kirchnerismo tiene ahora su propia ley de punto final

Viernes 20 de diciembre de 2013 | Publicado en edición impresa

Un militar polémico / Milani y la política de derechos humanosel análisis

Por Carlos Pagni | LA NACION

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Con el ascenso al grado de teniente general del jefe del Ejército, César Milani, el kirchnerismo ya tiene su ley de punto final. Milani está siendo investigado por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura militar. Se lo presume involucrado en la desaparición del soldado Alberto Ledo, que se produjo en junio de 1976. Varias instituciones y líderes del campo de los derechos humanos, con Adolfo Pérez Esquivel a la cabeza, destacaron la gravedad de esos antecedentes. La acusación es tan verosímil que el CELS, muy cercano al oficialismo, terminó reprobando el ascenso de Milani y aconsejando su remoción como jefe de Estado Mayor.

Al impulsar a Milani, Cristina Kirchner dio un larguísimo paso atrás. Terminó de convertir a su política de derechos humanos, que por definición debería ser universal, en un arma arrojadiza. Hasta ahora había sido utilizada para demonizar a los críticos. Sobre todo a quienes ejercieran el derecho a opinar desde la prensa. Ernestina Herrera de Noble sigue sometida al acoso judicial por la adopción de sus hijos. Bartolomé Mitre y Héctor Magnetto son vilipendiados por la adquisición de Papel Prensa. A muchos periodistas independientes se les señala como un estigma el hecho de haber ejercido la profesión durante el gobierno militar.

La exaltación de Milani corre una frontera. Ahora el kirchnerismo demuestra que no sólo está dispuesto a condenar sin pruebas al que disiente. Puede también absolver, a pesar de las evidencias, a quien presta su adhesión. La reparación de los crímenes de la dictadura fue reemplazada por una política de la memoria destinada a manipular el pasado para obtener disciplina en el presente. Es decir, para penalizar al disidente o exculpar al observante.

Las organizaciones que abogan por los derechos humanos y consienten esta adulteración de sus principios también se exponen al envilecimiento. Al admitir que una reivindicación de carácter general se parcialice, se degradan a ser una inquisición laica, que renuncia a la Justicia para impartir la clemencia o la venganza según criterios de facción. El ejemplo más escandaloso es el de Hebe de Bonafini, para quien indultar a Milani en su revista fue más valioso que solidarizarse con Marcela Ledo, madre del conscripto desaparecido y presidenta de las Madres de Plaza de Mayo de La Rioja.

Al sustituirse la defensa de una causa por la complicidad con un gobierno se completa el círculo del absurdo. Muchos militantes de izquierda han minimizado en estos años la traición del oficialismo a numerosos postulados progresistas en homenaje a que los Kirchner abogaban por los derechos humanos. Las deformaciones institucionales y los niveles ostensibles de corrupción, por ejemplo, fueron disculpados con tal de no entorpecer ese vector principal de reposición de la justicia y acceso a la verdad. En nombre de los derechos humanos se disimularon el autoritarismo y el delito. El caso de Sergio Schoklender, Bonafini y el programa Sueños Compartidos fue el ejemplo más notorio. Esa incoherencia alcanzó anteanoche el borde final del sinsentido. En nombre de los derechos humanos las organizaciones kirchneristas de derechos humanos se olvidaron de los derechos humanos.

Los senadores oficialistas tienen un papel central en esta defección. Son difíciles de entender las razones de su obediencia debida. El sometimiento automático en una votación tan delicada hace suponer motivaciones inconfesables. Ese misterio horada todavía más la credibilidad de la política. Sin embargo, la mayor incógnita está encarnada en Cristina Kirchner. La Presidenta puso muchísimo celo en conseguir el ascenso de Milani. Hasta realizó llamadas personales a algunos legisladores dubitativos. ¿Por qué? Pichetto ofreció una explicación. Dijo que Milani era objetado por pretender que el Ejército se ponga al servicio de un proyecto nacional y popular. Es verdad. Milani aspira a eso. Lo ha confesado varias veces. Pero esa confesión no mejora a Milani. Al contrario, lo mancha con otro vicio. Si hay una dificultad que recorre la historia argentina es la de conseguir que las FF.AA. se subordinen a la ley y no a un liderazgo de partido. Una de las conquistas indiscutidas de las tres décadas de democracia que se celebran este año es haber logrado el sometimiento de los militares a la Constitución. No a la voluntad del que manda. Pichetto elogió en Milani al comandante de una montonera.

Al pretenderse como jefe de una fuerza armada nacional y popular, Milani abre una incógnita inquietante. ¿Y si de las próximas elecciones surgiera un gobierno que, según su criterio, no es nacional y popular? Si, como arguyó la Presidenta cuando Sergio Massa se impuso en las primarias, la próxima administración fuera la de "los suplentes que obedecen a los dueños de la pelota", ¿el Ejército le obedecería?

Son preguntas inevitables. Pero están referidas al futuro. Alrededor de Milani pesan interrogantes más inmediatos. Despejarlos tal vez ayudaría a entender por qué la señora de Kirchner sacrifica tanto capital político en su defensa. El senador Gerardo Morales sostuvo que el jefe del Ejército, que perteneció en toda su carrera al personal de Inteligencia, viene prestando servicios de espionaje a los principales funcionarios del Gobierno. Morales, como de costumbre, fue hiperrealista: "Milani tiene a su cargo el aparato de inteligencia más importante del país, más que el de la SIDE, porque los espías de la SIDE se han convertido en gordos ricos".

El ministro de Defensa, Agustín Rossi, desmintió a Morales al decir que el Ejército no realiza tareas de seguridad ni inteligencia interna. Rossi debería explicar, entonces, de qué se trata el operativo Escudo del Norte, por el cual, por primera vez y sin debate previo, se involucró a los militares en la lucha contra el narcotráfico. Una decisión estratégica que puede tener consecuencias funestas, como demuestra el ejemplo mexicano. Rossi quiso llevar tranquilidad a la audiencia al aclarar que el Ejército no tiene autorización para derribar aviones ni detener sospechosos. Sólo consiguió aumentar la preocupación. Quiere decir que, con la Gendarmería sustituyendo a las policías en las grandes capitales, la frontera norte está desguarnecida. Los narcotraficantes habrán tomado nota.

Para tranquilidad de Milani, el juez Rafecas ya desestimó una denuncia de Elisa Carrió sobre sus presuntas actividades de espionaje. Rafecas lo sigue investigando por enriquecimiento ilícito. Pero Morales no hizo más que repetir lo que deja trascender casi todo el gabinete: que Milani sustituyó a la Secretaría de Inteligencia, primero reportándose a Nilda Garré y ahora a Zannini. ¿Los trabajos que se han venido encomendando al jefe del Ejército implican algún compromiso en su defensa?

La transformación de un Ejército subordinado a la ley en otro sometido a un "proyecto" se vuelve más enigmática si se presta atención al contexto discursivo de estos meses. El Gobierno considera que en el seno de las policías se cursa un proceso de desestabilización de la democracia. Ese presentimiento explica el idilio del kirchnerismo con la Gendarmería hasta que el personal de esa fuerza se desentendió del Proyecto X para amotinarse en reclamos salariales.

La hipótesis del complot permanente refuerza la inclinación a dividir a las organizaciones armadas en leales y golpistas. Cuando Cristina Kirchner escucha que el Ejército quiere integrarse al "proyecto nacional y popular", no interpreta que Milani está profesando una comunión intelectual. Está poniendo a disposición un plan de operaciones, que en las fantasías persecutorias del kirchnerismo tal vez resulte indispensable para garantizar el orden amenazado. Contra el telón de fondo de estos temores, el capital político puesto en juego por la Presidenta en el ascenso de Milani adquiere más sentido: antes que la reivindicación de los derechos humanos debe estar, siempre, la preservación del poder..

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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