Fue el propio Gobierno, en especial por las desafortunadas intervenciones de la Presidenta, cargadas de despreci o y rencor hacia el fiscal, el que generó un clima de empatía con la marcha.

El temor K a las multitudes ajenas

Del editor al lector

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Mañana, la marcha de los fiscales, en homenaje a la extraña muerte de su colega Alberto Nisman, puede transformarse en un plebiscito que dejará una inmensa cicatriz en los meses finales del kirchnerismo en el poder. La pensadora Beatriz Sarlo se animó a más: consideró que la muerte del fiscal “marcará para siempre” la vida de los argentinos. Acaso no le falte razón. Se sepa o no cómo terminó la vida de Nisman, su acusación a la Presidenta y posterior muerte iluminarán una época de intrigas palaciegas, desnudarán las falacias de un relato apócrifo y de un discurso basado en el escarnio ajeno que sólo sirvió para dividir a los argentinos. Fue el propio Gobierno, en especial por las desafortunadas intervenciones de la Presidenta, cargadas de desprecio y rencor hacia el fiscal, el que generó un clima de empatía con la marcha. Y el kirchnerismo sufre de pánico escénico ante dos fenómenos. Uno, contemporáneo y cotidiano, potenciado por el avance de la tecnología, en tanto que otro es un reflejo de la sociedad industrial de masas, y los fenómenos colectivos, que constituyen reflejos del pasado, pero cuando se activan adquieren una energía social capaz de influir en el curso de los procesos políticos actuales. Se trata en el primer caso de la repercusión mediática de los actos del Gobierno, de allí la necesidad obsesiva de acumular pantallas, micrófonos y diarios cautivos de su pensamiento. Y en el segundo, de las movilizaciones populares que puedan dañar políticamente su iniciativa política. Les teme porque los sufre y ha sufrido. Le duelen, y mucho. Y es el Gobierno, con sus torpezas políticas, provocaciones, injurias y agravios a la disidencia política, el que alimenta unos y otros. Nadie olvida aquella multitud histórica ante el Monumento a los Españoles por la pulseada contra el campo, el 15 de julio de 2008. El Gobierno creyó que libraba una batalla contra la vieja oligarquía del siglo XIX y no contra chacareros y pequeños propietarios de un campo con viento a favor por la alta rentabilidad de la soja que dio vida y prosperidad a pueblos perdidos del interior olvidado. Hubo un gran arquitecto de esa derrota: Néstor Kirchner.

Ya sin él en vida, tres grandes movilizaciones populares, fogoneadas por las redes sociales, bastaron para tumbar las ansias por la re-re de Cristina. Se las recuerda como el 13S y el 8N de 2012 y el golpe de gracia del 18A de 2013. Preludios del colapso electoral del oficialismo en las legislativas de ese año.

La Presidenta ha decidido insistir con la misma estrategia. Y dio la orden de embestir contra el 18F, ella al frente, con lanza y escudo. Hay gente que no aprende de la historia. Ni siquiera de la propia.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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