El kirchnerismo funcionó como una maquinaria que articuló poder, dinero y sentimientos. Llevó la corrupción hasta límites desconocidos y montó un dispositivo clientelar que ató a decenas de miles de personas a subsidios y rec ompensas arbitrarias.

La otra transición: del misticismo a la serenidad

El kirchnerismo funcionó como una maquinaria que articuló poder, dinero y sentimientos. Llevó la corrupción hasta límites desconocidos y montó un dispositivo clientelar que ató a decenas de miles de personas a subsidios y recompensas arbitrarias. Generó cruzadas y manipuló banderas como la de los derechos humanos.

Cuando se lo pasa en cámara lenta, se ve que fue básicamente opaco y que logró dejar en las sombras sus costados más banales, como esa Cristina autoritaria y narcisista que probó que el miedo funciona y que a la vez cautivó a un sector amplio de la sociedad. Por eso no llenó el miércoles la Plaza de Mayo sólo con micros. Hubo muchos que fueron por su cuenta. Hubo muchas personas tristes, que han iniciado un duelo.

El día después, Página 12 publicó dos artículos que por diferentes razones resultan significativos. Uno de Mempo Giardinelli. Lo tituló “Carta pública al nuevo presidente” y es en realidad una carta documento, con peticiones, intimaciones y plazos. Hay una cultura en la que los prejuicios y la ideología importan más que la verdad.

El otro artículo está escrito desde el corazón del kirchnerismo y para el universo del kirchnerismo, por Marta Dillon. Ella escribe “para honrar un duelo”. Y traza un recorrido en el que mezcla la Biblia y el calefón: la recuperación de hijos de desaparecidos con “la vuelta al Estado” de YPF y Aerolíneas, que no volvieron del todo al Estado pero que trajeron al Estado negocios turbios al por mayor y al por menor.

Dillon enseña hasta qué punto el kirchnerismo amasó sentimientos como los amasó el peronismo: su vitalidad no hubiera sido posible sin esos sentimientos.

Ahora se trata de pasar de la crispación a la serenidad, del halo mítico no a otro enamoramiento sino a un compromiso maduro con las reglas de la democracia, donde hay rivalidades y conflictos pero también respeto por los que piensan diferente.

Preocuparse de lo que importa: el kirchnerismo compró voluntades que caducan hoy como medicamentos. Pero también sedujo y cautivó voluntades. La lección: la política sin sentimientos es fría pero la política sin gestión y sin respeto a las normas y sin transparencia es vacía.

Cristina no se convirtió en una calabaza pero hay algo en la política que funciona como la magia. Los relatos jugaron un papel clave en el encandilamiento del peronismo. A diferencia de lo que afirma Giardinelli al negarse a escuchar y a tenderle la mano a Macri, comprender las razones y los sentimientos de los otros es la manera de disentir. Es, también, la manera de consensuar para superar los duelos de unos y las frustraciones de otros.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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