El estatismo de estos tiempos se ocupa de los negocios.

EDICIÓN IMPRESA OPINION 05.12.13 | 00:00

Tropieza Capitanich con la pesada herencia de Cristina, Mercedes, Axel y Moreno

por Guillermo Kohan Periodista

Tropieza Capitanich con la pesada herencia de Cristina, Mercedes, Axel y Moreno

Tropieza Capitanich con la pesada herencia de Cristina, Mercedes, Axel y Moreno

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Tropezó en estas horas la ilusión Capitanich, un supuesto presidenciable que llegó para imponer racionalidad y diálogo político, pero que se mostró impotente y con las manos atadas, diría Daniel Scioli, para controlar la gravísima asonada delictiva que afectó a los argentinos que viven en Córdoba Capital.

El Jefe de Gabinete, como gobernador experto, conoce perfectamente que ante un acuartelamiento policial en cualquier territorio, se pone de inmediato la Gendarmería a disposición. La tardía solidaridad de otros dirigentes territoriales con el gobernador De la Sota (Macri, Massa, Binner, Cobos, entre otros) supone también alzar la voz en defensa propia.

El combo dramático de inflación, pobreza, desempleo, marginalidad y delito alcanza a todos los conglomerados urbanos. Y el modelo inflacionario del Gobierno ahora pasa la factura: los funcionarios sólo tienen para anunciar mayores golpes al bolsillo de las familias y los consumidores.

Las manos atadas de Capitanich ante el estallido del delito en Córdoba reponen las dudas en el mundo político y económico sobre la verdadera autonomía que tiene el Jefe de Gabinete para administrar la pesadísima herencia, sobre todo económica, que le dejaron sus inmediatos antecesores en el Poder Ejecutivo. Trampa compleja para el gobernador del Chaco: hereda la economía que le dejó Cristina y su ruinoso equipo económico del segundo mandato, cuya principal figura y abanderado del vamos por todo, Axel Kicillof, es hoy el ministro de Economía.

La pobreza intelectual de las medidas económicas adoptadas hasta la fecha, más las que se anticipan de mayores tarifazos, ajustes, devaluación y subas de impuestos; revelan ninguna voluntad por acercarse a soluciones racionales y de mercado para resolver la crisis. Trasciende que Capitanich y Juan Carlos Fábrega recomendaron, al menos, subir las tasas de interés y permitir una franja libre del mercado cambiario para que puedan ingresar dólares y terminar con la sangría de reservas. Pero sus iniciativas fueron rechazadas por la Presidenta, siempre con el auxilio intelectual del ministro Kicillof y del secretario Carlos Zanini.

Capitanich y Fábrega en busca de mayor libertad económica y cambiaria, enfrentados con la cerrada determinación de Cristina y Axel para mantener el control de cambios y la economía cerrada. Algunos entusiastas del mercado financiero apuestan a que el Gobierno permita que sea más fluido el mercado de compra venta de dólares a través de bonos. Sin trabar el contado con liquidación para empresas y plata grande; y facilitando el dólar bolsa para el público minorista. Quien hoy tiene u$s 10.000 en una caja de seguridad y los podría vender por la bolsa y obtener en blanco unos $ 84.000, en lugar de los 62.000 que le pagarían por el dólar oficial.

Mientras tanto, los sectores de altos ingresos celebran la agenda de la nada. Podrán seguir viajando con dólar subsidiado a 7/8 pesos promedio (la mayoría recupera parte del anticipo del impuestos de 35%), del mismo modo que el encarecimiento de los autos solo afecta a la clase media. Quien puede comprarse un Mercedes Benz, sigue con dólar regalado. Prueba de esto es que la corrida de los importadores contra el Banco Central continúa y se acelera: el Gobierno, para peor, encarece todos los dólares menos el de importaciones. Y como no baja las tasas de interés, permite que la gente le siga sacando dólares al Banco Central en 12 o 18 cuotas. No solo regala los dólares. También regala los pesos para financiar la corrida. Nunca visto. Y al negarse a establecer un mercado libre por donde los argentinos puedan vender legalmente sus dólares, la cuenta sigue y seguirá contra las reservas. Por mejores deberes que haga el Gobierno con Repsol, el FMI o el Club de Paris, al Banco Central lo van a seguir vaciando, porque los importadores y todos los argentinos saben que el dólar a 6,20 está regalado. Y eso no es culpa ni de Capitanich ni de Fábrega. Es responsabilidad de lo que se hizo en política económica, sobre todo en la gestión Kicillof- Marcó del Pont- Moreno. Para no admitir la responsabilidad del Estado, que desde 2010 generó la explosión del gasto público, el déficit fiscal y la emisión (así ganó con 54% en 2011); ahora se busca colocar las culpas en el sector privado: la corrida es porque la gente viaja, y la inflación responde a que las empresas remarcan en la cadena de valor. El Estado, siempre inocente.

No mejora el panorama con los nuevos funcionarios. Capitanich sigue en la misma, hablando del turismo, los autos y las cadenas de valor. No quiere hablar del gasto público y el despilfarro del Estado.
Un Estado, por cierto, que no estuvo en las calles cordobesas defendiendo a los argentinos. Mucho menos en las escuelas a la vista de los penosos resultados de las pruebas PISA. El estatismo de estos tiempos se ocupa de los negocios. Busca créditos con los chinos para repagar represas al triple de lo que valen, por caso. Participa en los negocios y comisiones que se reparten entre petroleros o administra compañías de servicios. Allí sí está presente el Estado.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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