Los revolucionarios de cotillón

KIRCHNERISMO EN CRISIS

Los 38 del nene de mamá (y los revolucionarios de cotillón)

Domingo 16/02 con cumpleaños de Máximo Kirchner (N°38), y la sensación de que la declinación K es inexorable. Por eso el peronismo intenta un discreto mutis por el foro mientras Cristina crea y crea empleos estatales remuneradísimos para dejar como herencia a sus pibes para la liberación.. Sin embargo, no es justo que el kirchnerismo se marche sin pena ni gloria. Lo correcto es que sea con mucha pena y nada de gloria. Por ello, muy interesante el siguiente texto:

16/02/2014| 22:15

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Cristina Fernández de Kirchner, su hijo Máximo, y detrás el comprometedor Lázaro Báez: Los símbolos K.

por CARLOS SALVADOR LA ROSA

CIUDAD DE MENDOZA (Los Andes). Es muy difícil hacer una revolución sin algún tipo de costos, políticos y personales. La revolución inglesa, la norteamericana, la francesa, la argentina de Mayo de 1810, la rusa, la cubana, etc, etc, produjeron cambios de enorme envergadura (para bien o para mal) que debieron imponerse mediante conflictos armados de todo tipo, enormes alteraciones estructurales y nuevas élites.

En cambio, la llamada revolución K fue liderada por una pareja que llegó al poder gracias -y sólo gracias- a Eduardo Duhalde quien, además, bancó durante diez años al menemismo y que conservó casi todos sus planteles de políticos profesionales sólo a cambio de que pasaran de liberales a progres, lo cual para estos peronistas tal travestismo es inmensamente más fácil que cambiar de camiseta.

Revolucionarios eran los de antes. Sin embargo, de tanto repetir el relato de que estaba haciendo una revolución, la presidenta Cristina Fernández puede haberse terminado creyendo su propia impostura. En particular cuando todos los restos prediluvianos que habían quedado de la izquierda setentista, antes que jubilarse sin haber pegado ninguna, prefirieron creerse que los Kirchner eran re-encarnaciones de Lenin o clones de Fidel Castro. Aunque Néstor condujera la toma del poder desde sus oficinas de Puerto Madero o Cristina lo hiciera, como un princesa, desde sus palacetes encantados de El Calafate, su lugar en el mundo, comprados a precio de terreno fiscal.

Así, a cambio de disfrutar su merecida jubilación con una ilusión al menos cumplida, la vieja izquierda calló ante todo atisbo de corrupción y aceptó, como revolucionarias, medidas que en los ’70 hubiera repudiado por camaleónicas. Se conformaron con que la pareja líder denunciara todos los días un nuevo enemigo o golpe de Estado, frente a los cuales ellos estaban dispuestos a combatir. Total el riesgo es insignificante, o menos, ya que los “destituyentes” son más producto de su fértil imaginación ideológica que de la realidad.

La ortodoxia está de moda. Pero la épica histórica va camino a su fin porque nada es para siempre y los malos amenazan con retornar al poder. Frente a eso el peronismo que apoyó a Cristina se va borrando discretamente y el mismo gobierno revolucionario cada día acepta más y más medidas contrarrevolucionarias (“ortodoxas”, hoy está de moda decir). No sólo para que la economía no se le escape de las manos sino también para ir preparando un desembarco amable donde el próximo gobierno no los investigue y los chicos de La Cámpora entorpezcan desde dentro de la Justicia cualquier denuncia de corrupción.

Los nenes de mamá

Los pibes son la contracara de la vieja izquierda peronista devenida K. Estos últimos sufrieron todos las dramas de la historia y ahora se conforman con una jubilación con aroma revolucionario, vale decir con palabras que aun sin relación alguna con los hechos les permitan revivir sus nostalgias y no sentirse totalmente frustrados en sus vidas.

Pero los jóvenes son otra cosa, como los Kirchner, que llegaron a la revolución desde las máximas alturas sin haber hecho nunca nada para merecerla. Se recibieron en la facu, se afiliaron a La Cámpora y allí nomás subieron a los más altos cargos de la administración pública. Para ellos las luchas con las cuales conquistar el poder o los ascensos empezando desde abajo, son cosas desconocidas. Llegaron para usufructuar una revolución en la cual no participaron, entre otras cosas porque esa revolución nunca ocurrió.

Ellos, hijos de papá, pero más realistas que sus mayores, participan del clima de esta época más que de melancolías setentistas por lo que, en vez de pelearse contra fantasmas del pasado, prefieren combatir contra Tinelli para ver quién se queda con el Fútbol Para Todos, pelea mucho más redituable para la revolución y para los bolsillos de todos los revolucionarios.

Y a Cristina, como buena madre, le caen más simpáticos los hijos que los abuelos. Por eso los que están preocupados son los nonos que olfatean cosas feas. Como que los peronistas -tal cual decía Perón- cuando se pelean entre sí, no es que se estén matando sino que se están reproduciendo. Y por allí temen que la Cristi y sus pibes para la liberación sean más peronistas que soldados de la revolución.

Diferencias entre revolucionarios

Frente a ese temor, tanto los miembros del colectivo de intelectuales K llamado Carta Abierta, como el ideólogo de izquierdas más influyente que tuvo este gobierno, el periodista Horacio Verbitsky, quieren salvar a Cristina para la revolución que temen puede perderse si ella se acerca mucho al PJ.

Sin embargo, ambos tienen ideas muy distintas de cómo salvar a Cristina, aunque los dos expresan bien los debates que se desarrollaron en el poder durante esta década delirante. Veamos.

En su documento número 15, llamado “La patria en peligro”, Carta Abierta suscribe la idea de la profundización del modelo. Aun con sospechas, ellos siguen creyendo en el liderazgo de Cristina (sostienen que el cristinismo “no es una falsía aunque pueda estar rodeado de grandes descuidos”). Por eso dicen que no fue el gobierno nac & pop quien hizo la devaluación sino que lo impusieron los oligarcas, en particular los del campo.

Los revolucionarios de Carta Abierta sienten que su gobierno está asediado por el enemigo y, como si fueran los combatientes de El Álamo, proponen resistir para de ese modo volver a las movilizaciones populares y golpear al enemigo antes de que el enemigo los golpee. Creen que hay que luchar contra los sectores rurales de la Pampa Húmeda apoyándose en "la mayoría de los campesinos del país situados en otras regiones", los cuales "resisten porque los amenaza y perjudica el modelo agrario que aquellos (los de la Pampa Húmeda) instalaron". Vale decir, convocan, como en la China de Mao, a la resistencia campesina contra la oligarquía agraria. ¿Qué tal?

Los resistentes proponen que ya mismo se encare la estatización del comercio exterior y si al gobierno le sobra un cacho de tiempo y poder, estatizar los puertos privados y nacionalizar la banca, al menos la extranjera.

Como según ellos el gobierno no tiene la culpa de nada, ni de la inflación, ni de la devaluación, ni del aumento de los precios, sino que estas son medidas que impone el verdadero poder en las sombras, de lo que se trata entonces es de profundizar el modelo, aunque más no sea para morir con las botas puestas, levantando las mismas banderas y las mismas propuestas de la soñada juventud. Aunque haya pasado medio siglo.

En cambio, Verbitsky, en su última columna dominical de Página12, piensa muy, pero muy distinto.

Verbitsky pide llamar a las cosas por su nombre y dice que lo que está haciendo el gobierno es lisa y llanamente un ajuste como cualquier ajuste, aunque tenga algunas compensaciones sociales que los liberales no tenían. Pero no lo critica, porque cree que ante el desfavorable contexto nacional e internacional más que profundizar el modelo, hay que mantener sus conquistas. Tampoco toma demasiado en serio las supuestas maniobras golpistas que denuncian tanto Cristina como los de Carta Abierta. “No hay condiciones estructurales para la hecatombe en la que sólo se interesan algunos vivillos irrelevantes como Yoma, Duhalde o Barrionuevo”. Y piensa que los “sectores dominantes” no están en condiciones de dar un golpe de Estado por “la falta de confluencia en sus intereses”. Por lo cual el principal problema del gobierno no es que lo destituyan sino que deje de ser revolucionario.

Pero lo más interesante de Verbitsky es que quita, a los de Carta Abierta, las ilusiones de hacer la reforma agraria apoyándose en los campesinos. En una muy buena caracterización socioeconómica el periodista dice que hoy -a diferencia de décadas pasadas- los intereses de todos los productores del campo -chicos, medianos o grandes- son los mismos y no sólo los de la Pampa sino los de todo el país. Termina con una idea inteligentísima, aunque no le guste lo que está pasando: “Una propuesta tradicional de reforma agraria unificaría a todos en contra y en todo el país, ya que la soja rompió los límites de la región pampeana…. Peor aún, en esas nuevas regiones sojeras hasta los trabajadores podrían identificarse con los propietarios, ya que ganan más que los cultivos tradicionales desplazados”.

Por lo tanto, frente a este “reflujo” revolucionario, en vez de apurar la liberación como quieren los de Carta Abierta, Verbitsky propone refugiarse en el “núcleo duro” del cristinismo y presentarse solos en las próximas elecciones para sacar al menos un 20% de los votos y seguir influyendo hasta que vengan tiempos mejores. Al fin y al cabo -seguramente pensará Verbitsky- empezamos con el 0% de votos y ahora, gracias a un sector del peronismo, el K, si llegamos al 20%, los revolucionarios deberíamos bailar en una pata.

Es que el periodista cree que si no se elige ese camino, el kirchnerismo “se diluye sin pena ni gloria”, reabsorbiéndose en el justicialismo.

Peronismo for ever

He allí los senderos que se deben estar bifurcando en la mente de Cristina. Si sigue profundizando el modelo como hizo siempre hasta ahora, aunque sea de palabra. Si se prepara para liderar una fuerza importante pero minoritaria a partir de 2015. O si abandona las banderas“revolucionarias” y vuelve a los brazos del PJ, ese inusual movimiento que ayer fue neoliberal, hoy es castrista y mañana podrá ser cualquier otra cosa.

Aunque los peronistas siempre seguirán siendo los mismos, mientras que los costos del cambio los pagarán los idiotas útiles que siendo liberales o castristas de verdad, quisieron infiltrar a los cumpas, terminando en el desprestigio, el destierro o en cana, mientras los peronchos se siguen reproduciendo hasta que no quede un solo ladrillo que no sea peronista, como decía el General.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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