El arte del buen fraude…Estilo Argento claro

06/09/15 Humor político

Antes que nada, cabe aclarar que a la hora de hacer un buen fraude, lo más importante es que no se note.

Si usted organiza un fraude y después todo el mundo se aviva, más que un gobernante fraudulento, usted es un inútil. Lo único que habrá logrado es que anulen la elección, o ser un ganador cuestionado o, peor aún, que se junten las fuerzas opositoras y le armen un zafarrancho.

De hecho, en Tucumán se juntaron desde el PRO hasta el Partido Obrero para defender a un radical y marcharon contra el gobierno que es kirchnerista y encima los molió a palos. Mal negocio.
Por eso, si usted es candidato a algo y tiene pensado participar de un fraude, es muy importante que elija bien el lugar para hacerlo.

Mire lo que le pasó al pobre señor Manzur. Justo se le ocurrió presentarse como candidato en una provincia que administran Doña Rojkés de Alperovich y Don Alperovich de Rojkés (si es que se le puede llamar “administrar” a eso que hace esta gente).

Grave error de Manzur que, aún ganando, va a arrancar su mandato con el pie izquierdo y un descrédito espantoso. ¿Y todo por qué? Simplemente, porque al tipo se le ocurrió ser candidato en una provincia en donde el fraude lo organizaron una manga de improvisados.

En cambio, si se hubiera presentado como candidato a gobernador del Estado de Florida, no hubiera tenido ningún problema porque allá el fraude lo hacen como Dios manda. Y si no, pregúntele a Al Gore. Reconozco que allí hubiese sido difícil que Manzur ganara, pero ya no hubiera sido culpa de Alperovich.

La segunda cosa fundamental a la hora de hacer un buen fraude, es que le sirva para ganar. Imagínese si usted hace un fraude y se queda corto.

Eso pasó en las elecciones legislativas de 2009, entre el Compañero Centro Cultural y el Compañero De Narváez. Aquella noche, apareció en el escenario del Frente para la Victoria el encuestador Bacman y dijo que estaban ganando por 5 ó 6 puntos (en la Argentina siempre recomiendo tener memoria). Pero más tarde, salió el Compañero Centro Cultural (o Rotonda o Polideportivo, como usted prefiera llamarlo) y reconoció que había perdido por un par de puntos. Obviamente, aceptó al toque la derrota cuando se dio cuenta de que el fraude de rutina no le había alcanzado.

Por lo tanto: ¿Qué recaudos deben tomarse a la hora de hacer un buen fraude?

En principio, como ya se ha visto en estos días, no es recomendable quemar urnas. El humo y el olor a incinerador deschavan todo. Además, en el incendio también se queman votos propios que al promotor del fraude no le sobran. Si no, no lo estaría haciendo.

La primera estrategia que realmente sirve es la técnica de la Urna Embarazada. Es una urna que, cuando llega a la mesa, ya tiene adentro boletas del candidato al que se quiere beneficiar. Es simple, efectivo, y fue probado con éxito en La Rioja, Santiago y Formosa. Esperemos que también funcione próximamente en Chaco. Conociéndolo al Compañero Capitanich, no veo por qué habría de fallar.

El problema de este plan es que cuando abren la urna hay más votos que votantes en el padrón. Acá es donde entra la segunda parte del operativo: el famoso plan Presidente Militante. Veamos.

El gobierno que desea perpetrar un fraude correcto, debe designar como presidente de mesa, por ejemplo, a José Manuel Pérez Indarte, un miliciano republicano que cayó abatido en la Guerra Civil Española. Obviamente, es muy difícil que el tipo pueda presentarse.

Luego, antes de que se abra la mesa, el futuro Presidente Militante debe estar esperando en el primer lugar de la cola de votantes y, ante la ausencia del malogrado mártir español, se debe ofrecer desinteresadamente para reemplazarlo. De ese modo, puede manejar toda la operación y listo el pollo.

Acá hay que tener cuidado y buscar nombres que pasen desapercibidos. Ojo. Si usted designa presidente de mesa en un pueblo de los cañaverales tucumanos a John Williams Mc Thompson, un marine acribillado durante el desembarco en Normandía, va a despertar sospechas.

Esta maniobra se completa con el famoso “fiscal ¿qué te voy a cobrar?”. Es el clásico fiscal que trabaja para la oposición, o sea para las víctimas del fraude, y que recibe de su partido unos 400 mangos para que vaya. Pero quien suele hacer fraude es el oficialismo que tiene mucha más guita. En realidad tiene toda la guita. “¿Cuanto querés, papi? ¿Dos lucas? ¿Tres ¿Cinco?” . Baje el martillo, vendido.

Por supuesto, se pueden agregar otros formatos como el robo de boletas o “la tapadita” (poner la boleta de un candidato encima del otro para esconderla) o traer votantes del exterior. Acá se sugiere que sean de países cercanos como Paraguay. Se lo digo porque nunca va a faltar el boludo que le proponga traer chinos o hindúes con la excusa de que hay muchos.

Le aconsejo evitar viejas maniobras que a esta altura rinden poco, como el famoso voto cadena a 100 mangos por cabeza o la entrega de bolsones de comida a cambio de un voto. Digo que ya no rinden porque para que eso sirva hacen falta muchos pobres y, como todo el mundo sabe, el kirchnerismo prácticamente ha terminado con la pobreza. Eso dicen ellos, y no hay por qué dudar.

Inclusive se ha dicho que acá hay menos pobreza que en Alemania. O sea que si usted quiere sobornar a un pobre va a tener que ir a hacer fraude a Düsseldorf.

Pero si todo esto no alcanzara, hay una última instancia que, en realidad, es la que mejor funciona: el “Liquid Paper Militant” . Un batallón de militantes que el gobierno metió en el Correo y que esperan ansiosos la llegada de los telegramas para así, con un simple liquid paper, transformar los 110 votos de de Margarita Stolbizer de una urna, en 10 votos con sólo tachar un palito.

Usted dirá que todo esto no sirve para nada porque después se abren las urnas y se descubre la matufia. Tranquilo, querido aprendiz del buen fraude. Le cuento el dato más importante. Lo que muy pocos saben: una vez que se las llevan, las urnas no se abren nunca más. Así como lo lee.

El escrutinio final consiste en revisar telegramas y actas. Y, en caso de alguna denuncia o anomalía, sólo se abre la urna en cuestión. Una solita mi alma, entre 94.979 urnas que va a haber en octubre.

Los votos, las boletas, eso que a usted tanto lo desvela, dormirán su sueño eterno en la húmeda oscuridad de una urna de cartón. Es la muerte misma que encubre su perfecta maniobra sin que nadie lo denuncie, ni proteste, ni sospeche. A menos que usted sea un perfecto idiota y alperoviche todo.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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