La soberbia cuesta u$s 5.000 millones y la vamos a pagar todos

EDICIÓN IMPRESA ECONOMÍA Y POLÍTICA 27.11.13 | 00:00

por Fernando Gonzalez / Director Periodístico

soberbia acuerdo YPF Repsol

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No habrá ninguno igual. El acuerdo entre YPF y Repsol, que cuenta con grandes chances de ser aprobado hoy por el directorio de la petrolera española, se convertirá en el sapo más grande que el kirchnerismo ha tragado en esta década a la que llaman ganada. La oferta argentina de 5.000 millones de dólares en efectivo y en bonos, más allá de la combinación que se ofrezca y de la que se acepte, es el precio de la soberbia con que la Presidenta, Julio De Vido y (sobre todo) Axel Kicillof manejaron la expropiación de las acciones de Repsol exponiendo al país a un final de perjuicio y lejano a todas aquellas frases agresivas de hace 20 meses. Una vez más, como cada diez años, seremos todos los argentinos los que tendremos que pagar los platos rotos de otra fiesta irresponsable.

Lo mismo había sucedido con las privatizaciones sin control estatal de Carlos Menem. Y con el default alegre de Adolfo Rodríguez Saá, que el Congreso acompañó con ovaciones en los días dolorosos de 2001. El resultado es siempre el abultamiento de la deuda externa o la licuación de las reservas monetarias, como sucedió en esta ocasión desde que el Gobierno kirchnerista decidió expropiar el 51% de Repsol en YPF sin pagar un dólar y echando por la borda la relación con ese socio estratégico que es España. El déficit energético se llevó 15.000 millones de dólares del Tesoro y se sumarán los miles de millones de dólares que los españoles acepten a cambio de levantar el juicio que le habían iniciado a la compañía argentina en el CIADI. Una hipoteca más grande para el futuro.

Es una pena que el Gobierno haya necesitado dos derrotas electorales para empezar a ocuparse de los problemas reales de la Argentina. Cristina impulsa ahora un acuerdo de precios y salarios para frenar la inflación y apuesta a mejorar la relación con los países estratégicos para nuestro desarrollo, empezando por España. Esas eran, precisamente, las dos banderas principales de su campaña presidencial de 2007. Paradojas del destino, a Kicillof le toca conducir un ministerio de Economía que buscará acordar con los fondos buitres; que pagará millones de dólares por juicios en el CIADI y que abonará la cuenta con Repsol según el plan ortodoxo y libremercadista diseñado por el CEO de YPF, Miguel Galluccio.

Así de cruel es la Argentina cuando sucede la transición del poder. Cristina le deja a Kicillof los primeros planos de una geografía económica cuyos caminos conducen inexorablemente al ajuste. Y le ofrece al verborrágico jefe de gabinete, Jorge Capitanich, la vidriera mediática para explicar las razones del giro ideológico y labrarse como pueda una chance presidencial en el sendero áspero del final de ciclo. Cuenta con el beneficio de una sociedad expectante ante la novedad de los cambios y la ventaja de enfrentar a una oposición inoperante y lenta para comprender los desafíos del presente.

Pero los tiempos de la política son dinámicos y mucho más en el país del relato sin sustento. No tiene demasiado margen Kicillof como tampoco lo tiene Capitanich, a quien si las jugadas no le salen bien y rápido puede pasar de ser la estrellita emergente del peronismo a ser el escudo que deberá pararle a Cristina la presión imparable de los reclamos multiplicados.

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Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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