El relato, esa gran simulación: Lo que el kirchnerismo nos deja como herencia: la legitimación de las simulaci ones.

Del editor al lector

Una escuela de La Plata simuló un golpe contra Cristina. Nada raro en un país donde todo se sobreactúa.

El 30 de octubre de 1938 era la víspera de Halloween. El actor Orson Wells se munió de una de las novelas de H.G. Wells y por radio teatralizó una invasión marciana.

No avisó y causó una oleada de pánico en Estados Unidos. No avisó, pero tampoco dijo después que se trataba de un simulacro.

En La Plata, con la excusa de causar un “impacto de conciencia”, autoridades y el Centro de Estudiantes del Normal 1, armaron una puesta en escena también con un micrófono: en el patio le anunciaron a los estudiantes que había un golpe, naturalmente, contra Cristina Kirchner. “En el día de la fecha van a cambiar muchas cosas, hoy hubo un golpe de Estado en el país”, les dijo la vicedirectora de la escuela, “teatralizando” la situación.

Resultado: no una ola de pánico general, pero sí pánico y nervios entre chicos de 12 a 18 años, a los que nadie les avisó de la simulación. Dijeron que fue un simulacro y añadieron la excusa de la recordación de la trágica “Noche de los Lápices” de septiembre de 1976, con su secuela de secuestros y desaparecidos.

Nada raro en un país donde el kirchnerismo no deja de sorprender con sus teatralizaciones, o simulaciones o, más llanamente, relato, para apropiarse políticamente de las tragedias ajenas. Hace años que lo vienen haciendo para presentarse como baluartes donde estuvieron ausentes.

Empezó descolgando un cuadro cuando ya otros habían mandado a cuarteles de invierno toda intención golpista, y después rebajando a la nada a quienes lo habían conseguido. Fue una larga escenificación política exitosa, que se vuelve a menear cuando se lo necesita.

Hace rato que nadie cree en la posibilidad de un golpe de Estado, y aludir a ello desde un colegio es una variante de sobreactuación política montada sobre una sobreactuación permanente y siempre en subida. Y encima peligrosa.

Pero lo vivido en la escuela de La Plata es ejemplo perfecto de lo que el kirchnerismo nos deja como herencia: la legitimación de las simulaciones. No importa el qué, sino el simular como una herramienta válida de la política.

Y ahí entra desde la simulación de elecciones limpias como en Tucumán, la simulación de cuentas públicas perfectamente llevadas, la simulación de un país que marca las políticas financieras del mundo. O simular indignación y reclamar normas éticas que se pueden aplicar a un candidato acusado, como Niembro, e ignorarlas para el propio también acusado, como Máximo.

Mientras tanto, el Gobierno simula vivir en un país sin pobreza ni desempleo y donde ni un chico se muere desnutrido.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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