El Papa sufre el síndrome de Estocolmo

Publicado el: 6, jun, 2016

El papa Francisco pidió perdón por los recientes escándalos en Roma y en el Vaticano
06/06 – 10:00 – A simple vista, pareciera que el Papa, como un gran benevolente que es, abrió sus brazos para recibir en la paz de la iglesia a justos y pecadores, sin distinción como, dice la Biblia, Jesús hizo con Magdalena. Pero ni Bonaffini es Magdalena, ni Francisco es Jesús, entonces, cuando el pontífice frunce el seño para recibir a unos y amplía su sonrisa cuando recibe a otros, se cuela el factor humano, la política, el partidismo, la ideología y todo lo que ello implica desde el comportamiento, las actitudes y las señales que produce el hombre. Una de esas debilidades que aparecen, generan dudas que empañan ciertos comportamientos. De eso, tampoco escapa el Papa, que es un hombre. (Por Rubén Lasagno)

Bergoglio, conocido mundialmente como el Papa Francisco, tiene entre sus éxitos pastorales haber cerrado en poco tiempo, grandes brechas de la humanidad, acercar a los judíos y musulmanes, promover la solución al conflicto cubano-EEUU, la defensa de los refugiados, la reforma interna de El Vaticano, etc; es decir, el Papa como tal es un sanador de la grieta en el mundo, menos en nuestro país, su tierra de origen.

Este no es un pronunciamiento anti-Papa ni anti-religiosoy muchísimo menos “pro-Macri”, trata de ser un análisis político más, por cuanto, todas las acciones del Papa, especialmente, son de profunda raíz política y no se pueden disociar de su tarea pastoral. En este sentido, un mundo que vive de señales y actitudes, las que ha tenido Bergoglio con el kirchnerismo, son al menos, llamativas.

Si uno entiende que el Papa debe ser un “componedor”, puedo comprender que reciba tantas veces y con una enorme sonrisa conciliadora a Cristina Fernández, a Moreno, Aníbal Fernández, Boudou y toda la Cámpora que desfiló ante su anillo con la remera para la foto y hasta a Hebbe de Bonafini. Y esto no sería extraño si luego, hiciera lo mismo con el presidente Macri o con Margarita Barrientos, cosa que no sucedió con la misma complacencia. Y aquí está el punto.

Todo lo que se ve y conoce del sumo pontífice son fotos o apariciones televisivas donde se traducen sus gestos y este gran actor religioso del siglo XXI vive mandando señales al mundo entero a través de las imágenes; está claro que el Papa habla poco, no da entrevistas, conferencias de prensa y no interviene en discusiones políticas; pero con su rostro tiene más opinión que si explicara a los medios, su posición sobre determinados temas de actualidad en el país y el mundo.

A partir de allí no se entiende bien por qué el Papa puso cara de pocos amigos cuando recibió al presidente constitucional de nuestro país y rostro complaciente cada vez que Cristina y los suyos lo buscaban para la foto; a menos claro, que el sumo pontífice tenga diferencias ideológicas con Macri y entonces nos preguntamos: ¿Está bien que un Papa haga diferencias políticas-ideológicas?, suponiendo que, como dicen, sea un “Papa peronista”, no está claro cómo el prelado hace distinción de camisetas partidarias en pleno ejercicio de su labor pastoral.

Otra de las preguntas que me hago es, si el Papa, verdaderamente tiene un lado peronista ¿Realmente creerá que el kirchenrismo es peronismo?. Sería un error grave de interpretación, confundir a una asociación ilícita que asoló el país durante 12 años, con el partido de Perón; al menos, menudo favor le hace a la historia del peronismo tradicional.

Finalmente, me llama poderosamente la atención que el Papa no ponga cara fea cuando ante él se sienta Hebbe de Bonafini, la misma que en el 2008 durante la toma de la Catedral, cuando Bergoglio era Obispo, defecó y orinó junto a otros “militantes sociales” detrás del altar. Es la misma persona que le deseó la muerte al Papa Juna Pablo II, que se alegró cuando falleció y le auguró su entrada al infierno. Es la Hebbe que se alegró del atentado a las Torres Gemelas donde murieron cerca de 5 mil personas, la misma que lo insultó tantas veces a Bergoglio, aliándolo a lo peor de las dictaduras, le achacó complicidad en el asesinato de las monjas francesas y junto con CFK y los militantes rentados, le hicieron la vida imposible cuando ejercía la máxima jerarquía de la iglesia en Capital, hasta el desaire de abandonar el tradicional Tedeum, en claro desprecio hacia su figura.

Yo me pregunto ¿Qué tanto mal puede resultar para Francisco la presencia en el Vaticano de Macri, en relación con Cristina, siendo que el hoy presidente no ha mostrado ni por asomo una actitud denigratoria, insultante, falsamente acusatoria y de enemistad manifiesta con él, mientras cumplía funciones pastorales en Argentina?. Tal vez ideológicamente, con Macri, estén en las antípodas, pero desde el comportamiento humano, desde la ética y la mesura, difícilmente el presidente lo haya puesto en un escalón tan bajo como lo hizo el krichnerismo. ¿O para el Papa es mucho más ofensiva la cuestión ideológica que el proceder patotero, mafioso, fascista y antidemocrático que practicó el FPV y La Cámpora por una década, en contra suyo, de la iglesia y de la sociedad en su conjunto?.

¿O para el Papa es mucho más grave que alguien como Margarita Barrientos, acepte la ayuda de Macri para sostener sus comedores de niños y viejos, a que Hebbe de Bonafini se alegre con la muerte de un Papa, defeque en el altar, lo haya tratado de asesino y encubridor y alabe a Osama Ben Laden y la ETA?. Está claro que perdonar es divino y es muy elogiosa la benevolencia del pontífice al perdonar los pecados imperdonables de Hebbe, Cristina y los investigados por narcotráfico y corrupción que desfilaban en las comitivas oficiales.

A la vista de los resultados y tal cual lo plantea el propio Papa con su actitud, debemos entender que Margarita Barrientos tiene pecados aún peores que todos estos, para ni siquiera merecer una audiencia con su santidad.

¡Cuánto mal debe haber hecho Margarita Barrientos en su vida, para estar por sobre la maldad, las ofensas, el robo a la República, la mentira, la corrupción y el engaño en la que han incurrido Bonafini, la ex presidenta y muchos de los funcionarios K que desfilaron por la plaza de San Pedro, que le impiden ser merecedora de la atención de Francisco!

Sin duda el Papa Francisco sufre del síndrome de Estocolmo, esto es, el trastorno psicológico que sufren las personas secuestradas, quienes hacen empatía con el secuestrador hasta, inclusive, llegar a defenderlo ante la policía o después de terminar el secuestro, buscan ayudarlo por todos los medios.

Francisco parece haber perdido transitoriamente, el norte de lo justo, ante la delincuencia institucionalizada en la República que en una década sumió al país en la miseria, el retraso, la inseguridad, el narcotráfico y el vaciamiento institucional. El Papa ha caído en esta trampa psicológica que nos tiende la vida, cuando estamos a merced de nuestro victimario y reaccionamos indulgentes, pero más extraño aún que eso, es que demuestre un rechazo incomprensible hacia quienes llegaron al gobierno por decisión de la gente y menos comprensible aún es que no muestre sensibilidad y solidaridad por quien hace tanto con tan poco y está desde hace muchos años, entregada al servicio de los más necesitados. (Agencia OPI Santa Cruz)

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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