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La incierta operación para desactivar a Cristina Kirchner

LA NACION | POLÍTICA | ELECCIONES 2019
La incierta operación para desactivar a Cristina Kirchner
Martín Rodríguez Yebra

27 de septiembre de 2019 • 10:24
El éxito hasta ahora de la campaña de Alberto Fernández consiste en haber inducido a un inmenso número de votantes y, sobre todo, de dirigentes políticos a un ejercicio masivo de suspensión de la incredulidad.

Su postulación ha funcionado como las buenas obras de teatro, en las que el espectador deja de lado su sentido crítico y la percepción de la realidad para sumergirse en el espectáculo. Un proyecto liderado por Cristina Kirchner, que no reniega de su experiencia pasada y que tiene el impulso de sus seguidores más acérrimos se presenta a los votantes como un partido de futuro, moderado, amplio, desprovisto de rencores.

Fernández ha vendido, con cuidado de no decirlo con todas las letras, que él será capaz de desconectar pacíficamente a Cristina. Que al elegirlo como candidato a presidente ella hizo un contundente gesto de autocrítica del costado autoritario de sus años en el poder. Él sería algo así como un redentor capaz de rescatar al kirchnerismo de sus desviaciones e integrarlo en un peronismo superador.

Fernández ha vendido, con cuidado de no decirlo con todas las letras, que él será capaz de desconectar pacíficamente a Cristina

A ese relato que entusiasmó a gobernadores, a intendentes, a sindicalistas, a Sergio Massa y tienta incluso a algunos excambiemitas le falta superar la prueba de la voluntad de Cristina. La tesis de los albertistas machaca con la idea de que ella "no quiere saber más nada", que está cansada, que le preocupa solamente la salud de su hija y que, como mucho, pretende ser una figura de consulta de ese eventual futuro gobierno (del que sería vicepresidenta).

Los propios albertistas dudan de tanto en tanto. Sobre todo, cuando se topan con ultrakirchneristas que agitan banderas revolucionarias a destiempo. Desde la fiscal Cristina Caamaño y su pedido de reforma constitucional hasta Horacio González pidiendo la reivindicación histórica de la lucha armada setentista. La paranoia aumenta cuando esas pifias en el guion no reciben la más mínima censura pública de la expresidenta.

Parece un operativo para nada improvisado. Ella fideliza a los fans; Alberto pesca fuera de la pecera

En realidad, ella misma coquetea semana a semana en sus sinceramentes con el sueño de retomar el rumbo interrumpido por la derrota de 2015. Sin reprochar el centrismo que pregona su candidato, Cristina habla de un Estado que revise las ganancias de las empresas. Pide que se prohíba el endeudamiento (una idea que Caamaño propuso incluir en una nueva Constitución). Reflota su obsesión con la prensa crítica. Se presenta como víctima de una persecución judicial. Y jamás admite un error en la gestión económica de sus ocho años en el gobierno.

Parece un operativo para nada improvisado. Ella fideliza a los fans; Alberto pesca fuera de la pecera. En las PASO ellos supieron leer que la lógica política había cambiado: estas elecciones no son un juicio sobre la figura de Cristina, como venía ocurriendo desde al menos 2013, si no sobre Mauricio Macri. El actual gobierno llegó a agosto convencido de que el voto se iba a definir por "los valores" y que no pesarían tanto los paupérrimos resultados económicos. La brújula los mandó a un desierto inexplorado.

Alberto Fernández, en Mendoza, junto a gobernadores y dirigentes peronistasAlberto Fernández, en Mendoza, junto a gobernadores y dirigentes peronistas Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Aguilar
Ante la perspectiva de un triunfo del Frente de Todos, Fernández asumiría sin tiempo para celebrar. La crisis que viene con la herencia lo expone a negociar con el FMI, sin mucho margen para reactivar la economía a partir del gasto y con una montaña de expectativas por satisfacer.

La tesis de los albertistas machaca con la idea de que ella "no quiere saber más nada"

El papel que jugará Cristina brilla como la máxima intriga política en el horizonte argentino. De ganar, ella tendrá el control del Senado y un peso decisivo en el bloque de diputados oficialistas. La provincia de Buenos Aires, seguramente con Axel Kicillof en la gobernación, será su bastión exclusivo. Con todo ese poder en la mochila tendrá que enfrentar una maraña de juicios por corrupción de los años previos al macrismo.

¿Será capaz de mantenerse en el papel cuando se enciendan las luces de la sala? Los que se sumaron al proyecto esperan que sí. Que se amolde a una jubilación encubierta, que hable lo menos posible y que deje todo el mando a una criatura política surgida de su voluntad y que lo que propone no es justamente continuar con su legado. La incógnita es, al fin y al cabo, si a estas alturas de la vida está dispuesta a dejar de ser ella misma.

Por: Martín Rodríguez Yebra

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27 September, 2019 14:48

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Viernes 27 de Septiembre de 2019

Economía

Arriazu: "Es lógico lo que hace el FMI con el desembolso"

27 Septiembre 2019 – 00:03

El economista Ricardo Arriazu brindó otra clase magistral a la que tiene acostumbrado. Con simpleza y brillantez, dio su diagnóstico, porqué pasó lo que pasó y qué puede pasar de ahora en más.

Clase magistral. La brindó Arriazu ayer en Bariloche. Contó su experiencia y dio su diagnóstico.
Clase magistral. La brindó Arriazu ayer en Bariloche. Contó su experiencia y dio su diagnóstico.

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Por Jorge Herrera

Enviado especial a San Carlos de Bariloche – El economista Ricardo Arriazu brindó otra clase magistral a la que tiene acostumbrado a los auditorios que tienen la suerte de poder escucharlo. Con simpleza y brillantez, Arriazu dio su diagnóstico, porqué pasó lo que pasó y qué puede pasar de ahora en más. Recordó que ya en los ochenta aconsejó la dolarización porque Argentina ya estaba dolarizada de hecho no de derecho. Claro que señaló que hoy es políticamente imposible hacerlo. Y como le explicó a Paul Volcker (jefe de la Fed) y a Henry Kissinger, en ese caso Argentina necesitaba un prestamista de última instancia (por ejemplo, la Fed, o China con Hong Kong). “Volcker no lo entendió, Kissinger sí porque había vivido el colapso alemán”, contó Arriazu. Por eso aconseja, por lo menos, simular un sistema de dolarización, como hizo Israel.

Otra anécdota, muy vigente hoy en día, estuvo relacionada con su experiencia como negociador con el FMI. “Fui enviado a negociar. La noche anterior me pasaron un papelito debajo de la puerta del hotel que decía que el ministro de Economía había renunciado, y no me avisó nada, me enteré ahí. Igual fui al Fondo a cumplir con mi misión. Las autoridades del FMI me dijeron que podíamos ver todos los indicadores y metas, etc. etc. pero hablar de la capacidad de repago futura eso es un tema para las nuevas autoridades”, recordó. “Por eso es que el Fondo solo va a hablar con Fernández, ese fue el mensaje, ese es el criterio del organismo. El desembolso es tema del próximo gobierno”, explicó Arriazu. Al respecto, abordó el tema de la deuda: antes de las PASO se suponía que iba a haber un rollover de las Letes del 30% este año y 0% en 2020 por lo que las necesidades de financiamiento era de u$s31.000 millones, eso era lo que faltaba. Tras las PASO ahora con déficit fiscal, sin desembolso del FMI, las Letes, el fin del REPO, las necesidades del 2019 era u$s5.000 millones y u$s27.000 millones en 2020. Al reperfilar u$s8.000 millones del 2019, así cierran el año, pasan al 2020, o sea, que ahora faltan u$s35.000 millones. Sin financiamiento ni reprogramación será muy difícil.

Arriazu explicó que bajar la inflación en el corto plazo requiere no tener déficit fiscal, no emitir, tener un tipo de cambio estable y romper la calesita de la indexación. Eso lo hizo Cavallo. Cualquier otra fórmula tiene patas cortas. “Una devaluación bien hecha es cuando el 90% pasa a precios en 12 meses, una mal hecha es cuando pasa el 110%”, aclaró.

Imaginó tres escenarios posibles, en función de lo que se viene escuchando. Alertó que el problema es que conviven dentro del Frente de Todos, los heterodoxos y los moderados. No se sabe quién ganará la pulseada, pero Arriazu proyectó un escenario donde ganan los moderados y hay acuerdo con gobernadores PJ, CGT, FMI y el mercado, se reconoce la restricción presupuestaria y van haciendo los deberes (más impuestos al campo, bancos y otros), renegocian con el Fondo a cambio de reformas estructurales, etc. En este caso el comienzo será duro pero en el segundo semestre comenzaría la recuperación, porque el mercado querrá ver a Alberto antes de confiar. Un segundo escenario, donde hay un mix entre ambas facciones (pacto fiscal, suba de salarios y jubilaciones y planes, emisión, cae acuerdo con FMI, etc.). Al principio habrá una mejora pero luego volverá la inflación y los mercados negros. Igual que el gradualismo, conduce a un shock o a un desastre. Y un tercer escenario donde viene el populismo económico. Ahí habrá una fuerte aumento de la actividad pero luego comenzarán los problemas de escasez similares a los del 1974/75, inflación, crisis y después Dios dirá.

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La violencia de los 70 no tiene nada de positivo – LA NACION

https://www.lanacion.com.ar/opinion/la-violencia-70-no-tiene-nada-positivo-nid2291653

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Algunas cosas que sé sobre las democracias

Tribuna

Algunas cosas que sé sobre las democracias

GIANFRANCO PASQUINO

26/09/2019 –
Sentados en algún café parisino con un Gauloise entre los dedos y un Pernod sobre la mesa, refugiados por un fin de semana en una cabaña que da a un lago alemán, en torno a una mesa en donde se critica severamente y ruidosamente algún gobierno latinoamericano, en un congreso de colegas politólogos y sociólogos, en una risueña ciudad balnearia, en la reunión de redacción de algún diario progresista de Roma, en un debate entre autorizadísimos docentes de Harvard y con sus libros mundialmente exitosos, muchos pensativos intelectuales del más diverso tipo denuncian con gesto apesadumbrado que la democracia está en crisis, es una causa perdida, no podrá ser salvada.

Acurrucados en alguna prisión china, prófugos en la selva africana, acosados por los servicios secretos rusos, bajo un sistema de protección porque se ha lanzado una fatwa en su contra, maltratados en una plaza de Estambul, confrontando con la policía de Hong Kong, miles de hombres y mujeres luchan en nombre de la democracia —sí, justamente esa, la occidental, que han visto en la televisión y en las películas norteamericanas, que han observado en persona como inmigrantes en Europa o los Estados Unidos, o como estudiantes en Oxford, Harvard, París o Berlín— organizan manifestaciones, escriben proclamas, reclutan adherentes, algunas veces arriesgan a sabiendas su vida, se prenden fuego.

Por ningún otro régimen, por ningún otro ideal, nunca, tantas personas de nacionalidades, colores, edades y géneros diversos, se han empeñado en hacerlo, conscientemente.

¿Crisis de la democracia entonces? ¿Crisis de los ideales, es decir, de aquella situación en la cual el pueblo (demos) tiene el poder (kratos) de decidir de tanto en tanto quién debe gobernar, por cuánto tiempo y cómo, tomando decisiones y dejando que sea el pueblo, es decir los ciudadanos, los que deciden en elecciones libres y periódicas, si aceptan, protestan, intentan modificar las cosas sin el uso de la violencia (“las cabezas no se cortan; se cuentan”)?

No, el ideal democrático no está para nada en crisis, incluso si parece ser despreciado por los populistas que desean que un solo hombre (nunca entendí por qué no podría ser una mujer) los represente, los lidere, los guíe hacia el futuro.

Sin embargo, cuando estos populistas toman el poder, su “guía” y su “liderazgo” se revela rápidamente como autoritario e interesado no en el bienestar del pueblo, sino en los privilegios de los grupos que sostienen a los líderes populistas, mientras los que buscan combatirlos son definidos de inmediato como “enemigos del pueblo”.

De todos modos, una franja populista va a existir siempre en todas las democracias. Hace poco esto se ha manifestado también en los Estados Unidos de Trump y en la Gran Bretaña de Boris Johnson. El pueblo que los ha votado y los sostiene es el de los hombres blancos de escaso nivel de formación, que se sienten amenazados, no tanto económicamente, sino más bien culturalmente: en su identidad (Americans first; English, not Europeans).

Si, entonces, el ideal de la democracia está vivo y sigue siendo atractivo, ¿por qué se escribe por todos lados que hay una crisis de la democracia?

Se hace esto, en mi opinión, cometiendo un grave error. En las democracias contemporáneas realmente existentes, que hoy son más numerosas que nunca, más o menos 90, dependiendo de las estimaciones, en estas democracias hay problemas de funcionamiento, surgen desafíos, incluso para las instituciones, aparecen dificultades en la relación entre el pueblo, los votantes más o menos organizados, y sus representantes y gobernantes.

A veces los problemas, los desafíos y las dificultades dependen de la baja calidad de las élites políticas que, aunque están atravesadas por la globalización, no logran comprender que el mundo ha cambiado. Con mayor frecuencia, los numerosos sistemas políticos europeos, sobre todo en Italia, pero también en Grecia, España y Austria, es la crisis de los partidos tradicionales y clásicos lo que hace que sea dificilísima una solución efectiva y duradera. Bobbio habría destacado el declive de la cultura política de los partidos, de derecha pero sobre todo de izquierda.

Sartori habría hecho notar que allí donde la competencia entre los partidos no se desarrolla de manera vigorosa y rigurosa, los ciudadanos votantes quedan insatisfechos.

Su insatisfacción se refleja en la valoración negativa de la democracia en la que viven, en la búsqueda de nuevos partidos, muchos de los cuales han nacido en los últimos veinte o treinta años, en la mucho más alta volatilidad electoral. Gobiernos que no pueden programar su actividad y sus reformas porque saben/temen que no durarán demasiado, no logran mejorar la vida de los ciudadanos. La distancia entre la democracia real y la ideal se hace más grande.

Los ciudadanos insatisfechos protestan, pero la solución, que no puede ser nunca definitiva, no aparece. Mientras los intelectuales se complacen en sus muy agudas críticas, los ciudadanos democráticos continuarán buscando soluciones dentro de la democracia, reformándola. Afuera sólo hay caos.

Copyright Gianfranco Pasquino y Clarín, 2019.

Gianfranco Pasquino es profesor emérito de Ciencia Política en la Universidad de Bologna. Su libro más reciente es Bobbio e Sartori. Capire e cambiare la politica (2019).

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“la Argentina parece atrapada por su propia historia”

LA NACION | ECONOMÍA | CRISIS ECONÓMICA

Wall Street Journal. Para el diario financiero, "la Argentina parece atrapada por su propia historia"

25 de septiembre de 2019 • 12:55

"La Argentina está repitiendo un patrón que la ha perseguido durante más de 70 años. Se está quedando sin divisas mientras lidia con una alta inflación y contracción económica". Así resume la situación que está atravesando el país el diario The Wall Street Journal, en un artículo publicado hoy que intenta explicar los motivos detrás de las crisis económicas recurrentes.

El texto, titulado "Por qué la Argentina enfrente una crisis económica otra vez", relata que el país ha recibido cerca de 30 paquetes de ayuda del FMI en los últimos 60 años, "la mayoría con estrictas condiciones de austeridad que a menudo ha incumplido". A su vez, la nota firmada por Santiago Pérez y Ryan Dube, añade que se han incumplido compromisos de deuda al menos ocho veces en más de 200 años.

En ese sentido, la publicación extranjera explica que "se dirige hacia un posible incumplimiento de alrededor de US$115.000 millones en bonos en moneda extranjera solo 18 años después de su última gran crisis, cuando incumplió en US$100.000 millones", y que "debe al menos US$44.000 millones más al Fondo Monetario Internacional, que intentará reestructurar".

El artículo cita, además, el testimonio de diversos economistas locales. Entre ellos Daniel Marx, que ayudó a renegociar la deuda externa a principios de la década de 1990 y señala que "la Argentina parece atrapada por su propia historia".

"La Argentina es el gran mercado emergente más volátil del mundo y su economía ha registrado los niveles de inflación más altos en la historia reciente, una media del 220% anual desde 1980, según estimaciones del Instituto de Finanzas Internacionales, una asociación de instituciones financieras con sede en Washington", asegura el texto y agrega el dato de que el Banco Central de la Argentina (BCRA) ha tenido 61 presidentes, solo uno de los cuales completó un mandato, en la década de 1940.

Para los autores, "el problema subyacente" es se trata de "un país que vive más allá de sus posibilidades". "El Gobierno gasta habitualmente más de lo que gana a través de impuestos y otros ingresos. Casi todos los años desde 1950, a excepción de unos pocos a principios de la década de 2000, cuando los precios de exportación de la soja despegaron, la Argentina ha tenido un gran déficit fiscal. Bajo el mandato del conservador Mauricio Macri, esto ha promediado el 5% de la producción económica anual", resume.

"El BCRA ha tenido 61 presidentes, solo uno de los cuales completó un mandato, en la década de 1940""El BCRA ha tenido 61 presidentes, solo uno de los cuales completó un mandato, en la década de 1940" Fuente: Archivo

El artículo señala que a menudo el país ha "compensado la diferencia" imprimiendo dinero, tomando prestado dólares del extranjero o haciendo ambas cosas a la vez. "Debido a que es una economía proteccionista cerrada al libre comercio y plagada de compañías ineficientes, lucha por generar suficientes dólares a través de las exportaciones para pagar sus deudas en dólares. Finalmente, los acreedores exigen tasas de interés más altas, los pagos de la deuda se vuelven insostenibles y todo se bloquea", explica.

Según anticipa la publicación, "la crisis actual puede ser menos dramática que la del 2001, pero podría ser más duradera", porque no se cuenta en esta oportunidad con la ayuda del aumento de los precios de exportación de productos básicos, como ocurrió a principios de los años 2000.

El análisis de The Wall Street Journal no dejó de lado los elementos políticos, donde repasa las políticas de los tres gobiernos kirchneristas. Entre otros factores, advierte sobre el incremento de la plantilla de empleados estatales y el congelamiento de las tarifas de los servicios públicos.

"En Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, las plantas ensamblan productos electrónicos de consumo que hasta hace poco se vendían en el mercado interno a precios exorbitantes. El estado dirige Aerolíneas Argentinas, que pierde dinero. Las legiones de empresas ineficientes están protegidas de la competencia global, sin incentivos para exportar", agrega.

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Quienes nada han aprendido – LA NACION

https://www.lanacion.com.ar/editoriales/quienes-nada-han-aprendido-nid2291003

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