“Hay una angustia muy grande derivada de un exceso de información y de un exceso de comentarios”

  • MANUEL HIDALGO

ACTUALIZADO 20/11/201502:20

Atribuyo en mi recuerdo a Carlos Luis Álvarez una frase sobre los periódicos (de papel, por supuesto), que he utilizado algunas veces para exaltar el lado amable y gratificante de la prensa. Álvarez escribió algo así como que los periódicos nos permitían hacernos cargo del mundo a la hora del desayuno.

El desayuno, gran momento. Café humeante y aromático, un zumo, bollería, mantequilla, mermelada… Bueno, hoy, barritas de pan tostado con aceite y tomate, qué manía nos ha entrado con las barritas. Y con el kiwi, dicho sea de paso.

Y ahí estamos nosotros. En una silla, en un sillón, en un taburete, con el periódico entre las manos, haciéndonos cargo del mundo antes de empezar la jornada. Un privilegio, saber lo que pasa para tenerlo en cuenta.

La expresión ‘hacerse cargo’ significa, en dos de sus acepciones, enterarse y comprender. En efecto, por las noticias de los periódicos nos enteramos de lo que pasa y por los comentarios y análisis nos colocamos en situación de comprender lo que pasa. Observo, en estos días terribles -y no me refiero sólo a los atentados de París-, que las informaciones y los comentarios de los periódicos están produciendo angustia en la gente. La gente tiene la sensación de que lo que pasa no es únicamente aquello sobre lo que se nos informa y, no digamos, de que para comprenderlo no bastan los comentarios que tratan de explicarlo.

Hay una angustia muy grande derivada de un exceso de información y de un exceso de comentarios. La complejidad de lo real aumenta, y no disminuye, con la proliferación de noticias y de opiniones. Esta sensación, según constato, está muy generalizada, pero es perfectamente compatible con el hecho de demandar más noticias y más opiniones compulsivamente.

Podríamos decir, explorando una tesis, que los medios de comunicación -en su proliferante y casi inesquivable, digamos ahora, acción sobre nosotros en todas sus variedades-, en vez de proporcionarnos la confortable sensación de hacernos cargo del mundo -estar enterados, comprender- se nos aparecen como transmisores de una carga. Esa carga es la carga del mundo. El mundo, todo lo que pasa desde Talavera de la Reina a Kuala Lumpur, es una carga, muy pesada, que no podemos soportar a cada minuto. No podemos absorber y procesar tanta información, ni tanta opinión. No podemos absorber y procesar, sobre todo, tanto dolor. No podemos hacernos cargo de todo el dolor del mundo. Del dolor de todo el mundo.

No había pasado antes nunca. Ni siquiera hace treinta años, que no es nada. No estamos preparados para tanta noticia, tanto comentario y tanto dolor. No estamos preparados para opinar tanto y saber tan poco. No estamos preparados para exhibir tantas opiniones como certezas y para tener tan pocas certezas bajo el alud de tantas opiniones.

¿Qué hacer? Ni idea. Y ésa es otra dimensión de la angustia. Otra acepción de la expresión ‘hacerse cargo’ -lejos ya del apacible momento del desayuno con barritas- es la de ‘encargarse’.

A un familiar, a un amigo, a un compañero de trabajo le pasa tal cosa, no buena. Nos enteramos. Y podemos decir: yo me encargo. O sea, me hago cargo de lo que le sucede y me pongo a contribuir a solucionarlo. Esa iniciativa que tomamos nos ayuda: contribuimos a eliminar o mitigar el dolor del otro, y la acción positiva que emprendemos contribuye a paliar el nuestro.

Pues bien, ¿de qué nos encargamos?

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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