Socialismo Siglo XXI

El Congreso venezolano aprobó un acuerdo para reformar la ley de Telecomunicaciones

El gobierno del presidente Hugo Chávez pretende “democratizar” la prensa para cuidar “la salud mental de los venezolanos contra el terrorismo mediático”

Miércoles 15 de julio de 2009 |

CARACAS.- La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó un acuerdo para respaldar la propuesta de Reforma de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones que próximamente presentará el gobierno con el propósito de “democratizar” las telecomunicaciones.

El presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología y Comunicación Social, Manuel Villalba, precisó que el acuerdo divulgado hoy es independiente de la discusión de la reforma de la Ley.

Explicó que la Asamblea “no ha recibido” el texto con los cambios que el Ejecutivo pretende que se aprueben y aseguró que cuando eso ocurra se abrirá un proceso de consulta pública para que participen todos los sectores.

El acuerdo aprobado “respalda” la reforma que plantea el gobierno “a los fines de garantizar la democratización del espectro radioeléctrico, la eliminación del latifundio mediático, la paz, la tranquilidad y la salud mental del pueblo venezolano”.

Los asambleístas apoyaron su decisión en que 27 familias venezolanas usufructúan el 32 por ciento del espectro radioeléctrico del país, “lo cual demuestra la existencia de un latifundio mediático”.

También consideraron que “más del 40 por ciento del espectro radioeléctrico está siendo utilizado y explotado de manera ilegal”, porque sus concesionarios ignoraron la convocatoria de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) para actualizar o regularizar sus datos.

Perder el aire. De acuerdo a Conatel, 431 concesionarios de emisoras cumplieron el requisito frente a 240 que no lo hicieron y que, de aprobarse la reforma, podrían perder la concesión. En ese sentido, señalaron que el gobierno no se apoderará de ese bloque de emisoras “sino que las ofertará a otras personas, porque el objetivo final que se busca es la democratización del espacio radioeléctrico”.

Además, los diputados tomaron en cuenta que el 59 por ciento de las emisoras de Frecuencia Modulada (FM) y de Amplitud Modelada (AM), forman parte de circuitos radiofónicos, alguno con 40 emisoras, “lo cual va en detrimento de los productores nacionales independientes de las regiones, no permitiendo así la democratización efectiva de la información”.

Por otra parte, dijeron que “es deber del Estado proteger la salud mental de los venezolanos contra el terrorismo mediático ejercido por medios de comunicación privados con líneas editoriales al servicio de los intereses de la oligarquía tanto nacional como internacional”.

Asimismo, recordaron “que el espectro radioeléctrico pertenece al Estado venezolano que otorga las concesiones de manera personal a particulares”, siendo intransferibles y no enajenables.

Nelson Belfort, presidente de la Cámara Venezolana de la Radiodifusión, que agrupa a los dueños de emisoras, dijo que la eventual retirada de la licencia a quienes no actualizaron sus datos ante Conatel “atenta contra los derechos, no solo de las emisoras, sino de los radioescuchas”.

Agencias EFE y AFP

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El país|Martes, 7 de Julio de 2009
Opinión

¿Qué clase(s) de elecciones tuvimos el 28-J?

Por Eduardo Grüner *
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1 Ya está. El proceso iniciado en marzo de 2008 tuvo una segunda culminación “institucional” el domingo 28 de junio. La primera fue la derrota de la 125, de la que esta elección es hija. Como nos atrevimos a decirlo en aquel momento, no se confrontaron realmente dos “modelos”, sino dos estilos de gestión (uno más reaccionario que el otro, sin duda) de lo mismo. He aquí los efectos de esa ausencia de auténticas alternativas. Un año y medio de tironeos y negociaciones crispadas entre los distintos bloques que conforman el poder político-económico en la Argentina de hoy se resolvió electoralmente en el nítido predominio –si no la completa hegemonía– del bloque más concentrado agro-industrial-financiero-mediático, y en detrimento del bloque denominado “neodesarrollista” más débil, más vinculado con el Estado. El gran “business” triunfó sobre el comparativamente más pequeño. Como no podía ser de otra manera en el contexto de la crisis capitalista “periférica”, y sin cambios de fondo. Imaginar que el bloque más débil podía imponerse “por arriba”, ilusionándose con un gran “revival” de la sustitución de importaciones y las “burguesías nacionales”, o algo por el estilo, con sólo algunos “retoques” en la política económica y social, era francamente utópico. En tiempos de crisis, las medidas cortas tienen patas ídem, y los entusiasmos “superestructurales” se disuelven rápido.

2 Así, antes del 28-J la suerte estaba echada. Unos puntos más o menos en los resultados de la provincia de Buenos Aires no habrían alterado radicalmente la lógica del proceso, salvo quizás en términos “simbólicos” (que por supuesto no son despreciables, pero tampoco flotan en un cielo puro, exento de la contaminación por las “bases materiales”). Si Kirchner hubiera obtenido los famosos 3 o 4 puntos que esperaba sobre De Narváez, aun así habría que explicar el arrollador avance de esa llamada “nueva derecha”, que hubiera tenido que esperar hasta el 2011 para mostrar todo su potencial. Como están las cosas, se ha quemado una etapa, por así decir. Como le gustaba repetir a Hegel, la Razón histórica tiene sus (a veces crueles) astucias. Abominamos de la idea de que “cuanto peor mejor”; pero cuando lo malo ocurre, más valdría extraer alguna enseñanza de ello. Algo muy ambiguo (veremos cuán “malo”) ha sucedido, también en cuanto a la trama social subterránea que este último año y medio fue tejiendo. Como no estamos en Honduras, no hizo falta por ahora, para resolver la “interna” de los bloques dominantes, un golpe palaciego-”constitucional”. El bloque más concentrado se impuso mediante elecciones “burguesas”, claro, pero limpias e inobjetables (las planificadas paranoias de campaña agitando fantasmas de fraude fueron fantochadas de cuarta), aunque totalmente vaciadas de relevancia política, o siquiera discursiva, ninguna; si durante un tiempo, en estos últimos años, pareció que retornaba la política “en serio”, esta campaña mostró distinto parecer. Lo cual es, de paso, otro indicador de que no se confrontaban dos “modelos”: cuando de verdad hay eso, se nota en las campañas, en la calle. Pero, volvamos a la “trama social”. Los resultados distritales de la elección muestran lo que algunos han llamado la “derechización” de una parte importante de la sociedad, incluyendo capas de la clase trabajadora y sectores populares. En principio, es así. Hoy, ahora, no es de buen tono, mucho menos simpático, decir esto. Lo “políticamente correcto” sería: bueno, finalmente no fue para tanto, es un tropezón que desalienta pero no liquida las esperanzas, están Pino y Sabbatella, el macrismo en Capital ganó pero retrocediendo, etcétera. Pero “el análisis concreto de la situación concreta” no se hace para consuelo de los perdedores, sino para intentar, muy modestamente, entender lo que pasa, y orientar la propia política. Ni el dinero de De Narváez, ni las payasadas de Tinelli, ni la “traición” de unos cuantos intendentes (que aportaron lo suyo, claro) alcanzan para explicar lo que muy bien podría ser el principio del fin de un ciclo. No es cosa de culpabilizar en abstracto a la sociedad –entre los que podían razonablemente “entrar”, no había tantas opciones, y la izquierda siguió sin encontrarle la vuelta–, pero tampoco de desresponsabilizarla alegremente: ¿o las “masas”, cuando hacen lo que nos gusta, es por “conciencia”, pero si no, es porque el poder las llevó de las narices? Aclaremos: “derechización”, no porque no hayan votado al bloque K (que ciertamente no representaba a la “izquierda”) sino porque sí votaron a De Narváez. Desde ya, no es una cuestión “ontológica”: la “derechización” puede ser pasajera (como también puede serlo la “izquierdización” que algunos ven en Capital, por ejemplo). Pero por ahora es así, y hay que pensar por qué.

3 La trama social, que se mostró es muy compleja. El bloque triunfante, en marzo del año pasado, tuvo su “diciembre 2001” de derecha, “baño de masas” incluido. Frente a la crisis de las representaciones políticas clásicas, aprendieron a ganar la calle. El bloque K, en el 2003, había sabido salir del “que se vayan todos” popular cabalgando sobre la comparativamente espectacular recuperación económica, y crear expectativas de cambios de fondo, aun sin patear el tablero. Pudo, digamos, hacer cierto “bonapartismo populista” –aunque sin el líder y sin las masas de 1945–. Otra cosa es gobernar con crisis. Con menos para repartir (aunque convengamos en que tampoco en la bonanza se repartió tanto) había que, justamente, alterar toda la lógica del “reparto” y darse una auténtica base de masas para defender la nueva lógica. La nueva lógica no apareció, el reparto en serio no apareció, por lo tanto tampoco las masas. Lógico: si no habían sido convocadas para apoyar lo que apareciera como apoyable, ¿por qué esperarlas en el anónimo y serializado cuarto oscuro? La decisión por el PJ (y “el Néstor” no tenía opción, con su política) terminó de clarificar el panorama: aquel “bonapartismo”, abortado el simbolismo de la pésimamente tramitada 125, estaba definitivamente corrido a la derecha. El bloque K había alcanzado un techo en sus pretensiones “reformistas”. Ese techo estaba de antes –los techos no se fabrican de la noche a la mañana–-, pero en el momento de mayor tensión algunos pensamos (quizás equivocadamente: en todo caso, reivindicamos nuestro derecho a apostar) que, aun manteniendo una completa distancia crítica del bloque K, valía la pena oponerse a lo que se llamó “lo peor”, para ensanchar un poco el espacio en disputa, o los márgenes de maniobra, en rumbo a otra política. No fue así: al contrario, esos márgenes se angostaron.

4 Algunas medidas que vinieron después todavía podían ser defendibles en sí mismas, una por una. El problema es, precisamente, el “una por una”. No había, ni podía haber en los límites del tironeo por el único “modelo”, una orientación que dibujara la hipótesis de una transformación integral. Cuando, durante esta campaña, se dijo que había que señalar “lo que falta”, pero defendiendo “lo que se hizo”, uno podría preguntar: “lo que falta” y “lo que se hizo”… ¿para qué? ¿Para llegar a cuál objetivo? Esto no estuvo nunca realmente en cuestión: no había dos modelos. En esas condiciones, ante la no-alternativa, no es de extrañarse que “lo que falta” siempre se vea más: si no hay un rumbo claramente distinto al del otro bloque, lo que falta es necesariamente demasiado. Ante el descontento por lo que falta, y en un contexto de crisis generador de nuevas incertidumbres, y sin que se quiera ni se pueda tener una voluntad transformadora a fondo, y sin que se pueda concebir otra cosa que la “re–pejotización” de la política, ante todo eso, gana la derecha disfrazada de “lo nuevo”: es casi una ley de hierro. La “indiferencia” (también manifiesta en el alto índice de abstención) y la consiguiente despolitización, abona que un candidato efedrino-clownesco pueda estar al mismo tiempo a favor de privatizar todo y de estatizar todo. Son sólo modos de decir, sin materia que les dé sustancia. Cuando lo que se discute son “estilos” de gestión, no hay nada que discutir. Y entonces no se discute, ni siquiera con uno mismo: con el “voto castigo” se beneficia, ahora sí, al que salga más en TV.

5 ¿Y Pino, y Sabbatella? Está bien, sería necio negar que puedan percibirse como una “bocanada de aire fresco” en medio de la pesadez climática. Pero sería igualmente necio no ver que también ellos recogieron un descontento por “lo que falta” que no en todos los casos y de antemano puede ser definido inequívocamente como una alternativa al “modelo”. Solanas no podía haber alcanzado semejantes números sin recibir una buena cuota del “centro” y hasta del “centroderecha” vergonzante al que no le daba el cuero para votar a Prat Gay o la Michetti. Que eso decante en un auténtico movimiento emancipador no depende sólo de la buena voluntad de los dirigentes, sino del grado de participación y repolitización que todos, cada uno en su rol, podamos insuflarle a la sociedad. Si De Narváez recibió votos populares y Solanas de la Recoleta (los ponemos simplemente como ejemplos extremos), eso quiere decir que todos los espacios políticos tienen el problema adentro. Si en los próximos dos años ambos son consecuentes con lo que postulan, ambos perderán una buena parte de sus votos, que no necesariamente irán al otro. O sea: “Es la lucha de clases, estúpido”. Que frecuentemente es muy confusa y contradictoria. Sobre todo cuando, a esta altura, son muy pocos los sectores que saben realmente qué están defendiendo. Hoy por hoy, pues, la mesa está servidísima para un 2011 decididamente de derecha (es ella la que siempre gana en el desconcierto: otra ley de hierro), aun si se preserva la sacrosanta “gobernabilidad” (lo cual está por verse: otra vez, la “novedad continental” inaugurada hace unos días por Honduras debería importarnos, y mucho). En la foto de hoy, los mejor colocados para el 2011 son todos de derecha. Pero también esa cuestión está abierta: justamente, son demasiados, y aunque representen más o menos los mismos intereses, en la liza política la interna puede ser sangrienta.

6 Finalmente, por supuesto que seguirá teniendo un papel fundamental lo que dio en llamarse la “batalla cultural”. El bloque triunfante la supo dar muy bien. La virulencia de sus ataques al bloque K fue una sobreactuación desmesurada para lo que éste representaba. No fue un error, sino un acierto: consiguió implantar artificialmente –con la complicidad involuntaria del Gobierno, hay que decirlo– la idea de que estas elecciones dividían al país en un antes y un después, y así obligó a muchos a alinearse, casi sin matices, en uno de los dos “campos”. Ahora, esa batalla deberá también modificar su lógica, aclarar las posiciones, debatir proyectos que realmente apunten a una transformación. No se trata de un combate sólo “cultural” en sentido estricto (es decir, estrecho). La especificidad de eso debe desde ya ser preservada, pero habrá que encontrar la manera de articularlo con los sectores, clases y prácticas sociales cuya repolitización participativa de conjunto (porque no es que no haya habido experiencias de ella en los últimos años) es la única salida del callejón. Y deberá hacerse por fuera de todos los bloques hoy dominantes, para que el descontento no vuelva a beneficiar a lo peor. La “cultura”, en estas circunstancias, es toda ella política. La situación es difícil, laberíntica, pero hay que afrontarla en todos los terrenos, no solamente el discursivo. Como alguna vez dijo un filósofo argentino: “Cuando la sociedad no sabe qué hacer, la filosofía no sabe qué pensar”.

* Sociólogo, ensayista, profesor de Teoría política y social (UBA).

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D’Elía: “Presidir el PJ ha sido el peor de los errores políticos de Kirchner” (Lea el comunicado)

Tras la derrota electoral del kirchnerismo, el espacio que lidera el piquetero oficialista difundió este viernes (03/07) un documento en donde realiza una “autocrítica” por el resultado que arrojaron las urnas el último domingo. Entre la crítica y la justificación.

| 03/07/2009 | 17:00

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) El líder de la Central de Movimientos Populares, Luis D’Elía, difundió un documento este viernes (03/07) en el que plantea una “autocrítica” tras la derrota del kirchnerismo en las elecciones del pasado domingo.

A continuación, el comunicado.

# POSICIÓN DE LA CENTRAL DE MOVIMIENTOS POPULARES (CMP) FRENTE A LAS ELECCIONES:

“ES NECESARIO CONSTITUIR EL MOVIMIENTO NACIONAL, POPULAR Y REVOLUCIONARIO”

Por un Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario

Concluido el proceso electoral y habiendo transcurrido algunos dias, lapso que
nos permitió a varios dirigentes sociales hacer de manera común una evaluación
profundamente autocrítica de lo acontecido, podemos sacar algunas conclusiones.

Hoy podemos decir con toda fuerza que haber presidido el Partido Justicialista ha
sido el peor de los errores políticos de Néstor Kirchner en los casi 6 años de nuestra
era. Si bien estamos muy lejos de ser gorilas, y entendíamos y entendemos que no se puede regalar ese instrumento partidario ni a Macri ni a Duhalde, confirmamos la
certeza que teníamos entonces de la inconveniencia que fuera el mismo Kirchner quien presidiera el PJ, estructura fuertemente cuestionada junto con la Unión Cívica Radical en la crisis de representación política desatada el 19 y 20 de Diciembre de 2001.

Hoy se puede ver a todas luces como ese partido conservador y de derechas, vacio de política e ideologías, profundamente amoral en sus practicas, contiene en su seno a muchos dirigentes, dueños de un pragmatismo corrosivo y de un escepticismo crónico respecto a las utopías generadoras de la sociedad nueva que queremos construir: humanitaria, inclusiva, libre, fraterna, autonómica, liberada. Allí en esta estructura degradada solo prevalecen los intereses puramente tácticos, los negociados espurios y de allí los consabidos punteros y gerentes de la política.

No se pueden llevar adelante muchos de nuestros sueños del pasado con una estructura infectada irremediablemente de derrota cultural. Sencillamente no pueden defender la memoria, la verdad y la justicia, los mismos que apoyaron el olvido y la impunidad; no se puede reconstruir el Estado Nacional soberano con quienes mansamente fueron cómplices de la entrega del patrimonio nacional.

El Kirchner PJ aborto al Kirchner peronista, movimientista, transversal, que era capaz de contener en el seno de su construcción política a todas las identidades originales, quedando a merced de un aparato amañado, tramposo, desleal, sin patria, sin alma y sin corazón. La expresión más alta de esta realidad ha sido la consigna de campaña elegida: “Nosotros Hacemos” , frase hueca que transmite el ya tradicional vació de ideas que propone el Duhaldismo, quien considera que la ideología y la política son lisa y llanamente piantavotos. Con nosotros, hicimos o hacemos, regalamos uno de los principios del marketing moderno que es el futuro, la promesa de lo que vendrá, primero principio que parafraseo sabiamente una humilde compañera de un comedor de barrio en una asamblea de estos últimos días: “queremos menos realidades y mas promesas”, esta consigna no es menos peor ni mas afortunada que la penosa “Cristina, Cobos y vos”. Podríamos agregar a estas conclusiones, la falta de ámbitos de discusión, la inorganicidad de nuestra fuerza política y el agrio trato humano de parte de Néstor Kirchner y de varios de dirigentes de la primera línea kirchnerista, que deberían recordar la frase de San Francisco de Sales:” Junta mas moscas una gotita de miel, que un tonel de vinagre”.

Ante los ojos de Kirchner, se abren dos caminos:

El primero y que conociéndolo descarto de plano, DESCARTO DE PLANO, es un largo regreso a Santa Cruz, negociando con el establishment económico y político, la gobernabilidad y la transición que desemboque en un candidato de la derecha vernácula, llámese Reutemann, Das Neves o alguno de esos.

El segundo camino posible es salirse rápidamente del PJ, reconstruyendo el Kirchner original, el Kirchner modelo 2003 que se acerca a Nuevo Encuentro, al Partido Socialista, a Proyecto Sur y que reconstruye y le da organicidad a su propio espacio político, compuesto básicamente por los amigos leales del PJ como el Gordo Ishi, si, si, el Gordo Ishi, de los radicales K, del espectro de centroizquierda, visión que se completa unificando los movimientos sociales en un solo punto, que podría ser la Central de Movimientos Populares, fortaleciendo con esta herramienta la representación de ese 70 % de la clase obrera que hoy no esta ni en la CGT ni en la CTA, y que es victima de la perdida universal de la calidad del empleo.

Néstor Kirchner debería abandonar para siempre los temores con los que miro a los movimientos sociales, y las maniobras disociatorias respecto de los mismos, estos movimientos pueden ser a Néstor Kirchner lo que el movimiento obrero sindical fue a Juan Domingo Perón en los 40 y los 50. El sector hoy mas dinámico de la clase obrera Argentina esta a la espera de sus acertadas decisiones políticas.

Debería además invitar a los intelectuales de Carta Abierta a jugar el rol de levadura, como en la concepción evangélica junto a los movimientos sociales, dándole vida nueva a estructuras de representación política y social.
También debería convocar a la constitución de este nuevo movimiento a os sectores sindicales que han sido leales, tanto de la CGT como de la CTA, me refiero a los dos Hugo concretamente.

Rapidamente debe convocarnos a todos a una mesa colegiada, conducida por el y por Cristina, que sirva para que el pueda conducir con organicidad, debate democrático, pluralidad y ámbitos específicos. NO TENEMOS TIEMPO ¡NO TENEMOS TIEMPO!

La derecha arrecia en los medios masivos de comunicación del establishment económico, con claro animo destituyente, y seguramente los traidores del domingo, si, los traidores del domingo, volverán a amenazar con saqueo y desestabilización como ya ocurriera en épocas pretéritas recientes.

De cara a la historia queremos decir que la unidad de las fuerzas de centroizquierda, nacionales y populares, ya no es ni siquiera un problema argentino, es un problema latinoamericano si alguno por pedantería personal se sienten montados sobre el caballo de Garibaldi, anteponiendo de manera torpe todo tipo de dificultades, en esta hora dramática para el futuro de nuestro pueblo, habrá que pedirle entonces a nuestros hermanos lideres latinoamericanos, que ayuden a zanjar diferencias y gestar la unidad.

Es necesario de aca a diciembre, constituir orgánicamente el movimiento nacional, popular y revolucionario, organizar una fuerte acción del frente de masas que ponga límites a las amenazas de la derecha, comenzando a expresar de manera implícita, no explicita, cual es el arco frentista que va a enfrentar electoralmente a los fascistas liberales en 2011.

La suerte esta echada y si queremos para la Argentina, una ley de servicios audiovisuales democrática, si queremos nacionalizar el petróleo y el gas argentino, si vamos a nacionalizar la minería para abortar el deterioro ambiental y el saqueo de recursos estratégicos, si queremos desconcentrar y desestranjerizar la tierra de los argentinos hoy copada por los sojeros y si quisiéramos reformar la Carta Orgánica del Banco Central venciendo las imposiciones de las multilaterales de crédito de los 90 para así poder disponer libremente de nuestras reservas en dólares y que las mismas puedan ser repatriadas del tesoro norteamericano que hoy nos paga exiguo intereses, debemos alcanzar los topes máximos de conciencia y responsabilidad popular.

¡Conciencia, protagonismo y responsabilidad popular!
¡Conciencia, protagonismo y responsabilidad popular!

En el Chile de Salvador Allende tampoco había una agenda agotada en materia de transformaciones, es mas había agiotismo e inflación generado por grupos económicos locales asociados a los planos desestabilizadores de la CIA. Lamentablemente cierta izquierda boba y ciega termino contribuyendo a los planes de Pinochet y Kissinger.

Quiera Inti, el Dios Sol de nuestros Pueblos Originarios, que no cometamos los mismos errores que generen las mismas desgracias, y que se tradujeron en todo el Continente, en tortura, desaparición y muerte, de centenares de miles de militantes desde el Sur del Río Bravo a la Patagonia.

Hoy mas que nunca: ¡ Aguante Néstor, Aguante Cristina ¡

POR LA CENTRAL DE MOVIMIENTOS POPULARES (CMP)

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Carta Abierta a Horacio Verbitsky

Por Rodolfo Galimberti

Publicado digitalmente: 3 de septiembre de 2006

Solicitada publicada en el diario Crónica el 14/08/1987

Rodolfo Galimberti
Buenos Aires, 14 de agosto de 1987

Por esas meras “coincidencias” de la diagramación de los diarios aparecen una al lado de la otra, en la edición del 31-7-87, una columna suya sobre la situación de Nelson Mandela, líder del Congreso Nacional Africano, preso en Sudáfrica; una solicitada de supuestos integrantes del Peronismo Revolucionario que se integrarían al FRAL y gran titular que pretende adjudicar a Mario Firmenich la absurda proposición de una ley de AMNISTIA bautizada “Videla-Firmenich”, cuando es público y notorio que venimos batallando políticamente en forma incansable contra la falaz e infame teoría de los dos demonios y que, además, sostenemos en documentos públicos: “Nuestra Propuesta Política de Autocrítica y Reconciliación Nacional dentro del Pacto para la Transición Democrática” (14 de junio, 1987). Buenos es recordar además que Mario Firmenich está detenido, pesando sobre él una condena a 30 años de prisión en primera instancia, que tiene un régimen de visitas restringido y que Página/12 no se toma el trabajo de consultarlo antes de publicar la “noticia”.

Esta amalgama, donde se mezcla la “carne podrida” con sus opiniones políticas, nos inspira algunas reflexiones: En el contexto de la lucha del Congreso Nacional Africano, Oliver Tambo (quien se ha entrevistado personalmente con Mario Firmenich en el marco de reuniones de No Alineados y con quien nuestra agrupación mantiene permanentes y fraternales relaciones) no niega haber pertenecido al CNA, no niega haber hecho la lucha armada sino que se enorgullece de ello y la sigue propugnando porque siguen vigentes en Sudáfrica las condiciones que la hacen necesaria. Es en este contexto de coherencia sin defecciones ni ocultamientos que se da una complementación entre la honestidad y la consecuencia de Oliver Tambo y la heroica intransigencia de Mandela, que como Ud. dice, “…nunca pidió perdón a nadie por la lucha de su pueblo ni solicitó a Dios que se apiadara de quienes lo persiguieron atormentando a sus ancianos, mujeres y niños…”.

“Mandela se negó a cualquier trato que implicara alguna forma de traición a quienes habían caído en defensa de los ideales compartidos”. Aunque sabemos que las analogías nunca son buenas, en su amalgama y el contexto de persecución penal en que nos tienen inmersos esta democracia (por la que luchamos en todos los terrenos y que el alfonsinismo bastardea a diario, bastardeo del que Ud. se beneficia y por eso apologiza) que nos obliga a esta forma “semiclandestina” de polémica. La diferencia entre la situación del CNA y la situación de los revolucionarios en la Argentina está en que la masacre ha posibilitado aquí la falsificación de la historia reciente imponiendo un estilo en la cultura política actual que condena premeditadamente a las nuevas generaciones al desconocimiento. Porque no se trata solamente de vencer sino de convencer, si no sabemos de dónde venimos, difícilmente sepamos hacia dónde vamos, más aún, si desconocemos la historia, estaremos condenados a repetirla, cosa que Ud. finge que le preocupa, por lo menos así lo indicaría el título “Reflexiones para evitar otra derrota” del extenso artículo que publica en el Nº2 de la revista “Fin de Siglo”. Pero sin evitar esto Sr. Verbitsky es necesario decir la verdad, TODA la verdad, pero Ud. que es un periodista brillante y un escritor talentoso se ha encargado de cumplir en la labor de desinformación la tarea más perversa, porque es el responsable de la exégesis parcial, esa verdadera operación de mircrocirugía destinada a colocar todo el origen de la violencia que asoló a nuestra patria, en el seno del Movimiento Peronista. Ese escamoteo de la realidad completa la labor de exterminio de la Dictadura, que es la de ocultar, mentir, confundir acerca de la verdadera naturaleza de la lucha que se libró en la Argentina en los años ’70. Así, para citar solamente algunos ehemplos, a Rodolfo Walsh se lo presenta como un intelectual desaparecido, a Héctor G. Oesterheld como un historietista, a Paco Urondo como un poeta progresista, a Sergio Leonardo Gass como un joven estudiante, consumándose de esta forma la complicidad con el Proceso en la doble desaparición de los nombrados, primero como personas físicas y luego ocultando su compromiso heroico como combatientes montoneros; como bien lo denunció el documento de la JP del año ’85: “Ni radicales ni golpistas: peronistas”; firmado entre otros por Patricia Bullrich. Usted Sr. Verbitsky. Que ha decidido terminar la guerra en un campo distinto al que pertenecía cuando la comenzó, también era activo militante montonero, Ud. se incorporó a los montoneros del Aramburazo habiendo leído que Mario Firmenich le pedía a Dios que se apiadara del alma de Aramburu, quien había sido responsable del fusilamiento del Gral. Valle y de la masacre de José León Suárez, quien había atormentado a ancianos, mujeres y niños del pueblo peronista con la política del terror desatada con el decreto 4161 y había consumado la desaparición de los restos de la abanderada de los humildes, compañera Eva Perón, hechos que todos estos en los que hay que buscar el verdadero origen de la violencia de la que fueron partícipes muchos de quienes hoy se codean con Ud. en los despachos oficiales.

Ahora no sólo se ha “olvidado” de que fue montonero, no sólo recrimina lo que antes aceptó a sabiendas, es decir, la fe religiosa de algunos miembros de su dirección, sino que además, sino que además incurre en el falseamiento deliberado y en el ocultamiento: Mario Firmenich jamás pidió perdón a nadie por la lucha que libró, esa es Sr. Verbitsky su caprichosa interpretación de la “Oración por la paz” publicada el 6-4-87 ante la llegada del Santo Padre, la cual expresa sencillamente un sentimiento religioso doblemente respetable porque es el de la mayoría de nuestro pueblo, en especial de sus sectores más humildes, y que en la que se dice: “Señor, algunos de nosotros, militantes políticos de Montoneros que en determinadas circunstancias empuñamos lealmente las armas para resistir a la opresión, no estamos exe4ntos de culpas, como miembros de la Nación Argentina nos caben las generales de la ley. Por eso, como el hijo arrepentido de tu parábola, te decimos: “Padre, pequé gravemente contra el cielo y contra ti, no merezco ser llamado hijo tuyo” (Lucas 15:21)”. Esto es independiente de la responsabilidad política.

Mario Firmenich ha asumido en todos los foros del mundo, ya sean políticos o diplomáticos, ya sea en las trincheras como en los vericuetos de la clandestinidad, ya sea en las cárceles o ante los estrados judiciales que él fue el máximo jefe de los Montoneros, que lo sigue siendo en la actualidad y que ha participado en la resistencia contra las dictaduras de Onganía y Lanusse, contra la desviación lopezrreguista y contra el Proceso. Los jefes revolucionarios, como Mandela y Firmenich no solamente tienen el coraje de enfrentar en las peores condiciones a los enemigos de sus ideales, sino que también lo tienen para autocriticarse ante su pueblo de sus error3es para intentar superarlos. Mario Firmenich jamás le pidió perdón a la oligarquía, ni a la CIA, ni al Mossad. Por algo el diario “La Nación”, de la familia Mitre, la misma que recompensó al asesino del último “Jefe Montonero” del siglo pasado, López Jordán, encabeza la campaña contra él, y por algo el general yanqui Vernon Walters, se ha lamentado públicamente de que no lo hayan asesinado.

Por otra parte, Ud. se ha “olvidado” de que la dictadura de Videla y Martínez de Hoz mantuvo como rehenes a la esposa de Mario Firmenich y a uno de sus hijos durante seis años, y no obstante ese chantaje permanente Mario Firmenich también se negó a cualquier trato que implicara alguna forma de traición a quienes habían “caído en la defensa de ideales compartidos”. Los cargos que Ud. pretende levantar contra Mario Firmenich son infames y calumniosos, máxime cuando Ud. no tiene autoridad moral para decir nada, porque no sólo no asume su propia historia, sino que tampoco tiene el coraje de hacerse ninguna autocrítica. Yo disentí públicamente con los montoneros en el año ’79 –cosa que Ud. oculta prolijamente en el artículo que en defensa de Juan Gelman publicó en “El Periodista”, ocultamiento que no le agradezco- lo hice, y asumí los riesgos, todos los riesgos, porque los revolucionarios asumimos la polémica frente a las masas sin preocuparnos por las consecuencias “legales” o el “blanqueo”, sobre esa base moral, es que podemos volver a sentarnos en torno a la misma mesa, como ha ocurrido desde Irlanda a El Salvador y desde Nicaragua a Colombia. En cambio, Ud. pertenece a la raza de los que “no se arrepienten de nada”, pero se borran de todo. Claro, si Ud. tuviera otra conducta, quizás se vería impedido de pasearse por los pasillos del Ministerio de Defensa, o posar de periodista vedette. Si Ud. tuviera la conducta de Oliver Tambo, tendría la valentía de reconocer que Mario Firmenich tiene la conducta de Mandela en el contexto de la actual situación argentina, ¿o Ud. pretende que Firmenich plantee hoy la lucha armada? En cambio Ud. ha escrito en “El Periodista” que “Videla, Massera, Galtieri, López Rega y Firmenich pagando condena, son el emblema insuperable de la Nueva Era”. ¿De qué “Nueva Era” nos habla?, ¿de la misma que Ud. critica en otros textos? (el Plan Austral, el pago de la deuda, la Obediencia Debida, etc…). Ud. propagandiza la teoría de los dos demonios de manera explícita, teoría condenada por quienes deberían ser sus maestros (los socialdemócratas europeos) en la solicitada que menciona el caso de Mario Firmenich entre otros, aparecida en el diario “Clarín” en fecha 19-12-86 en la que se destaca el concepto: “…estamos preocupados ante el intento de poner en un mismo plano la responsabilidad de aquellos que han ejercido el terrorismo de Estado y el accionar de opositores populares durante el mismo dramático período de la vida argentina”. Concepto que Ud. se cuidó prolijamente de mutilar en el reportaje que el hiciera a Didier Motchane, Secretario Nacional del PS francés (“El Periodista”, 10-12-86).

Usted que se fue de Montoneros silbando bajito, debería aprender de memoria la frase de Osvaldo Bayer en la polémica con Alvaro Abós: “A los repudios viscerales los reservo para los verdaderos enemigos de la humanidad…” (revista Crisis, noviembre 1986). Usted, sabe que puede seguir cubriéndonos de agravios, porque desde el exilio, o desde la prisión, nuestra defensa es débil, mientras que a Ud. lo defiende la policía radical. Sobre todos nuestros actos se puede opinar, porque todo lo que hemos hecho, lo hemos fechado y firmado, a diferencia de Ud. y muchos otros que pululan por los meandros de la democracia alfonsinista; durante años nos han calumniado impunemente pero les vamos a contestar con toda la verdad, veremos si Ud. y otros héroes módicos de esta nueva década infame pueden tolerarla. Ud. Sr. Verbitsky se atiene a las reglas de la juridicidad alfonsinista, de esta juridicidad que sirve para mantener presos a Firmenich y Obregón Cano, y para perseguir a Bidegain, Perdía, Vaca Narvaja y tantos otros impedidos de regresar al país, como su amigo Juan Gelman, juridicidad que condena a seis años a los presos peronistas del Austral (González, Langieri y Ortiz) y libera a sus amigos de la Coordinadora que vacían bancos y financieras, pero que no sirve para juzgarlo a Ud. y a otros como Ud.

Si Ud. repudiase a esta justicia, podría acusarnos de “delación”, pero Ud., pretendido impoluto, inspector de revoluciones –como lo calificaría Don Rodolfo Puiggrós- que escribe autocríticas en tercera persona (ver artículo citado de “Fin de siglo”); Ud., que acepta que esta justicia nos juzgue a nosotros y lo considera un símbolo de la “Nueva Era”, ¿por qué no se somete Ud. mismo al esclarecimiento de esa justicia? Nosotros en cambio no ocultamos nuestra desconfianza y crítica a esta “justicia” que, como dijo el juez J. M. Ramos Padilla, “…consagra la impunidad…es sólo para ladrones de gallinas…y les sirve a los delincuentes de guante blanco…” (“Clarín” 17-7-87).

Para finalizar, Don Horacio, como dice Martín Fierro: “…No hay mal que dure cien años…ni tiento que no se corte”, y como dijo Marx (Groucho): “…Nunca patees a un hombre caído…piensa que puede levantarse”. Hasta que la historia nos permita volver a cruzarnos por las calles de Buenos Aires.

Rodolfo Galimberti
Buenos Aires, 14 de agosto de 1987

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