La razón es que el plan no cierra con inflación alta y que necesita alguna cuota de credibilidad por parte del Gobierno.

EDICIÓN IMPRESA ECONOMÍA Y POLÍTICA 24.01.14 | 00:00

El blues ardiente de los devaluadores culposos

por Fernando Gonzalez Director Periodístico fgonzalez@cronista.com

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La Presidenta y el kirchnerismo se han hecho socios de uno de los clubes más peligrosos de la historia política y económica de la Argentina: el de los devaluadores. Allí tendrán una vitrina junto a Lorenzo Sigaut, entre otros burócratas de la última dictadura militar. Junto a los días finales y tristes de Raúl Alfonsín. Bien cerca de los meses más dolorosos de Eduardo Duhalde, aquellos que llevaron a un tercio la cantidad de argentinos bajo la línea de pobreza en la agonía post 2001. Allí estarán colgados ahora los retratos de Cristina, Axel Kicillof y Jorge Capitanich, recién llegados pero integrantes de una nueva categoría de la logia: la de los devaluadores culposos.

Porque el kirchnerismo no quiere, bajo ningún concepto que se los califique de devaluadores. Así lo dijo la Presidenta en su impactante aparición pública del miercoles por la noche. “Los que pretendan ganar plata a costa de una devaluación que la pague el pueblo van a tener que esperar a otro gobierno”, dijo Cristina sin pestañear, horas después de que se produjera la devaluación más fuerte del peso desde el 2002. Ayer a la mañana fue Capitanich quien ensayó la teoría de que la devaluación era culpa exclusiva del mercado y encendió la avalancha negra de las redes sociales. Y en la tarde ardiente, mientras el dólar oficial pasaba los 8 pesos y un exaltado Kicillof la emprendía a los gritos contra el titular del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, en la reunión de directorio, el Gobierlo salía a buscar un responsable al que poder colgarle la pesada cruz devaluadora: el elegido fue el CEO de Shell, Juan José Aranguren.

Los partes de prensa afines señalaban que Aranguren había comprado seis millones de dólares y había hecho explotar el dólar oficial. Un rato más tarde, el empresario interrumpió sus vacaciones para señalar que la petrolera de capitales holandeses y británicos había comprado un millón de dólares para el pago de dividendos acordado con el BCRA. El problema para el Gobierno es que Aranguren no es un hombre al que puedan intimidar fácilmente: enfrentó más de 50 causas judiciales que le iniciaron y en todas salió airoso. Por eso, y entre otros galardones, sus colegas lo eligieron como el empresario del 2013 en una encuesta encargada por El Cronista.

Pero dejemos el realismo mágico y volvamos a la dura realidad, que es la única verdad según decía Perón. Los pocos funcionarios sensatos que sobreviven dentro del huracán kirchnerista, reconocían ayer en la intimidad que la única estrategia es devaluar buscándole un techo al valor del dólar oficial para que los exportadores agropecuarios liquiden lo que les queda de la cosecha y alivien la desesperante ecuación ecuación financiera del país. Es un plan antiguo y a los antecesores del club de la devaluación les ha ido previsiblemente mal.

La razón es que el plan no cierra con inflación alta y que necesita alguna cuota de credibilidad por parte del Gobierno. Difícil para quienes niegan la inflación con fervor militante y cada día empiezan a tirar por la ventana, desde muy temprano, los restos de credibilidad sobrevivientes. La idea es resistir hasta marzo, dicen. Deberán recordar que, después de marzo, todavía quedarán 21 meses largos hasta el final del 2015.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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