suspendido a ese país de la organización, en 1962. Cuando Fidel Castro le respondió que Cuba no tiene interés alguno en volver a la OEA, a la que calificó de “infame” y de “basura” que, en su opinión, debería desaparecer, Insulza declaró: “Naturalmente, si mi país hubiera estado suspendido cerca de 50 años de una organización, yo estaría muy molesto”.

Estas cosas se dijeron hace menos de tres meses, no tres años ni treinta años.

La crisis de Honduras no es un asunto de fácil interpretación.

El artículo 239 de la Constitución de ese país prohíbe la reelección del presidente y castiga a quien siquiera proponga o apoye la reforma de esa cláusula con el cese inmediato en el ejercicio de sus funciones. El artículo 374 declara inmodificable esa regla.

Cuando José Manuel Zelaya, el depuesto presidente de Honduras, ordenó una consulta pública para decidir la modificación de tales normas, el Juzgado de Letras Contencioso Administrativo invalidó esa disposición y se lo comunicó al propio presidente, el 18 de mayo. La comunicación fue reiterada el 18 de junio, a pesar de lo cual Zelaya prosiguió en su intento.

La Corte Suprema designó entonces a uno de sus magistrados para instruir una causa penal contra el presidente, por delito contra la forma de gobierno, abuso de autoridad y usurpación de funciones. Ese juez abrió el proceso penal, dispuso un allanamiento y decretó orden de captura contra Zelaya. El mismo día, el Juzgado Contencioso Administrativo ordenó a las fuerzas armadas el decomiso de las urnas y del material de consulta.

Las fuerzas armadas capturaron a Zelaya, con el argumento de que ya no era presidente, debido al cese automático en sus funciones dispuesto por la Constitución, y lo expulsaron del país.

Si en lugar de la expulsión compulsiva del presidente, se hubiera proseguido con el juicio iniciado, la crisis hoy no existiría.

El artículo 102 de la Constitución también dice que ningún hondureño puede ser expatriado.

A pesar de todo, existe una distancia sideral entre una dictadura de 50 años, como la cubana, con miles de muertos y presos políticos, y una situación como la de Honduras, por discutible que sea.

La Iglesia Católica de Honduras, con profundísimo arraigo en los sectores populares, acaba de destacar el pleno funcionamiento del Congreso y del Poder Judicial y expresar su rechazo a “amenazas de fuerza o bloqueos de cualquier tipo que solamente hacen sufrir a los más pobres”.

¿Por qué las sanciones eran malas contra Cuba y buenas contra Honduras?

La comparación nunca integra el catálogo de prácticas de lo políticamente correcto.
*Abogado y escritor.

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