Siete años de la gran siete

Siete años atrás, el 10 de diciembre de 2007, la Compañera Jefa declaraba la Independencia Nacional. Tan sólo cuatro años después de que el Compañero Jefe constituyera el Primer Gobierno Patrio, en aquel histórico 25 de mayo de 2003. Exactamente eso íbamos a festejar ayer en Plaza de Mayo.

Lejos quedaron siglos de oscuridad, incluyendo la presidencia de Alfonsín, a quien una invasión de marcianos le organizó 13 paros generales. También le boicotearon los juicios a las Juntas, temiendo que la investigación demostrara que el terrorismo de Estado fue inventado por una señora de apellido Perón, junto a un muchacho bajito que solía estar a su lado y respondía al nombre de Lopecito. El huevo de la serpiente ya había sido empollado y el pollito ya había roto el cascarón, antes de marzo de 1976.

En 1989 un grupo de marcianos logró ocupar la Casa Rosada durante 10 años, evidentemente por la fuerza ya que, de acuerdo a los testimonios actuales, nadie los votó.

Como en todo proceso de ocupación, inmediatamente se generó una Resistencia patriótica contra el menemismo, con base en Santa Cruz bajo las órdenes de los Kirchner.

Si bien ellos, y otros tantos combatientes de la Resistencia, apoyaron el neoliberalismo, los indultos, las privatizaciones y otras medidas del menemismo marciano, cabe decir que fueron simples tácticas de distracción para infiltrar y confundir al enemigo. Verdaderos doble agentes para la liberación.

De hecho, el dinero obtenido por estas maniobras fue enviado por Él a Suiza para protegerlo y así luego poder financiar la revolución (y de paso también comprar algún Rolex de oro y brillantes porque, por muy revolucionario que uno sea, tampoco es cuestión de andar por la vida como un ciruja).

Frente a la persecución y el frío, los militantes del campo popular hallaban refugio en propiedades clandestinas esparcidas a lo largo de la estepa austral. Humildes construcciones donde hacían fuego para calentarse, se aprovisionaban, debatían sobre Gramsci y Harnecker, y en los ratos libres practicaban karaoke. Aquellas pequeñas propiedades se han transformado hoy en verdaderos monumentos históricos invalorables. De ahí, el famoso incremento de sus patrimonios personales.

Antes de bajar de la Sierra Maestra patagónica hacia Buenos Aires y proclamar allí el Primer Gobierno Patrio, el entonces Comandante Kirchner y su esposa, dejaron a cargo de la administración del territorio patagónico al Primer Triunvirato conformado por Báez, el chofer y el jardinero. Ellos desarrollaron la zona generando riqueza y bienestar a sus habitantes, sobre todo a los habitantes de la familia.

Una vez instalados en la Rosada, comenzó la epopeya. Una década ganada que se sintetiza en la frase pronunciada por un militante de La Cámpora, e inmortalizada por la televisión pública, a la salida del último acto en Argentinos Juniors: “Agradezco al kirchnerismo por la universidad pública y gratuita” (posta, posta). Una manera cruda y frontal de desenmascarar a Domingo Faustino Sarmiento, viejo representante de Plutón.

A partir de 2003, todo floreció. Aquel silencio frente a los indultos se transformó en los cuadros descolgados, aquel apoyo a la privatización y extranjerización de YPF se transformó en la apertura al capital nacional de la mano de patriotas como Ezkenazi y luego en la nacionalización.

El apoyo que los Kirchner dieron a las AFJP en la época de los marcianos, mutó a la ansiada nacionalización de los fondos de pensión en el momento justo, cuando las convicciones alcanzaron la madurez necesaria, cuando el clamor popular los empujó a la epopeya y, sobre todo, cuando la guita ya no les alcanzaba más y tuvieron que salir a manotear lo que había.

Y así la revolución de matriz productiva e inclusión social del proyecto nacional y el campo popular, avanzó victoriosa. Hasta que apareció Lanata. Y hubo que dar la gran batalla cultural de la mano de Forster, D’Elía y Orlando Barone. Por ahora la vamos perdiendo, pero es sólo cuestión de tiempo.

Pero si algo tiene una revolución es que siempre está en constante proceso de transformación. Nunca termina.

Queda mucho por hacer. Por ejemplo ¿no merecen nuestros líderes una moneda o un billete con sus caras? Esa fue la idea del Compañero Boudou cuando intentó quedarse con Ciccone.

No permitamos que un miserable juicio oral por un auto trucho nos impida valorar la noble intención del Vicepresidente. Era una sorpresa para la Presidenta: billetes con las caras de Ella y Él. De 500, de 1.000 y de todas las denominaciones necesarias. ¿Para qué provocar semejante inflación, si no es para diseñar nuevos billetes y homenajear a nuestro líderes?

En 187 años, el país declaró una sola independencia. Y este proyecto en sólo 11 años proclamó 2 (2003 y 2007). Esos son los números que la oposición no quiere reconocer. ¿Vamos a coronar este logro con la misma vieja y aburrida bandera celeste y blanca? ¿No merece acaso esta revolución otra bandera fundacional?

Hagamos flamear un nuevo símbolo: una campera de cuero, que nos remite al abrigo utilizado durante la resistencia patagónica, y al montonero’s style que, de modo vintage, hoy recuperan La Cámpora y Boudou. Y de paso podemos seguir usando las mismas canciones patrias, por ejemplo: “…Acá está la campera idolatrada… etc etc”

Finalmente, coronemos la revolución con un edificio emblemático. Cuando los medios, los programas, y los periodistas de propaganda oficialista lo sigan siendo, pero de otro gobierno, guardaremos la memoria en el Museo Monumental del Modelo: el MMM.

Allí adentro habrá de todo, pero lo importante estará en el frente del MMM: dos gigantescas estatuas de Él y Ella. Si los gorilas tienen a King Kong, nosotros tendremos a nuestros propios gigantes aún más grandes. Inmensos pero inflables, para que remonten los cielos, para que puedan apreciarse desde toda la Patria Grande y para que, llegado el caso, podamos desinflarlos y guardarlos rápidamente. Somos muy, pero muy kirchneristas, pero si por alguna razón tenemos que encolumnarnos detrás de otro ñato, no vamos a andar discutiendo boludeces.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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