El síndrome de abstinencia K

Pablo Sirvén

LA NACION

DOMINGO 31 DE ENERO DE 2016
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La soberanía popular era digna de respeto para el kirchnerismo mientras las urnas le dieron la razón. Haber perdido les produce un desasosiego tan insoportable como el que sufre el adicto con síndrome de abstinencia. Suele expresarse en pulsiones y deseos destituyentes (para decirlo en la jerga que solía gastar Carta Abierta y otros fans del gobierno anterior). Como la mayoría que ganó no es la de ellos, aquel valor se deprecia; ya no vale lo mismo y, por eso, merece ser dinamitado.

Cuando estaban en la cresta del poder, la otra mitad de la población que no los había votado no valía nada y se la trataba con desconsideración. “Armen un partido y ganen las elecciones”, ironizaban socarronamente ante la menor queja.

Antes del 10 de diciembre, ni como invitados los disidentes del kirchnerismo solían ser convocados a enfrentar un micrófono o una cámara estatal: los señalaban, humillaban y difamaban desde sus espacios militantes y, como se dijo en las redes sociales, desde la cadena nacional se hacía “bullying” sobre quienes no asumían el discurso único de aquel poder. Los que se mofaban si alguien se llegaba a lamentar de esos evidentes maltratos (“a llorar a la Iglesia/al campito” era lo que menos decían) son los que desde el primer día del nuevo gobierno van en busca de la solidaridad que no supieron tener cuando se mostraban insensibles y ensoberbecidos, muy cómodos con la protección que les dio el kirchnerismo mientras estuvo en el poder.

En julio de 1958, desde su exilio en Ciudad Trujillo, el general Juan Domingo Perón reclamó a sus seguidores armar “una hostilidad organizada”. Aparecieron entonces lo que Fernando Ruiz en su muy recomendable libro Guerras mediáticas llama “ejército de predicadores”, en tanto que el líder justicialista se convertía en el “jefe del Estado Mayor de las operaciones del peronismo en guerra”.

Las condiciones políticas de entonces eran bien distintas de las actuales: Perón había sido depuesto en 1955 y el decreto 4161 de la Revolución Libertadora proscribió su partido y hasta criminalizó la sola mención de cualquier palabra que evocara el exuberante folklore peronista. No contaban los enemigos acérrimos del caudillo con que el peronismo suele fortalecerse en la adversidad. Tras 18 años de exilios, represión, fusilamientos, prisión y silenciamientos, se convirtió en el árbitro de la política argentina hasta su regreso y entronización, por tercera vez, como presidente de la Nación, en 1973.

Pero hoy el kirchnerismo, que aspira a ser la voz más importante del peronismo, aunque en realidad sea sólo una parcialidad en retroceso, no está proscripto ni perseguido. Puede expresarse, pero lo hace en lenguaje bélico al exhumar la palabra “resistencia” que no corresponde usar contra una fuerza que ganó las elecciones por mayoría de votos. La mencionada Cynthia García habla a cámara desde sus videos caseros junto a un lapicero que dice: “Resistir es combatir”.

Cuando a mediados del año pasado, Mirtha Legrand calificó en su programa de dictadura al gobierno de Cristina Kirchner, el oficialismo de entonces se rasgó las vestiduras repetidas veces. Pero ahora aplican con persistencia esa misma descalificación a la gestión de Mauricio Macri, en sus pasos iniciales, sin ningún tipo de complejo.

Si los personajes involucrados -los voceros más notables del kirchnerismo y sus seguidores anónimos en las redes sociales- no fueran tan desopilantes, el tema sería preocupante ya que se trata de persistentes llamados a resistir a las autoridades legítimamente constituidas, lo más parecido a una confabulación golpista. Sin embargo, hay mucho infantilismo en sus acciones, como lo demostró la reciente difusión del capusottiano manual de “Técnicas de Resistencia Activa-Micromilitancia” (imperdible, ver http://tinyurl.com/h57ohql).

Arman actos continuos, sea en el Congreso, en el parque Centenario, en Rosario, en Villa Gesell o hasta en la mismísima Plaza de Mayo para quejarse desde los DNU presidenciales -aunque Néstor Kirchner los haya usado con intensidad- y la abolición de la Afsca hasta la detención de Milagro Sala y la rescisión del contrato de Víctor Hugo. Hasta convocaron a uno, anteayer, digno de la publicación humorística Barcelona con el hash #NoSomosÑoquis.

Desde su exilio en Madrid, Perón se hacía notar a la distancia con grabaciones, cartas y películas. Cristina Kirchner, desde El Calafate, apela a videítos (¿casuales?) que se viralizan rápido en las redes sociales y, como ayer a la tarde, a cataratas de tuits, para defender sus políticas y atacar a sus sucesores. Anuncian su regreso con un acto en el mes que ya comienza. Esta historia continuará.

psirven@lanacion.com.ar

Twitter: @psirven

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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