Lo que antes eran maniobras “destituyentes y operaciones mediáticas” hoy son “acciones legítimas de los trabajadores en defensa de sus derechos”.

Osvaldo Pepe

El kirchnerismo duro siembra y sembrará las calles de protesta en el gobierno de Macri. Es probable que quiera tejer un alboroto mayor para fin de año ante el previsible desorden de precios y limado de salarios que acompaña los procesos devaluatorios, como el que acaba de sincerar la nueva administración. Una medida que también estaba en la carpeta de Daniel Scioli. Sin embargo, los fantasmas del pasado asoman en los provocadores impunes de insulto fácil. Carlos Kunkel, Hebe de Bonafini (nada queda ya de aquel símbolo de luchadora tenaz contra la dictadura) y Milagro Sala, por ejemplo, ya mostraron sus dientes.

Lo que antes eran maniobras “destituyentes y operaciones mediáticas” hoy son “acciones legítimas de los trabajadores en defensa de sus derechos”. Lo que ocurre es otra cosa: el kirchnerismo no supo ganar, pero menos aún sabe perder. La ex presidenta todavía no había dejado el mando y ya hablaba de mantener una “resistencia activa”. Resistir es un verbo caro a la memoria peronista ante las dictaduras: no puede ni debe ser confundido con el festival de premios a punteros, sin riesgo de degradar la verdadera historia peronista.

La concepción del poder K es un cepo a la política. O se tiene el poder o se disputa por mantenerlo y/o recuperarlo a como dé lugar. Es una herencia y reflejo del setentismo tardío de Néstor Kirchner, una de cuyas malsanas obsesiones era la de “ganar la calle”. Han avanzado y avanzan: sicarios de la palabra no vacilaron en calificar de “plaza racial” a la masiva manifestación de apoyo que acompañó a Macri en su asunción. Por menos que eso el anterior INADI hubiese incinerado al autor de la diatriba y los fanáticos del ex oficialismo iniciado juicios sumarios en plazas públicas.

El ex gobierno cree en una democracia plebiscitaria. Dicho por la propia ex presidenta: “Si no están de acuerdo, arman un partido político, se presentan a elecciones y si ganan, hacen lo que se les dé la gana”. Una síntesis del autoritarismo innovador digno de estudio para la Ciencia Política moderna. Eso es no saber ganar. Macri debe asumir sin más que el kirchnerismo no va a colaborar. Lo va a cercar, hostigar, asfixiar. Eso es no saber perder.

Sólo el peronismo institucional (gobernadores, intendentes, el justicialismo renovador y el federal) le dará al Presidente la cuota de apoyo y necesarios disensos para sostener su gobierno. Macri ya pisó terrenos cenagosos con la designación de jueces de la Corte “en comisión”, pero dijo que está dispuesto a corregir lo que deba corregir. Ese gesto vale por 10 movilizaciones de políticos doblemente perdedores, en la Provincia y en su propio distrito, como el antiperonista Sabbatella.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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