País extraño, contradictorio, la Argentina.A pesar de los custodios del Bien, de su rostro y acciones amenazan tes, la tentación verde no se mitiga.

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29/10/2011

factor dolar

Diciembre anticipado

Tras la euforia electoral, Cristina se vio obligada a tomar medidas de su próximo mandato. Entre Brasil y la sucesión de Boudou.

Por Roberto García

28/10/11 – 10:18

Diciembre anticipado

‘Verde inglés’. Néstor Kirchner.

País extraño, contradictorio, la Argentina. Por un lado aparece la unción, el respeto, el emocionado contagio por acompañar –al menos desde los medios televisivos– el primer aniversario de la muerte de Néstor Kirchner luego de que su viuda se consagrara de nuevo Presidenta con un aluvión de votos. Y, por el otro flanco, como si la confianza del voto no se trasladara a la gestión económica, persiste y se expande una interesada búsqueda ciudadana por acaparar dólares, para prevenirse ante eventuales sorpresas cambiarias. Son situaciones diferentes, claro. En el apesadumbrado y dolido gentío, cabalgando entre el corazón y el bolsillo, también pesa la sospecha de que hay un producto barato en los estantes que, si se logra conseguir, protejerá al comprador de posibles chaparrones. Si había quien esperaba un pronóstico oficial que desmintiera lluvias o tormentas, no encontró certidumbre en el meteorólogo: aparecieron unos decretos controversiales, escasamente oportunos para convocar a capitales externos y se continuó, como en semanas previas, con exigentes patrullajes policiales para impedir que modestos coleros hicieran mínimas diferencias en las hileras de las casas de cambio. A pesar de los custodios del Bien, de su rostro y acciones amenazantes, la tentación verde no se mitiga.

Como recordaba un economista profesional, para nada alejado del Gobierno y malhumorado con el Banco Central, que le aconseja ciertas medidas a Cristina de Kirchner –si es ese instituto realmente el que lo sugiere, cuestión que más de uno consideró por una entrevista de emergencia entre las dos mujeres–, en los duros tiempos de la Union Soviética también había mercado negro de divisas y precios distintos del paralelo con el oficial. Nadie podría reprocharle falta de conviccion ni puño de hierro a José Stalin para controlar esos desvíos. Y más, cuando lo interrogaron al respecto en una inusual conferencia de prensa, en la que el Papito reconoció que no alcanzaban la fuerza y la policía secreta para combatir esa demanda antipatriótica. “Podemos controlar la cantidad, pero no el precio; nunca las dos cosas juntas”, explicó entonces en una muestra del realismo que lo caracterizaba a la hora de las grandes decisiones. Se citan episodios del exterior para no abrumar con la nutrida experiencia propia.

Ahora, trasciende que la mandataria también ingresó en el mundo contradictorio que la alberga y debe soportar en simultáneo la agonía fúnebre y el extasis victorioso. Aunque más se alarma con otra doble vía: la curiosa hermandad con Brasil que le impone una enérgica Dilma Rousseff. Por un lado, intercambio de mensajes amorosos, solidarios, políticos y, por el otro, el sufrimiento por la llegada de complicaciones múltiples (comerciales, cambiarias, financieras) que se derivan de esa gigante economía hoy en suspenso: de allí parece venir la principal intimidación para el desgaste futuro del peso frente a otras divisas. Parece que la colega brasileña fue más explícita y sincera, en esta ocasión, que Fernando Henrique Cardoso, cuando un día devaluó sin notificiarle a Carlos Menem y le provocó una herida de la cual éste jamás pudo recuperarse.

Comenzó entonces Cristina su mandato antes de que el nuevo mandato llegue en diciembre, claramente obligada por la economía y sus inclemencias. No estaba en sus cálculos, tanto que se vio forzada a ofrecer alguna medida suelta cuando mínimamente Ella se disponía a instrumentar un plan. La rapidez del acto, comprensible por la urgente presión del dólar, supone que algunos comiencen a perder el entusiasmo que exhibían el mismo lunes del triunfo. Parte de la toma de decisiones, es cierto; unos ganan, otros pierden. Del mismo modo que ya no parece fútil la elección del sucesor de Amado Boudou y la necesaria unificación de un pensamiento común en la gestión: ciertas levedades del ser, discrepancias y contradicciones ya no parecen tan fácilmente aceptadas.

Si Ella se inclina por un allegado al ministro devenido vicepresidente –al cual, en apariencia, le ha entregado un cheque en blanco–, poco sentido tiene conservar en el Banco Central a Mercedes Marcó del Pont. Esta dama, como se sabe, a los tropiezos que le atribuyen en el directorio y con la línea administrativa de la entidad, se le suma una contingencia de superior gravedad: tanto en visión económica como en gestión bancaria difiere notablemente de Boudou. Y esa lejania se acentuará probablemente si la cartera económica cae en manos de Hernán Lorenzino, especializado en bonos y con rigores más ortodoxos.

No es uno y otro. Es uno sin el otro. Y esa diferencia está en la superficie y en la profundidad del Gobierno. Son proyectos distintos por más que ambos respondan a un mismo “modelo” de venta televisiva. Pero ya no hay elecciones cercanas y Marcó del Pont exige otro tipo de ministro. O viceversa: cierto ministro demandará una funcionaria distinta al frente del BCRA. Nadie imagine que estas diferencias personales excluyen otros participantes o jugadores, no son sólo narcisismos los que están en juego. Atrás de la ex desarrollista del Central pueden aparecer figuras como Guillermo Moreno –responsable de ciertos cambios inopinados en la Anses que no deben haberle gustado a Diego Bossio– o algunos impetuosos miembros de La Cámpora, mientras si bien Boudou se ufana y esfuerza por llevarse plácidamente con todo el mundo, hay personajes que han empezado a molestarle en el zapato. Más o menos constituidos, se destacan ya dos bloques, dos bandos manifiestos.

Sobre esto, seguramente –si la informan–, reflexiona ahora Cristina, a menos que ya decidiera haber tomado partido por estar excesivamente informada (algunos interpretan que los últimos decretos revelaron una tendencia más afín con Del Pont que con el preferido Boudou). No es sólo sobre tendencias y núcleos sobre los que debe decidir. Aparte de estas apuestas inevitables, deberá contemplar otra evidencia: Ella ha descubierto que el margen de maniobra actual es distinto al de otros años, que las condiciones económicas se han deteriorado –y no sólo por los efectos externos–, que ya no se torna decorativa la elección del nombre para el cargo. Su finado marido antes podía optar por un Fernández, un López o un García; lo que le apareciera en la agenda por sorteo o licitación. No requería suficiencia el supuesto elegido. Hoy se ha vuelto al revés: la mandataria quizás tenga que conceder en buscar un antecedente y un prestigio, un reconocimiento profesional y una jerarquía. Alguien, finalmente, que también comparta resposabilidades, se haga cargo de alguna falla o de un eventual fracaso. No vaya a ser que Ella deba purgar la inexperiencia de otros.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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