Cabandié no perdió los estribos, sino que se mostró tal cual es.

Miércoles 16 de octubre de 2013 | Publicado en edición impresa

Editorial I

Otra imperdonable muestra de patoterismo

Los insultos y amenazas del diputado oficialista Cabandié a una joven agente de tránsito son otro fiel reflejo del autoritarismo kirchnerista

La vergonzosa e imperdonable agresión verbal del diputado nacional kirchnerista Juan Cabandié a una joven agente de tránsito de Lomas de Zamora que quería multarlo por una infracción ilustra de la peor manera un lamentable rasgo que si bien caracteriza al kirchnerismo, también lo excede, pues constituye uno de los peores rasgos de la personalidad de muchos argentinos que no se ha perdido con el paso del tiempo. Se trata de la prepotencia y el autoritarismo de quien tiene -o a veces aparenta tener- un cargo o contactos en alguna área del poder, generalmente político, y los esgrime a modo de amenaza para lograr privilegios o la no aplicación de la ley y las normas, como hizo Cabandié con suma eficacia, pues la joven, Belén Mosquera , finalmente perdió su trabajo en la comuna cuyo intendente es Martín Insaurralde, joven promesa del kirchnerismo, junto con el propio Cabandié, en las próximas elecciones.

La actitud de Cabandié y de tantos como él puede resumirse en la nefasta frase: "¿Usted sabe con quién está hablando?", que es una manera de informarle al interlocutor que no está hablando con un ciudadano común y corriente al que puede exigírsele el cumplimiento de las leyes y normas, sino con un privilegiado que, en virtud de su cargo o puesto, o de sus conexiones, no sólo goza de impunidad para que esas leyes o normas no lo alcancen, sino que también puede invertir los papeles y terminar él, el transgresor, sancionando o haciendo sancionar al agente de la ley.

En esa concepción autoritaria, ubicada en las antípodas del republicanismo y de la democracia, subyace la noción de que quienes ejercen el poder se encuentran por encima de las leyes. Tan por encima que éstas no sólo no los alcanzan, sino que ellos, en virtud del poder que tienen, gestionan castigos para quienes no advierten que se encuentran ante un ser superior. Ése fue el pecado de la joven Belén, ignorar que quien se resistía a la multa y pedía por su celular a un tal "Martín" que le aplicaran a ella un "correctivo" era ni más ni menos que Cabandié, fiel exponente de la agrupación hiperkirchnerista La Cámpora, integrada por otros jóvenes que, como él, suelen mostrarse prepotentes, ignorantes y autoritarios.

De esas cualidades hizo gala Cabandié durante el lamentable episodio que fue filmado por un efectivo de la Gendarmería Nacional. Por ejemplo, cuando calificó a Belén de "boluda" y "desubicadita" y agregó que él "se bancó la dictadura". Cabandié jamás "se bancó" la dictadura por una elemental cuestión cronológica: es un hijo de desaparecidos. Ése es su único antecedente y en vano ha querido convertirlo en virtud, cuando no lo es. Es sólo una circunstancia ajena a su voluntad. Como sostuvo otra dirigente política también hija de desaparecidos, pero ubicada en el polo opuesto moral, la diputada Victoria Donda (Libres del Sur): "Es como si yo no quisiera pagar la luz porque soy hija de desaparecidos". Agregó Donda: "Ninguno de los dos nos bancamos la dictadura".

Lo sintomático es que el kirchnerismo presenta a Cabandié como un ejemplar de la nueva dirigencia, pero, paradójicamente, este ejemplar adolece de los vicios de la vieja dirigencia. Es que los jóvenes camporistas tienen de nuevo sólo la edad, y de la vieja propotencia de la que hacen gala dan fe los dichos de sus integrantes, como cuando el diputado Andrés "Cuervo" Larroque, dirigente de La Cámpora, le gritó "¡Callate, atorranta!" en plena sesión a la diputada Laura Alonso, de Pro. El presidente de la crónicamente deficitaria Aerolíneas Argentinas, el camporista Mariano Recalde, calificó de "mucho peor que un zángano" al senador radical Gerardo Morales. Más allá de La Cámpora, el senador kirchnerista Aníbal Fernández amenazó a Elisa Carrió con "embocarla".

Como puede advertirse, la amenaza, el insulto y el patoterismo están en la esencia del kirchnerismo, como lo probaron Guillermo Moreno con los dóciles empresarios, la Presidenta con los medios independientes, y hasta las insultantes estadísticas falsas del Indec sobre inflación.

Las disculpas que ha pedido Cabandié no deberían ser aceptadas, pues las ofreció a regañadientes porque el episodio trascendió y amenaza con perjudicar el desempeño en las elecciones de Insaurralde, quien sería ajeno al despido de la agente de tránsito, a quien ofreció la reincorporación. No deben ser aceptadas porque no se trató de un exabrupto. Cabandié no perdió los estribos, sino que se mostró tal cual es.

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Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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