Cristinismo vs. postkirchnerismo… y Laclau contra Massa

PARA SOBREVIVIR, EL KIRCHNERISMO GUARDÓ LA IMPUTABILIDAD

El cambio en la imputabilidad de los menores delincuentes, propuesto desde el Frente para la Victoria, indicó que el cristinismo está liquidado, pero no así el kirchnerismo, que son conceptos, aparentemente diferentes. ¿Daniel Scioli y Sergio Massa son versiones diferentes del postkirchnerismo? La pregunta es un enorme desafío para Massa porque él dice que es un renovador. No lo es para Scioli, quien claramente se presenta reivindicando a Néstor Kirchner. Es evidente que al archivar hasta diciembre la imputabilidad, le pusieron un freno a Martín Insaurralde, aunque éste considera que el tema le permitió demostrar que tiene independencia respecto del cristinismo (otro que se alinea en el postkichnerismo). El tema tiene algunos detalles interesantes, en especial la coincidencia entre Ernesto Laclau y el periodista Carlos Salvador La Rosa, en teoría en ubicaciones bien diferentes:

22/09/2013| 11:06

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Cristina Fernández de Kirchner, Ernesto Laclau, Daniel Scioli y Sergio Massa: Elucubrando sobre el lejano 2015.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). “Nos pusimos de acuerdo en que los temas penales es mejor no tratarlos en período electoral”, afirmó la diputada nacional Diana Conti (Frente para la Victoria-Buenos Aires) en plena campaña proselitista. Conti, quien ambiciona un nuevo mandato en su banca de legisladora, intentó minimizar las inocultables diferencias en el oficialismo y aclaró que el debate por la edad de imputabilidad no se realizará hasta después de las elecciones legislativas del 27/10.

Ella aclaró que “cuando Martín Insaurralde asuma el 10/12 va a traer su propuesta de Código Penal Juvenil y en esos códigos siempre hay que fijar una edad a partir de la cual al joven se lo hace responsable penalmente”.

En declaraciones a radio El Mundo, la diputada intentó relativizar los cortocircuitos dentro del kirchnerismo en torno a la inseguridad. No lo logró.

Luego, Conti también habló de las diferencias con Insaurralde en cuanto a la utilización de la palabra “inflación”.

“La palabra que se usa en ese debate a veces no es la misma palabra que uno usa todo el tiempo cuando no está en campaña. Él (Insaurralde) utilizó la palabra inflación. Nosotros normalmente hemos venido hablando de lo que creemos que hay: dispersión de precios, aumentos a veces abusivos. Pero no hemos otorgado a esa palabra un uso cotidiano”, argumentó.

En tanto, el politólogo K Ernesto Laclau adelantó que hacia las elecciones de 2015 habrá una“guerra de posición” en la dirigencia política.

Laclau advirtió que el gobernador bonaerense Daniel “Scioli no es Cristina” y calificó a Sergio Massa como “el punto de reagrupamiento de la derecha”.

Laclau agregó también que la Presidenta “puede seguir siendo un factor importante de la política argentina”, y que será ella la que designe a su sucesor en el kirchnerismo.

Ambos conceptos son importantes. Laclau afirmó que Cristina (líder del cristinismo) no equivale a Daniel Scioli (quien intenta liderar el postkichnerismo, sobre la base del kirchnerismo). En cambio, para Laclau, Massa es algo diferente a Cristina y Scioli, mucho más peligroso que el gobernador bonaerense, desde el punto de vista de Laclau, supuesto gurú del cristinismo.

Hay una primera lectura sobre el tema, en Marisa Álvarez, quien en el diario El Día, de La Plata, intentó explicar esta situacióna:

"(…) La estrategia del sciolismo hace base en la convicción de que no habrá reelección para Cristina y el peronismo -a través de su estructura formal, el aparato del PJ- será el instrumento para definir y fortalecer la próxima candidatura presidencial del espacio.

Por eso, trabajan ya para que se convoque a una “interna amplia y generosa” que designe nueva conducción partidaria y desemboque en la entronización del candidato. Esto es, incluyendo a los Rodríguez Saá, los De la Sota-Sergio Massa, y todos los que hoy están “afuera” del oficialismo. Creen, desde ya, que Scioli ganaría esa dura pulseada puertas adentro. Sostienen que las primarias ya mostraron un corrimiento de la sociedad hacia el centro y el éxito consecuente de quienes asumen posicionamientos “lejos de la radicalización y la exacerbación”.

Evalúan, incluso, que esa “ubicación” fue la razón central de la victoria de Massa en la Provincia. Y se dicen convencidos, por supuesto, de que Scioli es quien “mejor expresa” ese centrismo en el peronismo. Tan convencidos como dicen estar de que el kirchnerismo asumirá ese re-posicionamiento ciudadano y bancará a Scioli como candidato. “Los peronistas, y esto incluye a los que además sean kirchneristas, hemos hecho un culto de ver para dónde va el viento. Y si el viento cambia…”, explican en el sciolismo.

Pero en el kirchnerismo duro (N. de la R.: el cristinismo), que también piensa ya en el 2015 por supuesto, tienen otros planes. En el polo opuesto de la “interna amplia y generosa” imaginada por el sciolismo -una “idea” que se extendería a la muy posible incorporación de Francisco De Narváez al gabinete provincial-, buscarán instrumentar un normalización del PJ que excluya a todas las variantes y figuras del peronismo disidente. Empezando por Massa.

Ya elucubran también “requisitos” con impacto directo en Scioli. Como la intención de imponer la condición de que quien tenga un asiento en la conducción del partido no pueda ser candidato a cargos ejecutivos en el 2015. Mientras tanto, el oficialismo intenta pero le cuesta esquivar las “diferencias” en cuestiones vinculadas a la campaña bonaerense. Como la que saltó con la propuesta del candidato, Martín Insaurralde, de bajar la edad de imputabilidad de menores para delitos graves, un criterio que un sector del kirchnerismo no puede digerir. (…)".

Pero aún dentro del cristinismo hay grietas importantes. O sea que por un lado se encuentra el kirchnerismo peronista, por el otro el cristinismo, y a su vez éste tiene líneas internas. Eugenio Paillet, en La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, aplica un poco más la lupa sobre la Administración K:

"(…) Julio De Vido, Carlos Zannini, lo que no es poco, y Hernán Lorenzino, encabezan el lote de funcionarios que empujan el despido liso y llano de "Patota" (N. de la R.: Guillermo Moreno), al que sin demasiado disimulo consideran ahora un "piantavotos". Un tanto más mesurado, Florencio Randazzo plantea hacia adentro del gabinete que, sin renunciar al modelo, hay formas alternativas y menos confrontativas de llevar adelante la gestión económica. Se dice que Axel Kicillof mira ese revoltijo desde la costa con una caña de pescar en la mano. Y que Mercedes Marcó del Pont disfrutó como todos los nombrados el procesamiento de Moreno dictado por el juez Claudio Bonadio. No parecen reparar todos juntos en que la decisión del magistrado significa a la vez que, en medio de aquel clima reinante, y como cuadra a la historia reciente, los juzgados de a poco empiezan a levantar las persianas.

La Presidenta conoce al dedillo esos enjuagues. Y hasta donde se puede conocer planea sostener a Moreno más allá de toda razonabilidad, convencida de que soltarle la mano ahora implicaría un claro gesto de debilidad política que la oposición no le dejaría pasar. Hasta donde se sabe, ha desoído también un consejo puntual, tal vez del propio Zannini, que sostiene que el despido del secretario podría sumar algunos puntitos en las encuestas que auguran una dura caída, peor que la de agosto, para octubre.

Por cuerda separada, o no tanto, ya es un dato de la realidad que los intendentes con peso propio en el conurbano bonaerense, sumados a los gobernadores encolumnados en una larga lista, han comenzado a tomar posiciones para hacer pata ancha en el tema de cómo se va a resolver la sucesión de cara a 2015.

Frente a estos males, se reconoce en el gobierno que la elección de octubre se va a perder, que la brecha entre Sergio Massa e Insaurralde se ensanchó, y que la cosecha de legisladores necesarios para mantener las mayorías parlamentarias está en terapia intensiva. Se trata, dicen, de una "experiencia legislativa clásica", que ya sufrieron Alfonsín, Menem, De la Rúa y el propio Kirchner, donde el electorado se suele sacar la bronca contra el oficialismo de turno porque sabe que no se vota gestión. Pero auguran que después del 27 de octubre, tal vez aquel endurecimiento del día siguiente que prometen De Pedro y La Cámpora, al menos en términos de gestión y de mantenimiento de lo que se ha visto hasta ahora, todo va a seguir igual o más radicalizado. Se agarran de la interpretación según la cual, si la presidenta cede un solo paso, como seria entregar a Moreno, sus enemigos vendrían por más. Empezando por el peronismo no cristinista, porque hay kirchneristas que abonan ese estado de cosas.

Pero además, en un escenario donde el radicalismo ha comenzado a imaginar, a partir de sus últimos éxitos electorales, que la posibilidad de retornar al poder en 2015, como cabeza de una coalición con socialistas y otras fuerzas, ha dejado de ser un sueño trasnochado. (…)".

Carlos Salvador La Rosa, en Los Andes, de la ciudad de Mendoza, coincide con Ernesto Laclau en diferenciar entre cristinismo (Cristina) y kirchnerismo (Scioli). Sin embargo, La Rosa está convencido que aún sin Cristina y sin Scioli el kirchnerismo puede tener sobrevida. Según él, elcristinismo tiene dificultades pero el kirchnerismo intentará una nueva etapa, el postkirchnerismo, y aquí cabe la duda, en especial por la historia personal de Sergio Massa y el equipo que lo acompaña: ¿ellos se plantean realmente renovar en la propuesta, o terminarán siendo ese postkirchnerismo no sciolista que algunos vaticinan? Es curioso pero Laclau es quien termina afirmando que Massa no es postkicherismo sino "la derecha" tan peligrosa. Pero vayamos a La Rosa:

"Luego del espectacular triunfo opositor de 2009, la política se saturó con el prefijo “post”. Se decretó inevitable el arribo del post-kirchnerismo; hasta varios libros se escribieron con ese título.

Sin embargo, los oficialistas que los opositores mataban, gozaban de buena salud, de tanta que dos años después Cristina Fernández arrasó en las urnas con el 54% de los votos, haciendo volar por los aires a todos los profetas del post-kirchnerismo.

Puede ser que las circunstancias no sean las mismas y que ahora ya se pueda hablar definitivamente de post-kirchnerismo, pero ocurre que nunca las circunstancias son las mismas. Lo cierto es que en los debates políticos actuales esa palabreja se impone de nuevo.

Se jura que esta vez sí se acabó, que antes Cristina se recuperó por ser viuda, aunque mucho más probable haya sido que el triunfo de 2011 se debiera a la incapacidad absoluta de todas las oposiciones para generar la más mínima alternativa, que a la viudez de la señora.

Y nada indica que eso haya cambiado, porque ya de nuevo todos se visten el traje de Presidente sin tener nadie muchas más propuestas que la crítica al actual gobierno. Por otro lado, nada asegura que las oposiciones triunfantes no se agarren de nuevo a las patadas haciendo que en dos años las mayorías le tengan la misma bronca que hoy le tienen al oficialismo.

Por lo tanto, más que hablar de post-kirchnerismo, lo correcto sería hablar de post-cristinismo, en la medida que lo único que aseguran estas elecciones de 2013 es que le resultará casi imposible a Cristina Fernández seguir en la Presidencia después de 2015. Aunque decimos “casi” porque en la Argentina nada es nunca del todo imposible, ni aún lo imposible.

Pero el kirchnerismo debe ser algo más que Cristina, porque un proceso político que haya gobernado un país durante doce años mediante elección popular debe tener bastante relación con alguna parte importante de la personalidad de su pueblo, mejor o peor, buena, mala o regular.

Y aunque por estos tiempos se percibe clima de fin de época, no se siente el inicio de otro clima y otra época, más que la de sacarnos de encima lo que tenemos. Lo cual conlleva el riesgo de reproducirlo bajo otra fachada, como el kirchnerismo reprodujo casi todos los vicios del menemismo, incluso profundizándolos en lo que se refiere a la lógica de acumulación de poder, aunque se presentara como su más enconado enemigo.

Es que el peronismo, desde el inicio de la democracia, encontró en la negación de sí mismo la mejor forma de continuarse indefinidamente, cambiando de monarca para eternizar la misma Corte.

Dicho con otras palabras, en toda época donde proliferan los prefijos “post” y “neo”, es porque todo, de alguna manera, es repetición de algo viejo. El menemismo fue un “neo” liberalismo, y el kirchnerismo un “neo” populismo. Y todos los que suceden a los que se van, son “post” o “anti”. Nada se dignifica por su propio nombre sino por el de otros.

En 1985-1987, cuando el peronismo buscó sustituir al alfonsinismo, se propuso como la “renovación” dejando de lado toda relación con los años ’70 y presentándose como otra modalidad de la socialdemocracia en competencia con la radical gobernante. Y le fue muy bien, sólo que cuando llegó al gobierno ya se había convertido de “neo” socialdemocracia en “neo” liberalismo, y casi todos los ex renovadores justicialistas se pasaron al menemismo en aluvión.

Traemos a la memoria estos viejos recuerdos porque hoy, como en aquel ayer, los opositores al kirchnerismo también buscan presentarse como renovadores, o más bien, como “neo” renovadores porque no tienen muy en claro cómo se renovarán, en particular porque no hay -como sí había en los ’80- mucha gente nueva que quiera hacer política, debido al desprestigio de la misma, y también a que luego de 30 años se ha convertido en una profesión a la cual es difícil ingresar sin cumplir su lógica interna.

Pero cuando uno cumple esa lógica, deja de ser nuevo o renovador para convertirse en otro más de la corporación política. Eso es lo que Lilita Carrió acusa con gran contundencia.

El otro problema es que la renovación de los ’80 venía a poner nuevos contenidos, mientras que la actual lo único que se propone es sacar los contenidos K sin proponer ninguno más de los que resulten de derrotar al cristinismo. Dicen lo que no harán, no lo que harán porque no lo saben bien. (…)".

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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