Durante la investigación -dice el juez- se demostró “la responsabilidad penal de los funcionarios y ciudadano s argentinos que negociaron, participaron, acordaron y coadyuvaron a lograr los objetivos de una potencia extranjera -Ir án-, que está demostrado judicialmente queordenó/organizó/financió/ instigó dos actos de guerra en el territorio nacional, contra ciudadanos argentinos desarmados e inocentes, y que han sido declarados delitos de “lesa humanidad””.

07/12/2017 – 12:24

El atentado a la AMIA

La durísima acusación de Bonadio contra Cristina para pedir su desafuero y detención

Consideró que la ex Presidente impartió "personalmente" y "en secreto" órdenes para dotar de impunidad a los iraníes acusados por el ataque a la mutual judía.

La durísima acusación de Bonadio contra Cristina para pedir su desafuero y detención

La entonces presidenta Cristina Kirchner y su ex canciller Héctor Timerman.

dispatch.fcgi?a.A=im&a.si=4834&a.te=155&a.he=1&a.wi=1&a.hr=p&a.ra=[RANDOM]

LAS MÁS LEÍDAS

de Política

Qué pasó en la casa de Cristina Kirchner tras el pedido de desafuero y detención

Qué pasó en la casa de Cristina Kirchner tras el pedido de desafuero y detención

1

Fernando Esteche se entregó en la Comisaría 46

Fernando Esteche se entregó en la Comisaría 46

2

Senado: el PJ no da los votos y el desafuero de Cristina Kirchner no avanzaría

Senado: el PJ no da los votos y el desafuero de Cristina Kirchner no avanzaría

3

La durísima acusación de Bonadio contra Cristina para pedir su desafuero y detención

La durísima acusación de Bonadio contra Cristina para pedir su desafuero y detención

4

Piden el desafuero y la detención de Cristina Kirchner por "traición a la Patria" y "encubrimiento agravado"

Piden el desafuero y la detención de Cristina Kirchner por "traición a la Patria" y "encubrimiento agravado"

5

los videos más vistos

Momento de la detención de Carlos Zannini. /Windata

Momento de la detención de Carlos Zannini. /Windata

Fútbol en la Avenida 9 de Julio

Fútbol en la Avenida 9 de Julio

Testimonio de un familiar de un caído en Malvinas

Testimonio de un familiar de un caído en Malvinas

Myriam Bregman juró en la Legislatura

Myriam Bregman juró en la Legislatura

Luis D'Elía y Yussuf Khalil llegan a Comodoro Py

Luis D’Elía y Yussuf Khalil llegan a Comodoro Py

Lucía Salinas

Lucía Salinas

(168) comentarios

Cristina Kirchner está procesada por traición a la Patria y encubrimiento agravado del atentado a la AMIA. En un dictamen de 365 páginas, el juez Claudio Bonadio firmó la peor acusación de las muchas que afronta la ex Presidenta: que impartía las órdenes para beneficiar a los terroristas que causaron 85 muertos y más de 150 heridos en el peor ataque de la historia argentina. Por eso, el magistrado la procesó por traición a la Patria, encubrimiento agravado -del atentado- y "estorbo de un acto funcional", es decir de la investigación para hallar a los culpables.

Mirá también

Piden el desafuero y la detención de Cristina Kirchner por "traición a la Patria" y "encubrimiento agravado"

Para Bonadio, la ex Presidente "impartió órdenes personalmente" para lograr que los iraníes obtengan "la impunidad" "logrando que "Argentina no lo señale como un Estado terrorista que promueve y financia organizaciones terroristas". Es una de las primeras frases de la resolución.

Mira_fotogaleria.svg

Durante la investigación -dice el juez- se demostró "la responsabilidad penal de los funcionarios y ciudadanos argentinos que negociaron, participaron, acordaron y coadyuvaron a lograr los objetivos de una potencia extranjera -Irán-, que está demostrado judicialmente queordenó/organizó/financió/ instigó dos actos de guerra en el territorio nacional, contra ciudadanos argentinos desarmados e inocentes, y que han sido declarados delitos de "lesa humanidad"".

Mirá también

Qué pasa en la casa de Cristina Kirchner tras el pedido de desafuero y detención

Descalificó así el planteo que los funcionarios realizaron durante las indagatorias, cuando negaron "haber participado en la redacción de borradores, "papers de trabajo" o memos internos para la firma del memorándum.

La resolución señala que Timerman, "que carece de la mínima formación universitaria, en su descargo por escrito sostiene que lo redactó en un hotel del que no recuerda el nombre" y que estuvo en "compañía de su contraparte Iraní, el canciller Salehi". El texto del documento "sólo lo consultó, siempre según su versión, con Cristina Kirchner y Carlos Zannini" y luego "viajó a Etiopía y lo firmó".

Claves del caso Nisman de la A a la Z

Aquella supuesta improvisación de Timerman revela en verdad que sólo actuaba como "brazo ejecutor de las órdenes personales de Cristina Kirchner", a quien Bonadio encontró responsable de los delitos de "traición a la patria, encubrimiento agravado por el hecho precedente y por su condición de funcionaria pública", y también de "estorbo de un acto funcional", en calidad de coautora. En cuanto a su detención, quedará sujeto a "las resultas del proceso de desafuero", que ahora debería discutirse en el Senado.

Mirá también

El extraño recorrido del memorandum: Cristina lo hizo ley en sólo un mes e Irán ni siquiera lo trató

¿Qué actos se le atribuyen a Cristina Elizabet Fernández, tal como Bonadio la menciona en dieciocho oportunidades? En el Elizabet histórico, se señaló que ella "cambió de postura" respecto al avance de la investigación de la AMIA respecto a lo que ocurría en el gobierno de Néstor Kirchner. "En septiembre de 2010, cuando la entonces presidente ofreció en su discurso ante la ONU, ofreció elegir un tercer país en donde llevar a cabo el enjuiciamiento de los ciudadanos iraníes acusados por el atentado a la AMIA".

Según el juez, ése fue el inicio de giro diplomático que se consagró con la firma del pacto con Teherán. Al poco tiempo, comenzaron a gestarse una serie de "negociaciones secretas y oficiales que mantuvieron funcionarios del Ejecutivo Nacional", con representantes de la República Islámica de Irán.

El secreto fue un dato clave para Bonadio: el uso de una "diplomacia paralela" por parte de Cristina – al punto tal que ni siquiera el jefe de Gabinete estaba al tanto de las negociaciones con Irán- es un argumento central para atribuirle a la ex Presidenta la intención de beneficiar a los acusados con una puerta de salida que no estaba prevista ni podía presentarse ante la sociedad a la luz del día.

Mirá también

Pacto con Irán: Cristina Kirchner tenía razón en preocuparse

Según el magistrado, en aquella asamblea de la ONU fue cuando comenzó a gestarse "la maniobra delictiva", que a partir de entonces tuvo varios capítulos. Hubo cuatro reuniones (el 30/10/12, 27 y 28/11/12, el 3/1/2013 y el 23/1/2013), y todo el proceso "culminó con la suscripción del Memorando de Entendimiento, entre nuestro país y la República Islámica de Irán" firmado por los cancilleres de ambas naciones el 27 de enero del año 2013 en la ciudad de Addis Abeba, Reino de Etiopía.

Este documento fue -según Bonadio- "el medio elegido para llevar a cabo el plan delictivo", presentado mediática y políticamente por el "gobierno de Cristina Elisabet Fernández" al momento de su firma y "durante el trámite parlamentario previo a su aprobación, como la única herramienta útil, posible y necesaria para avanzar en el curso de la causa AMIA".

Mirá también

Detuvieron a Zannini, D’Elía y otros acusados por la denuncia de Nisman: las repercusiones políticas

Para el magistrado, Cristina Kirchner era quien "impartía personalmente las instrucciones al resto de los imputados", y encabezó la realización de un documento que en realidad "favorecer a los acusados de nacionalidad iraní, en desmedro de la justicia, las víctimas y el castigo de los imputadosy dejando de lado que a este Estado se le imputa haber perpetrado dos actos de guerra (1992 y 1994) en el territorio de la República Argentina".

Así, según la resolución, "este plan fue orquestado y puesto en funcionamiento por la entonces presidente Cristina Kirchnerjunto con, entre otras personas: su Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Héctor Timerman, con la colaboración Oscar Parrilli, Carlos Zannini, Angelina Abbona, Andrés Larroque, Eduardo Zuain, Alberto D`Alotto.

Mirá también

Mauricio Macri inauguró una obra en Olivos y evitó hablar de Cristina Kirchner

"Estos funcionarios del Estado Nacional, abusando de las facultades inherentes a los cargos que ocupaban, traicionaron los intereses nacionales tradicionales e históricos y los de las personas damnificadas por los atentados", remarca el texto.

Además, "participaron en la elaboración del instrumento cuestionado y procuraron su puesta en marcha, en miras de conseguir la impunidad de los ciudadanos de nacionalidad iraní imputados por el atentado a la sede de la AMIA y lograr normalizar las relaciones entre ambos Estados, siendo que por el artículo 7° se le daba operatividad autónoma al proceso de aprobación del Memorando". Esto es traición a la Patria, tal como la describen la Constitución y el artículo 214 del Código Penal.

Es decir, "los imputados se unieron con representantes de un Estado al que se le atribuía haber perpetrado dos actos de guerra de agresión en Argentina" ayudando a los iraníes "acusados de participar en el atentado terrorista a eludir la investigación" de la justicia argentina y "librarse de las órdenes de captura internacional que fueron dispuestas en el marco de dicha causa".

¿Por qué el juez pidió la detención de Cristina?

En la extensa resolución, Bonadio explicó que Cristina Kirchner, Héctor Timerman y Carlos Zannini, como ex funcionarios, debían tener prisión preventiva ya que ocupando sus respectivos cargos "traicionaron a la Nación Argentina" y que su "intervención en el hecho logró superar todos los controles" a los actos de gobierno que tiene la Constitución Nacional "pues eran ellos los que debían velar por la paz y la seguridad de la nación".

Así consideró que "atento a sus vínculos, siendo Cristina KirchnerSenadora Nacional electa, de continuar en libertad podrían entorpecer el accionar judicial, así como el descubrimiento de la verdad y la posibilidad de que se cumpla una sentencia condenatoria".

Mientras los imputados permanecieron durante un prolongado período "en las más altas esferas de influencia del poder estatal -y/o con nexos con el mismo", -según la resolución judicial- "poseían determinadas capacidades que incrementan su potencial (contactos, información privilegiada, medios económicos y capacidad de acción) tanto para evadirse, como para dificultar la producción de pruebas".

Anuncios
Publicado en Actualidad | Deja un comentario

Los liberales quieren alertar al Gobierno

José Luis Espert
SEGUIR
LA NACION@jlespert

SÁBADO 02 DE DICIEMBRE DE 2017

689

Hay quienes gustan de descalificar a los liberales que critican el rumbo económico del Gobierno y ridiculizan sus posiciones para que aparezcan como insensibles e insensatas. Y lo que es mucho peor y de mala fe, se ha establecido una suerte de relación casi causal entre ser liberal en la Argentina y al mismo tiempo defender a militares fascistas y asesinos.

Lo que molesta, en realidad, es que se llame la atención y se advierta que el Gobierno está haciendo lo mismo que condujo al fracaso de múltiples programas económicos, en particular el Plan Austral de Alfonsín y la convertibilidad de Menem, esta última sostenida caprichosamente por De la Rúa hasta su explosión. El gradualismo del Gobierno está manteniendo la economía cerrada al comercio, ha convalidado un sector público sobredimensionado, financiado por una presión tributaria asfixiante de la actividad privada y está recurriendo groseramente al endeudamiento externo para financiar un déficit público fenomenal. Con este cóctel no puede sorprender que haya atraso cambiario y la Argentina esté carísima, que el déficit externo aumente cada día, que la actividad privada más competitiva esté asfixiada, que todavía estemos con la inflación que dejó Cristina, sólo para mencionar algunos de los problemas críticos que no han tenido solución.

Pregunta para los partidarios de Cambiemos: ¿no reconocen que lo que los liberales temen, con razón, es que las groseras inconsistencias económicas terminen apedreando este nuevo intento de restaurar la república? La verdad, es que no son conscientes, pues su visión es puramente política. Desconocen y desprecian los límites de las leyes de la economía.

Creen como Alfonsín que con la democracia se come, se sana y se educa. Y que cuando la política económica fracasa estrepitosamente (como en la híper del 89), la culpa es de los sindicalistas y de los empresarios que dan un golpe de mercado. No se les ocurre pensar que la causalidad fue la inversa: que la inconsistente política económica de Alfonsín llevó al fracaso económico y que ese fracaso económico generó las condiciones políticas para el retorno del peronismo.

No se les ocurre pensar tampoco que la causa fundamental de la caída de De la Rúa fue el caos económico derivado del empecinamiento en mantener una insostenible convertibilidad. Los saqueos y los golpes civiles nunca nacen de un repollo o se producen en Suiza: siempre hay un fracaso económico en el cual prosperan. Los radicales han dado la razón al dicho de Perón: "No es que nosotros seamos buenos, sino que los otros son peores".

Los liberales tememos de buena fe que la historia se repita, más allá de Macri. Y tratamos de despertar conciencia para evitar un nuevo fracaso económico que genere las condiciones políticas para el retorno de un populismo aún más extremo que el que tuvimos hasta 2015.

El Gobierno cree que los liberales somos ciegos a las restricciones políticas y que no vemos que es imposible ajustar cuando no se tienen mayorías parlamentarias y que no se puede hacer otra cosa que gradualismo. Obviamente los márgenes son escasos, particularmente porque se ganaron las elecciones de 2015 reivindicando a Perón, prometiendo mantener todas las políticas sociales de Cristina y ni siquiera se hizo un inventario de la herencia. Es difícil hacer correcciones si luego de amenazar, en plena campaña de elecciones legislativas, con "grandes cambios", una vez conocidos los resultados electorales, el sector privado sin poder de lobby se desayuna, sorprendido, con un impuestazo (Renta Financiera, Internos y eliminación del tope de 82.000 pesos para los aportes personales).

La pregunta entonces es: ¿el gradualismo, o lo que sería muchísimo peor, un rumbo equivocado, están explicados por las restricciones políticas? ¿U obedecen a que desde el comienzo se creyó que la economía protegida y el estatismo distribucionista eran políticas razonables y sólo era cuestión de gestionarlas bien reemplazando a la asociación ilícita que fue el kirchnerismo gobernante por un populismo, igualmente inviable, pero de "buenos modales"?

Si el gradualismo, o una brújula equivocada, obedecieran sólo a razones políticas, ¿se ha hecho todo lo posible hasta ahora? Pensemos, ¿cuánto se abrió la economía al comercio internacional? ¿Cuánto bajó el gasto público? ¿Cuánto bajó el déficit fiscal? La manera más favorable para el Gobierno de contestar estas preguntas es decir "poco y nada". A la vista de la conducción política, ¿estarán dadas alguna vez las condiciones para modificar sustantivamente la política económica? ¿O el desgaste natural de la política ratificará la idea de que los ajustes que no se hacen de entrada no se hacen nunca?

Si esta última es la realidad que se impone, en algún momento volveremos a tener los problemas en los que de manera recurrente hemos caído en los últimos 70 años de decadencia: ¿cómo bajar la inflación?; ¿cómo crecer?; ¿cómo pagar la deuda pública? Y en este caso la función de los liberales habrá sido generar conciencia de que los problemas por venir no serán consecuencia de golpes civiles o de mercado nacidos de la nada, sino culpa de los políticos que no respetan las leyes económicas básicas y no imitan las políticas de los países exitosos. Lo único que falta es que los que se dicen campeones de la república terminen por impedirnos cumplir con esta función.

Publicado en Actualidad | Deja un comentario

La identidad del liberalismo

Luis Garcia ValinaFollow
Nov 23

La identidad del liberalismo

Una columna reciente y polémica publicada por Fernando Iglesias en el diario La Nación ha generado un debate novedoso y algo extraño sobre el significado del liberalismo en los muy reducidos círculos en los cuales el liberalismo tiene alguna importancia práctica. En efecto, la idea de que el liberalismo puede resultar admisible como principio ordenador de la sociedad resultaba impensable hasta no hace mucho tiempo y es quizá uno de los signos más evidentes del cambio en el clima cultural. Todavía hoy se emplea la expresión “neoliberal” con connotaciones denigrantes y acusatorias. Esta última circunstancia resulta aun más notable considerando que una buena parte del contenido filosófico de la propia Constitución Nacional es de influencia liberal.

La cuestión -si bien, como mencioné, se encuentra circunscripta a círculos bastante reducidos- merece consideración. Más allá de cierto sesgo en favor de la acción y un apenas velado desprecio por la discusión teórica más sofisticada que exhibe Cambiemos, lo cierto es que al final del día la acción sin reflexión es ciega y, como diría Keynes, “los hombres prácticos que se creen libres de cualquier influencia intelectual suelen ser esclavos de algún economista muerto”.

Justamente, el origen de la discusión reside en ciertas condiciones económicas objetivas que nadie puede ignorar. El enorme déficit fiscal y la alta carga impositiva que deben afrontar los ciudadanos es la fuente de numerosos problemas en el presente y constituye una amenaza hacia el futuro no muy lejano. Más aún -y este es el centro del debate- posee connotaciones morales.

La consideración de los efectos económicos y morales de la acción política de Cambiemos ha generado, como un efecto colateral, la visibilización de una variedad de liberalismo que en los círculos académicos son conocidos como “libertarios” e Iglesias, con ánimo polémico, llama “liberalotes”. En lo que sigue voy a optar por el primer y menos agresivo término.

El corazón normativo del libertarismo puede expresarse con las palabras de uno de los responsables de su resurgimiento, a principios de la década del ’70, Robert Nozick:

“Los individuos tienen derechos, y hay cosas que ninguna persona o grupo puede hacerles sin violar los derechos”.

La frase, que corresponde al prefacio de su ya clásico Anarquía, Estado y Utopía da el tono de la verdadera preocupación de sus descendientes teóricos libertarios: la libertad individual como valor supremo y su protección frente a la influencia del colectivo social. Los libertarios, de esta manera, asumen una concepción negativa de la libertad, entendida como ausencia de impedimentos externos a la acción individual. Una visión alternativa, por continuar con la conocida distinción de Isaiah Berlin entre libertad negativa y positiva, consiste en concebir a la libertad como ejercicio efectivo de ciertas habilidades o capacidades. Para los defensores de una concepción positiva de la libertad, no basta con ser libre en un sentido formal, sino que los individuos deben de hecho ser capaces de llevar adelante actividades valiosas para su propia realización. Esto implica que deben contar con los medios intelectuales y físicos para ejercer la libertad, y eso nos pone nuevamente frente a la pregunta por el rol del Estado en promover -o, en su versión negativa, resguardar- la libertad humana.

Este es un primer tópico del libertarismo. Una concepción negativa de la libertad y la necesidad de poner límites a la acción estatal. Más allá de las cuestiones filosóficas que pueden contribuir a esta desconfianza hacia el Estado, existen razones históricas bastante persuasivas para mirar con recelo a un Estado interesado en garantizar las condiciones para el florecimiento humano. Los regímenes totalitarios mas horrendos de la historia moderna fueron justificados en la necesidad de, justamente, promover el desarrollo humano, liberar el potencial de la humanidad de las garras del capitalismo, etc.

Sin embargo, como debería quedar claro a esta altura, la concepción negativa de la libertad y una perspectiva particular sobre los límites legítimos de la acción estatal no agota la totalidad del pensamiento liberal, dado que, como intento mostrar, el liberalismo se dice de muchas maneras. Esta es una primera falsificación a la que proceden los libertarios, es decir, la de querer hacer pasar una parte de la tradición liberal por la totalidad de esa tradición. En realidad, tenemos buenas razones para pensar que las sociedades tienen un deber de justicia de mejorar la posición de los menos aventajados de la sociedad. Si antes mencioné a Nozick, debe ahora aparecer la figura de John Rawls, probablemente el filósofo político más importante del siglo XX y autor de dos obras claves de la filosofía política contemporánea: Teoría de la Justicia y -no casualmente-, Liberalismo Político.

¿Qué dice Rawls sobre la cuestión de la justicia distributiva? En esencia, que tratar a las personas con justicia es hacerlas responsables de aquellas cosas en las que pudieron haber tenido alguna influencia. Los fines que se proponen, los medios que eligen, el modo en que tratan a los demás, etc. Pero hay cosas que escapan de su control y no resulta razonable, en principio, que su suerte en la sociedad -en la distribución económica, en la asignación de posiciones sociales y de cargas y beneficios- quede determinada por estos factores que resultan moralmente irrelevantes. En este sentido, Rawls sostiene que debemos ajustar nuestra noción de merecimiento para hacer lugar a estas arbitrariedades. Si soy un trabajador y sufro un accidente laboral, ¿en qué sentido alguien podría decir que soy responsable y merezco todas las consecuencias de este hecho fortuito? Por otro lado, muchas personas -aunque no todas- no ven nada malo en que deportistas o artistas extraordinariamente talentosos obtengan beneficios por el ejercicio de su talento. Sin embargo, ¿podemos decir seriamente que “merecen” haber nacido con cierta carga genética que los hace aptos para una actividad que una sociedad en un momento histórico determinado decide premiar? Seguramente el esfuerzo y la tenacidad juegan un rol importante en su éxito, pero intuyo que nadie supone que son ellos los únicos responsables de su éxito. Más clara queda la cuestión si pensamos en casos inversos. ¿Qué ocurre si en vez de pensar en talentos extraordinarios pasamos a pensar en discapacidades? ¿Estamos dispuestos a afirmar que, así como los deportistas son totalmente responsables de su éxito y merecen la totalidad de los beneficios, los discapacitados son totalmente responsables de su situación y merecen la totalidad de las desventajas asociadas a su posición?

Una segunda línea conceptual que atraviesa el libertarismo es su escepticismo, cuando no un rechazo apenas velado, por la democracia. La idea surge, nuevamente, de una combinación entre teoría económica, supuestos filosóficos parcialmente reconocidos y las dificultades de los sistemas políticos democráticos para estar a la altura de las demandas sociales -algo que es aún más evidente en Latinoamérica-. Con respecto a las tesis económicas, los libertarios oscilan entre el estado mínimo del liberalismo clásico y al anarcocapitalismo de Murray Rothbard. Todos coinciden en que los mercados, salvo en casos muy específicos, son mejores para la asignación de recursos que las administraciones centralizadas. Dicho de esta manera, la cuestión no resulta demasiado contenciosa. El punto se complica cuando comprendemos que en el fondo se encuentra la idea de que los mecanismos de la democracia -y de la política en general- son funcionales a un sistema de explotación que -vía impuestos- les roba a los productivos el resultado de su esfuerzo para dárselo a otros. Así como el cristianismo para Nietzsche era un dispositivo de los débiles para someter a los fuertes, la política democrática es un artilugio de los improductivos para beneficiarse del trabajo de otros.

Como es evidente, la altísima carga impositiva argentina, sumada al hecho de que los ciudadanos no perciben una contraprestación razonable por esas cargas, constituye el caldo de cultivo ideal para la proliferación de tesis libertarias antidemocráticas que tienen su origen en tesis filosóficas muy controvertidas. La posición del libertario parece razonable en Argentina, donde nada -o casi nada- funciona. Pero ¿funcionan en Finlandia, Noruega o Suecia, países con una carga impositiva similar? Pensaría que no. O no tanto. En otras palabras, quizá si recibiésemos los servicios que merecemos para nuestro nivel impositivo, la idea de que los impuestos son un robo parecería lo que realmente es: una exageración.

Estos argumentos pertenecen a una larga y sutil discusión que se se extiende por varias décadas. Es por esto que el intento de los libertarios por hacer pasar su propia versión del liberalismo por la versión última y definitiva de dicha tradición es injustificada y requiere de mayores explicaciones. Por lo demás, no tendría demasiada importancia si no fuera porque por primera vez en muchos años surge la posibilidad de pensar en una narrativa social que reemplace la ruinosa dicotomía entre peronismo y anti peronismo por una manera de concebir la organización social de una manera más abierta e imaginativa.

En cualquier caso, los problemas económicos que debe enfrentar el gobierno de Cambiemos son evidentes y hasta el propio Presidente lo ha reconocido. Dicho esto, podemos discutir la velocidad y la dirección de los cambios implementados. Sin embargo, deberíamos evitar caer en una segunda simplificación operada por los libertarios, que consiste en reducir la política democrática a una simple discusión económica. Ahora ya no es el caso de que cualquier expresión del liberalismo que no coincide con los principios libertarios deja de ser, ipso facto, liberal, sino que ahora el prisma económico se expande para abarcar la totalidad de nuestra comprensión de lo que ocurre, políticamente hablando. De allí que los libertarios puedan afirmar que el gobierno de Cambiemos es “kirchnerismo con buenos modales”, afirmación que kirchneristas y partidarios de Cambiemos coinciden -siendo quizá su única coincidencia- en condenar por falsa.

Si los libertarios argentinos pudieran remover por un momento su sesgo economicista -que puede explicarse, al menos en un principio, por el hecho de que la mayoría de los libertarios más notables son economistas profesionales- y adoptar un punto de vista un poco más comprehensivo, podrían, quizá, situar su punto de vista crítico en un contexto más realista y convertir su posición filosófica en una herramienta para orientar la acción política. Considerando el contexto y las alternativas, Cambiemos será por bastante tiempo el único liberalismo que podremos obtener. Sus principales dirigentes otorgan un papel central a la iniciativa privada, ofrecen explicaciones de las medidas que esperan sean aceptables por todos -lo cual constituye un principio básico de legitimidad liberal- y confían en la separación de poderes y el sistema democrático. Habiendo tanto por mejorar y y con tan poco margen de error, los libertarios harían un gran servicio a la sociedad incorporando en su análisis una dimensión política. Esto significa asumir que el test último de una idea política es si puede ser implementada. Una teoría no es más que un esfuerzo intelectual sin mayores consecuencias -lo cual puede ser, sin dudas, valioso en sí mismo- si no puede ser puesta en operación en condiciones reales para orientar la conducta. En términos de política democrática, el criterio de razonabilidad de una concepción política es si puede tener fuerza de ley, y esta condición va mucho más allá de la perspectiva económica.

En cierto sentido, pareciera como si los libertarios estuvieran más preocupados por proteger su propia concepción del liberalismo de los embates de la realidad que en emplear las herramientas conceptuales desarrolladas en el marco del liberalismo para mejorar la sociedad en el aquí y ahora. Por mi parte, me siento a gusto dejando que la identidad del liberalismo se vaya constituyendo como resultado de la interacción entre los principios y aspiraciones de la gran tradición liberal y los límites de las posibilidades políticas concretas.

Publicado en Actualidad | Deja un comentario

¿Cuántos otros aspectos vitales de la vida nacional están al borde del colapso y sólo se advertirán cuando sobrevenga la catástrofe y sea ya tarde? Demasiados, lamentablemente

POLÍTICA

El hundimiento del ARA Argentina

¿Cuántos otros aspectos vitales de la vida nacional están al borde del colapso y sólo se advertirán cuando sobrevenga la catástrofe y sea ya tarde? Demasiados, lamentablemente

dardo_gasparre_2.jpgPor Dardo Gasparre 25 de noviembre de 2017
@dardogasparre

La casi descontada muerte de 44 compatriotas en el mar argentino, donde yacen tantos cadáveres propios injustos, conmueve a la sociedad y a cada ciudadano. O debería. Seguramente vendrán ahora las investigaciones, acusaciones, sumarios, descargos, sanciones, renuncias, enojos y represalias. Ninguna de esas acciones reparará las muertes. Probablemente, ninguna de esas acciones llevará a una conclusión cierta y contundente. Como siempre.

El cóctel fatal de corrupción multipartidaria, populismo, ignorancia, burocracia, irresponsabilidad, corrección política gramscista, coronado con la guinda de una Justicia paralizada por la cadena de favores pagos y jueces genuflexos y millonarios, ha hundido al Ara San Juan. Vale recordar que hace 10 años, cuando desde el corazón de la Armada se denunciaron los delitos que se estaban cometiendo en las licitaciones y reparaciones, no sólo se archivaron las actuaciones, sino que el denunciante fue expulsado de la Marina, sin derecho a la defensa ni al retiro, casi como un traidor a la patria.

El justificado enojo popular por esta especie de traición que llevó a este trance dramático a la tripulación del submarino es, sin embargo, un enojo tardío. Se trata de una tragedia previsible y anunciada, porque desde el retorno de la democracia se vino dibujando la incompatible figura de unas fuerzas armadas sin armamento, sin entrenamiento, sin presupuesto y sin misión ni estrategia. Una hipocresía que sólo termina en el ridículo o la tragedia. O ambas cosas.

La pregunta de fondo, empero, es otra: ¿cuántos ARA San Juan más con riesgo de explotar y hundirse está ocultando el fatal sistema político argentino?¿Cuántos otros aspectos vitales de la vida nacional están colapsados o al borde del colapso y sólo se advertirán y llorarán cuando sobrevenga la catástrofe y sea ya tarde?

Un sistema de educación pública meramente formal, que deseduca a una masa de analfabetos funcionales incapaces de formular ideas básicas, saboteado por el sindicalismo docente bárbaro, puede explotar en cualquier momento o implosionar hasta la desaparición de la sociedad. Un sistema de justicia funcional a múltiples interesados, menos a las víctimas y al derecho, que anula toda chance de aplicación del republicanismo. Un estatismo creciente que ningún político quiere abandonar y que mata la creatividad, a las Pyme, al empleo y al desarrollo social, con una corrupción económica que solo cambia de prudencia, de formato y de beneficiarios, pero no de intensidad. ¿Nada de esto estallará encerrado en el secreto de alguna armazón de acero que impida por ahora que la explosión se escuche?

Un mecanismo jubilatorio que simplemente es una bomba de tiempo, cuyo momento de estallido se va dilatando bajo el nombre de reformas, con diversos gobiernos, diversos artilugios de saqueo, diversas promesas y fórmulas, diversas trampas para no pagar los juicios, que se repiten con todos los gobiernos y bajo todos los sistemas y concepciones económicas, ¿no se irá en algún momento a pique y arrastrará al resto de la sociedad hasta la sima más profunda del océano?

La sociedad paralela de la marginalidad, una suerte de cuarta dimensión tomada por el narco, tanto desde las adicciones como desde el poder, que invade a las familias, las esclaviza, las copta, que negocia mano a mano con los gobiernos, con el deporte, con los estamentos políticos, con la justicia, con las finanzas, que al mismo tiempo disputa el poder real, la calle, que por ejemplo ha vendido la idea de que hay una Salada buena y una Salada mala, como vendió antes que hay droga "de la buena" y "de la mala", ¿no terminará con el país partido al medio, en el abismo del mar argentino?

El escandaloso manejo de la geopolítica en la Patagonia, que va desde los negocios personales más inconfesables e intocables a las concesiones delirantes a seudoaborígenes guerrilleros garantizadas por la Constitución también delirante de los supuestos defensores de la democracia, con acuerdos secretos con China o con empresas privadas, con la construcción de represas inexplicables, enmarcadas en la desaparición de la presencia en el área de fuerzas armadas o de seguridad relevantes, ¿no romperá en dos la integridad territorial que es presupuesto primero de la identidad nacional?

LEER MÁS: Por qué el relato pragmático de Cambiemos no sirve

LEER MÁS: El submarino San Juan expone el rencor hacia los militares

La inseguridad, que es consecuencia y al mismo tiempo telón de fondo de varias de estas situaciones, desde la muerte al voleo, las liberaciones masivas de asesinos y violadores, los piquetes como recordatorio deliberado de la inoperancia del aparato estatal en el uso de su monopolio de la fuerza, los ataques impunes de las mafias, los barrabravas, la prepotencia y la toma de territorios sagrados propios de los falsos originarios contra el derecho de propiedad, la soberanía de las villas, la impunidad, ¿no estarán torpedeando y hundiendo el orden social, base del estado moderno y del bienestar general?

La corrupción público-privada, también causa y efecto de lo detallado, que siempre es del pasado, que siempre es "de los que estuvieron", que siempre termina con chivos expiatorios transitorios expuestos por un ratito en las horcas caudinas del casco y el chaleco antibalas, que cambia en estilos y en explicaciones, pero no en intensidad, que tiene costos éticos, pero mucho más costos sociales y geopolíticos, ¿no explotará con consecuencias para la nación con una intensidad y un alcance imposibles de cuantificar por su magnitud infinita?

Casi en un segundo plano de importancia, los efectos del déficit fiscal consentido, del ensañamiento tributario y de la compulsión al endeudamiento, con una desmesurada dependencia del precio de las commodities y la tasa de interés mundial, ¿no son una acumulación de hidrógeno que volará por los aires el futuro?

Garantizando la perpetuación de todos estos riesgos explosivos, está el sistema político, un verdadero monopolio de algunos pocos partidos, que se han asegurado de licuar el poder de la ciudadanía. Tampoco será calafateado. El proyecto de "reforma política" de este gobierno consistía en discutir el formato de las boletas. Casi equivalente a un replacado, abortado, además. El actual sistema es muy conveniente para quienes están en la transa política.

La solución, la reparación de media vida que se ha encontrado a estos temas, es que todo es culpa del kirchnerismo. Cómoda vía de escape. Válida si se advirtiera algún cambio en los derroteros fundamentales. Para explicar la inacción o tal vez la convalidación del pasado, que excede ciertamente a los doce años trágicos, se ha inventado el paraguas del gradualismo, no sólo en lo económico. Paraguas que se compone del tejido declamado de la supuesta sensibilidad por la "pobre gente", por los indios, por la pobreza, por los marginales, por el derecho de los delincuentes, asesinos y violadores, por la historieta de la patria grande, por las siglas que ahora rigen al país desde el exterior, gracias a una Constitución Nacional claudicante. Todo ello, descalificando como facho y entreguista a quien se opone a ese relato, que tampoco ha cesado ni ha menguado.

Quienes se oponen a ese gradualismo generalizado, no lo hacen porque reclamen una instantaneidad mágica y sanguinaria. Lo hacen porque saben, por una larga experiencia, que ese término significa, sin ninguna duda, que nada cambiará.

Mientras toda la sociedad llora a sus muertos, como corresponde, sería importante y urgente que recordara que también es tripulante de un submarino virtual en el que se la ha condenado a recorrer el proceloso mar argentino. Pero está todo bajo control. No hay de qué preocuparse.

Publicado en Actualidad

La injusticia liberalota – Carta abierta

La injusticia liberalota – Carta abierta

Mis amigos y colegas economistas liberales, no se encrespen por la nota-manifiesto-credo del nuevo diputado de Cambiemos Fernando Iglesias. Dead wrong. Deberían agradecerle.

Al dejar de lado el término neoliberal, el gran invento progresista para denostar a los que pretenden la seriedad en la gestión pública, le quita a la discusión cualquier tono académico. El término neoliberalismo, pese a no significar nada, obligaba ante la opinión pública a dar alguna respuesta técnica o académica. Ahora, en cambio, con este neoneologismo liberalote no hace falta responder seriamente.

Ese término liberalote, evidentemente inspirado por el florido y vacío estilo de Asís, (léase humo) no tiene significado alguno. Recuerda a mi amigo Landrú, en sus chistes de señoras gordas, que usaban esa terminología. (Ojo, no querría caer en ninguna infracción a las reglas de progresismo sobre géneros y esas cosas)

Decirle a alguien liberalote es como decirle regordete, o picarón. O grandotote. Casi una expresión mimosa intrascendente. Así que no veo que se tengan que devanar los sesos en explicaciones teóricas que a nadie, y menos a Iglesias, le interesan. Concéntrese en el relato, no se dispersen con detalles.

El segundo punto que debe agradecérsele, es la referencia a la imposibilidad de alguno de ustedes, inútiles liberales, de conseguir 4000 votos para armar un partido y ganar las elecciones. La frase es el primer mandamiento del evangelio cristinista, (Viene de Cristina, femenino de Cristo) "Formen un partido y ganen las elecciones" como recordarán, y significa que el que gana hace lo que se le canta. O sea, jodete. ¡Eso es saber de política!

También muestra la eficacia del sistema que han ideado los monopolistas corporativos del poder. Un simple mecanismo de elección por distrito resolvería ese problema de ustedes, de juntar 4000 votos, que el mecanismo administrativo de la corpo atacará con ensañamiento hasta dejarlos reducidos a 20, con inspecciones mensuales. Pero ¿para qué cambiar lo que tan bien anda? El neodiputado ha conseguido evitar esas molestias uniéndose a Cambiemos. Cualquier cosa, menos permitir que se vote por un diputado individualmente. (Por supuesto que para Fer ganar las elecciones supone tener razón en todo)

Muchos giles que conozco, todavía están juntando los primeros diez mil dólares para llegar a los quinientos mil dólares en publicidad que hace falta para disputar con éxito una elección a diputado. Aprendan, ustedes que se dicen libertarios y qué se yo. (Debo ser justo y aceptar que Macri propuso cambiar el sistema político: color, tamaño, gramaje de las boletas, voto digital. Todo irrelevante para evitar el monopolio partidista y el autoritarismo de las PASO, pero hay que ser graduales o te queman el país)

Otro punto que no advierten, por vuestra edad avanzada, (liberalote también suena a vejete) es que Cambiemos nunca fue liberal, como parece que ustedes creían, como no lo fue nunca Macri (ninguno de los dos). Se ve que las notas publicadas con vuestra firma antes de las elecciones presidenciales eran fakes. Como esta, por ejemplo.

No culpen al pobre Iglesias de vuestra cortedad de miras, si también ahora tardíamente descubren que él no es lo que decía ser, o lo que ustedes creían que él era. Dejen de usar ese materialismo dialéctico que los caracteriza.

Lo que tampoco deben hacer es tratar de explicarle y debatir con él el tema del gradualismo. No propongan soluciones que hagan que les quemen el país. Por eso es mucho mejor el gradualismo, que viene del latín gradua, que quiere decir boludo, e ismo, que quiere decir contribuyente. Lo que seguro no deben hacer, es perder tiempo en explicaciones técnicas. Ustedes no saben nada de política. Dedíquense a enseñar, preferentemente en esos países desarrollados, como Alemania, Chile, Perú, Singapur y otros. O en Noruega y Suecia, que han logrado dejar de lado hace rato al progresismo.

Un dato duro: la nota de Iglesias iba a ser publicada en donde publica Roberts los sábados. Pero parece que Carlos Reymundo se puso celoso y la publicaron como nota en serio.

Se los digo de corazón. (Usando el pronominal los mal, como corresponde a los políticos, filósofos y sociólogos milennials) No pasen más vergüenza. Los quiero a todos, igual.

Dardote

Labels: 160. La injusticia liberalota. 24/11/11

Publicado en Actualidad