Las tarifas y las falacias del populismo

Debate

Daniel Montamat

Horacio Cardo

Horacio Cardo

facebook_share.png

Sin ninguna especulación política cortoplacista, el documento de acuerdos básicos, promovido por el grupo de Ex Secretarios y suscripto por la mayoría de los candidatos presidenciales, expresa respecto a los precios y tarifas de la energía: “…Se reducirán los subsidios presupuestarios a la energía no justificados socialmente, con la meta de tener precios mayoristas únicos en los mercados de gas y electricidad y con el objetivo de finalizar el período de transición definido con un set de precios y tarifas que reflejen costos económicos …” La producción de energía siempre tiene que recuperar sus costos. Cuando hay abundancia y diversidad de fuentes esos costos son más bajos; cuando se consumen los stocks y hay escasez esos costos suben. El costo de la energía se debe reflejar en los precios y las tarifas que permiten llegar con el servicio al consumo final con adecuados estándares de calidad y confiabilidad. Cuando el consumidor paga parte de ese precio en su factura de servicio, la otra parte la tiene que aportar el Estado con subsidios. La primera gran falacia de los populismos es presentar a los subsidios como maná caído del cielo que lo regala Dios a través de sus gobernantes dadivosos. En verdad, a los subsidios los paga la sociedad con el bolsillo de contribuyentes de impuestos y, cuando los recursos no alcanzan, soportando el más inequitativo de los impuestos: el impuesto inflacionario. Sí, cuando los subsidios desequilibran las cuentas públicas y aumenta el déficit fiscal, el financiamiento monetario de ese déficit es causa fundamental de inflación.

En el 2005 los subsidios energéticos sumaron 691 millones de dólares, en el 2015 totalizaron 14.900 millones de dólares (según datos de ASAP en pesos corriente pasaron de 2020 millones a 138 mil millones). ¿Hace falta seguir insistiendo en que fueron subsidios “Hood, Robin” que beneficiaron más a los ricos que a los pobres y de cuya inequidad dan cuenta investigaciones realizadas durante la anterior gestión?

La reducción de subsidios indiscriminados e inequitativos para que los precios y las tarifas de la energía recuperen sus costos implica necesariamente una recomposición de precios relativos.

La segunda falacia del relato populista es presentar la reducción de subsidios y el consiguiente aumento tarifario como la causa determinante de la escalada inflacionaria. El ciudadano de a pie, confundido por muchos comunicadores, razona: ¿Cómo, antes me decían que el aumento de los subsidios exacerba la inflación? ¿Ahora resulta que su reducción también la acelera? Pocos aclaran que la suba de los subsidios está entre las causas primarias de la aceleración inflacionaria, mientras que su reducción, vía ajuste de tarifas, impacta en el alza de los precios pero como consecuencia de una inflación reprimida durante años. De nuevo, la verdad es que la reducción de subsidios indiscriminados a la oferta y no su incremento es lo que irá permitiendo recuperar el orden en las cuentas fiscales y evitar el financiamiento inflacionario del déficit público. Los subsidios indiscriminados forman parte de la enfermedad inflacionaria; las tarifas que recuperan costos, aunque traumáticas en la transición, forman parte de la terapia antiinflacionaria.

Las tarifas eléctricas fueron las que tuvieron alzas más significativas en AMBA respecto a otras jurisdicciones provinciales porque aquí hubo que actualizar el precio de la energía mayorista y el valor agregado de distribución que en el interior ya se había venido ajustando. Los provincianos financiaban con sus impuestos el retraso del valor agregado de distribución de los capitalinos y los habitantes del conurbano. Otra política antifederal.

La tercera falacia populista es hacer creer a la sociedad que el “tarifazo” eliminó los subsidios. Los subsidios energéticos siguen existiendo y subsistirán relocalizados vía tarifa social en quienes realmente lo necesitan. El costo medio actual de generar electrones es de unos 1000 pesos el megavatio hora (el costo marginal es mucho mayor), pero la demanda paga en promedio 250 pesos (si se tiene en cuenta a los beneficiarios de la tarifa social). Los beneficiarios de la tarifa social seguirán protegidos, pero para evitar nuevas subas en el resto del universo consumidor de manera de seguir reduciendo subsidios, habrá que reducir costos en la generación de energía. Para ello necesitamos una industria energética más competitiva, más diversificada, regionalmente integrada e internacionalizada. Todos objetivos de una estrategia de largo plazo para que la energía apuntale el desarrollo inclusivo.

Daniel Montamat fue presidente de YPF y secretario de Energía.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
Esta entrada fue publicada en Actualidad. Guarda el enlace permanente.