Hoy, como hace sesenta años, el peronismo no se ha curado a sí mismo de este concepto según el cual la Argent ina es un país tan importante, estratégico y determinante, que todo el mundo, en especial los sectores poderosos, est án ocupadísimos en ver cómo le hacen daño.

Piromaníaca incontinente

La Presidente volvió a refugiarse ayer en las teorías conspirativas que caracterizaron al peronismo a lo largo de su historia.

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Buenos Aires, 18 de septiembre de 2014 – La historia del peronismo, tanto el de derecha como el de la izquierda, tiene muchos denominadores comunes. Más allá de que algunos en ocasiones proclamaban la preeminencia del socialismo, y otros de exterminar a los marxistas, todos los peronismos conservan comunes denominadores muy sólidos; uno de los cuales, al que voy a dedicarme, es el que acaba de manifestarse este jueves 18 de septiembre una vez más, desde la Presidencia de la Nación. Ese común denominador del peronismo es la mirada incurablemente paranoica que desde la fundación del movimiento ha instalado en el justicialismo la noción de que un gigantesco complot mundial es urdido permanentemente para hacerle daño al país.

Fue Juan Perón el que arrancó con este modelo de generar enemigos visibles y fácilmente estigmatizables. En las elecciones presidenciales de 1946 la consigna fundacional fue “Braden o Perón”. Braden era el embajador de los Estados Unidos. Los Estados Unidos eran una de las naciones aliadas que meses antes habían surgido victoriosas de la Segunda Guerra Mundial, coaligadas con Gran Bretaña, la Unión Soviética y Francia. Para Perón, que había aprendido y admirado mucho del modelo fascista de la Italia de Mussolini, los Estados Unidos eran la cabeza de la plutocracia internacional. En reiteradas oportunidades fue Perón el que, desde la tribuna pública, habló de conspiraciones y persecuciones, y llegó a mentar un supuesto complot coordinado por la llamada “sinarquía internacional”. Pocas concepciones tan reaccionarias, retrógradas, conservadoras y anti modernas como la noción de sinarquía internacional.

Durante los años ‘70, cuando el actual grupo gobernante cursaba los 20 años de su vida, era incluso muy importante para el peronismo revolucionario la idea de agigantar permanentemente la idea del complot, ya fuese el complot de la CIA, el de la derecha. O el del marxismo internacional. La izquierda peronista sostenía que Perón no era responsable de la Triple A; que el giro a la derecha del entonces septuagenario Perón, obedecía al “cerco”; estaba cercado, lo había cercado el “brujo” José López Rega. De izquierda o de derecha, habiendo mamado en el marxismo o en el fascismo, el peronismo siempre amó la teoría de la conspiración. ¡Qué digo teoría! Siempre creyó en la conspiración.

Lo que ahora vuelve a hacer Cristina Fernández de Kirchner nada tiene de asombroso. Hoy, como hace sesenta años, el peronismo no se ha curado a sí mismo de este concepto según el cual la Argentina es un país tan importante, estratégico y determinante, que todo el mundo, en especial los sectores poderosos, están ocupadísimos en ver cómo le hacen daño. Este 18 de septiembre la Presidente divulgó un supuesto “documento” que ella atribuye a un ex asesor o funcionario del gobierno de George W. Bush, en el que alguien habría escrito un plan de acción siniestro, truculento y lúgubre para la Argentina: “esmerilar y desgastar la figura de la Presidente de la Nación con ataques permanentes desde el punto de vista mediático; propiciar olas de rumores para generar inestabilidad económica, impulsando ataques especulativos; establecer una política agresiva en el mercado financiero; propiciar una estrategia para ganar tiempo y lograr un acuerdo favorable a los interés de los fondos buitre” (¿ellos se llamarían a sí mismos “buitres?). ¡Cuánta ingenuidad o cuánta ignorancia de la presidente! ¿Contratar periodistas y medios de comunicación en Argentina y otros países para atacar el Gobierno?

Una primera pregunta de elemental sentido común: si algún grupo operativo, financiero, político o de otra naturaleza, estuviera interesado en llevar a cabo un esquema agresivo contra la Argentina, ¿lo escribiría de esta manera? ¿Lo pondría negro sobre blanco? ¿Daría a conocer, como quien emite un boletín noticioso, qué van a hacer para hacerle daño a la presidente de la Argentina? Es tan elemental y primitivo el razonamiento que a uno le cuesta creer que una persona que recibe y se hace eco de este tipo de conjeturas esté ocupando, nada menos, que la primera magistratura de la Nación, y que esta vuelva a ser honrada con una recepción personal del Papa Francisco, quien seguramente debe leer los tuits de la Presidente y debe saber que ella está muy convencida, o al menos quiere parecer como muy convencida, de que la Argentina está en el centro de una maniobra golpista a escala internacional, porque – supuestamente – la Argentina es percibida como el enemigo para derrotar.

Este modelo es un calco en América del Sur del que aplicó Hugo Chávez, quien se la pasó denunciando golpes, conspiraciones, ataques especulativos e incluso magnicidios. Nunca se produjeron, y desde luego su discípulo predilecto, Nicolás Maduro, ha hecho lo mismo. También ha sido el modelo que, durante años, aplicó Cuba, que, en estos últimos tiempos, ha procurado alejarse de esa mirada conspirativa y paranoica que a ningún lugar la ha llevado. Por el contrario: Cuba, ahora, está ahora muy interesada en recibir inversiones para mejorar el nivel de vida de su gente, y no en denunciar invasiones y magnicidios.

En ese sentido, la Argentina de 2014, con este lenguaje presidencial, parece estar regresando a lo que supo ser el escenario cotidiano de América Latina, en la Cuba de los Castro, y en la Venezuela de Chávez, hace ya una larga década por lo menos.

La Argentina atrasa. Este modelo que la presidente está poniendo a consideración del público, esta supuesta convicción de que ella es perseguida y con ella todo su Gobierno, no solo no soluciona ninguno de los dilemas argentinos, que son espinosos, complejos y aguardan resolución en los próximos años, sino que por el contrario, coloca a la Argentina en la situación de tener un gobierno lloroso, que histeriquea, tratando de denunciar que todo lo malo que sucede en el país es producto de una aviesa conspiración internacional.

En este escenario, el intento presidencial por degradar a un medio de comunicación como esta radio, es, sencillamente, tan ridículo e irrelevante que ni merece ser considerado de nuevo. Pero, en todo caso, lo que no parece advertir la señora presidente y su núcleo de colaboradores más íntimo, es que, en tanto y en cuanto ella continúe colocando sus problemas fuera de su gobierno y pretendiendo que los daños que sufriría la Argentina son el resultado del accionar intimidatorio y antidemocrático de grupos mediáticos que conspiran contra ella, no hará otra cosa que condenarla al descrédito permanente. Es un descrédito en el que ella se ha hundido hace ya mucho tiempo, y que continúa alimentando como un piromaníaco que no puede dejar de arrojar nafta a un incendio cada vez más evidente.

(*) Emitido en Radio Mitre, el jueves 18 de septiembre de 2014.

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¿Quién decía que había que juntar plata para hacer política…? tenemos un bajo desarrollo cultural y no ha y gran reprobación por la corrupción porque muchos habitantes se imaginan que, si ellos fueran funcionarios con gran p oder, harían lo mismo para sí.

“Precisás un socio”

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Julio De Vido, ministro récord de 12,5 años de kirchnerismo.

Julio De Vido, ministro récord de 12,5 años de kirchnerismo. |Foto: Cedoc Perfil

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El kirchnerismo fue el mayor realizador de obra pública en medio siglo. ¿Cómo al mismo tiempo lamayor empresa argentina de ingeniería de obra pública –Impsa– queda en la ruina después de exitosos 107 años de vida? ¿Y cómo puede ser que justo la empresa líder de producción de turbinas hidroeléctricas no haya ganado una sola licitación de las varias represas que están en construcción en su propio país?

La insolvencia de la tradicional empresa de Pescarmona es la mejor prueba de la matriz perversa del kirchnerismo, donde todo termina siendo al revés. El Indec o la publicidad oficial son apenas síntomas de la misma lógica.

Y esto comenzó en 2003, aunque les duela a todos los antikirchneristas post 2009, que tratan de salvar a Néstor Kirchner diferenciándolo de Cristina para quedar ellos mismos exculpados de haber aplaudido durante los primeros largos cinco años.

Fue Néstor Kirchner el creador de este sistema. Su primer decreto al asumir dividió el Ministerio de Economía en dos, quitándole a Lavagna Obras Públicas y Energía, donde estaba el presupuesto.
Kirchner estaba tan apurado que no sólo fue su primer decreto de gobierno, sino que lo hizo promulgar un día antes de asumir –el 24 de mayo de 2003– con un Duhalde saliente, así no perdían tiempo, y desde el primer día Julio De Vido, su hombre de números traído de Santa Cruz, se sentaba en su nuevo despacho de ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Y De Vido será el 10 de diciembre de 2015 el único ministro que se habrá mantenido en su cargo durante más de 12 años y medio. ¿Se puede imaginar que tanta extraordinariedad no sea por algo importante?

Casi ningún argentino puede decir hoy que no lo sabía. A fines del año 2005, antes de renunciar como ministro de Economía, Lavagna denunció con bombos y platillos al “capitalismo de amigos” del Gobierno. Mientras todos mejoraban su situación económica, se miraba para otro lado. Y aún hoy, las encuestas no muestran la corrupción entre las primeras preocupaciones de la sociedad porque la inseguridad, la inflación y el desempleo no sólo acaparan los primeros puestos, sino que la dejan muy atrás. Una tesis es que la sociedad no conecta la relación de causa que la corrupción tiene con los otros problemas que en parte pueden ser su consecuencia. La otra es que tenemos un bajo desarrollo cultural y no hay gran reprobación por la corrupción porque muchos habitantes se imaginan que, si ellos fueran funcionarios con gran poder, harían lo mismo para sí.

El último libro del emérito economista argentino Aldo Ferrer se titula El empresario argentino. No sería ilógico que Ferrer, también autor del libro Vivir con lo nuestro, pater seraphicus del Plan Fénix, a quien el kirchnerismo siempre puso de ejemplo y honró haciendo embajador en Francia, esté preocupado por la mala evolución de la economía y necesite marcar diferencias. En la contratapa de mañana me referiré a ellas en relación con Kicillof. Ahora, respecto de De Vido, quiero citar a Ferrer sosteniendo: “… por las razones que hemos visto, el empresario es una construcción de la política. Por tanto, la formación del empresariado argentino depende del comportamiento del Estado”.

Varios empresarios le atribuyen a De Vido haberles dicho: “Precisás un socio”. ¿Quién podría ser ese socio? No es difícil imaginarlo junto con el capitalismo de amigos de Lavagna.
Y Ferrer, refiriéndose al empresariado argentino como agente de cambio, escribió: “No hay nada genético en el ADN del empresario argentino cuando privilegia la especulación sobre la producción o cede protagonismo a las filiales de empresas extranjeras, en vez de asumir el liderazgo de la industrialización. Si se trasplantan al país los empresarios más innovadores del mundo en desarrollo, por ejemplo los coreanos, al poco tiempo tendrían el mismo comportamiento que los argentinos (…), y si éstos (los argentinos) se radicaran en Corea, se comportarían como los coreanos. El Estado tiene la responsabilidad fundamental de crear espacios de rentabilidad y el contexto que oriente la iniciativa privada al proceso de transformación. El empresario es, en definitiva, una construcción política. No hay empresarios sin Estados ni desarrollo económico sin empresarios”.

Una sola frase del libro de Ferrer alcanza para entender la nueva burguesía nacional K que probablemente tenga en Cristóbal López, el rey de los casinos y las apuestas, su más exitoso exponente: “Cada país tiene el empresario que se merece”. Un triste epitafio para este fin de época.
El sábado 12 de julio pasado escribí una contratapa titulada “Mani pulite…”, donde mencionaba lo sintomático que resultaba que Impsa recurrentemente perdiera las licitaciones de las represas.

PERFIL viene proponiendo un mani pulite de la corrupción desde columnas anteriores. Es buena oportunidad para anunciar que el 21 de octubre se le entregará el Premio Perfil Libertad de Expresión Internacional a Joaquim Barbosa, el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Brasil (Supremo Tribunal Federal) que condenó al Nº 2 de Lula, entre otros, a la cárcel por corrupción. La ceremonia será en la Facultad de Derecho, y hablará por teleconferencia desde Italia Antonio Di Pietro, quien también dará conferencias sobre su mani pulite antes de fin de año, invitado por PERFIL.

Barbosa piensa que “las reelecciones son la madre de todas las corrupciones”. No le falta razón. ¿Quién decía que había que juntar plata para hacer política…?

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la hoja de ruta de los buitres santacruceños, más conocidos como pingüinos K.

PLAN PRESIDENCIAL

Volver sin irse

CFK apuesta al fracaso del próximo gobierno y piensa dejar el campo minado. El rol de Máximo.

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Juan Domingo Nestoron. Néstor Kirchner

Juan Domingo Nestoron. Néstor Kirchner | Foto: Pablo Temes

Si esto fuera periodismo de investigación, se podría titular algo así como “Exclusivo: el plan de Cristina para volver en 2019 sin irse del todo”. Pero sólo se trata de una reflexión y un análisis político de las cartas que el Gobierno puso sobre la mesa y de algunos ases que todavía tiene en la manga. Es la hoja de ruta de los buitres santacruceños, más conocidos como pingüinos K.

◆ Inundar el Estado con cuadros de La Cámpora. Todos los días, en forma sigilosa, ingresan nuevos empleados o se incorporan a planta permanente los contratados. El objetivo es doble. Darles un sueldo alto y seguro que mantenga la fidelidad de los militantes y dejarlos como “topos” para tener información desde adentro de la futura administración. Y, llegado el caso, organizarlos para que actúen como quintacolumnistas. Es difícil establecer la cantidad de muchachos que se ocultaron en los pliegues del Estado, pero son varios miles. Hay oficinas que están copadas casi en su totalidad: Cancillería, jefatura de Gabinete, Secretaría de Medios, Ministerio de Justicia, Aerolíneas Argentinas, Anses y ahora van por la cuñada Alicia y su cartera de Desarrollo Social. Con Julio De Vido todavía no se atreven del todo. Tienen miedo de encontrar mucho dinero negro y acuerdos delictivos que no saben cómo manejar. De eso se encargará pronto Máximo Kirchner, un experto en transacciones oscuras.

◆ Entronizar a Cristina como una virgen política. Convertirla en una estampita que supere a Evita. Ese fue el objetivo de Máximo en su discurso. Bajarle el precio a todos los otros candidatos y marcar la cancha para siempre. Cristina es una jugadora distinta, de otra liga. Ganar en 2015 sin Cristina es como ganarle a la Selección sin Messi, dijo un camporista. Aquí hay diversas variantes en estudio. Instalar la consigna setentista de Kicillof al gobierno, Cristina al poder y encanutar la mayor cantidad de diputados y senadores posibles. Algunos plantean ir por afuera del Partido Justicialista e incluso del Frente para la Victoria. Sería la agrupación “Unidos y Organizados” y los estrategas quieren que Cristina compita como candidata a gobernadora o a diputada nacional en Buenos Aires. Juegan fuerte frente a la tibieza previsible de la oposición. Eso la dejaría como una poderosa jefa de la oposición, con poder territorial, con gran capacidad de daño frente al próximo presidente y de defensa frente al avance de los jueces en las causas que más la salpican de la matriz corrupta del Estado: Ricardo Jaime, Lázaro Báez y Amado Boudou.

◆ Transformar a Néstor en una leyenda. En el salvador de la patria. Fomentar las películas, los libros sobre su vida y obra. Tratar de reemplazar a Perón en la memoria colectiva. O decir que Néstor es el Perón actual. No es sólo por culto a la personalidad lo que están haciendo al bautizar absolutamente todo con su nombre. Quieren que Néstor parezca Dios porque está en todas partes. En escuelas, en calles, plazas, pero también en obras faraónicas como la represa, o el Centro Cultural en lo que fue el Correo Central o la torre más alta de la isla Demarchi que será más grande que el Central Park, pero que se llamará Parque Néstor Kirchner.

◆ Sembrar de tropa propia las listas en todo el país. Es un subproducto del punto anterior. Condicionar a gobernadores e intendentes para engordar su poderío parlamentario.

◆ Deslegitimar desde ahora al presidente que viene. Vaciar su triunfo. No le ganaron a nadie es la idea que ya fue explicitada más arriba. Repetir aquel discurso de Carlos Menem en el sentido de que Cristina está proscripta y que deberían reformar la Constitución para que sea el pueblo el que decida quién quiere que lo gobierne. Chavismo puro. Si se impone alguien más o menos cercano tipo Daniel Scioli, la idea es tomarle por asalto el gobierno. “Operativo Mariotto”, se llama eso. Si gana Mauricio Macri, hacerle la vida imposible.

◆ Recuperar el tono combativo. Sacar a la calle (lo dijo el comandante Máximo sin eufemismos en su discurso) los 40 mil que juntó La Cámpora en Argentinos Juniors y los 40 mil que convocó el Movimiento Evita en Ferro, más los experimentados piqueteros de Luis D’Elía y acusar de facho represor al que pretenda poner orden en el tránsito y en las ocupaciones masivas de terrenos.

◆ Dejar la economía exhausta. Multiplicar el calendario de pago de las deudas y gastar la mayor cantidad de reservas. Al más puro estilo del éxodo jujeño, incendiar las finanzas para dejar tierra arrasada, una herencia maldita que le haga todo muy cuesta arriba al sucesor de Cristina. Minar el terreno.

◆ Ocupar con jueces y fiscales amigos todas las vacantes. Cubrirse la retirada y las espaldas. Exigirles que protejan a Cristina para que jamás desfile por los tribunales. Ordenarles que apunten sus investigaciones hacia Mauricio Macri, Sergio Massa y Daniel Scioli, entre otros. Los espías de la inteligencia de la que tanto abusó el general César Milani, ya están acopiando carpetas para poder extorsionar a quien se atreva a cuestionar judicialmente a la Presidenta y a dos o tres más funcionarios del riñón. A todos no van a poder proteger. Dicen que a Amado Boudou, igual que a María Julia, lo van a entregar. No hay mejor defensa que un buen ataque.

Estas son algunas de las maniobras más o menos ocultas que el cristinismo está ejecutando. Néstor, Cristina y Máximo dejarán huella en la historia de estos 12 años y van a querer prolongar su conducción en el tiempo. El apellido Kirchner es el símbolo de una era en donde el Estado fue considerado propiedad de una familia y no el lugar donde un inquilino pasa un tiempo determinado. Desde aquellos comienzos en Río Gallegos, nunca abandonaron el poder. Nunca bajaron al llano. Siempre se llenaron los bolsillos porque uno de sus dogmas es que no se puede hacer política sin plata. Diana Conti lo confesó una vez con todas las letras.

Este es el itinerario político que tiene previsto Cristina para el próximo quinquenio. Una personalidad como ella jamás se retiraría a dar charlas por el mundo. Y este es un elemento que no puede estar ajeno de cualquier análisis del escenario que viene. Hay algunos dirigentes que están revisando todo a partir de estas comprobaciones. Cristina se irá del Gobierno, pero su intención es no abandonar jamás el poder. ¿Está la oposición suficientemente cohesionada para dar batalla a semejante destino? ¿Alcanzan las actuales coaliciones y alianzas para gobernar frente a estos desafíos?

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Por más invocaciones y eucaristías de Francisco, hoy cualquier pagador de sueldos acepta, en respetado off, qu e en tanto sigan La Doctora y El Gótico, a la Argentina no va a llegar una moneda.

Jorge Asis para JorgeAsisDigital.com. Viernes, 19 septiembre , 2014. / A- A+

La bacinilla de Francisco

La Doctora y Los Bonetistas marchan sobre Puerta de Hierro.

La bacinilla de FranciscoTío Plinio querido,

Para diciembre el problema energético dista de ser grave. La solución es natural. La actividad cayó lo suficiente. Es la ventaja indirecta del desmoronamiento de la economía.
Entonces con la energía que hay alcanza para alumbrarnos a todos (y todas).

Para el cristinismo, tratar un conflicto, implica fomentarlo. No hay manera de salvarse. Ni “razonamiento lateral”, de los que Francisco pondera y recomienda.
Tratarlos significa avalar los alborotos que se vienen en las vísperas del verano. Las protestas irremediables de ciudadanos de pantalón corto y ojotas. Enojados por los cortes de electricidad que, en el fondo, no van a suceder. Es la suerte de convivir con la estanflación. Inflación más recesión. Estancamiento.

El diciembre de Harry

Ante cualquier problema, La Doctora suele recurrir a las enseñanzas de El Furia. Antes que la solución debe encontrarse siempre un culpable.
Primero fueron los fatídicos 90. Después, hasta un olvidado 7 de diciembre, fue Clarín. Pudo ser también Duhalde, el fantasma selectivo que los catapultó. Ahora son los buitres de Griesa. Y providencialmente aparece Kevin Sullivan, diseñado como un potencial Spruille Braden, en gestación.
La modalidad prospera. Porque el hallazgo último consiste en encontrar al culpable con anticipación. Antes que el problema anunciado se produzca.
La bacinilla de FranciscoEs el diciembre de Luisito Barrionuevo. Harry, como lo apodaba Triacca.
Aunque Harry, esta vez, ni siquiera se fue de boca. Rutinas del ejercicio transgresor de la palabra. Apenas le planteó a Clara Mariño (que se imponía en rating a Intratables, A dos voces y a Sylvestre) lo que cualquier desdichado sabe y teme. El alboroto habitual de los diciembres.
Ahora se descuenta que lo que se viene es por culpa de Harry. Si en diciembre se producen alborotos, por despidos o hartazgos, o si se arma algún saqueo, el instigador es siempre Harry. Barrionuevo.

La utopía de durar

A diario, tío Plinio querido, en cualquier parte, brota la pregunta. ¿Dura?
¿Usted cree que esto, así como va, puede llegar a diciembre de 2015? Por más que Francisco invierta voluntad y rezos en la utopía de durar.
Pasa que La Doctora twitea sin la menor credibilidad. Rodeada por los incondicionales que se fanatizan. Aplaudidores entusiastas que pronto tendrán que salir a pasear con pasamontañas.
La bacinilla de FranciscoPasa que La Doctora ya no puede aportar ninguna solución. Es parte sustancial del problema. De la mano de Kicillof, El Gótico que la obedece, va camino del foso.
Por más que Francisco les pida a los desopilantes argentinos que se obstinen en cuidarla. Por más que la reciba con almuerzos bimensuales. Y prosiga con el envío de las cartas conmovedoras, por intermedio de Eduardo Valdés, El Nuncio Móvil. Conductor virtual de la línea Bonetista. Una escuadra mística que integra Domínguez, El Lindo Julián, con Gaby Mariotto, El Pesado de Llavallol, Morenito, El Napia que Vuelve, y Maradona.
Por más invocaciones y eucaristías de Francisco, hoy cualquier pagador de sueldos acepta, en respetado off, que en tanto sigan La Doctora y El Gótico, a la Argentina no va a llegar una moneda.
“Nadie va a traer un p… dólar”, nos dijo un empresario asustado. Extranjero. Cabrero porque tampoco se puede llevar ningún p… dólar.

En el pozo y con pedanterías

La bacinilla de FranciscoHay declinación, sí, pero con arrogancia. En el pozo pero con pedanterías y desplantes.
Persiste la decadencia paulatina. De acuerdo, pero con ambiciones de ejemplaridad.
La agonía, aparte, tío Plinio querido, también es cierta, pero desafiante.
Trátase de una agonía guapa, casi pendenciera.
Muestras de simulada fortaleza en medio de la colectiva fragilidad.
Simples ideas para sintetizar el momento actual del país durante el ocaso del viento de cola. Con Fábrega, El Sensato Marginal, que ya no sabe cómo retener los dólares que quedan mientras la soja cae a 360. De todos modos, el cristinismo busca siempre culpables. Detecta las conspiraciones más sublimes, perfectas. En el esplendor de la paranoia son portadores de una audacia tan enternecedora como admirable.

La Doctora y Los Bonetistas se toparán con esta carta cuando lleguen a Roma. Para la marcha frecuente hacia la nueva Puerta de Hierro.
El Vaticano es la primera escala de la cruzada multilateral. Porque Argentina va a sepultarse en el grotesco de Naciones Unidas. A someterse al desgaste del pedaleo inter-sesional.
La bacinilla de FranciscoLa Doctora va a pedirle a Francisco la metafórica bacinilla. En la búsqueda del viento espiritual del santo. Alguien que es más peronista que ella pero que actúa en otra categoría, con el mundo como competencia, con incomparable profundidad de campo. Pero en simultáneo un Guardián que quiere ayudarla a sobrepasar el diciembre de Harry y hasta llegar al diciembre de 2015. Aunque no haya nadie que quiera impedírselo. Sólo La Doctora está trabada por la propia incapacidad. Nadie tiene el menor interés en rajarla.
Es por sus propios atributos que La Doctora roza la lona. Con el país puesto de sombrero, y con su comportamiento para tratar con la homeopatía. O la medicina elementalmente clínica.
Mientras tanto, los muchachos de La Cámpora reinstalan, desde La Paternal, la ficción de su supremacía imbatible.

Galletita amarga

La Cámpora es, en la práctica, tío Plinio querido, lo único políticamente vivo que le queda al cristinismo.
Son los que sostienen el desvencijado relato. Surrealismo o realismo mágico que impulsa la Revolución Imaginaria. Junto a una colección de Buscapinas sueltos que se aferran a los puestos y a los medios de comunicación. Y que cuentan con la impotencia colaboracionista del PJV. Partido Justicialista Vegetal.
Certifican con convicción que, de ser La Doctora de nuevo candidata, nadie estaría en condiciones de competirle.
Una galletita amarga que Macri, El Niño Cincuentón, se come en silencio. Sin rebatirla. Como si la dejara pasar. Como la come también Massa, El Renovador de la Permanencia, que sabe que ese fantasma se desvaneció el 27 de octubre del año pasado. Galletita que soporta el mismo Cobos, El Malvinero Sentimental, que la padeció durante tres años. Y hasta De la Sota, El Cordobés Profesional, al que quisieron cargarse el último diciembre. Es el único que podría ensayar una impostura peronista, que no sea vegetal.
La bacinilla de FranciscoLa cuestión que, en términos políticos, el cristinismo hoy cuenta las monedas para comprarse un pancho. Pero mientras tanto se atreve a juzgar la carta de La Tour d’Argent. O del Oviedo.
Son verdaderos maestros en el arte de tergiversar. De mandarla cambiada. Otra prueba de la vieja teoría del Portal. Indica que van siempre al frente. Con la iniciativa capturada y con el único glóbulo rojo que les queda. Cuando se frenan es sólo para tomar envión.

Final con la pecadora arrepentida

Desde el descenso del default (al que se ingresó por exclusiva decisión política), La Doctora pasa a la ofensiva oral. Hasta marcar la condición de proscripta.
Sin que importe el desaire explícito hacia el abanico de voluntariosos candidatos que se postulan para defender los trapos del modelo para tirar.
Desde el natural Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol, El Esmerilado, hasta Urribarri, El Padre del Marcador. O Randazzo, El Loco de la Florería. También comen la galleta amarga del desaire. Urribarri se muestra como el más leal. Como si sobreactuara.
Pero La Doctora es la gran y única estrella. Trata a los postulantes como si fueran meros personajes de reparto. Extras que hacen “bolos” en la filmación.
Protagonistas austeros del banco de suplentes. Salen a jugar sólo cuando La Doctora tiene imposibilidad electoral.

Lo importante es que los cristinistas se las ingenian siempre para cambiar el eje. Para ocultar que la marcha hacia la Puerta de Hierro, de La Doctora y Los Bonetistas, es para suplicar por la bacinilla de Francisco.
Por el aire espiritual que debe ayudarla para continuar. Sin que nadie le aproxime la línea de llegada. Para que el final esté más cerca.

La bacinilla de FranciscoDígale a tía Edelma que indague, en el Evangelio según San Lucas, sobre la parábola de “La Pecadora Arrepentida”. En casa del fariseo que almuerza con Jesús.
Cuando la pecadora llega “con un frasco de alabastro con perfume, se pone detrás de Jesús, y comienza a llorar. Con las lágrimas bañaba sus pies”.
Dígale a tía Edelma que se anote para recibir el servicio diario de Catholic.net. Por internet.
En su compu. A la mañana. Mensaje de Dios.

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El niño marxista habita la Argentina.

Buen día, señora

530fce439acb5_160_160!.jpg?s=a73c99b3ecafbc3e308671f5fa3cc6b5&d=1393546008 Por Martín RodríguezSzifrón es el alter ego de Kicillof, el joven rico con tristeza que no renuncia a las riquezas pero si –simbólicamente- al sistema que las produce.

El niño marxista habita la Argentina. Es el joven rico con tristeza que quería Menem, pero al revés: renuncia, aunque no exactamente a las riquezas, sí simbólicamente al sistema que las produce. Argentina 2014: a la figura de un ministro de economía judío, hijo de un psicoanalista, marxista, que en el crepúsculo del modelo irrita los capitales e imagina la expansión ilimitada del Estado, se le acopla su alter ego de la industria cultural: Damián Szifrón. Es el inicio del axelismo. Decir lo correcto en el lugar incorrecto. “Cuando desperté, el dinosaurio capitalista todavía estaba allí.” Decirle a Mirtha Legrand que si fuera pobre sería ladrón. No albañil. Y hay que ver esa mesa: la cara fastidiosa de Mirtha (el debate la agarró en pantuflas), la cara de Darín tratando de traducir a cristiano sensible la semblanza extremista de Szifrón, y el ceño de Oscar Martínez, un descreído que tiene en su mesa de luz un cascote del Muro de Berlín. El problema es el sistema. La ley es la sangre prometida de las clases dominantes. Una verdad a medio revelar en el laboratorio de la Argentina energúmena.

Damián Szifrón es un hombre de la industria. Es un joven mimado por la crítica, al que uno de los principales empresarios del país (Hugo Sigman) y uno de los principales directores de cine del mundo (Pedro Almodóvar), desde sus respectivas productoras, le dieron el crédito para llevar a cabo su “más ambiciosa obra”. Szifrón no hace exactamente cine de autor, ni raspa el fondo de olla de los subsidios estatales para filmar su vanguardia para cuatro gatos locos, es el cineasta que originó uno de los mejores programas de la televisión en la Argentina, Los Simuladores, donde patentó su visión de la historia en plena crisis: justicias y venganzas cuerpo a cuerpo en la selva social.

El macartismo vulgar lo atendió porque se metió estos días en camisa de once varas por hacer uso del razonamiento simple al que un buen izquierdista puede arribar: la raíz social de los mil delitos cotidianos. Dijo lo que dijo, y cuando se quiso acordar, ya era el quinto día de bullying mediático donde su cabeza rodaba como pelota de trapo. Asumir la izquierda o la derecha en la vida política argentina, amigos, compañeros, es lo más exigente que hay. La ideología es un salto desde los lugares comunes hacia el lugar donde nada es natural, un salto sin red hacia la complejidad del mundo.

Szifrón hizo la película del zeitgeist kirchnerista (“Relatos salvajes”) y en su promoción de prensa (que incluyó la visita a ese almuerzo institucional de la TV) se sintió precipitado a nombrar los camellos del capitalismo: ¡nos rodea la injusticia social! “Yo, así como me ve, rubio, bello, con mi esposa que acaba de mostrar su ropa y sus joyas, podría ser un asesino”, dijo. El “sistema” es una máquina de producir pobres. La “pobreza” es una máquina de producir asesinos. Un mundo fácil, didáctico y filoso. “¿A quién me sentaron en la mesa?”, habrá pensado Mirtha Legrand. Al autor de una versión de la vida social de estos años construida en seis piezas, seis relatos cuyo hilo invisible es el salvajismo latente bajo la corteza de la civilización. Seis “un día de furia” que pintan en cada una de sus aldeas el desierto de lo real, el desierto argentino sin nación.

Sin embargo, lo que dijo Szifrón sobre la violencia social, se enmarca dentro de lo que Marcelo Saín considera “relatos bien intencionados sobre el delito”. Es el polo opuesto al populismo punitivo que curten Granados, Berni o Massa (los tres peronismos). La buena intención de Szifrón (su corrección política) también cae en la criminalización de los pobres y no va al núcleo de la connivencia entre políticos, policías y delito. ¿Sólo la mano invisible del capitalismo produce delincuentes inevitablemente pobres? Szifrón es un director de cine, no un ministro de seguridad, se puede razonar a la hora de pedirle responsabilidad en las palabras. Es un artista, no un hombre de Estado. Y dice algo que “está bien”, que se puede decir a riesgo también de unidimensionalizar el problema de la delincuencia. La Argentina de esta segunda década del siglo nos encuentra con ideologías intactas, pero la inseguridad es el principal temor de los argentinos. Un miedo bacteriológico difícil de ordenar. Algo que no se resuelve ni por izquierda ni por derecha, al menos según los costos y tiempos promedio de nuestro orden democrático.

Damián Szifrón hizo una película salvaje sobre por qué este orden no cierra, y quiso ser en lo de Mirtha un personaje de sus relatos. Entendámoslo también así.

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