El atronador silencio K frente a la corrupción

Pablo Mendelevich

PARA LA NACION

El ilusionismo kirchnerista se encogió, pero perdura. Con su arte, durante la década ganada Cristina Copperfield había sacado de la vista -o por lo menos de su boca- los tres paquidermos más feroces y voluminosos del país: la inflación, la corrupción y la pobreza. Sólo “la prensa hegemónica” y los caceroleros, como se llamaba de manera genérica en las redes sociales a cipayos, explotadores, blanquitos de las cuatro por cuatro, empleados de los buitres y esbirros de Magnetto, o sea, el enemigo, se desgañitaban por pedir que la inflación, la pobreza y la corrupción siquiera fueran mencionados en alguna de las cadenas en las que el ilusionismo estatal centralizado decidía de qué estaba hecho el porvenir argentino y qué cosas no existían en esta parte del mundo. Esfuerzo que se completaba con la aparato mediático oficial, publicidad de Fútbol para todos, reescrituras estadísticas, barrabravas efusivos y otros recursos auxiliares.

Ahora este kirchnerismo en vías de adaptación a la llanura acaba de lanzar la versión 2016 del Relato K, como llamaban al “proyecto” los blasfemos vendepatria, y reincide con la vieja plataforma. Es decir, una asimilación de la realidad basada en las enseñanzas de los pueblos primitivos que recomendaban no nombrar a la creciente del río como método para conseguir que las aguas se sintieran despechadas y bajasen.

“Se pone en evidencia que Báez, con probados negocios comunes con los Kirchner, se hizo rico en forma impúdica, ¿y el kirchenrismo como fuerza política no se pronuncia?”


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Es cierto que el Relato 2016 trae dos innovaciones. La inflación y la pobreza pasaron de no existir a ser medulares, neutrónicas, letales, debido a su exclusiva factura macrista. Cristina Kirchner, quien había prohibido utilizar en su gobierno la palabra inflación, ordenó denunciar el flagelo inflacionario y marchar, también, contra la pobreza que castiga a un tercio de la población en número creciente. Un suceso de este verano, sobreentienden, sin esmero alguno por repartir cargas. Sin embargo, lo más sorprendente no son los gritos de dolor, de lucha, por la carestía de la vida y por la nueva, inédita pobreza sino, como antaño, el silencio frente a lacorrupción. La corrupción de la Era K, cualquiera sea su envergadura, al kirchnerismo le sigue produciendo en público lo mismo que antes: nada. No en su dimensión judicial, que merecería otro análisis, sino en la dimensión política.

Aunque el país se sacuda de indignación con el video de la obscenidad cash, con las máquinas de contar dinero en la casa de Milagro Sala y con el desparpajo de la ayuda social convertida en retornos, aunque verifique que el empresario privilegiado del matrimonio Kirchner, el empleado bancario más aventajado de la historia de la Humanidad, era un coleccionista de estancias, de autos y hasta de incunables peronistas; por más que las causas judiciales se reproduzcan como conejos y una multiplicidad de jueces y fiscales ahora entiendan en ellas sin una hoja de ruta común, el kirchnerismo no tiene nada para decir. Nada para explicar.

Demasiado acostumbrados a la vigencia de un temario estatal caprichoso, ¿no estaremos percibiendo como natural una omisión insólita de parte de quienes perdieron el poder pero no los hábitos? Aparecen más de 400 mil hectáreas del empresario más cercano al matrimonio Kirchner, la Justicia hace pozos en la Patagonia no para buscar petróleo sino dinero en efectivo supuestamente robado de la obra pública; se pone en evidencia que Báez, con probados negocios comunes con los Kirchner, se hizo rico en forma impúdica, ¿y el kirchenrismo como fuerza política no se pronuncia?

Un comportamiento previsible de quien es descubierto en el centro de un sistema de corrupción sería llamarse a silencio pleno. Pero no es el caso. El kirchnerismo no calla, reclama por los asuntos que antes escondía. Lo sobrecoge el sufrimiento del pueblo porque todo sube de precio día tras día y la pobreza, medida por el Observatorio de la UCA hasta ayer aborrecible, aumenta.

Un cronista deportivo, el último mohicano de esa usurpación llamada periodismo militante, tiene la difícil tarea de poner la cara por televisión cada noche para explicar lo inexplicable. Como su histrionismo responde al arquetipo de una figura estelar de Titanes en el ring de medio siglo atrás nadie le exige una explicación orgánica, basta con que entretengan los mandobles que recibe.

La dirigencia kirchnerista, que carece de ambas cosas, de la explicación y de la organicidad, también esquiva el bulto. Quizás espera que las aguas amenazantes se replieguen solas. O tal vez haya pronto otra citación judicial para poder escuchar la palabra autorizada de la líder. Que como el gran acto del kirchnerismo en Comodoro Py versará sobre un abanico de temas, menos el que obliga a poner el palco en ese lugar.

 

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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