nuestra gente prefiere votar por aquellos políticos que le prometen una vida fácil, sin necesidad de estudiar demasiado ni trabajar mucho productivamente

Jueves 06 de febrero de 2014 | 16:40

Compulsión a la repetición en la economía

Por Orlando J. Ferreres | Para LA NACION

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Estamos viviendo una evolución de variables clave de la macroeconomía que nos hace recordar los mismos sofocones que ya hemos vivido varias veces: un gasto público que supera ampliamente el gasto sustentable, impuestos que aunque son altísimos no alcanzan a cubrir los gastos, por lo cual se apela al financiamiento monetario del déficit fiscal. Esto produce una inflación monetaria cada vez mayor, por lo que se apela al tipo de cambio como ancla antiinflacionaria, por lo tanto se produce el atraso cambiario y pérdida de reservas frente a la falta de competitividad de las exportaciones. La devaluación diaria acelerada para tratar de recuperar el tipo de cambio real no logra su objetivo, lo que obliga a recurrir a un salto devaluatorio mediano y a la suba de tasas de interés para tratar de retener los pesos en los bancos y que no se compren dólares. Estas acciones generan mayor atraso en las tarifas de servicios públicos cuyos precios deben aproximarse a los internacionales en dólares, para que haya inversiones en sectores clave, por ejemplo energía.

¿Cuál es el mecanismo que nos lleva a repetir los mismos errores?

¿Cuál es el mecanismo que nos lleva a repetir los mismos errores? Las distorsiones se van cometiendo en los buenos momentos, gradualmente. Cuando la economía está relativamente ordenada, en lugar de seguir por esa senda de orden y progreso (como Perú por 21 años seguidos), nuestra gente prefiere votar por aquellos políticos que le prometen una vida fácil, sin necesidad de estudiar demasiado ni trabajar mucho productivamente, con muchos feriados intercalados en el año para alargar los días sin trabajo o escuela y los votantes les creen una y otra vez. La realidad es que los argentinos preferimos votar en esos momentos clave de cambio por un gobierno populista que, como es sabido, gasta todo lo que puede y aún más de lo que se acumuló antes, y resulta simpático en una primera fase. El populista hace esto para ser complaciente con sus votantes y para seguir ampliando su base de votos, incluso con subsidios clientelistas insostenibles, sin pensar en el futuro. El populista piensa sólo en el consumo ahora, "después veremos" dice, se olvida de la inversión, se olvida del futuro que inexorable llegará algún día. No le gusta dar "malas noticias".

Como ejemplo de este tipo de comportamiento podemos señalar el caso del gas natural que lo consumimos a un precio 6 veces inferior al internacional por muchos años y al final tenemos que importarlo a un precio mayor incluso que el internacional, y no tenemos más remedio que hacerlo, pues no desarrollamos a tiempo la exploración y explotación propia al pagar un precio irrisorio en boca de pozo a los productores. Tenemos que importarlo, salga lo que salga, pues sin energía no anda nada. En casi todos los sectores podemos encontrar ejemplos de este comportamiento populista. Estos pueden ser la carne y el trigo, dos alimentos clave de los argentinos, casos en los que también se ve claro la idea de consumir barato sin pensar en el después, en la producción. Siendo el "granero del mundo" casi tenemos que importar esos productos y hemos tenido que prohibir su exportación o ponerle cupos para seguir gozando en lo inmediato de precios ínfimos para el consumo interno.

Es difícil explicar este comportamiento solamente con lo que nos dice la economía, es decir, explicar estas crisis por un razonamiento metódico y racional, pues esta explicación no permite dar una razón de por qué insistimos en aquello que nos llevó al atraso relativo de nuestro país y sin embargo lo seguimos aplicando. Hemos sido un país importante, pero hemos declinado por voluntad propia hasta la insignificancia, aun cuando tenemos el octavo territorio del mundo. Creemos en lo que no nos conviene y es muy difícil entender, y más aun resolver, esta gran paradoja argentina. La economía está basada en que elegimos lo que nos conviene, no al revés. Por eso no tenemos más remedio que recurrir a otras disciplinas para ver si pueden explicar el enigma de por qué repetimos los mismos comportamientos que cada diez años nos llevan después a las crisis que no deseamos.

Buscando distintas visiones encontramos una que cierra con nuestra realidad. Daniel Lagache, un gran profesor de La Sorbona y que fue presidente de la Sociedad Francesa de Psicoanálisis, describe este síntoma de la siguiente manera: "La compulsión de repetición designa la tendencia a la repetición de determinadas experiencias, sin que interese que los efectos de esta repetición sean favorables o nocivos". Esto es lo tremendo de esta conducta: una repetición en la que no interesa si el resultado final será bueno o malo. Y agrega: "Las conductas inadaptadas que se repiten con trágica monotonía, produciendo fracasos y resentimientos, sólo pueden comprenderse como la repetición de la misma necesidad que busca su satisfacción más allá del principio del placer"(Vamos a tratar de entender este principio del placer más adelante). Y aún más: "En el caso de repetición de acontecimientos traumáticos tienen el sentido de encontrar una solución mejor, de manejar una situación que [anteriormente] no fue dominada".

Para el caso de una sociedad como la nuestra, si se pudieran aplicar las enseñanzas del psicoanálisis, sería como querer encontrar una solución mejor a la gran pobreza generada por las crisis de la hiperinflación de 1989 o la crisis de la híper recesión y devaluación de 2002 y por eso volvemos a crear las condiciones que llevan a esa pobreza, para solucionarlas mejor.

El autor del libro mencionado hace un resumen clave para nuestro problema. "Las conductas dscriptas como compulsiones repetitivas tienen los caracteres de los procesos primarios e inconscientes condicionados por el principio del placer, no por el principio de realidad".

En dicho libro se explica que para el psicoanálisis el "principio del placer" indica que "la conducta trata de evitar el displacer y, de ser posible, producir placer". "En un adulto sano se manifiesta por la tendencia a negar las impresiones desagradables y sobre todo por la ensoñación y el sueño…en tanto que en el adulto con problemas el impacto del principio del placer es mucho mayor puesto que la realidad le es insoportable, se aleja de ella (en parte o totalmente)". Es fascinante leer que la solución consiste en que, inversamente, "el principio de realidad tiende a los mismos fines que el principio del placer, pero adaptándose a las realidades impuestas por el mundo exterior". Describe el autor: "El placer inmediato es abandonado en favor de un placer ulterior más seguro".

El principio de realidad es justamente lo que nos falta como sociedad, abandonar el populismo inmediatista y pensar más en el largo plazo

El "principio de realidad" es justamente lo que nos falta como sociedad, abandonar el populismo inmediatista y pensar más en el largo plazo. Alan García, que fue populista en Perú en su primer mandato, al volver otra vez a la presidencia de su país después de muchos años, cambio totalmente y se dio cuenta de que convenía más un bienestar duradero, basado en la realidad de los hechos económicos y no en el gozo inmediato de algo que no puede sostenerse.

Respetar la Constitución y las demás instituciones, y no violarlas a los primeros síntomas de alguna crisis, es fundamental para pensar en el largo plazo y en el crecimiento del bienestar de cada uno. Apelar al default aprobado por todos los representantes del pueblo (diputados y senadores reunidos en Asamblea legislativa) y después pasar 13 años sin obtener ningún préstamo internacional cuando la tasa de interés fue casi cero y llamar a eso "política de Estado" en vez de reconocer los costos de políticas basadas en el "principio del placer" inmediatista como fue la decisión de no pagar- e incluso aplaudir- no pagar las deudas, es lo que nos pasa como sociedad.

Es mejor una vida adulta, basada "como podamos" en el "principio de realidad", la adaptación "a los hechos" para obtener con el tiempo un placer duradero. Esto último se logra con fuerte educación y trabajo cotidiano bien hecho, con continuidad y con estrategias pensadas para el largo plazo, con consensos básicos de la sociedad bien discutidos, no con imposiciones para demostrar que puedo, cuando no puedo.

Nos falta el psicoanalista de la sociedad que pueda resolver nuestro complejo de compulsión de repetición. Por favor, que venga pronto, antes de que cometamos otra vez el mismo error..

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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