Los siete pecados capitales del modelo kirchnerista

OPINIÓN

Los siete pecados capitales del modelo kirchnerista

POR MARIO BRODERSOHN Y RODOLFO RODIL EX SECRETARIO DE HACIENDA Y EX DIPUTADO NACIONAL

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Los siete pecados capitales del modelo kirchnerista

11/09/13

Néstor Kirchner solía afirmar, cuando crecíamos al 8,1 % anual (2002/07), que comenzábamos a salir del infierno provocado por el neoliberalismo en la década del 90. Y agregaba “…. estamos en el purgatorio, lejos del tan esperado cielo”. Durante esta travesía el kirchnerismo fue generando sus propios siete pecados capitales, muy distintos a los del Dante en la Divina Comedia . Estos siete pecados dominaran el escenario político y económico en los dos años que restan de mandato presidencial.

1. La soberbia del “relato” El kirchnerismo miente con el índice de precios y con el índice de crecimiento de la economía. Un reciente trabajo de las Universidades de Harvard y de Buenos Aires dirigido por Ariel Coremberg analiza la metodología de cálculo del Producto Bruto en el período 1993/2012 y demuestra que las cifras oficiales solo coinciden con la realidad en el período 1993/2006.

Desde 2007, los índices se manipularon y acumularon una sobreestimación del 12.3 % del Producto Bruto del 2012 medido en dolares; esto es, equivalente a 59.000 millones de dólares. Ello permitía sostener que se había alcanzado el crecimiento más explosivo de nuestra historia. Esta afirmación sólo es cierta con las cifras oficiales que muestran un crecimiento del 6.7% para el período 2002/12. En cambio, el crecimiento medido por Coremberg y su equipo para el mismo lapso se reduce al 5.6% anual y es levemente inferior a la fracasada década del 90 (5,7%).

2. La jactancia de ser “pagador serial” En el lapso 2010/13, no se tuvo acceso a los mercados financieros internacionales. Por ello, el gobierno recurrió a 40.000 millones de dólares de las reservas para pagar los vencimientos de deuda pública. No tuvo otra alternativa que “vivir con lo nuestro” porque la tasa de interés para la Argentina es casi cuatro veces más alta que la de Bolivia y Uruguay y el riesgo país diez veces mayor que el de Brasil, Chile, Perú y Colombia.

En este contexto el kirchnerismo se “jacta” de ser un “pagador serial”. En verdad, esta categoría no refleja la realidad en tanto siguen sin resolver la deuda con el Club de París, las marchas y contramarchas con los “fondos Buitres” y los juicios de los jubilados por el fallo Badaro.

3. La fantasía de la “década ganada” El gobierno por temor a un impacto explosivo en los precios no se anima a definir cómo va a corregir el atraso cambiario y salir del cepo. Esta indefinición puede conducir a que en el 2014 sea el mercado el que tome la iniciativa y corrija los desequilibrios en forma caótica y convulsiva. Este es el precio que pagaríamos por haber desperdiciado la coyuntura internacional más favorable en toda la historia argentina.

4. La corrupción La corrupción atraviesa toda la gestión kirchnerista, desde la valija de Antonini Wilson hasta el lavado de dinero a través de “la Rosadita”, pero ningún caso ha sido más trágico que la oscura trama de complicidades entre funcionarios y empresarios del transporte ferroviario, que costó la vida de 52 personas, ante la pasividad del Estado.

El kirchnerismo, frente a la corrupción, ha “mirado para otro lado”.

El encubrimiento y la impunidad han reemplazado a la transparencia y la justicia. Por el contrario, en Brasil, Dilma Roussef exigió la renuncia a varios ministros sospechados de corrupción.

5. El populismo La confrontación y la centralización del poder están en el ADN kirchnerista. Así buscaron en forma permanente “enemigos de la Patria”: el FMI, la Iglesia Católica, el campo, las corporaciones, los opositores, la Corte Suprema, los medios de comunicación independientes fueron, cada uno en su momento, los enemigos a vencer. Para librar esas batallas el líder necesita poder y para obtenerlo avanza sobre los otros poderes del Estado. Los superpoderes, la presión al poder judicial, el vaciamiento de los organismos de control, el desconocimiento a los partidos opositores, el manejo arbitrario de los recursos presupuestarios son prueba de la acometida gubernamental contra el sistema republicano. El anti republicanismo es un signo clásico de los gobiernos populistas.

6. La desconfianza internacional El costo de oportunidad de la política de “desendeudamiento” es la falta de financiamiento de las inversiones en infraestructura económica y social. Un ejemplo es la crisis energética. El aislamiento internacional preocupa porque coincide con la caída de las reservas acrecentando la fragilidad externa de la economía. A fines del 2013, las reservas internacionales líquidas y netas del oro y los aportes de capital al FMI (DEG) se contraerán a 29.000 millones mientras los vencimientos de deuda pública en 2014/15 son 15.000 millones de dólares.

7. La mentira El relato único, propalado por los medios estatales y paraestatales de difusión es el recurso populista para captar adhesión popular. Este relato ignora los problemas y describe una realidad idílica. La inseguridad es una sensación, la inflación no existe, la indigencia ha desaparecido, no hay crisis energética y por último la Argentina es económicamente más solvente que Australia y Canadá.

Paradójicamente, los resultados de las elecciones primarias confirman que, a pesar del relato, “la única verdad es la realidad”.

En síntesis, como dijo Abraham Lincoln: “se puede engañar a mucha gente poco tiempo, a poca gente mucho tiempo, pero no a toda la gente todo el tiempo”.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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