Camporismo berreta: Devaluación para la liberación (¡¿?!)

EL AJUSTE DE CRISTINA

El ajuste llegó y es K. Y es un ajuste brutal, nada de gradualismo. Menos tiene de progresismo (profundiza una inflación que, de por sí y tal como ocurre con toda inflación, es tan perversa como regresiva). Aquí algunas reflexiones al respecto sobre "Cristina K, su obispo Axel y los curas camporistas":

26/01/2014| 10:55

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"(…) Estos pibes dicen ser herederos de aquellos que en los ’70 gritaban las mismas consignas. La única diferencia es que ahora caben en un patio los que antes necesitaban la plaza entera para manifestarse. En aquel entonces exigían al General que los hiciera participar en el poder. Hoy tienen todo el poder pero no saben qué hacer con él, salvo seguir declamando la revolución desde arriba y cobrando muy bien por ella. Jóvenes en edad, pero con mañas viejas."

por CARLOS SALVADOR LA ROSA

CIUDAD DE MENDOZA (Los Andes). Aparte de haber encontrado (o más bien comprado) su lugar en el mundo (El Calafate), Cristina K se ha inventado un mundo propio, mágico invulnerable, a prueba de balas, donde la fantasía es la única verdad. Un universo psicodélico que la lleva a la irresponsabilidad de danzar sobre un escenario festivo en el mismo momento en que el país que ella preside implosionaba socialmente, o que la conduce a convocar una cadena nacional para anunciar un plan asistencialista en el preciso instante en que su país implosionaba económicamente.

Cristina, entre Fidel y Francisco. Se trata del mismo mundo imaginario que la hace viajar a Cuba tres días antes de un encuentro entre presidentes, para hacer el plantón a ver si Fidel Castro la quiere recibir y bendecir.

Porque en el mundo místico de Cristina K, el que la confiesa es Fidel y el que le da la comunión es el papa Francisco, sus dos grandes sumos sacerdotes. Los que la sostienen cuando vacila.

La escolástica cristinista

Cristina K está viviendo como vivían los príncipes cristianos la etapa final de la Edad Media, aferrándose a sus creencias y dogmas con más fuerza que nunca para evitar que los nuevos vientos de la historia (que marchaban en contra de todas las creencias medievales) los remplazaran en sus tronos.

En aquellos tiempos, reyes, papas y sacerdotes católicos se aferraron a una doctrina (hoy se diría ideología) que se dio en llamar “escolástica” y que en términos generales se define del siguiente modo: “La escolástica es el movimiento teológico y filosófico que intentó utilizar la filosofía grecolatina clásica para comprender la revelación religiosa del cristianismo… Se basó en la coordinación entre fe y razón, que en cualquier caso siempre suponía una clara subordinación de la razón a la fe (Philosophia ancilla theologiae: la filosofía es sierva de la teología)… La enseñanza se podía limitar en principio a la repetición de los textos antiguos”.

En palabras menos académicas: la escolástica fue el movimiento religioso por el cual cuando los poderes medievales vieron que se derrumbaba de a poco el edificio basado en la fe, apelaron a la racionalidad de la filosofía de la Antigua Grecia (Aristóteles, Platón, Sócrates) para sostener sus creencias, pero subordinando esa razón griega a la fe cristiana y adoctrinando con los libros sagrados para que nadie se dejara influenciar por las nuevas ideas que luego darían lugar al Renacimiento.

La papisa Cristina K, su obispo Axel Kicillof y sus jóvenes sacerdotes del viejo credo, los muchachos camporistas, son todos ellos enteramente escolásticos. Así podemos definir su escolasticismo: El suyo es un movimiento teológico y filosófico (más teológico que filosófico) que intentó recuperar para sí las poco meritorias prácticas del autoritarismo peronista del ’46 al ’55 (no así sus meritorias prácticas sociales) tales como el culto a la personalidad, el adoctrinamiento, la división de la sociedad en dos y el ataque a la libertad de prensa. A lo que le agregó el ideologismo setentista del peronismo montonero al que transformó en cuna de héroes, en los cuales se inspiró para hacer su supuesta revolución.

Como en la escolástica, ambas recuperaciones históricas las hizo para que se pudiera comprender la revelación religiosa que significaba el kirchnerismo, particularmente en su versión cristinista.

Tal como en la escolástica, subordinó la razón a la fe y su ideología se basó en el rescate textual y acrítico de los antiguos textos del peronismo, como hacen esos grupos religiosos norteamericanos que basan su fe en una interpretación literal de la Biblia, según la cual el libro sagrado no contiene metáforas ni simbolismos sino que expresa la verdad histórica exactamente tal cual ocurrió.

En síntesis, un típico movimiento decadentista que ante el temor hacia lo que podría deparar el futuro, intentó salvar el presente mediante la reapropiación de un pasado al que tiñó de una religiosidad acrítica, disfrazada de ideología.

La única verdad no es la realidad. La señora presidenta en su momento de crisis se ha amurallado más que nunca fortaleciéndose en su peculiar interpretación escolástica de la vida, porque no le gusta nada la realidad tal cual va aconteciendo.

Se trata de una multimillonaria con todas las necesidades satisfechas que jamás deberá volver al mundo común de los mortales para ganarse la vida y que hoy se informa sólo a través de dos tipos de personajes: los obsecuentes y los sacerdotes ideológicos. Los primeros le dicen todo lo que ella quiere escuchar y los segundos le explican con sesudas teorías místicas por qué el mundo no es como es, sino como ellos creen que es.

Cristina lee Clarín, La Nación y Perfil. Además de los obsecuentes y los fundamentalistas, Cristina tiene otra fuente de información sui generis puesto que proviene del lado de los “contreras”: los medios de prensa enemigos a los que lee con asiduidad pero también con odio y fanatismo, convencida de que todo lo que ellos digan es la mentira total que diariamente consume un pueblo de buena gente pero desinformado vilmente por estos mercaderes de la comunicación.

Cristina K ha caído en la misma trampa que intentó armar a los medios que la critican: así como los quiso destruir aduciendo que su poder era infinito y que el de ella no era nada comparado con el de ellos, ahora que se dio cuenta de que no los puede destruir los sigue considerando con un poder infinito, tanto que han convencido al pueblo de la inexistencia de la revolución que ella ha hecho.

Sea en la victoria como en la derrota, Cristina K otorga al periodismo un poder gigantesco que no posee en absoluto. Por eso lee y relee las notas de sus principales columnistas, para tratar de entender la mentira que, según ella, impide el predominio de su verdad. De tanto leerlos con esos lentes ideológicos, se desinforma cada vez más.

Cristina, la desaparecida. Esta semana su obsesión llegó al grado del delirio como el de creer que cuando los medios hablan de la “reaparición” de Cristina, en realidad están hablando de exactamente lo contrario: de su “desaparición”. Entonces (invocando a Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto que la estaban escuchando en primera fila), con total impudicia, se incluye dentro de los “desaparecidos” preanunciando que la quieren hacer desaparecer. Si esto no es un delirio, no encontramos otra palabra con la que describirlo.

Ajustador heterodoxo. Ajuste ortodoxo. Frente a esta interpretación tan sesgada de la política y tan enteramente separada de la realidad, el obispo Kicillof -guardián de la fe- es el que intenta traducir a Cristina en bla bla bla ideológico revolucionario las medidas de colosal ajuste convencional (neoliberal, digamos) que se ve obligado a aplicar para que el barco no se venga a pique.

Antes, cuando la plata sobraba, a cada error cometido se lo profundizaba con la excusa de ir por todo. Hoy es inimaginable avanzar en esa misma línea porque ya no queda nada por profundizar puesto que se cometieron todos los errores posibles de cometer. Entonces se hace inevitable retroceder, pero ellos no retroceden porque admitan haberse equivocado sino porque la conspiración contra el gobierno nac y pop ha devenido universal.

Están todos contra Cristina K: los que compran dólares blue ya que con ello benefician al narcotráfico; el presidente de Shell que compra dólares más caros de lo que valen para producir un golpe de mercado con apenas un par de milloncitos, o aquellos que quieren que el dólar valga trece pesos que son los mismos que querían que el dólar valiera uno a uno durante el menemismo.

Y vaya a saber cuántos enemigos más irán apareciendo para justificar el giro ortodoxo que está tomando la economía nacional conducida por el más heterodoxo de los ministros que haya existido jamás. Es que no hay nada más heterodoxo que un heterodoxo convertido en ortodoxo. Es por eso que el obispo de Cristina se ha convertido en el responsable de profundizar el ajuste al grito de ¡viva la liberación!

De la plaza al patio. La misma liberación que desde el patio de la Casa Rosada clamaban los chicos camporistas el día de la reaparición de Cristina K, que fue el mismo día en que comenzó la devaluación más fabulosa de la década después de la duhaldista.

Estos pibes dicen ser herederos de aquellos que en los ’70 gritaban las mismas consignas. La única diferencia es que ahora caben en un patio los que antes necesitaban la plaza entera para manifestarse. En aquel entonces exigían al General que los hiciera participar en el poder. Hoy tienen todo el poder pero no saben qué hacer con él, salvo seguir declamando la revolución desde arriba y cobrando muy bien por ella. Jóvenes en edad, pero con mañas viejas.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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