Cuáles son las piezas con las que se arma cada saqueo

OPINIÓN

POR JORGE OSSONA HISTORIADOR. CLUB POLITICO ARGENTINO. UBA

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Cuáles son las piezas con las que se arma cada saqueo

17/12/13

En los barrios populares, la secuencia en los saqueos es similar a la de las ocupaciones territoriales, sus primas hermanas. Ambas son la culminación de un proceso de producción previo, que transcurre en los marcos interactivos de las sociedades barriales. En las vísperas de un saqueo, se advierte una tensión en las zonas de viviendas y en el centro comercial vecino. Todos comienzan a tomar posiciones, mientras circulan rumores, cuya calidad de origen es verificada por los jefes de los agregados vecinales.

Si los “poronga” confirman su veracidad, se sabe que existe la aquiescencia de la policía y, eventualmente, del Estado.

Hay luz verde. Ahí comienzan los preparativos y todos se organizan. En el momento oportuno, la orden circula a través de mensajes de texto desde los teléfonos celulares.

Primero actúan tipos fornidos que dan el aviso levantando una persiana metálica, o ingresando en banda al local.

Se los conoce como “puntas de lanza” y suelen ser “gente del oficio” delictivo, vinculada a los punteros y, por lo tanto, a la policía.

Después aparecen las bandas de adolescentes, a veces montados sobre motos, cuyos miembros despliegan las tácticas del narco o las barras bravas: velocidad y destreza. Por último, llega el aluvión:cientos de personas, a veces familias enteras, en las que confluyen mujeres de todas las edades, hombres, jóvenes y hasta niños. Son los equivalentes a los “hormiga” de las tomas de tierras: los más vulnerables y autónomos, pero que no actúan solos sino como parte de agrupamientos o colectivos de signo familiar, vecinal, deportivo y hasta religioso.

A la hora de cosechar, todo vale: desde un paquete de azúcar hasta un “plasma”.

Cuanto más, mejor para la bolsa de subsistencia de los grupos de saqueadores.

El comerciante, resignado, casi siempre posee armas para repeler el ataque; pero no las usa. Sabe bien que los que saquean son sus propios clientes.

También, que después vendrá la ayuda reparadora de alguna jurisdicción del gobierno, y que se beneficiará con la redoblada capacidad de compra de los propios vecinos saqueadores. Son lasreglas de las relaciones intervecinales de la pobreza: tensas, emotivamente enérgicas, de peleas brutales seguidas de reconciliaciones fraternales.

Terminado el episodio, todo vuelve a la calma, junto con la reaparecida presencia de las “fuerzas de seguridad”. Alguien “movió los hilos desde arriba” enviándoles mensajes precisos a los punteros.

Todo tiene su sentido, al cabo, de acuerdo a los códigos de la política territorial.

El repertorio responde a un cálculo que los expertos en la fisiología interburocrática conocen bien, y que desciende a través de figuras claves: el “operador” al servicio del funcionario, el comisario y su oficial “jefe de calle”, y el “referente” social que también suele ser un “puntero”.

La clave de todo esto se encuentra en e se fenómeno denso y compacto de la nueva pobreza.

Es un mundo con sus propios criterios interpretativos de la sociedad y de la vida, donde la idea del progreso individual y social ha sido sustituida por la de una lucha por la supervivencia, en la que todos los recursos se han naturalizado. Allí, en esos mundos territorialmente enceldados por instituciones, bandas, clanes y demás, reina unacotidianidad de desesperación, conflictos permanentes, muertes y diversas formas de violencia física.

Pero también existe la pertenencia a orgullosas identidades colectivas, adosadas a un sentimiento de aventura cotidiana que culmina en episodios extraordinarios como las ocupaciones y saqueos.

Por encima, se desenvuelve todo el aparato administrador de la pobreza.

Se trata de las estribaciones de un nuevo Estado, reformulado de acuerdo con las formas de la democracia política, cuyos agentes sustituyen las políticas universales por las de emergencia, acordes con las estrategias sociales de subsistencia.

La gestión subordina las soluciones de fondo a otras de corto plazo, que rinden más en las elecciones.

Los recursos regulares deben administrarse y repartirse entre lo que demanda la emergencia y las necesidades del cursus honorum de quienes integran la corporación dirigencial.

Los referentes sociales aprenden a manejarse con esa particular modalidad de gestión y administración, y pelean todos los días paraarrancar una porción mayor de una torta presupuestaria, de la que participan marginalmente. Entre ambos estamentos se libra un combate cotidiano sordo en el que los supuestos clientes no son actores pasivos y hacen lo que pueden en un juego de fulleros de oficio. De la práctica surge la convicción: “todos roban”; particularmente “los políticos”, quienes confirman la idea exhibiendo un estilo de vida propio de las celebrities del mundo del espectáculo.

La expoliación política de los pobres se conjuga con niveles de explotación económica inimaginables hasta hace veinte años: masas de paraguayos, trabajadores ilegales de la construcción; talleres textiles de obreros bolivianos y peruanos en condiciones infrahumanas, y miles de jóvenes “excedentes”, excluidos del trabajo regular y de la educación, que se autoexplotan traficando drogas para poder pagar un consumo que los termina matando.

A treinta años de la instauración democrática este es un saldo muy distinto de aquel soñado por Raúl Alfonsín.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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