La instrumentación político-electoral de la desaparición de Santiago Maldonado atenta contra la sinceridad de l reclamo. ¿Qué importa más, que el joven aparezca con vida o que su posible muerte se enarbole como bandera polític a?

Aprendamos de lo que nos pasó

Norma MorandiniNorma Morandini
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PARA LA NACION

MARTES 29 DE AGOSTO DE 2017

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Todos la mataron, se murió sola. Esa frase del refranero popular español viene en mi auxilio frente a las manifestaciones que circulan anónimamente por las redes y las que con nombre y apellido expresan públicamente un odio ideológico que nunca imaginé que volveríamos a ver en nuestro país.

Decir que la ausencia, la falta de información sobre el destino y paradero de Santiago Maldonado es una "desaparición forzada", esto es que algún "agente de seguridad del Estado o grupo de personas bajo su autorización y aquiescencia lo ha detenido y niega su paradero o destino", es ignorar lo que sucedió con los desaparecidos durante la dictadura, presos en campos de detención clandestinos, negados a sus familiares y a las organizaciones humanitarias extranjeras que reclamaban por ellos. Asesinados o arrojados al agua desde los vuelos de la muerte, tal cual confirmó el Juicio a las Juntas, en cuya sentencia dejó en claro que en la Argentina hubo un plan sistemático del Estado para secuestrar deliberadamente a las personas: se ocultaron los cadáveres para negar el crimen. El terror maniató a la sociedad, que silenciosa dejó a los desaparecidos morir en soledad.

Si realmente nos importa y queremos aprender de lo que nos pasó, hoy, tal como las madres de los desaparecidos que no se preguntaban por sus respectivas adscripciones partidarias ni por sus preferencias ideológicas, frente a la ausencia de Maldonado debemos unirnos en el clamor para que finalmente tengamos un Estado de Derecho y no nos queden dudas de que se han puesto todos los recursos y prioridades para encontrar al joven artesano.

Modernizar el Estado no es sólo tener la tecnología y transparentar el manejo de los dineros públicos, sino poder confiar en las fuerzas de seguridad, entrenadas en el combate del delito, pero subordinadas a la normativa de los derechos humanos, cuyo corazón fundamental son el respeto a la integridad humana y a la libertad.

De la misma forma que los secuestros y las torturas son incompatibles con la democracia, los argentinos no podemos admitir que la palabra desaparecido sea asociada a la vida y a la legalidad democrática, que es lo opuesto al terror de los Estados totalitarios. Pero también debemos ser capaces de rechazar con el mismo énfasis las manifestaciones de violencia que se asocian al legítimo reclamo de la "aparición con vida".

Desde que un sector de la vida partidaria se apropió de los derechos humanos y en su nombre se vociferó, agredió y ofendió, el lenguaje del odio alcanzó relevancia pública y política. Un resentimiento ideológico que se viene incubando desde que se simplificó el compromiso con la defensa de los derechos humanos con el gesto de descolgar de la pared el cuadro del dictador Videla, en lugar de contribuir a una pedagogía de paz y convivencia.

La instrumentación político-electoral de la desaparición de Santiago Maldonado atenta contra la sinceridad del reclamo. ¿Qué importa más, que el joven aparezca con vida o que su posible muerte se enarbole como bandera política? Es tiempo de demostrar nuestro compromiso democrático. Ya demasiadas veces hicimos silencio frente a esa exhibición de resentimiento. Nos dejamos amedrentar. No se trata de responder con ira, sino desechar patrones de pensamiento antidemocrático y que todos aquellos que tienen un verdadero compromiso con el Nunca Más no tengan que defenderse. Ni justificarse.

La tragedia personal de tener desaparecidos en la familia no puede ser ya una razón de autoridad. Es hora de que las generaciones nacidas y educadas en libertad honren ese privilegio si incorporan también a sus vidas al repertorio histórico del Nunca Mas.

Directora del Observatorio de Derechos Humanos del Senado

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Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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