Argentina Ciclotímica

Martínez de Hoz + Cavallo = Kirchner

Néstor rezándole a sus fantasmas

Se cumple hoy un año desde que nuestra moneda perdió el último vestigio de credibilidad que podía quedarle. Sí, la devaluación de 2002 había sido bestial, y no se hizo nada por revertirla. Pero así como hubo una “fantasía del 1 a 1″ también vivimos la “fantasía del 3 a 1″. OK, sin el 1-1 no “íbamos al alargue con Estados Unidos“; éramos claramente menos, pero en una de esas podíamos ser menos de una manera consistente: quedarnos merodeando por arriba o por abajo del 3 a 1, como Brasil quedó hasta el día de hoy yirando por el 2 a 1 (Lo sé: el número en sí no tiene nada que ver con nada, pero en nuestro caso la metáfora vale).

Hace un año, sin embargo, el peso argentino se despidió –creo yo que para siempre– del 3 a 1. A mediados de 2008, el operativo Castigo Al Campo había incluido cierta apreciación del peso, que pasó a moverse entre 3 y 3,05. El albor de la primavera le dio vida al verde: 3,03 el 30 de agosto; 3,08 a mediados de mes, 3,13 a fines; en octubre pegó de lleno la crisis internacional, llevándolo a 3,37. De allí en más, cada mes sumaba 3, 5 o 10 centavos. Hoy para pasar de pesos a dólares ya multiplicamos por 4, y en honor a la verdad quizás le restamos un cachito.

OK, larga introducción, cuando el mensaje era otro: acabo de descubrir la política cambiaria de este gobierno en el último año. Es una mezcla de las dos décadas malditas, la del 70 y la del 90. Veamos por qué.

La política de Martínez de Hoz, la famosa “tablita”, consistía en que el peso se depreciara frente al dólar a una tasa preanunciada. La idea era que esa tasa de depreciación acompañara aproximadamente la inflación, de manera que el país no perdiera competitividad. Funcionó pésimo, pero eso es un detalle a los fines de este post.

La política preferida por Cavallo, aunque nunca concretada, era la famosa “canasta de monedas” o “convertibilidad ampliada”: un peso igual a medio dólar más medio euro. La idea era que el peso acomodara de manera automática al menos una parte de las devaluaciones de otras monedas (en su caso, limitadas al euro) frente al dólar.

En el último año, el peso argentino combinó un comportamiento “tablita” (depreciación frente al dólar de tanto por ciento al mes) con uno de “convertibilidad ampliada”, en este caso incluyendo al dólar y al real brasileño. Podríamos llamarlo, en honor a sus precursores, la “tablita ampliada”. Concretamente: cada mes el dólar medido en pesos subió aproximadamente 2%, a lo que hay que añadirle un 15% del aumento del dólar en reales. Por ejemplo: si el dólar en un determinado mes aumenta 10% medido en reales, medido en pesos aumentará 2% + 0,15 x 10% = 3,5%. El gráfico muestra que el comportamiento observado del dólar en la Argentina (línea azul) siguió aproximadamente al que habría surgido de aplicar esta “tablita ampliada” (línea rosa):

Claro que la “tablita ampliada” es una regla construida ex-post, y que no necesariamente se trata de una política deliberada o de un comportamiento que necesariamente vaya a repetirse en el futuro. Pero refleja, creo, la esencia de lo que es hoy nuestra maltrecha moneda: somos feos, pero tenemos la música. Ante todo, es un signo monetario endeble, que en principio pierde alrededor de un 2% de su valor cada mes. Lo pierde contra el dólar y lo pierde contra los bienes. Ese sendero cuesta abajo en el valor de nuestra moneda (cuesta arriba si se mide en pesos por dólar) tiene, claro, sus pequeñas curvas para aquí y para allá, según los factores internacionales que tienden a afectar a los signos monetarios de países que son comparables al nuestro y/o tienen interacción comercial con la Argentina, como Brasil.

¿Qué nos dicen estas sombras de nuestro pasado sobre el futuro del peso argentino? O, para ir al grano: ¿que nos dice esto sobre “dónde poner la plata”? Nos dice algo bastante concreto: si ahorramos solamente en dólares nos va ir mejor que si ahorramos en pesos. Pero habrá meses –cuando el peso se deprecia mucho– que le ganaremos a la inflación, y otros –cuando el peso no se deprecia, porque circunstancias externas favorables compensan la tendencia desvalorizante– que la inflación le ganará a nuestros dólares. Si queremos mantener el poder de compra, quizás vale poner un 15% o 20% en reales.

Dan las 12, tengo que ir a revivir el gol de Franzoia que me enloqueció el Viernes de la Victoria. Si hay interés, la seguimos en los comments.

Acerca de Hari Seldon

Seldon nació en el 10º mes del año 11.988 de la Era Galáctica (EG) (-79 en la Era Fundacional) y murió en 12,069 EG (1EF).Es originario del planeta Helicon.Profesor de Matemáticas,crador de la PsicoHistoria.
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