Casi como en un manual de economía, primero vino la devaluación, después la disparada de los precios y, en te rcer término, llegó un alto funcionario pidiendo moderación

13 FEB 2014 00:00h

EN FOCO

Ajuste de manual: moderación en los salarios

Por DANIEL FERNÁNDEZ CANEDO

  • Casi como en un manual de economía, primero vino la devaluación, después la disparada de los precios y, en tercer término, llegó un alto funcionario pidiendo moderación en los reclamos salariales para que el dólar real no vuelva, después de todo el proceso, a fojas cero.

La reunión de Cristina Fernández de Kirchner anteanoche, con cuatro integrantes de la CGT oficialista, a quienes les pidió negociar aumentos salariales con “inteligencia”, dejó en claro que el Gobierno puso al tema en el tope de la agenda pública.

En otras palabras, está definiendo quién gana y quién pierde después de la devaluación del peso que surgió de una suba de 60% en el precio del dólar oficial, en los últimos doce meses, proceso coronado por el 20% que se registró sólo en enero.

A la carrera de los precios desatada en enero ahora el Gobierno intenta acotarla con acuerdos de “precios cuidados” y pidiendo moderación, lo que redundaría en que los salarios este año perderían frente a la inflación y el dólar.

Un adelanto de esa política se dio en la suba de 11,3% para los jubilados que comenzarán a percibir con los haberes de marzo pero que no compensaría la inflación de los últimos cuatro meses.

Cómo telón de fondo de la negociación salarial, el Gobierno consiguió un punto importante en la estabilización del dólar oficial en torno de los $ 8.

La jugada del Banco Central de obligar a los bancos a desprenderse de dólares y bonos dolarizados y deshacer operaciones de dólar futuro le cambió la cara a un mercado que venía de corrida compradora y ahora está vendedor. Ayer, el dólar oficial cotizaba a $ 7,73 para fin de mes.

La descompresión cambiaria que fortalece la idea del ministro Axel Kicillof y del titular del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, de dejar quieto el dólar en torno a $ 8 hasta marzo, le quitaría esfervesencia a la carrera inflación–devaluación siempre y cuando el Gobierno logre enlazar un poco algunos precios y el Banco Central deje de perder reservas.

Anoche, la Presidenta dejó en claro, recurriendo a conceptos del economista Miguel Bein, que para ella la corrida cambiaria se terminó y que mantendrá la presión(fue fuerte la embestida contra los empresarios) en el intento de contener a los precios.

El mismo gobierno que primero retrasó desde 2010 el tipo de cambio y favoreció en dos años una suba de 50% de los salarios medidos en dólares, después devaluó con la intención de hacerle ganar competitividad a las empresas y bajar los salarios en dólares, ahora responsabiliza a los empresarios por la inflación en el intento de serenar las aguas.

Para los economistas, el Banco Central ganó la pulseada del dólar a fuerza de unapotente suba de la tasa de interés (13 puntos en poco más de un mes) llevándola a niveles del 30% anual, y por haber obligado a los bancos a deshacer operaciones de dólar futuro por más de U$S 4.000 millones, pero ese partido no estaría terminado.

Creen que el Gobierno debería dar señales en materia fiscal y en ese flanco los números vienen flojos y, encima, la ganancia fiscal de la devaluación para el Tesoro (retenciones, derechos de importación, etc) habría sido la menor de los últimos 30 años.

El fuerte déficit energético que tiene el país determina que ahora, cuando devalúa, también el Estado debe hacerse cargo del mayor costo de importar energía.

Y el hecho se agrava por la enorme montaña de subsidios que el Gobierno generó para mantener congeladas las tarifas a la energía y el transporte en la Capital y el GBA.

El monto de subsidios terminó 2013 en torno de $ 134.000 millones, de los cuales el 64% correspondieron a la energía y con un aumento del orden del 60% con respecto al año anterior.

Un informe del Banco Ciudad hace un cálculo sobre el tema ubicándolo como uno de los principales desafíos en materia fiscal del año.

Y dice que “con una devaluación del 60%, como la de los últimos 12 meses, la factura de subsidios energéticos escalaría automáticamente este año en casi $ 50.000 millones ”.

Sobre ese punto también avanza un trabajo de Bein que sostiene que la devaluación, a pesar de los mayores gastos por la energía, le dejará neto al Tesoro $ 50.000 millones más, una ganancia nada despreciable La semana pasada la Presidenta dijo que, según su entender, era inconsistente mantener los subsidios a la luz, el gas y el trasporte para aquellos que pudiesen comprar dólares a precio oficial con fines de ahorro, presuntamente para ir preparando el terreno que le justifique una suba de tarifas.

Después, algunos funcionarios, bajo cuerda, dijeron que ese no sería el caminopara la baja de la enorme masa de subsidios que se fue gestando en los últimos años y que benefició indiscriminadamente a pobres y ricos.

Tal vez porque la necesidad de calmar el dólar pudo más, en aquel momento, que la de moderar los gastos del Tesoro.

Este mes y el que viene, en plena discusión paritaria, parecería difícil que el Gobierno vaya a reactivar la necesidad de bajar los subsidios que, ante el enorme atraso de las tarifas, se traduciría en subas porcentuales muy fuertes.

El aumento del 61% en el boleto del colectivo fue una muestra de la exhuberancia de los porcentajes que sería necesario aplicar para encarar una rebaja sensible del gasto.

Esa magnitud de los porcentajes con que se viene moviendo la economía argentina resultan la contracara de años de inflación alta y de la acumulación de atrasos en algunas variables clave que, cómo con la devaluación del peso en enero, después se toman revancha y terminan golpeando los bolsillos de los que menos tienen.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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