HOMO SAPIENS – Aprender a Pensar

Los intelectuales / Christian Morel

“Los seres humanos insisten en tomar decisiones absurdas”

Actúan en contra de sus propios objetivos, afirma el economista y sociólogo francés

Miércoles 8 de julio de 2009

“El hombre no razona siempre en forma analítica”, dice Morel

Luisa Corradini
Corresponsal en Francia

PARIS.? ¿Y si el accidente del Airbus de Air France que desapareció en el Atlántico el 1° de junio se hubiera debido a una decisión absurda tomada por los pilotos, por la empresa o por algún centro de control a cargo de ese vuelo?

Especialista en la “decisión absurda”, el francés Christian Morel se hizo esa pregunta hace algunos días desde las páginas del diario Le Monde. Licenciado en Economía, doctor en Ciencias Políticas y sociólogo, Morel analiza desde hace más de 30 años la actitud recurrente del ser humano de tomar la decisión equivocada (en forma individual o colectiva) y de “actuar con constancia en un sentido exactamente contrario al objetivo buscado”, según dijo a La Nacion en su casa de las afueras de París.

Autor de un éxito planetario que lleva justamente ese título (Les décisions absurdes, 2002), que acaba de ser publicado en español por Modus Laborandi, ese hombre afable y aparentemente imperturbable de 62 años, se confiesa un “apasionado por la sociología y por los lazos complejos que mantienen las ideas y la acción”.

Porque “el ritmo de una carrera universitaria” siempre le pareció “desesperantemente lento”, Morel escogió la vida empresaria, pero sin alejarse de los medios académicos. La mayor parte de su actividad se desarrolló en el sector de recursos humanos de Dunlop, Alcatel y de Renault.

-¿Cómo se llega a tomar una decisión absurda?

-Se pueden distinguir tres grandes situaciones que llevan a tomar una decisión absurda: los errores de razonamiento, los mecanismos colectivos y la pérdida de sentido. La decisión absurda no es únicamente una decisión no pertinente, sino que se caracteriza por una persistencia en el error: se produce cuando un individuo o un grupo actúa en forma durable contra el objetivo buscado. Incluso entre los científicos se cometen errores rudimentarios. La verdad es que el hombre no razona siempre en forma deductiva y analítica. Por otro lado, la vida moderna obliga a ir cada vez más rápido mientras nuestro ritmo de racionalidad tiene límites.

-¿Cuáles pueden ser las consecuencias de un error de razonamiento?

-En mi libro, utilizo el ejemplo del transbordador espacial Challenger, que estalló en el aire en diciembre de 1986. La investigación probó que el accidente fue provocado por unas juntas que no resistieron al frío. La temperatura en cabo Cañaveral había caído a menos de cero. Las juntas del cohete propulsor dejaron escapar un gas y los tanques de combustible se prendieron fuego. Los ingenieros estaban convencidos de que en Florida jamás haría frío, de modo que analizaron los riesgos que representaban esas juntas en función de esa idea errónea. Sin embargo, ya en un lanzamiento anterior, las juntas no habían resistido. Pese a esa evidencia, los expertos estimaron que ese fenómeno no podría repetirse, aun en un invierno muy riguroso.

-En otras palabras, ¿se trata de errores de representación?

-Así es. Los errores de representación que terminan provocando decisiones absurdas son muy comunes. Se diferencian de los errores de atención, de transgresión o de simple desconocimiento técnico. La misma persona u organización capaz de utilizar un esquema cognitivo rudimentario también puede demostrar competencias científicas sorprendentes. Yo creo que las situaciones de estrés favorecen los modos de razonamiento infantil, perceptivos e intuitivos, que parecen economizar más energía que un razonamiento analítico.

-¿Por qué los entes colectivos también suelen ser productores de decisiones absurdas?

-El ejemplo típico es un accidente de un avión de British Midland Airways que viajaba entre Londres y Belfast en 1989, en el que se incendió uno de los dos reactores. Debido a un error de interpretación y a una mala comunicación entre el piloto y el copiloto, los dos hombres terminaron parando el motor que funcionaba, en lugar del otro. Si el piloto hubiera estado solo, con toda seguridad hubiera verificado mejor la situación antes de decidir. En determinadas situaciones, el grupo aumenta la capacidad de cometer errores. El problema es que, en la mayoría de los casos, el hombre debe trabajar en grupo.

-¿El error colectivo se produce por una suerte de desresponsabilización?

-No necesariamente. Hay otros mecanismos que intervienen. Yo utilizo en mi libro el caso de una familia que vivía en un rancho de Texas. Un día de mucho calor, todos pasaban un buen momento a la sombra de la galería, cuando uno de ellos propuso un paseo a una ciudad distante a 150 kilómetros. Subieron a un auto sin aire acondicionado, atravesaron una parte del desierto y terminaron comiendo mal en un fast food. De regreso, terminaron por darse cuenta de que ninguno de ellos tenía ganas de hacer ese paseo. Sin embargo, la decisión había sido tomada colectivamente. En realidad, cada uno de ellos imaginó que los otros querían ir y nadie se animó a romper la armonía del grupo. El hombre necesita la aceptación del grupo. A nadie le gusta sentirse marginado…

-Para explicar este fenómeno, usted identifica tres papeles principales en toda organización moderna: el dirigente, el experto y el cándido.

?En un modelo de organización jerárquico, el que toma la decisión absurda es el dirigente apoyado por el experto. En el caso de un error mayor, el experto duda en alertar al dirigente, mientras que éste interpreta ese silencio como una confirmación de su buena decisión. En el modelo descentralizado, por el contrario, el cándido produce una solución absurda, mientras que el dirigente y el experto permanecen relativamente pasivos.

?En el artículo de Le Monde, usted se pregunta qué hacía el Airbus de Air France en zona de tormenta. ¿Cree que fue una decisión absurda del piloto?

-No, sólo me pregunto qué hacía ese avión en medio de esa tormenta. Yo no sé cuáles son las consignas de Air France al respecto, pero, según una investigación realizada en 1999 por el Massachussetts Institute of Technology [MIT], las tripulaciones tienen más tendencia a penetrar en células de mal tiempo apenas tienen un atraso de 15 minutos sobre el horario previsto.

-¿Cuál es el mejor método para tomar decisiones?

-Ningún sistema podrá impedir las decisiones absurdas. Pero, como regla general, se puede decir que lo fundamental para disminuir el margen de error reside en la circulación de la información, una formación permanente y una cultura de la no culpabilización, sino del aprendizaje a través del error. Esa es la regla que rige en sectores altamente complejos, como los submarinos nucleares, los portaaviones y la aeronáutica comercial. En estos casos, los organismos de investigación jamás darán a conocer el nombre del que cometió un error, sino que tratarán de comprender lo que sucedió y hacer circular la información para que no vuelva a suceder.

-¿Cuál es la característica del dirigente que sabe decidir?

-Sabe escuchar y dialogar. Prefiere hablar del error cometido antes que aplicar sanciones. Da importancia a todas las experiencias, ya sean buenas o malas.

El personaje

CHRISTIAN MOREL
Sociólogo y escritor francés

  • Edad: 62 años

  • Primer éxito: su libro La huelga fría, de 1980, se transformó en una obra de referencia para los especialistas en relaciones sociales.

  • En el campo privado: en 2000, fue nombrado director de Recursos Humanos en la empresa Renault.

  • Lo más reciente: Publicado en 2007, El infierno de la información ordinaria (Gallimard) es una mirada crítica sobre el carácter críptico de las señales que se ven en los espacios públicos.

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¿Por qué una mini-guía para el pensamiento crítico?

Aquel que piensacríticamente tiene un propósito claro y una pregunta definida.Cuestiona la información,las conclusiones y los puntos de vista. Se empeña en ser claro, exacto, preciso y relevante.Busca profundizar con lógica e imparcialidad. Aplica estas destrezas cuando lee, escribe, habla y escucha al estudiar historia, ciencia, matemática, filosofía y las artes así como en su vida personal y profesional.
Cuando esta mini guía se usa como complemento a un libro de texto en varios cursos, los
estudiantes empiezan a darse cuenta de la utilidad del pensamiento crítico en el proceso
de aprendizaje. Y, según los profesores ofrecen ejemplos de la aplicación de los temas a
la vida diaria, los estudiantes se dan cuenta de que la educación es una herramienta para
mejorar su calidad de vida.
Si usted es un estudiante, lleve consigo esta mini guía a todas sus clases. Consúltela con
frecuencia cuando esté analizando y sintetizando lo que aprende. Provoque que los
principios que aquí encuentre se hagan parte de su naturaleza.

¿Por qué pensamiento crítico?

El problema:
Todo el mundo piensa; es parte de nuestra naturaleza. Pero, mucho de nuestro pensar, por
sí solo, es arbitrario, distorsionado, parcializado, desinformado o prejuiciado. Sin
embargo, nuestra calidad de vida y de lo que producimos, hacemos o construimos
depende, precisamente, de la calidad de nuestro pensamiento. El pensamiento de mala
calidad cuesta tanto en dinero como en calidad de vida. La excelencia en el pensamiento,
sin embargo, debe ejercitarse de forma sistemática.
Una definición:
El pensamiento crítico es ese modo de pensar – sobre cualquier tema, contenido o
problema – en el cual el pensante mejora la calidad de su pensamiento al apoderarse de
las estructuras inherentes del acto de pensar y al someterlas a estándares intelectuales.

El resultado:
Un pensador crítico y ejercitado:
· Formula problemas y preguntas vitales, con claridad y precisión.
· Acumula y evalúa información relevante y usa ideas abstractas para interpretar esa información efectivamente.
· Llega a conclusiones y soluciones, probándolas con criterios y estándares relevantes.
· Piensa con una mente abierta dentro de los sistemas alternos de pensamiento; reconoce y evalúa, según es necesario, los supuestos, implicaciones y consecuencias prácticas y
· Al idear soluciones a problemas complejos, se comunica efectivamente.

En resumen, el pensamiento crítico es auto-dirigido, auto-disciplinado, autoregulado y auto-corregido. Supone someterse a rigurosos estándares de excelencia y dominio consciente de su uso. Implica comunicación efectiva y habilidades de solución de problemas y un compromiso de superar el egocentrismo y socio centrismo natural del ser humano.

Una lista de cotejo para razonar

1. Todo razonamiento tiene un PROPÓSITO.
· Tómese el tiempo necesario para expresar su propósito con claridad.
· Distinga su propósito de otros propósitos relacionados.
· Verifique periódicamente que continúa enfocado.
· Escoja propósitos realistas y significativos.
2. Todo razonamiento es un intento de SOLUCIONAR un PROBLEMA, RESOLVER una PREGUNTA o EXPLICAR algo.
· Tómese el tiempo necesario para expresar la pregunta en cuestión.
· Formule la pregunta de varias formas para clarificar su alcance.
· Seccione la pregunta en sub-preguntas.
· Identifique si la pregunta tiene solo una respuesta correcta, si se trata de una opinión o si requiere que se razone desde diversos puntos de vista.


3. Todo razonamiento se fundamenta en SUPUESTOS.

· Identifique claramente los supuestos y determine si son justificables.
· Considere cómo sus supuestos dan forma o determinan su punto de vista.
4. Todo razonamiento se hace desde una PERSPECTIVA.
· Identifique su punto de vista o perspectiva.
· Busque otros puntos de vista e identifique sus fortalezas y sus debilidades.
· Esfuércese en ser parcial al evaluar todos los puntos de vista.

5. Todo razonamiento se fundamenta en DATOS, INFORMACION y EVIDENCIA.
· Limite sus afirmaciones a aquellas apoyadas por los datos que tenga.
· Recopile información contraria a su posición tanto como información que la apoye.
· Asegúrese que toda la información usada es clara, precisa y relevante a la pregunta en cuestión.
· Asegúrese que ha recopilado suficiente información.


6. Todo razonamiento se expresa mediante CONCEPTOS e IDEAS que, simultáneamente, le dan forma.

· Identifique los conceptos claves y explíquelos con claridad.
· Considere conceptos alternos o definiciones alternas de los conceptos.
· Asegúrese que usa los conceptos con cuidado y precisión.
7. Todo razonamiento contiene INFERENCIAS o INTERPRETACIONES por las cuales se llega a CONCLUSIONES y que dan significado a los datos.
· Infiera sólo aquello que se desprenda de la evidencia.
· Verifique que las inferencias sean consistentes entre sí.

· Identifique las suposiciones que lo llevan a formular sus inferencias.

8. Todo razonamiento tiene o fin o tiene IMPLICACIONES y CONSECUENCIAS.
· Esboce las implicaciones y consecuencias de su razonamiento.
· Identifique las implicaciones positivas y negativas.
· Considere todas las consecuencias posibles.

Preguntas que usan los elementos del pensamiento(en un trabajo, una actividad, una lectura asignada . . .)

Propósito

¿Qué trato de lograr?                                                                                                                                                                                                ¿Cuál es mi meta central?                                                                                                                                                                                            ¿Cuál es mi propósito?

Información

¿Qué información estoy usando para llegar a esa conclusión?                                                                                                         ¿Qué experiencias he tenido para apoyar esta afirmación?                                                                                                                  ¿Qué información necesito para resolver esa pregunta?
Inferencias/Conclusiones

¿Cómo llegué a esta conclusión?
¿Habrá otra forma de interpretar esta información?
Conceptos

¿Cuál es la idea central?
¿Puedo explicar esta idea?
Supuestos

¿Qué estoy dando por sentado?
¿Qué suposiciones me llevan a esta conclusión?
Implicaciones/Consecuencias
Si alguien aceptara mi posición, ¿Cuáles serían las implicaciones? ¿Qué estoy insinuando?

Puntos de vista
¿Desde qué punto de vista estoy acercándome a este asunto?
¿Habrá otro punto de vista que deba considerar?
Preguntas

¿Qué pregunta estoy formulando?
¿Qué pregunta estoy respondiendo?

El problema del pensamiento egocéntrico

El pensamiento egocéntrico surge del triste hecho de que los humanos no solemos considerar los
derechos y necesidades de los demás, ni solemos apreciar el punto de vista de otros o las limitaciones de
nuestro punto de vista. Nos damos cuenta de nuestro pensar egocentrista cuando nos adiestramos para
ello. No reconocemos las suposiciones egocéntricas, el uso egocentrista que hacemos de la información,
la forma egocéntrica en la que interpretamos datos, la fuente egocéntrica de nuestros conceptos e ideas
ni las implicaciones de nuestro pensamiento egocéntrico. No solemos reconocer nuestra perspectiva
egoísta.

Como humanos, vivimos con un confiado, aunque irreal, sentido de que sabemos cómo son las cosasy que somos objetivos. Creemos, por naturaleza, en nuestras percepciones intuitivas aunque sean erróneas. En lugar de usar estándares intelectuales al pensar, usamos unos estándares psicológicos egocéntricos para determinar lo que creemos y lo que rechazamos.

A continuación algunos ejemplos de
los estándares psicológicos más utilizados:

“ES CIERTO PORQUE CREO EN ELLO.”Egocentrismo innato: Parto de la premisa que lo que creo es
cierto aún cuando nunca he cuestionado las bases de mis creencias.
“ES CIERTO PORQUE CREEMOS EN ELLO.” Sociocentrismo innato: Parto de la premisa que las
creencias dominantes dentro del grupo al cual pertenezco son ciertas aunque nunca haya cuestionado las
bases de esas creencias.
“ES CIERTO PORQUE QUIERO CREERLO.” Cumplimiento de deseos innatos: Creo en, por ejemplo,
historias de conducta que ponen (a mí o al grupo al que pertenezco) en una perspectiva positiva en lugar
de negativa aunque no haya considerado con seriedad la evidencia de las historias negativas. Creo en lo
que “se siente bien”, lo que apoye mis otras creencias, lo que no me exija que cambie mi modo de
pensar de forma significativa y lo que no requiera que admita que me equivoqué.
“ES CIERTO PORQUE ASI SIEMPRE LO HE CREIDO.” Auto-validación innata: Tengo un fuerte
deseo de mantener las creencias que he tenido por mucho tiempo, aunque nunca haya considerado hasta
qué punto estén justificadas de acuerdo a la evidencia.
“ES CIERTO PORQUE ME CONVIENE CREERLO.” Egoísmo innato: Me aferro a las creencias que
justifiquen el que tenga más poder, dinero o ventajas aunque esas creencias no estén basadas en razones
ni en la evidencia.
Ya que los humanos tendemos a evaluar el pensamiento siguiendo los criterios arriba mencionados,no es de sorprender que, como especie, no hayamos desarrollado un interés en establecer y enseñar estándares intelectuales legítimos. No es de sorprender que nuestro pensamiento sea defectuoso. Somos, en realidad un “animal que se engaña a sí mismo.”

Estándares Intelectuales Universales

Los estándares intelectuales universales son estándares que deben usarse cuando uno quiera verificar la calidad del razonamiento sobre un problema, asunto o situación. Pensar críticamente implica dominar estos estándares. Para ayudar a los estudiantes a aprenderlos, los profesores deben formular preguntas que exploren su capacidad de
pensar críticamente; preguntas que provoquen que los estudiantes se responsabilicen por su pensamiento; preguntas que, al formularse con regularidad en el aula, se vuelvan parte de las preguntas que los estudiantes necesitan formular.La meta final es, entonces, que estas preguntas se fusionen en el proceso de pensar de los estudiantes hasta que se conviertan en parte de su voz interior que los guiará, a su vez, a un proceso de razonamiento cada vez mejor. A continuación, comentamos algunos de estos estándares universales:
Claridad:
¿Puede explicar o ampliar sobre ese asunto? ¿Puede expresar su punto de otra forma?
¿Me puede dar un ejemplo?
La claridad es un estándar esencial. Si un planteamiento es confuso, no se puede saber
si es exacto o relevante. De hecho, no se puede opinar sobre el mismo ya que no sabemos
qué dice. Por ejemplo, la pregunta ¿Qué puede hacerse sobre el sistema educativo en
América?, no es clara. Para poder contestar la pregunta, tendríamos que clarificar lo que
la persona que la hace considera que es “el problema”. Una pregunta más clara sería:
“¿Qué pueden hacer los educadores para asegurarse que los estudiantes aprendan las
destrezas y las habilidades que los ayuden a ser exitosos en sus trabajos y en su proceso
diario de toma de decisiones?”.
Exactitud:
¿Es eso cierto? ¿Cómo se puede verificar? ¿Cómo se puede corroborar que es cierto?
Un enunciado puede ser claro pero inexacto como, por ejemplo: “La mayoría de los
perros pesan sobre 300 libras.”
Precisión:
¿Puede ofrecer más detalles? ¿Puede ser más específico? Un planteamiento puede ser
claro y exacto pero impreciso como, por ejemplo, “José está sobrepeso.” (No se sabe de
cuánto estamos hablando, si una libra o 500.)
Relevancia:
¿Qué relación tiene con la pregunta? ¿Cómo afecta el asunto? Un planteamiento puede
ser claro, exacto y preciso pero irrelevante al asunto o a la pregunta. Por ejemplo, a
menudo los estudiantes piensan que se debe considerar al calcular la calificación de un
curso, la cantidad de esfuerzo que el estudiante puso en el mismo. Sin embargo, muchas
veces ese “esfuerzo” nada tiene que ver con la calidad del aprendizaje del estudiante, en
cuyo caso, el esfuerzo no es relevante como parte de la calificación.
Profundidad:
¿En qué medida la respuesta contesta la pregunta en toda su complejidad? ¿En qué
medida considera todos los problemas del asunto? ¿Atiende la respuesta los aspectos más
importantes y significativos?
Un enunciado puede ser claro, exacto, preciso y relevante pero superficial (es decir,
poco profundo). Por ejemplo, la frase “Diga no a las drogas”, que a menudo se usa para
tratar de desalentar a los niños y adolescentes de usar drogas, es clara, precisa, exacta y
relevante. No obstante, carece de profundidad porque trata un problema extremadamente
complejo como lo es el uso de sustancias controladas entre los adolescentes, de forma
superficial. No atiende las complejidades que implica.
Amplitud
¿Habrá que considerar otra perspectiva? ¿Habrá otra forma de examinar la situación?
Desde un punto de vista conservador, ¿qué habría que considerar?, ¿qué habría que
considerar desde un punto de vista _______?
Una línea de razonamiento puede ser clara, exacta, precisa, relevante y profunda pero
carecer de amplitud. Por ejemplo, un argumento desde un punto de vista conservador o
liberal que profundice en un asunto pero se limite a solo un lado.
Lógica
¿Tendrá esto lógica? ¿Se despende de lo que se dijo? ¿Por qué? Antes dijo aquello y
ahora esto, ambas no pueden ser ciertas…
Cuando pensamos ordenamos una serie de ideas. Cuando las ideas combinadas se
apoyan entre sí y tienen sentido, el pensamiento es lógico. Cuando las ideas combinadas
no se apoyan entre sí, se contradicen o sencillamente “no tienen sentido”, es que no hay
lógica.

Claridad
¿Podría ampliar sobre ese asunto?
¿Podría darme un ejemplo?
¿Podría ilustrar lo que quiere decir?
Exactitud
¿Es posible verificar eso?
¿Es posible saber con certeza si eso es cierto?
¿Cómo se puede probar?
Precisión
¿Puede ser más específico?
¿Puede ofrecer más detalles?
¿Puede precisar más?
Relevancia
¿Qué relación tiene con el problema?
¿Cómo afecta eso al problema?
¿Cómo nos ayuda con el asunto?
Profundidad
¿Qué hace de esto un problema particularmente difícil?
¿Cuáles son algunas de las dificultades de esta pregunta?
¿A qué complicaciones habría que enfrentarse?
Amplitud
¿Habría que examinar esto desde otra perspectiva?
¿Habría que considerar otro punto de vista?
¿Habría que estudiar esto de otra forma?
Lógica
¿Tiene esto sentido?
¿Existe una relación entre el primer y el último párrafo?
Eso que dice,¿se desprende de la evidencia?
Importancia
¿Es este el problema más importante que hay que considerar?
¿Es esta la idea central en la que hay que enfocarse?
¿Cuál de estos datos es el más importante?
Justicia ¿Tengo un interés personal en este asunto?
¿Represento los puntos de vista de otros justamente?

Plantilla para analizar la lógica de un artículo

Tome un artículo que le haya sido asignado en un curso y determine su lógica usando la plantilla a
continuación. Esta plantilla se puede modificar para analizar la lógica que subyace en un capítulo de un
libro
La lógica en “(nombre del artículo)”
1. El propósito principal de este artículo es _____________________.
(Exprese con la mayor exactitud el propósito posible que tuvo el autor
para escribir el artículo.)
2. La pregunta clave que el autor trata de contestar es _____________.
(Delimite la pregunta clave que el autor pensó al escribir el artículo.)
3. La información más importante en este artículo es _____________.
(Defina los hechos, experiencias y datos que usa el autor para apoyar sus
conclusiones.)
4. Las inferencias/conclusiones de este artículo son _____________.
(Identifique las conclusiones principales a las que el autor llega y que
presenta en el artículo.)
5. Los conceptos claves que se necesitan entender en este artículo son
___________. Lo que el autor quiere decir con estos conceptos es
___________. (Describa las ideas más importantes que uno debe
comprender para entender el razonamiento del autor.)
6. Los supuestos de los que parte el autor son ___________.
(Identifique aquello que el autor da por hecho [y que puede cuestionarse]).
7. a. Las implicaciones que habría que afrontar si se toma en serio el
planteamiento son _____________. (¿Qué consecuencias son probables que
se desprendan de considerarse el planteamiento del autor?)
b. Las implicaciones que habría que afrontar si no se toma en serio el
planteamiento son _________________. (¿Qué consecuencias son
probables que se desprendan de ignorarse el planteamiento del autor?)
8. Los puntos de vista principales que se presentan en este artículo son
_____________. (¿Desde que perspectiva contempla el autor la situación
presentada?)

Criterios para evaluar el razonamiento

1. Propósito: ¿Cuál es el propósito del que está razonando? ¿Está el
propósito implícito o explícito? ¿Se justifica?
2. Pregunta: ¿Se establece la pregunta con claridad? ¿Está libre de
prejuicios? ¿Está formulada de forma que recoge la complejidad
del asunto al cual alude? ¿Existe correspondencia entre la pregunta
y el propósito?
3. Información: ¿Se citan experiencias, evidencia y/o información
esencial al asunto en cuestión? ¿Es la información rigurosa?
¿Atiende el autor las complejidades del asunto?
4. Conceptos: ¿Clarifica el autor los conceptos claves? ¿Se usan y
aplican los conceptos adecuadamente?
5. Supuestos: ¿Demuestra el autor sensibilidad hacia lo que da por
hecho o presupone? (En la medida en que esos supuestos pueden
ser cuestionados). ¿Usa el autor supuestos dudosos sin atender la
problemática inherente a los mismos?
6. Inferencias: ¿Se explica claramente la línea de razonamiento por
la cual se llega a las conclusiones?
7. Punto de vista: ¿Demuestra el autor sensibilidad a otros puntos de
vista? ¿Considera y responde las objeciones posibles que puedan
ofrecer los otros puntos de vista?
8. Implicaciones: ¿Se demuestra sensibilidad hacia las implicaciones
y consecuencias de la postura asumida?

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Los que avasallan, manipulan y desvalorizan sin culpa

Cómo reconocer a las personas tóxicas

Los especialistas difieren en su definición, pero todos coinciden en que la gente nociva existe y que provoca daño a los demás

Por Loreley Gaffoglio
De la Redacción de LA NACION

El que destila un odio visceral y se regodea con la humillación del otro, el que avasalla al semejante, el que busca manipular con mentiras, el que agrede innecesariamente y desvaloriza al otro para sentirse bien él, el que daña con intención sin jamás proponer una reparación, el que incomoda con sus imposturas, el envidioso de todo lo ajeno y el que urde los problemas para acercar luego sus soluciones.

La nómina de personas dañinas la completan el autodestructivo, el narcisista patológico, el perverso, el violento impenitente y el estafador. Se sabe que de seres nocivos está lleno el mundo, ya lo poetizó Antonio Machado con su “mala gente que camina y va apestando la tierra”, pero ¿existe realmente la gente “tóxica”? ¿O el término, por descalificador y estigmatizante, se lo reserva sólo a Adolph Hitler o a Ben Laden?

Las neurociencias dicen que sí, que la gente “tóxica” ?encarnada por aquellos seres rapaces que inexorablemente perturban el bienestar ajeno y vampirizan al semejante? existe. Y endilgan a fallas químicas la irrigación de esa toxicidad. Sus conductas se traducen en patologías, y la coexistencia con ellos resulta imposible.

En el psicoanálisis y la psicología, la literatura está dividida. No obstante, ambas se inclinan por los vínculos y comportamientos “tóxicos” más que por las personas, ya que lo que es “tóxico” para unos puede ser perfectamente aceptado por otros. En todo caso, se trata de una percepción subjetiva, dicen.

Si bien no existe una cofradía donde se imponga la toxicidad, al hurgar en los perfiles nocivos, sin duda que algunos políticos ?aquellos que sólo buscan ser escuchados y prometen lo que saben que jamás van a cumplir? podrían encajar en ese estereotipo. Y, dentro de las relaciones de poder, tampoco los jefes desconcertantes, impredecibles o arbitrarios ?los seudoemperadores de la verdad, incapaces de encomiar méritos o esfuerzos? se escapan indemnes a la toxicidad.

Tipos de “encuentro”

“Quien mejor se ha dedicado a este tema en la historia de la filosofía es Baruch Spinoza”, apunta el filósofo Tomás Abraham. “El habla de encuentros que potencian nuestras energías y nos dan alegría y los que las disminuyen y producen tristeza. Cuando dos cuerpos se convienen entre sí, multiplican su potencia. Y cuando no lo hacen se produce un mal encuentro, semejante a una especie de envenenamiento”, explica.

Pero Abraham pone un freno, al aclarar que “pensar las relaciones humanas en términos de toxicidad deriva de las teorías degenerativas de la psiquiatría racista del siglo XIX”.

Investigadora de la vida cotidiana a través de la enjundia filosófica, Roxana Kreimer es asertiva respecto de esa categoría, popularizada por la norteamericana Lilian Glass, en su best seller Toxic people (Gente tóxica). Allí advierte que nadie es “ciento por ciento sano, ni física ni psicológicamente; por eso, es importante atender los patrones caracterológicos y sus efectos”, observa Glass. Su libro cuenta hace meses con una versión local, escrita por Bernardo Stamateas.

“Los comportamientos destructivos son tolerados si aparecen de manera esporádica. Pero cuando se repiten con frecuencia contaminan las relaciones interpersonales”, completa Kreimer.

“Confucio decía que si uno se topa con gente buena, debe tratar de imitarla, y si uno se topa con gente mala, debe examinarse a sí mismo”, añade. Y caracteriza a la gente “tóxica” “por su falta absoluta de empatía con el otro”. En ese grupo, incluye a los manipuladores, que se valen de la asimetría de la información para torcer destinos, y a líderes como George Bush, que buscan la adhesión a sus “decisiones impopulares presentándolas como necesarias”.

¿Qué sucede con los pesimistas consuetudinarios? Según Abraham, pueden ser “más lúcidos, inteligentes y valientes que toda esa pavada de la buena onda”. Para Kreimer, la negatividad en demasía termina siendo contagiosa.

Diana Cohen Agrest habla de “los vínculos destructivos de los que hay que huir”. Pero advierte sobre la estigmatización y la capacidad de cambio de las personas. “Los seres humanos ?dice? no somos de una vez y para siempre. Estamos en constante proceso de construcción. El nombre definitivo es el del epitafio, pues sólo allí adquirimos una identidad definitiva. Mientras vivimos, se puede dejar de ser «tóxico», como también se pueden adquirir otras características. Sólo una visión demasiado pesimista del ser humano lo condena a ser de una vez y para siempre.”

El filósofo Santiago Kovadloff confiesa cruzarse a menudo con este tipo de personas y rogar que en ese instante alguien en el teléfono lo libere de la situación. “Pongo el acento en los vínculos más que en las personas, porque el significado de alguien depende primordialmente de quien entable una relación con él”, ejemplifica. Y se pregunta si la gente realmente se cuestiona qué es lo que uno produce en el otro. “Yo también puedo irritar y ser muy aburrido en mi vida pública”, confiesa.

Sin embargo, ubica como rasgo dominante de la toxicidad “a las personas monologadoras y autorreferenciales y a aquellos que nos aplastan”. El corolario es el tedio, el desinterés y la urgencia de alejamiento, dice. Y arremete contra los simuladores y contra aquellos vínculos cimentados a partir de una necesidad tramposa: “La de no relacionarse realmente”.

CLAVES PARA EVITARLOS

  • Las personas “tóxicas” influyen en la salud tanto física como psíquica del otro. Por eso es clave identificar los síntomas que una compañía nociva produce.
  • A esas personas se las controla quitándoles su poder, escapando de ellas o no permitiéndoles acceso a nuestra intimidad.
  • Si se debe convivir con ellas, en la familia o en el trabajo, hay que abstraerse mentalmente de su presencia y acciones.
  • Cuando surge un comentario o comportamiento “tóxico”, simular que uno le presta atención cuando, en realidad, se esfuerza por desoírlo.
  • Al “tóxico” se lo neutraliza con amabilidad. Su afán por lastimar con comentarios o actos desagradables resulta estéril si él percibe que carece de efecto.
  • Focalizarse en las cosas positivas que uno tiene en la vida cuando se está cerca de una persona “tóxica”. Es un ardid efectivo para superar los malos momentos.
  • Si no es posible evitarlos, adquiera un identificador de llamadas y reduzca al mínimo el contacto personal con ellos.
  • La actitud positiva es siempre una elección. Prepárese mentalmente para estar bien y contrarrestar así las actitudes “tóxicas”.
  • Si una persona “tóxica” forma parte de su equipo de trabajo, establezca de antemano y claramente las reglas de convivencia. Si se trata de su jefe, hágale saber que usted y su equipo pierden eficiencia frente a comportamientos negativos. Y póngale ejemplos.
  • Si el “tóxico” no es alertado sobre su toxicidad, la extenderá en el ambiente. No deje pasar por alto esas actitudes y convérselo inmediatamente con él.
  • Ejercite su propia autocrítica y revise con asiduidad qué tipo de actitudes y comportamientos tiene usted para con los demás. Usted también puede ser “tóxico” para otros. La regla es simple: no les haga a los demás lo que no desea que le hagan a usted.

QUE LOS HAY LOS HAY

” A los «tóxicos» los olés al primer contacto; son lastres que te hunden y restan siempre. Por eso, tratás de alejarte. Pero la vida te los impone demasiado a menudo”

Martín Bär, empresario” Hay gente que nos intoxica con su mala actitud y absorbe nuestra energía. Ellos movilizan aspectos que nos resultan intolerables. Nos dañan y nos quitan libertad ”

Alicia Belous, psicóloga“Te cuentan siempre de sí mismos y no les interesa preguntarte nada. Intentan pasarte por arriba; nada ni nadie les viene bien. Son un bajón”

Clara Paillot, pintora decorativa” El «tóxico» nunca sabe que lo es, pero todos los demás, sí. Nunca está vibrando como su entorno. Además, interrumpe las vibraciones ”

Nicolás Posse, músico“Son gente que conspira para que las cosas no fluyan amigablemente. Piensan: «¿Por qué ser feliz, si se puede no serlo?». Su problema es la actitud”

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El influjo de envidiosos y psicópatas

Por José Eduardo Abadi
Para LA NACION
Martes 14 de octubre de 2008 | Publicado en edición impresa

Existen personalidades cuyo carácter y comportamiento, sin duda patológico, resultan nocivos para aquellos con quienes se vinculan. Gran parte del drama de los conflictos interpersonales consiste en no recorrer al otro en su auténtica intimidad y verlo sólo como uno quiere que sea.

Las relaciones que nos acercan al bienestar y a la salud emocional, y que nos hacen felices son aquellas que ponen sobre la mesa el interés y el amor por la vida, es decir, por el prójimo. Es ese estar integrado de un modo vital y generoso lo que construye una comunidad que tiene por timón la ternura, el entusiasmo, la solidaridad y la compasión.

Cuando esto no existe, y cuando las personas son incapaces de enlazarse positivamente con los otros y enriquecerse en la acción de dar y recibir, lo que producen es soledad, sufrimiento y desamparo. Sucede cuando vemos el interés convertirse en indiferencia, una forma actual de crueldad.

Las relaciones con un individuo indiferente deja al otro con una vivencia de vacío contaminada, con su autoestima dañada y con un abanico de conductas que transitan inhibiciones, sometimientos y dependencias sintomáticas hasta la misma depresión.

Estos personajes nocivos, que lastiman o despojan a quien se vincula con ellos, repiten un variado número de agresiones, como descargar sus impulsos sádicos complaciéndose en humillar y arrollar al otro.

Otro aspecto es la prepotencia, al usar de manera distorsionada la fuerza para desvalorizar, marginar y burlarse de las personas con las que se relacionan. Es muy delicado pretender naturalizar esas conductas como si fueran algo común.

No olvidemos que la autoestima, el amor y la disponibilidad son el trípode sobre el cual crece un sujeto sano y, por lo tanto, el encuentro que muchas veces tiene lugar con individuos que atacan esta construcción enferma termina dando lugar a graves consecuencias.

Dos tipos de personalidades que, por su frecuencia, debo señalar como altamente negativas son las siguientes:

  • El envidioso, que es aquel más preocupado por que el otro no tenga lo que a él le falta, que en aprender él mismo cómo hacer para conseguir lo que el otro supo ganar. Se trata de personalidades con una autoestima baja, hipotecados por el rencor y el resentimiento y que, en su incapacidad de compartir el logro de quien está a su lado y disfrutar como propio lo que otro pudo conseguir, se encierra en mentiras y difamaciones que eternizan su incapacidad, su agresividad y su carácter intrigante.
  • Los psicópatas, que son individuos sin conciencia moral, sin autocrítica, que no reconocen los derechos del otro ni están dispuestos a postergar sus propios deseos. Por lo tanto, la gente que con ellos se relaciona está destinada a ser manipulada, engañada hasta el abuso. La mentira es una de sus herramientas favoritas, y no les produce ninguna angustia, dado que su inescrupulosidad los libera del lógico sentimiento de culpa y del sentido de responsabilidad que se debe tener cuando se actúa inadecuadamente.

Ejemplos de distinta intensidad pueblan nuestra actualidad: corrupción, perversiones, trampas, estafas, manipulaciones variables que provienen de verdaderos sociópatas.

El autor es psiquiatra, psicoanalista y escritor.

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