Crisis energética, un clásico del populismo

OPINIÓN

POR DANIEL GUSTAVO MONTAMAT EX PRESIDENTE DE YPF Y EX SECRETARIO DE ENERGÍA

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Crisis energética, un clásico del populismo

18/02/14

Como ideología, el populismo subordina al objetivo estratégico de perpetuarse en el poder todos los instrumentos tácticos que le ofrece la política económica. La suma de corto plazo para maximizar el voto plebiscitario consagra como regla de gestión el principio de intervención discrecional.

La democracia se vuelve “delegativa” y el Gobierno se apropia del Estado. La infraestructura y la energía terminan siendo el talón de Aquiles.

Una comisión integrada por Cereijo y Gómez Morales informó al presidente Juan Perón a finales de 1948 que sólo restaban en el Banco Central 300 millones de dólares, insuficientes para importar un año de combustibles.

Argentina importaba el 60% de la energía que necesitaba y el déficit energético impedía mantener el aparato industrial creado como respuesta al aumento de la demanda interna provocada por el boom de consumo entre 1946 y 1948.

Según Jorge Castro (El desarrollismo del siglo XXI), la respuesta de Perón a esa crisis fue un giro de 180 grados en su estrategia económica, precedida por un cambio en su estrategia internacional. Su prioridad fue la búsqueda de un acuerdo con Estados Unidos.

Loris Zanatta (La internacional justicialista) trata con más escepticismo el cambio de Perón. Lo analiza como más táctico que estratégico, en función de las necesidades coyunturales, y subordinado a las restricciones institucionales e ideológicas del movimiento que había fundado. Tal vez Perón tomó conciencia de la inconsistencia entre desarrollo económico y restricción energética. Pero dejó el poder sin solucionar el problema y, tal vez, sin advertir que la inconsistencia entre energía y desarrollo en la dinámica populista, más que económica, es política.

Según lo hemos planteado (La Alternativa: bases del nuevo progresismo moderno), la construcción política del populismo es refractaria a la acumulación de capital fijo. La necesidad de polarizar el electorado entre buenos y malos, entre el “pueblo” y “antipueblo” para consolidar una masa crítica electoral mayoritaria sujeta a turnos de validación plebiscitaria requiere de un andamiaje institucional y de unadiscrecionalidad intervencionista que se da de bruces con las demandas de inversión para sostener y ampliar el capital energético y la infraestructura en general.

Por imperativo de construcción de poder, el populismo entrampa precios y tarifas, vuelve contingentes las reglas y subordina la planificación estratégica a las necesidades coyunturales. Por supuesto,con réditos electorales de corto plazo.

Mientras hay capital petrolero acumulado y reservas disponibles en el sistema eléctrico, la desinversión de corto plazo es disimulable y la sociedad es inconsciente del problema; pero cuando hay que importar cada vez más energía y la degradación de algunos servicios, como el eléctrico, trae aparejada conmoción social (número de cortes y duración de las interrupciones), se agotan las respuestas y la retórica exculpatoria ya no convence.

En el camino queda una industria energética descapitalizada que complica el problema económico y el imperativo político de asumir costos para corregir las distorsiones acumuladas.

Pero como el baño de realismo no tiene marketing electoral, reaparecen los cantos de sirena de cierta dirigencia que, por ignorar el diagnóstico o compartir el credo populista, vuelve a mitificar la solución al problema energético. ¡Vaca Muerta y los no convencionales nos van a salvar!

Son 170 mil millones de barriles de petróleo equivalente (shale gas más shale oil), casi el 65% de las reservas de Arabia Saudita. Sí, sólo que las reservas de Arabia son probadas y extraíbles a bajísimo costo y las nuestras son reservas técnicamente recuperables cuyos costos de producción aún están por verse y pueden volver no comercial su desarrollo.

En el negocio petrolero se discute renta (precios menos costos) y la previsibilidad en los mecanismos de apropiación y distribución de esa renta es determinante en el proceso decisorio que conduce a la inversión. L a previsibilidad intertemporal es inconsistente con el ADN de la política populista.

Por eso, si ésta prevalece, esos recursos potenciales seguirán durmiendo el sueño de los tiempos y nosotros, importando más energía. Optamos por una democracia republicana de consensos y políticas de Estado, o la energía seguirá entrampada en el corto plazo de un nuevo relato populista.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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