El discurso anticipa que no habrá rectificaciones al rumbo ni cambios aunque los síntomas de los problemas ya son indisimulables.

La responsabilidad es de los otros

POR RICARDO KIRSCHBAUM

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05/02/14

No se salvó nadie. Cobraron los sindicalistas y, especialmente, los empresarios. Unos porque con sus reclamos salariales pueden llevar al país a un “desfiladero”. Los otros porque no invierten las ganancias que habrían tenido por el nivel de consumo que el modelo económico ha logrado hasta aquí.

La Presidenta habló por primera vez de inflación y de la devaluación. Culpó a los empresarios del alza del costo de vida, diciendo que en vez de aumentar la producción, invirtiendo para cubrir el consumo, prefiere regular la demanda a través de la suba de precios.

Siguiendo con los argumentos de Kicillof, repitió que el precio del dólar no debiera influir en los precios, pero no se refirió a la desconfianza que se ha generado. Llamó a la gente a cuidar los precios acordados, arenga que repitió ante los jóvenes que le reúnen en el Patio de las Palmeras.

A los sindicalistas les planteó que los reclamos salariales podían provocar desequilibrios y que debían participar del control de los precios en vez de reclamar.

En la primera fila de la audiencia estaba el secretario general de la CGT oficialista, Antonio Caló, quien había dicho que a los trabajadores no les alcanza el salario para comer. Cristina le respondió de viva voz.

Ironizó sobre la compra de dólares para ahorro, permitida por el Gobierno, y advirtió que quienes destinan el 20 por ciento de su salario para atesorar divisas bien pueden dejar de percibir subsidios a los servicios. La ¿intimidación? ya la había anticipado Jorge Capitanich el martes pasado.

En ningún momento la Presidenta admitió responsabilidad alguna de la política económica en la inflación creciente ni, tampoco, en las consecuencias de la fuerte devaluación.

El problema, afirmó, es que los desequilibrios que se producen tratan de afectar la “prosperidad” lograda y la “movilidad social ascendente” que el modelo, según cree, estimula en una revelación realmente sorprendente.

El problema, dijo Cristina, es que no hay una “burguesía con conciencia nacional” (como en EE.UU., Francia o Alemania) porque aquí el empresariado prefiere fugar divisas al exterior.

El discurso anticipa que no habrá rectificaciones al rumbo ni cambios aunque los síntomas de los problemas ya son indisimulables. Y otra vez, la Presidenta intenta presentarse como víctima de una maniobra para terminar con el modelo y evitar hablar de las consecuencias de los desequilibrios que provocó la política actual. Y de la impericia de su gestión.

Por eso, Cristina apuntó a la dirigencia sindical, después de fustigar a los empresarios, para que moderen planteos salariales. Y, al final, castigó a la izquierda no kirchnerista por los cortes de calle.

La conflictividad social, en este cuadro de inflación creciente, le despierta temor. El control de la calle vuelve a ser capital.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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